{"id":4504,"date":"2009-09-14T00:46:22","date_gmt":"2009-09-14T05:16:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=4504"},"modified":"2009-09-14T00:46:22","modified_gmt":"2009-09-14T05:16:22","slug":"fiel-relacion-de-lo-que-ocurrio-detras-de-mi-casa-o-de-lo-que-racionalmente-supone-uno-que-debio-haber-pasado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/09\/14\/fiel-relacion-de-lo-que-ocurrio-detras-de-mi-casa-o-de-lo-que-racionalmente-supone-uno-que-debio-haber-pasado\/","title":{"rendered":"Fiel relaci\u00f3n de lo que ocurri\u00f3 detr\u00e1s de mi casa, o de lo que racionalmente supone uno que debi\u00f3 haber pasado"},"content":{"rendered":"<p>-Yo soy el Diablo-le dijo la Negra, \u00edntima hembra de toda la triste poblaci\u00f3n del Pueblo, una vez que Marcos, local, le preguntara sobre su d\u00eda.<br \/>\nAl poco tiempo, sin embargo, el instinto de Marcos le oblig\u00f3 a pensar que le estaban mamando gallo, y decidi\u00f3 seguirle el juego a la Negra, insinu\u00e1ndole la raz\u00f3n l\u00f3gica de su presencia en el cami\u00f3n, mientras Chavela Vargas comenzaba a sonar en la radio.<br \/>\n-\u00bfY qu\u00e9 har\u00e1 el Diablo conmigo?-pronunci\u00f3 torpemente Marcos con esa voz ronca t\u00edpica de los alcoh\u00f3licos.<br \/>\n-Te imaginar\u00e1s que yo estoy aqu\u00ed para comprarte lo que te queda de alma-continu\u00f3 la Negra-, que, por lo que he visto, no es demasiado.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 me dar\u00edas a cambio?<br \/>\nLa Negra pens\u00f3 por un rato, pero no tard\u00f3 en responder-Te ofrezco una vida honrada.<br \/>\n\u00bfUna vida honrada? \u00a1Qu\u00e9 tonter\u00eda! Nadie dar\u00eda su alma por una existencia sin esos peque\u00f1os arranques de adrenalina: un robo por ac\u00e1, un secuestro por all\u00e1, y, \u00bfqui\u00e9n sabe? si es d\u00eda de suerte quiz\u00e1s hasta un asesinato acull\u00e1. M\u00e1s all\u00e1 aun, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda seguir viviendo Marcos en un mundo sin su cerveza, sin su Cooperativa, sin su bodega, sin sus queridas, y sin su malograda esposa? No, no, una vida honrada estaba completamente fuera de consideraci\u00f3n para Marcos.<br \/>\nUna voz demasiado parecida a la del Diablo que lo acompa\u00f1aba -\u00abno s\u00e9 qu\u00e9 tienen las flores, Llorona, las flores del camposanto, que cuando las mueve el viento, Llorona, parecen que est\u00e1n llorando\u00bb- atrap\u00f3 a Marcos y lo regres\u00f3 a la realidad, d\u00e1ndole a entender lo absurdo que eran sus pensamientos; se estaba dando cuenta de que algo en \u00e9l quer\u00eda tomarse la situaci\u00f3n en serio. \u00abAproveche, aproveche, pida plata, pida plata\u00bb pens\u00f3 entonces, y as\u00ed se lo hizo saber a la Negra.<br \/>\n-\u00bfPlata?-dijo el Diablo, por primera vez mostrando alg\u00fan tipo de sentimiento demon\u00edaco, indescriptible: no existe ninguna manera de sentir empat\u00eda con aqu\u00e9l-No puedo ofrecerte nada m\u00e1s que lo que te he dicho, tu alma ya est\u00e1 bastante repartida entre tus vicios: el aguardiente, la Cooperativa, los golpes&#8230; Es un verdadero milagro que todav\u00eda quede algo para m\u00ed.<br \/>\nMarcos no ten\u00eda excusas, aparentemente s\u00f3lo pod\u00eda conseguir la honestidad. Decidi\u00f3 improvisar detalles propios de una vida honrada para as\u00ed enga\u00f1ar a la Negra y lograr sus propios deseos para&#8230; \u00a1Pero qu\u00e9 carajo! \u00a1Es una broma! \u00a1No es en serio!<br \/>\n-Hagamos una cosa, Marcos-dijo la Negra-: t\u00fa me das tu alma y yo te permito seguir viviendo esa existencia libertina tuya, \u00bfte parece?<br \/>\nMal trato, mal trato&#8230; no hab\u00eda que hacerle caso a ese negocio fraudulento, este Diablo se cree m\u00e1s cuco que este Marcos. Y aun as\u00ed ten\u00eda mucho sentido. Despu\u00e9s de todo, era el Demonio quien lo acompa\u00f1aba, quien le ofrec\u00eda la oportunidad de continuar con su vida y&#8230; \u00a1no puede ser! \u00ab\u00a1Ya iba a caer otra vez!\u00bb<br \/>\n-Me parece bien, Negra, cerremos este trato-dijo Marcos.<br \/>\n-\u00bfEst\u00e1s seguro? Siento que no has ca\u00eddo en cuenta de que vas a vender lo \u00faltimo que te queda de alma, y que ni siquiera vas a aprovecharme para redimirte.<br \/>\nEn esta loca locuci\u00f3n lastimosa, la loba luciferina que lo acompa\u00f1aba lo mir\u00f3, ladeando su cabeza l\u00e1bil, como el lagarto angelical y llagado que era. Marcos ladraba en toda la longitud de su lucidez, pensando cual un lenco llorar\u00eda. Las l\u00e1grimas de llovizna ve\u00eda derramarse por las caras de sus hijos, de su esposa, como si fueran cachetes legrados a leng\u00fcetazos, con el leotardo de su hija roto por los lascivos -y lesivos- libertinos que la alquilaban a la hora. Llov\u00edan recuerdos en la mente de este l\u00e9pero incorregible, pensando en qu\u00e9 se convertir\u00edan dentro de una nueva vida loable, donde las locuras del pasado quedar\u00edan en una lejana lontananza, tapada por una lucha honesta y lumbrosa, sin l\u00faes ni loqueros, ni lutos ni lujurias. No, no liar\u00eda los b\u00e1rtulos: dar\u00eda su larva sin lid, y que Lucifer midiera con su libra si se ha librado justicia con licencia de la ley o no.<br \/>\n-S\u00ed, dame la mano y b\u00e1jate de mi cami\u00f3n, ya me has jodido bastante-dijo Marcos tendi\u00e9ndole su mano derecha y mir\u00e1ndola a los ojos&#8230;<br \/>\nY mir\u00e1ndola a los ojos&#8230;<br \/>\nEl tiempo le iba quitando la ebriedad a Marcos, dejando que se diera cuenta del silencio que manten\u00eda la Negra. Cuando le pregunt\u00f3 por qu\u00e9 andaba sola por la carretera tan tarde, la Negra respondi\u00f3 secamente, ignorando la pregunta de su interlocutor: \u00abYo soy el Diablo\u00bb. En ese momento, la veracidad o no de esa afirmaci\u00f3n era inconsecuente, y en un instante, en esa transici\u00f3n brusca entre la borrachera y la sobriedad, aquella frase fue tan cierta como falsa sin que Marcos pudiera entender la raz\u00f3n. Este tipo de situaciones ocurren frecuentemente s\u00f3lo cuando lo que se afirma suena veros\u00edmil, cuando es probable: uno no sabe c\u00f3mo responder, si re\u00edrse de la posible broma o dejarse invadir por el asombro ante una posible realidad que ha sido anunciada; una persona normal, sin embargo, no se molestar\u00eda ni en sostener este dilema ante una frase como aqu\u00e9lla, pero la presencia de la Negra y la fuerza viril de su voz con la que pronunci\u00f3 esas cuatro palabras consumieron el reino racional de la verosimilitud.<br \/>\nYa Marcos no ten\u00eda ni un grado alcoh\u00f3lico en su organismo, la rapidez de la sangre, favor propio del miedo, hab\u00eda empujado de golpe todo el licor de sus venas, haci\u00e9ndolo desaparecer. El conductor mov\u00eda la cabeza nervioso, sin saber con certeza si estaba sonriendo o no, mientras continuaba manejando maquinalmente; la Negra permanec\u00eda impasible observ\u00e1ndolo, esperando alg\u00fan tipo de respuesta, respirando cada gota del sudor fren\u00e9tico de Marcos con satisfacci\u00f3n pues sab\u00eda que hab\u00eda causado el efecto que deseaba.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br \/>\n-\u00a1Marcos, Marcos!-gritaban los moretones de la viuda-\u00a1\u00c9l me prometi\u00f3 que estar\u00eda conmigo siempre! \u00a1No se pudo haber muerto!<br \/>\nAll\u00ed estaba todo el pueblo, viendo el cami\u00f3n rojo desde arriba, volteado. Estaba el Patr\u00f3n y la Cooperativa llamando a la prensa -uno quer\u00eda un nuevo empleado, la otra quer\u00eda echarle la culpa a alguien-, estaban los hijos buscando al say\u00f3n que se llev\u00f3 a su padre, estaba la hija mayor escondi\u00e9ndose del Desgracia&#8217;o, que tambi\u00e9n estaba presente. S\u00f3lo faltaba la Negra que -cuentan- el cami\u00f3n de Marcos se llev\u00f3 por delante; aunque creo que sigue all\u00ed, digo yo, porque todav\u00eda escucho los gritos de la radio&#8230;<br \/>\n&#8230;los gritos desgarradores&#8230;<br \/>\n\u00abSi porque te quiero quieres, Llorona, quieres que te quiera m\u00e1s. Si ya te he dado la vida, \u00a1Llorona!, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s quieres? \u00a1\u00bfQuieres m\u00e1s?!\u00bb<br \/>\nYo vi el cami\u00f3n chocar contra mi casa y dirigirse directo al desfiladero en donde crecen los cuerpos. Vi el estramb\u00f3tico veh\u00edculo, envuelto en dioses y esp\u00edritus ind\u00edgenas, rodar hasta el borde y llevarse las matas y los \u00e1rboles m\u00e1s d\u00e9biles por el medio, cayendo inevitablemente hacia el fondo del abismo, dando vueltas como un rojo abalorio separado de sus cuentas rotas. Hubo silencio mientras las ruedas segu\u00edan girando inertemente, y se escuchaban gritos&#8230; \u00bfgritos?&#8230; dec\u00edan&#8230; dec\u00edan&#8230; \u00abYo te so\u00f1aba dormida, Llorona, dormida te estabas quieta; pero en llegando el olvido, Llorona, so\u00f1\u00e9 que estabas despierta\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>Ahora bien, el Pueblo yac\u00eda al borde de un pe\u00f1asco, como en esas canciones blancas, y all\u00ed conviv\u00edan Marcos, su familia, la Negra, el resto del perraje, su Patr\u00f3n, los jefes de la Cooperativa, las v\u00edctimas de sus hijos y buena parte del Desgracia&#8217;o. En ese barranco, que le daba al Pueblo su aire m\u00edtico, crec\u00edan los cad\u00e1veres de los asesinados, una de las pocas cosechas que se da tanto en lluvias como en sequ\u00eda.<br \/>\nLa carretera que iba de la ciudad al Pueblo pasaba, precisamente, bordeando aquel barranco, y por all\u00ed estaba pasando Marcos con su cami\u00f3n envuelto en su religi\u00f3n de injertos cuando vio a la Negra caminando sola por la calle, yendo hacia el Pueblo. La cortes\u00eda m\u00e1s simple no escapa ni de las almas m\u00e1s pobres, por lo que Marcos ofreci\u00f3 llevarla hasta su casa. Aunque no estuvieran demasiado lejos del barrio, Marcos ten\u00eda que manejar el cami\u00f3n m\u00e1s lentamente de lo normal porque estaba borracho y esta noche llevaba a un pasajero. Sin darse demasiada cuenta, Marcos comenz\u00f3 a hablar de cualquier tonter\u00eda (aunque realmente hablaba m\u00e1s el aguardiente que \u00e9l mismo). La Negra permanec\u00eda callada, mirando hacia delante pero ech\u00e1ndole una ojeada al conductor de vez en cuando, para asegurarse de que mirase el camino. No quer\u00eda que se desviaran y que murieran, no todav\u00eda.<br \/>\nMarcos, pobre por nacimiento y costumbre, trabajaba relativamente duro transportando arena y piedras en su cami\u00f3n, \u00aben honor a [inserta aqu\u00ed el nombre de cualquiera de esos dioses tribales y qu\u00e9 s\u00e9 yo, todos aplican]\u00bb, transporte adquirido con el dinero que obtuvo h\u00e1bilmente negociando autopartes con las v\u00edctimas de sus atracos, breves pero efectivos. Pero eso ya era parte del pasado, Marcos hab\u00eda cambiado aquella vida de crimen por una de casta humildad, pidiendo comida a las autoridades como el pich\u00f3n inocente que representaba, mientras se alistaba en cooperativas y sindicatos para morderle las u\u00f1as -apenas- a los due\u00f1os del nido, como el cuco que realmente era. Su nombre era refrescante cuando se lo comparaba con el de su familia, vecinos y colegas, poseedores del secreto indescifrable de la mezcla, construcci\u00f3n y creaci\u00f3n de sustantivos propios muy particulares, interesantes para todo aquel audaz estudioso de la antropolog\u00eda del proletariado.<br \/>\n\u00c9l no estaba solo, por supuesto: ten\u00eda una esposa pobre, parturienta a\u00fan de diez muchachos (varones y hembras, sin que importe la proporci\u00f3n) y de dos m\u00e1s que ven\u00edan en camino (que pod\u00edan ser tanto de Marcos como del vecino, o del cartero, o del pescadero); dos de los varones ya segu\u00edan el camino de su padre, habiendo perfeccionado la t\u00e9cnica del secuestro express, y la hembra menos joven desaparec\u00eda todas las noches (de ella hab\u00edan salido los tres nietos del pat\u00e9tico matrimonio, todos de padres distintos y desconocidos, unidos indistintamente bajo el t\u00e9rmino gen\u00e9rico del \u00abDesgracia&#8217;o\u00bb), mientras que otro par de muchachos estaban presos y uno ya hab\u00eda muerto mientras trabajaba; sus colegas eran igualmente pobres, amigos y compadres de Marcos desde sus tiempos de ratero, enceguecidos por igual por la demagogia de sus l\u00edderes sindicales y de la Cooperativa.<br \/>\nEl f\u00edsico de Marcos es un gran estereotipo y no perder\u00e9 tiempo aqu\u00ed describi\u00e9ndolo. Basta con saber que cualquiera que cumpla con las enumeraciones anteriores puede ser, sin demasiado margen de error, un Marcos cualquiera.<br \/>\nDespertaba temprano, siempre con un dolor de cabeza insoportable, mientras los muchachos dorm\u00edan. Se daba cuenta de que el catre estaba vac\u00edo, y buscaba a la esposa que se encontraba a menos de tres metros en la cocina, abriendo latas de at\u00fan (cortes\u00eda de la caridad burguesa). La escasa luz que se pod\u00eda colar por los bloques ocultaba efectivamente la cara de la mujer, cuyos ojos refulg\u00edan de un sentimiento incomprensible para Marcos. La esposa se manten\u00eda callada, mientras le daba con hostilidad su enlatado correspondiente junto a un vaso pl\u00e1stico lleno de agua sucia: a veces menos, a veces m\u00e1s. Marcos sal\u00eda cuando empezaba a escuchar a sus hijos despert\u00e1ndose; se iba en su cami\u00f3n devotamente personalizado y comenzaba a trabajar. El Patr\u00f3n le ordenaba llevar piedras ac\u00e1 y arenas all\u00e1, y le entregaba su comisi\u00f3n diaria hacia las cinco de la tarde, hora en que Marcos se iba con sus colegas a la bodega a dilapidar el tan necesario dinero en cervezas, ya ins\u00edpidas en sus paladares. All\u00ed celebraba con dos de sus engendros, d\u00e1ndoles palmadas en la espalda por haber aterrorizado a media ciudad para luego botar sus ganancias en putas y en licor, y compart\u00eda con sus queridas, con quienes hab\u00eda tenido qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos hijos m\u00e1s. De vez en cuando una situaci\u00f3n explotaba en la bodega en la que las armas sal\u00edan de los cinturones y los tiros mataban a los m\u00e1s d\u00e9biles, y Marcos sol\u00eda observar hacia s\u00ed mismo en esos momentos (en un raro lapsus de responsabilidad) que pod\u00edan estarse matando esos muchachos entre hermanos, ya que era imposible determinar con seguridad qui\u00e9n era, verdaderamente, hijo de qui\u00e9n. Una vez que la borrachera le cogiera confianza y no quedaran muchachas nuevas a las que denigrar, Marcos regresaba a su rancho, habi\u00e9ndose despedido de sus compadres y de sus hijos, que ya se iban tambi\u00e9n pero a cubrir el turno nocturno. Al llegar, ya su esposa le esperaba en el portal con su mirada rabiosa; en su borrachera, Marcos le gritaba, ella le respond\u00eda, \u00e9l le pegaba, ella le ara\u00f1aba, y ambos terminaban en la cama concibiendo a su siguiente hijo. Al d\u00eda siguiente se repet\u00eda fielmente el ciclo, ya entendiendo la raz\u00f3n del dolor de cabeza y la divina intervenci\u00f3n de la oscuridad matinal para esconder los moretones de la mujer, mientras abr\u00eda las latas de at\u00fan para el desayuno.<br \/>\nLa Negra ya es otra historia, muy distinta. Era pobre, pero era una mujer fuerte, determinada e inteligente. No ten\u00eda marido porque en la bodega ten\u00eda fama de ser inalcanzable, sin embargo no hab\u00eda hombre en el barrio que no se hubiera acostado con ella, a pesar de lo cual su vientre permanec\u00eda seco e infecundo. Era una incansable defensora del barrio: trabajaba para el sindicato y sol\u00eda llevarle cafecitos a la Cooperativa; cada vez que una quebrada se desbordaba, o que un derrumbe o incendio se llevaba medio barrio al infierno, la Negra era quien pon\u00eda las denuncias. No era especialmente bella, pero ten\u00eda un atractivo ex\u00f3tico que encantaba a todos los vecinos del Pueblo; a pesar de su pobreza, la Negra ten\u00eda buenos modales y sosten\u00eda excelentes relaciones con la gente del Pueblo. Poco sab\u00edan todos ellos sobre la vida de la Negra, siendo due\u00f1a y protectora de un origen incierto, pero nadie ten\u00eda ninguna raz\u00f3n para sospechar sobre su pasado.<\/p>\n<p>Animus a Nemo,<br \/>\nSeptiembre de 2009<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>-Yo soy el Diablo-le dijo la Negra, \u00edntima hembra de toda la triste poblaci\u00f3n del Pueblo, una vez que Marcos, local, le preguntara sobre su d\u00eda. 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