{"id":424,"date":"2006-12-23T12:23:56","date_gmt":"2006-12-23T16:23:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2006\/12\/23\/el-escritor-que-nunca-escribio-final\/"},"modified":"2006-12-28T11:36:09","modified_gmt":"2006-12-28T15:36:09","slug":"el-escritor-que-nunca-escribio-final","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2006\/12\/23\/el-escritor-que-nunca-escribio-final\/","title":{"rendered":"El escritor que nunca escribi\u00f3. (Final)"},"content":{"rendered":"<p align=\"left\"><em>Parte final de la historia, y la verdad sea dicha la peor de todas, incluso pens\u00e9 en ya no subirla, porque la estuve releyendo y me dej\u00f3 un sabor amargo. Como sea, ten\u00eda que subirla porque el final es el que da la clave para el t\u00edtulo. <\/em><\/p>\n<p align=\"right\">\n<p align=\"right\"><strike>fin<\/strike><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>Llegu\u00e9 de noche a casa. Mam\u00e1 estaba en su cuarto, viendo la televisi\u00f3n.  Y Cintia hac\u00eda lo mismo pero en la sala. Ten\u00eda puesto un short cortito y apretado y una blusa sin mangas igual de corta. Estaba boca abajo sobre el sill\u00f3n m\u00e1s grande. Se le ve\u00edan todos los subideros: ese lugar donde terminan las nalgas que tiene un tenue color m\u00e1s oscuro.<\/p>\n<p>Ni se movi\u00f3 cuando me oy\u00f3 entrar. Fui y me sent\u00e9 cerca de ella. Le pas\u00e9 la mano por las piernas. Tal vez estaba de humor para jugar.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>-Y mi mam\u00e1.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 en el cuarto \u2013dijo.<\/p>\n<p>-Que ves.<\/p>\n<p>-Una pel\u00edcula.<\/p>\n<p>Sub\u00ed mi mano hasta sus subideros. Y seguimos hablando de los programas de la TV. Era un extra\u00f1o juego el que jug\u00e1bamos. Yo no recordaba quien lo hab\u00eda empezado. Pero la cosa consist\u00eda en hacer como si nada pasara mientras lo hac\u00edamos. A veces ella tambi\u00e9n me masturbaba. Yo nunca se lo ped\u00eda. Todo ocurr\u00eda cuando ella quer\u00eda.<\/p>\n<p>Hal\u00e9 el short hacia un lado. Y encontr\u00e9 su concha h\u00fameda. Mis dedos se hundieron, un dedo, dos dedos.  Abri\u00f3 un poco m\u00e1s las piernas disimuladamente. En la televisi\u00f3n sal\u00eda una escena grotesca: Un muerto viviente que se le com\u00eda el cerebro a una mujer. Fuera transcurr\u00eda todo normalmente como deb\u00eda ser. De un momento a otro Cintia apret\u00f3 las piernas como estir\u00e1ndose para alcanzar algo. Sus manos se cerraron con fuerza. Una en el brazo del mueble, la otra en mi muslo. Ech\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s y cerr\u00f3 los ojos por un instante. Luego su cabeza volvi\u00f3 hacia delante como desmayada y todo su cuerpo se relajo. El juego hab\u00eda terminado. Me levant\u00e9 y le dije:<\/p>\n<p>-Si mam\u00e1 me busca dile que estoy en el patio ba\u00f1\u00e1ndome.<\/p>\n<p>-Aja \u2013dijo. A\u00fan no se repon\u00eda de lo intenso del orgasmo.<\/p>\n<p>Fui hacia el patio, pensando en encontrarme a la nena. Quer\u00eda mostrarle el libro que hab\u00eda escrito. Por lo menos unas p\u00e1ginas. Pero no estaba. Me desnud\u00e9 y empec\u00e9 a ba\u00f1arme.<\/p>\n<p>El lunes siguiente me despert\u00e9 temprano, para alcanzar a mam\u00e1 antes de que saliera para su trabajo. Cintia estaba en la mesa desayunando para ir al colegio.  Mi mam\u00e1 terminaba de arreglarse en el cuarto. Me sent\u00e9 a la mesa.<\/p>\n<p>-Sabes si mi mam\u00e1 tiene aqu\u00ed la m\u00e1quina de escribir el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>-Si, por ah\u00ed la he visto. Para que la quieres.<\/p>\n<p>-Voy a dedicarme a escribir.<\/p>\n<p>Se ri\u00f3.<\/p>\n<p>-Y que vas a escribir.<\/p>\n<p>-Novelas \u2013dije-. No pienso dedicarme a perder el tiempo con la poes\u00eda. Es un g\u00e9nero in\u00fatil.<\/p>\n<p>Cintia se alz\u00f3 de hombros.<\/p>\n<p>-Esta bien que por fin te dediques hacer algo \u2013dijo.<\/p>\n<p>Me levant\u00e9 de la mesa rumbo al ba\u00f1o. Era  mejor ir a mear, podr\u00eda terminar insult\u00e1ndola. Mee un chorro largo, caliente y amarillo.  Sal\u00ed del ba\u00f1o y encontr\u00e9 a mi mam\u00e1 en la sala.<\/p>\n<p>-Pr\u00e9steme su m\u00e1quina de escribir.<\/p>\n<p>-Que vas hacer \u2013dijo.<\/p>\n<p>-Voy a escribir una carta para una amiga.<\/p>\n<p>-No la puedes hacer a mano.<\/p>\n<p>-No, tiene que ser a m\u00e1quina. Se ve m\u00e1s elegante y es mucho m\u00e1s legible.<\/p>\n<p>-Oc\u00fapala, esta en el armario de mi cuarto. Pero ten cuidado, no la vayas a da\u00f1ar.<\/p>\n<p>Ya se iba a su trabajo.<\/p>\n<p>-Mam\u00e1 \u2013dije-. Pr\u00e9steme un d\u00f3lar tambi\u00e9n, para las hojas.<\/p>\n<p>-Para todo tengo que darte. Cuando ser\u00e1 el d\u00eda que trabajes.<\/p>\n<p>-Va ser m\u00e1s pronto de lo que usted se imagina \u2013le dije.<\/p>\n<p>Todo ese d\u00eda lo pase corrigiendo el libro. Actualiz\u00e1ndolo. Pero en menos de un mes ya lo ten\u00eda terminado. Lo que vino despu\u00e9s ni yo mismo lo imagin\u00e9. Y ni siquiera los insistentes reclamos de Marco ante las leyes que defienden el derecho de autor  pudieron atenuar mi triunfo editorial. Nadie le cre\u00eda. Nadie me pon\u00eda en tela de juicio. Ni siquiera Franklin.  Franklin me hubiera podido tirar de cabeza. Pero para mi suerte hab\u00eda decidido irse a cagar en el justo momento en que Marco iba hablarme de sus novelas.<\/p>\n<p>No pod\u00eda quejarme, la literatura me amaba. Me hab\u00eda escogido como uno de sus leales representantes y toda esa basura\u2026<\/p>\n<p>La novela se promocion\u00f3 por algunos pa\u00edses de habla hispana. Le di la vuelta al continente americano.  Mam\u00e1 estaba muy orgullosa. Y yo ya pensaba en mi segunda novela.  Un d\u00eda escrib\u00ed una carta a un programa de televisi\u00f3n colombiano que criticaba mi libro. Esa \u00e1cida carta me llev\u00f3 a conocer a Fernando Vallejo. El gran maric\u00f3n colombiano que escrib\u00eda sus mariconadas. Yo hab\u00eda le\u00eddo su novela la virgen de los sicarios. Cuando llegu\u00e9 a Medell\u00edn pensaba encontrarme alguno de esos hjueputas sicarios andando en moto a la caza de alguna presa. Pero nada. Lo \u00fanico que vi fue arranchadores. Me recordaron a mi propia, sombr\u00eda y rutinaria ciudad.<\/p>\n<p>Cuando lo tuve frente a m\u00ed a Vallejo, esper\u00e9 que no hubiera periodistas y le dije:<\/p>\n<p>-Es verdad que te gustan los muchachos.<\/p>\n<p>El chup\u00f3 su cigarrillo y me contest\u00f3:<\/p>\n<p>-Te me estas declarando.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de eso nos hicimos buenos amigos. Y nos emborrachamos juntos hasta perdernos en su departamento. Pero no hablamos nunca de literatura. Conversamos sobre sexo y violencia. En medio de la borrachera expuso una teor\u00eda donde demostraba que todos los animales eran la parte civilizada del  planeta.  Yo fing\u00ed interesarme. Al otro d\u00eda bien de ma\u00f1ana me fui a mi hotel a seguir durmiendo, y lo dej\u00e9 vomitado y desnudo sobre su cama.<\/p>\n<p>Esa misma tarde en Bogot\u00e1 ten\u00eda un encuentro con unos cuantos j\u00f3venes imb\u00e9ciles que escrib\u00edan. Todos menores de 30 a\u00f1os, que hubieran publicado por lo menos una novela: esa era la consigna. Tom\u00e9 el avi\u00f3n, junto con el representante de mi editorial. Llegu\u00e9 diez minutos tarde. Llevaba una botella de vodka en mi maleta, al llegar al congreso la ten\u00eda m\u00e1s abajo de la mitad. Estaba un poco borracho. Bogot\u00e1 no me pareci\u00f3 muy diferente de Medell\u00edn a excepci\u00f3n del clima. Ese sonso cantadito  del hablado de los colombianos se me hac\u00eda igual en las dos ciudades. Llegu\u00e9 al lugar \u00e9ste, donde nos hab\u00edan citado. Hab\u00eda m\u00e1s de 20 escritores entre mujeres y hombres. Yo era uno de los m\u00e1s j\u00f3venes. Ped\u00ed un vaso y puse mi botella de vodka sobre la mesa que me tocaba. Una mujer sentada a mi derecha qued\u00f3 viendo la botella y me sonri\u00f3. El debate se abri\u00f3. Al parecer todos ten\u00edan sendas ponencias de alg\u00fan tema relacionado con la literatura. Yo no ten\u00eda nada preparado. Comenc\u00e9 a sentirme inseguro. Hubiera querido estar en cualquier otro lugar menos all\u00ed. Me imagin\u00e9 con Franklin, bebiendo y hablando de mujeres. Me vi dando vueltas y agit\u00e1ndome con Marta encima de m\u00ed. Record\u00e9 a la nena y sus conversaciones. Donde estar\u00eda ahora esa pendeja, que era la que me hab\u00eda metido en esto.<\/p>\n<p>De repente el turno me lleg\u00f3. Me ech\u00e9 un trago. Alguien hizo la presentaci\u00f3n. Me pusieron como escritor promesa de Suram\u00e9rica. \u201cEl escritor m\u00e1s joven de esta generaci\u00f3n. Que con su primera novela ha alcanzado un \u00e9xito impresionante. Pero dejemos que sean las propias p\u00e1ginas de esa maravillosa y terrible novela la que nos hable del talento de su autor\u201d.<\/p>\n<p>Y alguien empez\u00f3 con la lectura del tercer capitulo de la novela.  Supe que ellos no ten\u00edan nada serio que decir de m\u00ed y por eso hab\u00edan escogido leer un pedazo de la novela.<\/p>\n<p>\u201cEl d\u00eda se confabula contra todos los seres mediocres. Nunca estoy tranquilo hasta finalizarlo. Estoy alerta. Despierto, convulso.<\/p>\n<p>Me hab\u00edan dicho que esperara aqu\u00ed, bajo el puente, y ahora mi instinto me dec\u00eda que algo funcionaba mal. Amanda estaba en lo cierto\u2026 y bla, bla, bla\u201d.<\/p>\n<p>No quise escuchar m\u00e1s. Me hice el sordo y segu\u00ed bebiendo. Pero la lectura termin\u00f3 demasiado pronto.<\/p>\n<p>En adelante no iba importar lo que sucediera. As\u00ed ganara el premio N\u00f3bel. Nunca m\u00e1s iba a asistir a una de esas conferencias. Me puse de pie. Esperaban que disertara sobre alg\u00fan tema contempor\u00e1neo, de forma inteligente. Pero yo no ten\u00eda nada que decir. Trate de ser lo m\u00e1s honesto posible.<\/p>\n<p>-A decir verdad \u2013empec\u00e9, tratando de no moverme mucho para que no notaran que estaba borracho-, la literatura me tiene sin cuidado. No tengo nada que decir. S\u00f3lo que no deber\u00eda estar aqu\u00ed. Todos ustedes tienen la raz\u00f3n en lo que han dicho. La literatura es todo eso que han comentado y sirve para todo lo que han expuesto.  Y yo no quiero perder el tiempo en buscarle m\u00e1s pretextos a esto. Yo vivo y luego escribo, no al rev\u00e9s. Gracias, ojala no los hubiera conocido.<\/p>\n<p>Aplaudieron con recelo. Luego no supe que paso. Si gust\u00f3 lo que dije o no. Lo \u00fanico que s\u00e9 es que esa misma noche cog\u00ed mi maleta y vol\u00e9 para Ecuador. Por la tarde del d\u00eda siguiente ya estaba en Santo Domingo, mi escondite de mierda.  La prensa hab\u00eda dejado de fastidiarme. Me encontraba tranquilo de nuevo. Y aburrido sin nada que hacer. Ten\u00eda ahora una cuenta en el banco y ya no ten\u00eda que pedirle plata a  mam\u00e1. Pero en el fondo la cosa no hab\u00eda cambiado. O eso cre\u00eda.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana estaba tumbado sobre mi cama, pens\u00e9 que quiz\u00e1 deb\u00eda mudarme. Pero me dije, no, ser\u00e1 mucho m\u00e1s adelante, apenas tengo 23 a\u00f1os. Fui al patio a buscar a la Nena. Mi hermana se estaba ba\u00f1ando en tanguita y sin sost\u00e9n. Las virginales tetas al aire, con sus \u00e1speros pezones ennegrecidos.<\/p>\n<p>-Quieres dejarme ba\u00f1ar, o llamo a mi mam\u00e1 \u2013dijo.<\/p>\n<p>Retroced\u00ed  hacia mi cuarto, como cangrejo. Talvez las cosas si cambiar\u00e1n un poco ahora, me dije.<\/p>\n<p>Pero ya el s\u00e1bado por la tarde estaba buscando a Franklin para emborracharnos. Tom\u00e9 el bus y llegu\u00e9 a su departamento. La vieja me salio al paso. Supuse que iba a empezar con su letan\u00eda. Y hasta la esper\u00e9, hac\u00eda tiempo que no la escuchaba; en verdad somos animaluchos de costumbre pens\u00e9. Pero la vieja no solt\u00f3 ni las buenas tardes. Me vio subir las escaleras y no dijo nada. Me extra\u00f1\u00f3 pero segu\u00ed trepando. Iba a ser algo novedoso para comentarle a Franklin.<\/p>\n<p>Toqu\u00e9 la puerta con fuerza. Nada. Por fin escuch\u00e9 unos pasos que se acercaban. La puerta se abri\u00f3.<\/p>\n<p>-Ya est\u00e1s borracho maric\u00f3n \u2013dije. Pero no era Franklin el que me miraba. Sino la muchachita de cabellos rizados y mirada de tonta. Era Glenda con una camiseta de Franklin que le ca\u00eda en las rodillas. Y el pelo despeinado. Al parecer hab\u00eda escapado de una reciente batalla sexual.<\/p>\n<p>-Franklin esta durmiendo \u2013dijo-. Porque no te vienes ma\u00f1ana. No creo que salga hoy.<\/p>\n<p>-Y tu desde cuando vives aqu\u00ed \u2013dije.<\/p>\n<p>-Ya tenemos un mes de casados. Franklin quiso avisarte pero no te encontr\u00f3.<\/p>\n<p>-Estaba fuera del pa\u00eds.<\/p>\n<p>-Claro \u2013dijo-. Ahora eres famoso, Marta ha estado preguntando por ti.<\/p>\n<p>No le hice caso.<\/p>\n<p>-Y est\u00e1n casados legalmente o s\u00f3lo unidos.<\/p>\n<p>-Casados \u2013dijo-. Por lo civil. Vamos a reunir algo de dinero para celebrar cuando nos casemos por la iglesia.<\/p>\n<p>Hubiera querido hablar con Franklin sobre esa mierda. Pero si en algo \u00e9ramos parecidos los dos, era que no soport\u00e1bamos que nadie nos jodiera cuando est\u00e1bamos durmiendo.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 por la hendija de la puerta. La sala ten\u00eda m\u00e1s muebles y se ve\u00eda aseada y ordenada.<\/p>\n<p>Ahora si que las cosas cambiaron, pens\u00e9. Me desped\u00ed con una sonrisa y baj\u00e9 las escaleras hacia la calle. Ya ten\u00eda el tema de mi pr\u00f3ximo libro. Hablar\u00eda sobre el matrimonio juvenil: Una castraci\u00f3n mental. Franklin y su mujercita me servir\u00edan de documentaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strike>Jota X<\/strike><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parte final de la historia, y la verdad sea dicha la peor de todas, incluso pens\u00e9 en ya no subirla, porque la estuve releyendo y me dej\u00f3 un sabor amargo. Como sea, ten\u00eda que subirla porque el final es el que da la clave para el t\u00edtulo. fin Llegu\u00e9 de noche a casa. 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