{"id":414,"date":"2006-12-21T13:36:32","date_gmt":"2006-12-21T17:36:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2006\/12\/21\/el-escritor-que-nunca-escribio-parte-2\/"},"modified":"2006-12-21T19:43:25","modified_gmt":"2006-12-21T23:43:25","slug":"el-escritor-que-nunca-escribio-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2006\/12\/21\/el-escritor-que-nunca-escribio-parte-2\/","title":{"rendered":"El escritor que nunca escribi\u00f3. (Parte 2)"},"content":{"rendered":"<p><em>Aqu\u00ed est\u00e1 la continuaci\u00f3n prometida, y todav\u00eda hay una tercera. Por favor leer esto escuchando buen vol\u00famen \u00abA esa gran velocidad\u00bb de Haragan y Cia, unos mexicanos del putas, si no la tienen b\u00e1jenla enseguida, de lo contrario no lean esto. Y si lo hacen, no respondo por los v\u00f3mitos que ocasione. Como sea, please digan lo que piensan. <\/em><\/p>\n<p><strike> 000<\/strike><\/p>\n<p>El domingo supuse que ten\u00eda que ser mi revancha. Me emborrachar\u00eda desde temprano. Despert\u00e9 con la sombra de la pesadilla. Pero el agua de la ducha me la quit\u00f3. Me puse unos pantalones limpios. Una camiseta blanca con el logotipo de una lagartija marina. Me puse mis collares. Mis pulseras. El par de botas ya trabajadas que ten\u00eda. Y fui a desayunar. Pero mam\u00e1 no se hab\u00eda levantado. Mir\u00e9 el reloj. Eran casi las ocho de la ma\u00f1ana. Yo mismo me prepar\u00e9 el desayuno. Iba a pedirle unos d\u00f3lares a mam\u00e1. No hab\u00eda que fastidiarla con algo insignificante como un desayuno.<br \/>\nTermine de comer y me lave los dientes. A penas despert\u00f3 mam\u00e1 le dije lo que necesitaba. Sab\u00eda el serm\u00f3n que iba a recibir pero estaba decidido a escucharlo. Ya lo sent\u00eda zumb\u00e1ndome las orejas. Me dio cuatro d\u00f3lares y me hizo saber lo vago que era. <em>Un a\u00f1o que saliste del colegio y aun no tienes un trabajo ni te matriculas en la universidad.<\/em>  Yo le respond\u00eda con una frase de mi amiga la Nena: Tengo que examinar bien cuales son mis metas para ir en b\u00fasqueda de ellas. Mam\u00e1 ped\u00eda  que me apurara: <em>Vas a volverte un viejo sin oficio ni beneficio.<\/em><br \/>\n<!--more-->Sal\u00ed de la casa a las diez de la ma\u00f1ana. Si ten\u00eda suerte encontrar\u00eda a Franklin aun durmiendo.  En cambio si no contaba con ella Franklin estar\u00eda quien sabe donde, amanecido y  aun borracho. Franklin era mi mejor amigo. Nos hab\u00edamos graduado juntos. Pero el ya trabajaba en una fabrica de no se que cosa. Ten\u00eda libre los domingos y los lunes. El sueldo no era muy bueno pero a \u00e9l le alcanzaba.<br \/>\nA Franklin le gustaba andar con putas. A mi me daba igual si eran profesionales del asunto o inexpertas. Con cualquiera de las dos hab\u00eda un precio que pagar. Una noche una puta llamada Rosi nos cobro veinte d\u00f3lares por estar con los dos el mismo momento. Franklin se puso por delante y yo por detr\u00e1s. Est\u00e1bamos tan borrachos que casi ni sab\u00edamos lo que hac\u00edamos. Rosi re\u00eda y gozaba y nos gritaba m\u00e1s, m\u00e1s. Creo que nunca terminamos. Nos quedamos dormidos uno encima del otro. Al otro d\u00eda Rosi cobr\u00f3 y se fue y nosotros nos quedamos bebiendo en la habitaci\u00f3n. Mas tarde, (cuando quisimos comprar m\u00e1s trago), nos dimos cuenta que nos hab\u00eda robado. De noches como esa y de cuatro a\u00f1os de estudiar juntos estaba echa nuestra amistad. Aunque hab\u00eda momentos en que todo se iba a la mism\u00edsima mierda, nunca pas\u00e1bamos m\u00e1s de dos semanas sin hablarnos.<br \/>\nEl d\u00eda permanec\u00eda inm\u00f3vil y gris. Tom\u00e9 el bus hac\u00eda el este. Llegu\u00e9 en quince minutos. Franklin viv\u00eda solo. No hac\u00eda mucho que se hab\u00eda mudado de su casa. Arrendaba un departamento modesto, en una zona aceptable hasta cierto punto. Su departamento quedaba en la planta alta. Abajo viv\u00eda la due\u00f1a. La due\u00f1a era una vieja grosera, y chismosa. Que siempre preguntaba a cualquier visita que parentesco ten\u00eda con su inquilino.<br \/>\n-Es por seguridad \u2013dec\u00eda.<br \/>\nLa vieja estaba cre\u00edda que yo era el primo. Cuando me ve\u00eda dec\u00eda:<br \/>\n-Su primo se ha portado muy juicioso este fin de semana. Y bla bla bla bla\u2026<br \/>\nEsta vez la cort\u00e9 en seco.<br \/>\n-Buenos d\u00edas Do\u00f1a Gertrudis.<br \/>\n-Buenos d\u00edas \u2013dijo.<br \/>\nSub\u00ed r\u00e1pido las escaleras y toqu\u00e9 la puerta. Franklin contest\u00f3 desde el fondo del departamento. Se demor\u00f3 en abrir la puerta. A pareci\u00f3 en un jean, sin camiseta.<br \/>\n-Que chucha estabas haciendo \u2013dije.<br \/>\n-Cagaba. Me gusta cagar los domingos por la ma\u00f1ana. Creo que tengo el derecho.<br \/>\n-De lo que tienes no el derecho sino el deber es de invitarme una botella.<br \/>\n-Esp\u00e9rame aqu\u00ed \u2013dijo.<br \/>\nMe sent\u00e9 en un sill\u00f3n. Franklin ten\u00eda solo dos muebles en la sala. Un televisor de diez y seis pulgadas y una radio grabadora. Fue a la cocina y volvi\u00f3 con una botella de vodka, hab\u00eda un poco m\u00e1s de la mitad.<br \/>\n-Anoche me pegu\u00e9 unos tragos para dormir.<br \/>\n-Dale vuelta. Que pa\u2019 luego es tarde \u2013dije.<br \/>\n-Me preocupas Josa, te estas convirtiendo en un alcoh\u00f3lico. No quieres esperar por lo menos hasta el medio d\u00eda.<br \/>\n-No quiero, adem\u00e1s estoy mejorando. Me estoy convirtiendo en algo, quiere decir que no estoy estancado.<br \/>\n-De ley, te estas moviendo\u2026 moviendo hac\u00eda el barranco.<br \/>\nNos re\u00edmos.<br \/>\nSe sent\u00f3 en el otro sill\u00f3n y busc\u00f3 un vaso debajo del mismo.<br \/>\n-Ya desayunaste.<br \/>\n-S\u00ed y t\u00fa.<br \/>\n-Tambi\u00e9n.<br \/>\nMe sirvi\u00f3 un vaso de aquel l\u00edquido cristalino y transparente, como las aguas de un manantial.<br \/>\n-Hasta el fondo \u2013dije.<br \/>\n-Hasta tocar fondo \u2013dijo \u00e9l.<br \/>\nTomamos algunos tragos. Fuimos a la tienda por cigarrillos y volvimos al departamento.<br \/>\n-Viste la peladita que atend\u00eda la tienda.<br \/>\n-Esta linda.<br \/>\n-Quiere que se lo zampe \u2013dijo.<br \/>\n-Sue\u00f1as.<br \/>\n-Te digo la plena. Ella mismo me lo dijo la otra noche textualmente, le gusta mi cuerpo.<br \/>\n-Y ya por eso.<br \/>\n-No seas tarado. Para que m\u00e1s te va decir una mujer que le gusta tu cuerpo. No creo que quiera tener mis m\u00fasculos para impresionar a sus enamorados.<br \/>\n-Si, pero el hecho de que te lo haya dicho no quiere decir que quiera culiar. Ya sabes lo confusas que son las mujeres, peor las de esa edad.<br \/>\n-Te digo que quiere conmigo. Siempre busca un pretexto para hacerme la conversa. Y se me lanza a la menor oportunidad. No te diste cuenta.<br \/>\nYo no me hab\u00eda dado cuenta de nada. Simplemente me pareci\u00f3 una chica amable.<br \/>\n-Esta bien, t\u00fa ganas \u2013dije-. Pero ahora dame otro trago.<br \/>\nLa botella estaba por terminarse, no quedaban m\u00e1s que tres dedos. Hab\u00eda que salir a comprar otra.<br \/>\n-Lo que pasa es que me da miedo romperla \u2013contin\u00fao-. Puedo causarle un da\u00f1o permanente.<br \/>\nCuando se trataba de mujeres Franklin no quer\u00eda parar de hablar, y la cosa es que no s\u00f3lo hablaba, eso del da\u00f1o permanente iba en serio. Pero no iba a darle pie a que siguiera con la jodedera.<br \/>\n-Mejor  vamos a comprar otra botella. Esta ya se acabo \u2013dije.<br \/>\n-No ves lo ni\u00f1a que es, de seguro tiene la chepita cerradita.<br \/>\n-Tampoco es tan ni\u00f1a \u2013protest\u00e9-, no exageres. Ha de tener por lo menos unos quince a\u00f1os.<br \/>\n-Trece, tiene s\u00f3lo trece a\u00f1os. Ella me lo dijo. Cumple a\u00f1os todos los dos de febrero. Es acuario.<br \/>\n-Se ve mucho mayor.<br \/>\n-Son los pollos \u2013dijo-. Comen demasiados pollos. Y los malditos pollos cada vez  m\u00e1s inyectados con hormonas de crecimiento. Eso afecta, entiendes.<br \/>\nSi lo entend\u00eda, yo ya hab\u00eda le\u00eddo algo sobre ese asunto. Pero lo que me importaba era ir a comprar la otra botella.<br \/>\n-Vamos a salir a comprar o no.<br \/>\n-Mejor vamos a chupar a otro lado \u2013dijo-. Ya no soporto estar aqu\u00ed.<br \/>\nNos fuimos hasta el bar de Marco. Marco era un cuarent\u00f3n que ten\u00eda un bar con un decorado rustico un poco playero, atendido por \u00e9l mismo. Donde pon\u00edan buena m\u00fasica y preparaban unas jarras con aguardiente y naranjas. Y lo mejor, abr\u00edan los domingos desde las diez de la ma\u00f1ana.<br \/>\nLlegamos. S\u00f3lo hab\u00eda una mesa ocupada. La barra estaba libre. Sonaba Black Dog de Leed Zeppel\u00edn.<br \/>\n-Buena m\u00fasica \u2013dije a manera de saludo.<br \/>\n-Qu\u00e9 hay muchachos, como van.<br \/>\n-Vamos cargados de alcohol \u2013dijo Franklin-. Venimos a pedirte tu cuota.<br \/>\n-Con mucho gusto \u2013dijo Marco.<br \/>\n-Tr\u00e1enos una jarra \u2013dije.<br \/>\nEscuchamos un buen rato un reparto excelente de los Zeppel\u00edn y los Pin Floyd. Conversamos de todo y de nada. De mujeres, del tiempo, de la vida. Marco ten\u00eda una filosof\u00eda muy peculiar sobre la vida. Para \u00e9l la cosa consist\u00eda en cielo e infierno. Y dec\u00eda que Dios nos hab\u00eda castigado desde el inicio. El castigo era el infierno; y el infierno era aburrirse, repugnarse, hostigarse de las cosas. El cielo era todo lo contrario; la diversi\u00f3n, la aventura, el deleite,  el asombro, el movimiento\u2026<br \/>\n-Siempre terminas hostig\u00e1ndote. La vaina consiste en combatir ese aburrimiento. Aunque a veces es tan fuerte que termina arroj\u00e1ndote hacia otra cosa. Y tienes que tener mucho cielo en tu interior para no cansarte. Los que se cansan r\u00e1pido de todo viven en eterno infierno.<br \/>\nFranklin cre\u00eda que Marco estaba completamente en lo cierto. Yo no pensaba lo mismo. Para m\u00ed, si es que hab\u00eda un cielo y un infierno, no ser\u00edan los mismos para todos. Y probablemente lo que Marco llamaba el infierno y el cielo, ser\u00edan s\u00f3lo los suyos. Pero no dije nada, no quer\u00eda enfrascarme en una discusi\u00f3n profunda e in\u00fatil. Lo que yo quer\u00eda era beber tranquilamente conversando de cosas lo m\u00e1s sencillas posibles. S\u00f3lo as\u00ed se pude disfrutar de un trago y quiz\u00e1 de la vida, puestos a filosofar&#8230;<br \/>\nD\u00e1ndole a la borrachera siempre recuerdo algo de Bukowski. El viejo zorro era uno de mis escritores santificados. Le\u00ed algo de \u00e9l en una biblioteca virtual y qued\u00e9 entrampado enseguida. Lastima que la nena no tuviera ning\u00fan libro del viejo borracho que una vez escribi\u00f3:<br \/>\n\u201cNo hay nada que discutir, no hay nada que recordar.  No hay nada que olvidar.<br \/>\nEs triste y no es triste\u201d. Estos versos resumen el mundo entero.<br \/>\nRecit\u00e9 en voz alta alz\u00e1ndome el vaso. Marco golpe\u00f3 con su pu\u00f1o encima de la barra. Y Franklin se carcaje\u00f3 con  ruidosa agudeza, que pareci\u00f3 que se hubieran quebrantado una docena de copas.<br \/>\n-Este es nuestro poeta. El honor de Sto. Dgo. \u2013dijo-. Y qu\u00e9 cuenta tu amiga la Nena, todav\u00eda te acolita con la vaina esta.<br \/>\n-Con qu\u00e9 cosa \u2013dije-.<\/p>\n<p>Franklin pod\u00eda llegar a ser bastante antip\u00e1tico. As\u00ed que no pod\u00eda darle cuerda.<br \/>\n-Con la vaina de la escritura, no te hagas.<br \/>\n-Quieres ser escritor \u2013dijo Marco, sus mejillas escurridas se pegaron a sus huesos, dando una chupada al cigarrillo-. Toma \u2013dijo. Me brind\u00f3 un belmont y lo prendi\u00f3.<br \/>\n-Yo tambi\u00e9n quise ser escritor, y digo quise porque me he vencido, estoy cansado. Adem\u00e1s ahora tengo una mujer y dos hijos que mantener. Hace unos diez a\u00f1os atr\u00e1s cuando viv\u00eda en Quito, lleve el borrador de mi primera novela a una editorial. Y la rechazaron. Bajo la impronta de que yo era un desconocido y que el texto ten\u00eda una trama muy simple, cotidiana. No hab\u00eda nada m\u00e1gico sino s\u00f3lo realidad. Simple y vulgar realidad. Pero en todo caso dijeron, pres\u00e9ntese a un concurso, si lo gana vuelva de nuevo. Me present\u00e9 a varios concursos, con esa primera novela, y con dos m\u00e1s posteriores a esa, pero no gan\u00e9 nunca. No llegu\u00e9 ni a menciones honor\u00edficas.<br \/>\nChup\u00f3 otra vez su cigarrillo y sirvi\u00f3 dos tragos de un whisky  que el mismo ten\u00eda debajo de la barra para ocasiones especiales. Le parec\u00eda especial hablar sobre su afici\u00f3n con otro \u201caficionado\u201d. Franklin mientras tanto se demoraba en el ba\u00f1o, donde se hab\u00eda ido a esconder para no escuchar a Marco.<br \/>\nLa jarra de aguardiente y naranja que preparaba Alabama\u2019s bar hab\u00eda desaparecido dentro de nuestros h\u00edgados alcoholizados. Marco me sirvi\u00f3 de su whisky. Yo no me cre\u00eda un aficionado a nada, peor a la literatura. Pero mi innata tendencia a no negar lo que creen de m\u00ed, hizo que el viejo escritor empolvado luciera sus viejas galas.<br \/>\nPara ser sincero escribir me importaba un culo. Incluso la afici\u00f3n por la lectura era reciente. Pero al parecer la literatura se me estaba metiendo por los ojos. Hasta los borrachos con los que beb\u00eda resultaban ser escritores. Busc\u00f3, busc\u00f3 dentro de unos cajones que ten\u00eda en la barra, y por fin dio con su primera novela. Un folio verde lleno de polvo, ocupado con 250 hojas. Muy bien mecanografiadas, agradables a la vista. Un titulo est\u00fapido: La historia de mi vida. Que asqueroso patetismo dir\u00eda la Nena.<br \/>\n-Y los t\u00edtulos de las otras dos novelas \u2013pregunt\u00e9.<br \/>\nSirvi\u00f3 dos tragos m\u00e1s antes de contestar. Yo sent\u00eda la cabeza un poco pesada y la lengua se me estaba trabando.<br \/>\n-El lento caer de las gotas de lluvia y  S\u00f3lo los zapatos tuyos.<br \/>\nAlgo hab\u00edan mejorado los otros t\u00edtulos, pens\u00e9.<br \/>\n-Las dos hablan de mis conflictos amorosos, de mi incapacidad de vivir con las normas \u201ccorrectas\u201d. La primera es una historia m\u00e1s juvenil, pero tambi\u00e9n m\u00e1s furiosa y gris que las otras.<br \/>\n-Ll\u00e9vatela para que la leas \u2013me dijo. Pero ten cuidado porque es el \u00fanico borrador, quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda se haga famoso.<br \/>\nNo dije nada, simplemente me apur\u00e9 el trago que quedaba en el vaso, y  abr\u00ed la carpeta. Le\u00ed el titulo, la dedicatoria a una mujer llamada Amanda y la primera frase: \u201cTodos los inviernos son lo mismo. La lluvia, la soledad, la rabia. Pero tambi\u00e9n las ganas de buscar algo calido, tibio y estremecedor. De encontrarte a ti\u201d.<br \/>\nAlgo me chicoteo en ese momento. Reconoc\u00ed el corrientazo en esas palabras. Aunque el dulce sopor del alcohol ya hab\u00eda echo su efecto. Tuve que cerrar la carpeta. Lo leer\u00eda otro d\u00eda, hab\u00eda tiempo.<br \/>\nTrat\u00e9 de hablar con Marco sobre esos pececillos de pecera. En alguna parte hab\u00eda escuchado que la memoria de esos peces dura s\u00f3lo 4 segundos. Me imaginaba lo asombrosamente ca\u00f3tico que ser\u00eda vivir de esa manera. Pero por suerte los humanos no \u00e9ramos as\u00ed. Entonces me acord\u00e9 de Franklin. A\u00fan no sal\u00eda del ba\u00f1o.<br \/>\n-Franklin no sale del ba\u00f1o \u2013dije.<br \/>\n-Ese maric\u00f3n a de estar dormido y cagado hasta las orejas. Anda a verlo.<br \/>\nFui directo al ba\u00f1o, y ya me iba riendo. Abr\u00ed la puerta. Franklin estaba doblado sobre la taza del ba\u00f1o. Con los pantalones abajo. Lo remec\u00ed hasta que logr\u00e9 despertarlo. No hab\u00eda cagado nada.<br \/>\n-Quieres que te suba los pantalones, pedazo de maric\u00f3n \u2013le dije.<br \/>\nSe levant\u00f3 tambal\u00e9ate amarr\u00e1ndose de las paredes.<br \/>\n-Tranquilo\u2026 tranquilo, yo me lo subo solo.<br \/>\nSe subi\u00f3 el pantal\u00f3n. Cuando se iba a agachar para mojarse la cara en el lavabo vomit\u00f3. Una mezcla de arroz y cosas de colores.<br \/>\n-Ten cuidado vas a ensuciarte la camiseta \u2013le dije.<br \/>\n-No jodas, yo se lo que hago.<br \/>\nLo dej\u00e9 que se las arreglara solo. Y volv\u00ed a la barra.<br \/>\n-No se cag\u00f3 \u2013dijo Marco.<br \/>\n&#8211;Se hab\u00eda quedado dormido.<br \/>\nMarc\u00f3 sirvi\u00f3 dos copas m\u00e1s. Yo ten\u00eda que andarme con cuidado sino quer\u00eda quedarme doblado tambi\u00e9n. El alcohol ya estaba burbujeando en mis sesos. Franklin sali\u00f3 del ba\u00f1o.<br \/>\n-Nosotros ya almorzamos \u2013pregunt\u00f3.<br \/>\n-No -le contest\u00e9-. Apenas si hemos desayunado.<br \/>\n-V\u00e1monos a comer entonces.<br \/>\nFranklin se adelanto a salir. Yo me tom\u00e9 la copa servida y me desped\u00ed de Marco.<br \/>\n-Espera, te olvides de la carpeta.<br \/>\nQuer\u00eda que la leyera, si o si. Me la met\u00ed debajo del brazo y le di alcance a Franklin. No llev\u00e1bamos ni una cuadra cuando nos encontramos a las inseparables amigas: Glenda y Marta. Eran un par de manes que culiaban con nosotros. Franklin se tiraba a Glenda y yo a Marta. Eran simp\u00e1ticas. Buen culo, buenas tetas. Y hasta divertidas. Nos dijeron que hab\u00edan quedado en verse para ir juntas a almorzar. Ya que la casualidad nos hab\u00eda juntado, todos cuatros nos largamos a comer.<br \/>\n-Est\u00e1n hechos un asco.<br \/>\nMarta se me peg\u00f3. Franklin y Glenda  caminaban detr\u00e1s muy despacio.<br \/>\n-Porqu\u00e9 no fuiste a verme ayer \u2013dijo Marta.<br \/>\nLa mir\u00e9 de pies a cabeza.<br \/>\n-No ten\u00eda plata  -dije.<br \/>\n&#8211; Y eso que importa, t\u00fa sabes que yo trabajo y cuando t\u00fa no tengas yo te puedo invitar.<br \/>\n-S\u00f3lo trataba de ser amable. Pero si quieres que te diga la verdad, no ten\u00eda ganas de verte.<br \/>\n-Ya \u2013me dijo-. Por lo menos eres sincero. Y qu\u00e9 llevas en esa carpeta.<br \/>\n-Una novela.<br \/>\n-\u00bfUna novela?&#8230; Es tuya.<br \/>\nEntonces fue que se me ocurri\u00f3. Algo simple, s\u00f3lo por mentirle a ella.<br \/>\n-S\u00ed \u2013le dije-. La termin\u00e9 ayer. Y ahora voy a irme a Quito para buscarle un editor.<br \/>\nElla salt\u00f3 sobre mis brazos. Y me bes\u00f3. La bes\u00e9 tambi\u00e9n, ten\u00eda los labios tibios. Un leve olor amargo.<br \/>\n-T\u00fa eres un hombre muy inteligente. Desde la primera ves que te vi supe eso.<br \/>\nLa mir\u00e9 a la cara. Sus ojos caf\u00e9s estaban m\u00e1s claros que de costumbre. Ten\u00eda unos bonitos ojos y su boca tampoco era fea. Pero no era muy inteligente que se diga. Se hab\u00eda quedado en el segundo a\u00f1o de bachillerato. Y para ella toda persona que sab\u00eda que en el planeta hab\u00eda cinco continentes era un genio. Adem\u00e1s ten\u00eda la est\u00fapida creencia del com\u00fan de la gente.  Y la gente cre\u00eda que si te gustaban  los libros deb\u00edas de ser una persona muy inteligente.<br \/>\nLa rodee por la cintura.<br \/>\n-Dame otro beso \u2013le dije. Qu\u00e9 les pasa a esos de atr\u00e1s.<br \/>\n-No sabes. Est\u00e1n peleados.<br \/>\n-Est\u00e1n peleados y desde cuando.<br \/>\n-Hace como tres d\u00edas.<br \/>\nMir\u00e9 para atr\u00e1s. Franklin iba muy serio. Parec\u00eda que la borrachera se le hab\u00eda ido por completo. Glenda hablaba y lo miraba con ojos tiernos.  Apart\u00e9 la mirada de eso. El alcohol y el bamboleo de las caderas de Marta me estaban poniendo arrecho. Llevaba la verga tiesa y dolorida dentro del pantal\u00f3n.<br \/>\nLlegamos a una Marisquer\u00eda manabita. Compramos cuatro banderas y nos dimos por bien servidos. Antes de terminar de comer Franklin y Glenda ya estaban como tortolitos. Yo por mi parte le met\u00eda de vez en cuando, y con discreci\u00f3n, la mano por debajo de la falda a Marta. Y ella me besaba el cuello. Me com\u00eda las conchas de la bandera y le met\u00eda los dedos a la chucha. Pensando obviamente en el aparente parecido que hab\u00eda entre la vagina y aquel animalito blando y baboso encerrado entre esos dos caparazones.<br \/>\nTerminamos y fuimos directo al apartamento de Franklin. No necesit\u00e1bamos dos camas. Con un colch\u00f3n a m\u00ed y a Marta nos bastaba. Llevamos el colch\u00f3n a la cocina y dejamos a los t\u00f3rtolos hacer las pases en el cuarto. Lo hicimos dos veces seguidas. Y el trago se me sali\u00f3 del organismo. La primera fue muy furiosa. Leng\u00fcetazas y mordidas. Mames por todos lados. Me gustaba pellizcarle suavemente con los dientes el huequito del culo.  Era la primera mujer que  ten\u00eda que no se quejaba cuando se lo met\u00eda por detr\u00e1s.   Gozaba igual que si le diera por la chucha. Sus orgasmos eran id\u00e9nticos. Gritaba, aru\u00f1aba, apretaba y luego se aflojaba suavemente y dejaba de gemir. El segundo palo  fue m\u00e1s suave y tierno. Me enrosc\u00f3 con sus piernas y lo hicimos a ritmo lento, pero sin pausas.<br \/>\nLuego nos tumbamos de espalda, y estuvimos en silencio. Le ped\u00ed un cigarrillo. Fumando se me ocurri\u00f3 que lo mejor para llenar un espacio tan est\u00fapido como el que queda despu\u00e9s del sexo con alguien que no amas, es la lectura. Otro punto a favor que encontr\u00e9. Cog\u00ed la carpeta verde y empec\u00e9 a leer.  Al terminar el primer capitulo, lo supe. La mentira ten\u00eda que continuar. Si quer\u00edan que escribiera, ese era el libro que ten\u00eda que escribir. R\u00e1pido, cargado de sentimientos. Que se pudiera sentir, incluso oler, que fuera tan natural, como surgido de las mismas p\u00e1ginas.  Bukowski le quedaba corto. Y yo ser\u00eda el escritor de ese libro. Hab\u00eda muy pocas cosas que arreglarle para que la mentira estuviera completa.<br \/>\n<em><strike>continuar\u00e1<\/strike><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed est\u00e1 la continuaci\u00f3n prometida, y todav\u00eda hay una tercera. Por favor leer esto escuchando buen vol\u00famen \u00abA esa gran velocidad\u00bb de Haragan y Cia, unos mexicanos del putas, si no la tienen b\u00e1jenla enseguida, de lo contrario no lean esto. Y si lo hacen, no respondo por los v\u00f3mitos que ocasione. 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