{"id":4286,"date":"2009-08-20T01:53:28","date_gmt":"2009-08-20T06:23:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=4286"},"modified":"2009-08-22T09:44:57","modified_gmt":"2009-08-22T14:14:57","slug":"parfois","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/08\/20\/parfois\/","title":{"rendered":"Parfois&#8230;"},"content":{"rendered":"<p>De la cabeza para arriba&#8230; donde no hay nada, s\u00f3lo cielo: azul, gris&#8230; negro&#8230; fr\u00edo, caliente, da lo mismo. No eres tan alta como para que te cubran las nubes&#8230; para que te escondan cruelmente&#8230; y por eso no te quisiera dejar, porque para ver tu cara no tengo que acercarme: tus ojos apresan igual desde lejos, dando vueltas a tu alrededor&#8230; mir\u00e1ndome a m\u00ed y a todos los que te vemos, con tu cabeza erguida como una torre&#8230; gracias a tu pelo envuelto en alto mo\u00f1o&#8230; puliendo el cielo&#8230; de d\u00eda, de noche, y a veces de ambos&#8230; pero c\u00f3mo odias un techo. El color de tu cuerpo&#8230; (ese cobrizo, ese ferroso&#8230; ese rojizo, ese moreno)&#8230; es el que pinta tu cara&#8230; nunca sonrojada, pero&#8230; iluminada de d\u00eda, iluminada de noche&#8230; gracias a tus ojos brillantes&#8230; and that look that looks down upon me.<\/p>\n<p>Tu cuello, en cambio, es tres veces esa cabeza: m\u00e1s largo, m\u00e1s delgado. Mis manos se deslizan sin facilidad por las estr\u00edas de tus venas&#8230; \u00bfde tus venas?&#8230; Tardan horas en caerse&#8230; porque van lento, sintiendo cada viga de tu espalda&#8230; record\u00e1ndolas, souvenir\u00e1ndolas tranquilamente&#8230; para poder reconocerlas cuando regreses, y entonces, a veces&#8230; s\u00f3lo a veces&#8230;, doy gracias a tu cuello&#8230; y gracias a tus venas&#8230; y gracias a tu espalda. Esa que termina en tu voluntad angosta&#8230; inicio de tus medidas predecibles&#8230; y monta\u00f1escamente crecientes: primero treinta, luego sesenta&#8230; y cuatro noventas. Tu escote estorba mi camino, aqu\u00ed me detengo&#8230; que termine mi lengua el camino interminable; tu sabor&#8230; tu sabor est\u00e1 entre la saz\u00f3n y la amargura&#8230; kaj tiu rigardo, kiu sur mi rigardas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s me doy cuenta de tu verdadero tama\u00f1o&#8230; porque m\u00e1s de cerca veo&#8230; qu&#8217;est\u00e1s agachada&#8230; qu&#8217;est\u00e1s inclinada&#8230; que te sostienen tus piernas&#8230; y tus brazos. Que muestras a todos tus entradas&#8230; sin pudor, con el rubor disfrazado en el moreno de tu piel. Gracias a tu falda, que bajando se convierte&#8230; en los cuatro miembros&#8230; que te sostienen, que me provocan&#8230; que me tientan y perturban; gracias a todos ellos&#8230; (a tus piernas&#8230; a tus brazos)&#8230; es que muero por ti, es que mato por ti para verte de cerca&#8230; o para que vuelvas a m\u00ed. El fin de tu vestido s&#8217;empalma&#8230; (al fin)&#8230; mientras m\u00e1s extiendes tu cuerpo: abri\u00e9ndote mientras m\u00e1s t&#8217;abres; ya puedo pasar erguido por debajo&#8230; y por debajo acostarme&#8230; sintiendo el aire que modelas&#8230; y esa mirada que me mira desd&#8217;arriba.<\/p>\n<p>Gracias \u00e0 tu pelo \u00e8nvuelto \u00e8n alto mo\u00f1o&#8230; gracias \u00e0 tus ojos brillantes&#8230; doy gracias \u00e0 tu c\u0153llo&#8230; y gracias \u00e0 tus v\u00e9nas&#8230; y gracias \u00e0 tu espalda. Gracias \u00e0 tu falda, que bajando se convi\u00e8rte&#8230; gracias \u00e0 todos ellos&#8230; et ce regard que regarde sur moi.<\/p>\n<p>Animus a Nemo,<br \/>\nAgosto de 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De la cabeza para arriba&#8230; donde no hay nada, s\u00f3lo cielo: azul, gris&#8230; negro&#8230; fr\u00edo, caliente, da lo mismo. No eres tan alta como para que te cubran las nubes&#8230; para que te escondan cruelmente&#8230; y por eso no te quisiera dejar, porque para ver tu cara no tengo que acercarme: tus ojos apresan igual [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":308,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-4286","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/sfpCD-parfois","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4286","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/308"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4286"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4286\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}