{"id":40764,"date":"2013-10-29T08:53:41","date_gmt":"2013-10-29T13:23:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=40764"},"modified":"2013-10-29T08:58:27","modified_gmt":"2013-10-29T13:28:27","slug":"mi-vida-traves-de-los-perros-lxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/10\/29\/mi-vida-traves-de-los-perros-lxi\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (LXI)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/3.bp.blogspot.com\/-2oWYgsRFg-Y\/UZiWVvRxh5I\/AAAAAAAABmw\/5_2n7VnucLs\/s800\/Mastin%2520Napolitano.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/3.bp.blogspot.com\/-2oWYgsRFg-Y\/UZiWVvRxh5I\/AAAAAAAABmw\/5_2n7VnucLs\/s800\/Mastin%2520Napolitano.jpg?resize=400%2C295\" height=\"295\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>Ya hab\u00edan pasado unos 4 o 5 meses desde que comprara a Caruso y me devolviera a casa despu\u00e9s del par\u00e9ntesis sanador proporcionado por Margarita. Poco a poco estaba regresando a la extra\u00f1a normalidad que constitu\u00eda el vivir solo. Todo el tiempo libre que ten\u00eda lo dedicaba a escribir cartas que nunca llegu\u00e9 a enviar, cartas que alternaban duros reproches con prop\u00f3sitos de enmienda, y a la educaci\u00f3n de la gigante bestia en la que se estaba convirtiendo el mast\u00edn. Un animal prodigioso, que inger\u00eda cantidades enormes de alimento y ten\u00eda una fuerza descomunal, a\u00fan a su, por entonces, corta edad. Era un cachorro pero su temperamento no se correspond\u00eda con esa etapa. Su \u00e1nimo era serio, fiero. Eso s\u00ed, me obedec\u00eda sin poner en duda qui\u00e9n era su amo, eso estuvo claro desde el principio. Pero a los dem\u00e1s seres (humanos o animales) los trataba con un desd\u00e9n infinito, y cuidado con quien osara atravesarse en su camino: la pasaba muy mal. Ten\u00eda que pasearlo a horas inveros\u00edmiles para procurar la mayor soledad posible, a manera de evitar inconvenientes. &nbsp; <\/p>\n<p>Todo marchaba m\u00e1s o menos igual, la misma mon\u00f3tona rutina de abrir la tienda, esperar por los escasos clientes, cerrar en cuanto se pusiera el sol y volver a la triste casa en la que me aguardaba Caruso, cuando un acontecimiento inesperado vino a sacudirme los cimientos. Un d\u00eda cualquiera lleg\u00f3 una encomienda a la tienda. Ven\u00eda del exterior, del pa\u00eds en donde estaban viviendo Helga y Aurora. Lleno de aprensi\u00f3n la abr\u00ed, pensando que pod\u00eda traer malas noticias. Pero la realidad fue mucho peor que el peor escenario que me hab\u00eda fabricado desde el momento en que lleg\u00f3 el paquete hasta que le\u00ed esta escalofriante palabra: &nbsp;Divorcio. Como es de imaginar, sent\u00ed que el piso se me desmoronaba. Por fin Helga se hab\u00eda decidido a dar el paso. Aunque visto de manera fr\u00eda era la consecuencia l\u00f3gica del curso que hab\u00edan tomado los acontecimientos, fue inesperado y cruel, pues en ning\u00fan momento hab\u00edamos conversado sobre esa posibilidad en las contadas ocasiones en las que hab\u00edamos hablado por tel\u00e9fono o en las cartas que me enviaba con cierta frecuencia.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s triste del momento fue la frialdad que entra\u00f1\u00f3: busqu\u00e9 como loco alguna hoja con la caligraf\u00eda de Helga dentro del paquete, algo que me explicara lo que que estaba sucediendo, que me dijera que era todo un gran malentendido, pero no la hall\u00e9. Solamente toda la burocracia que envuelve un tr\u00e1mite administrativo m\u00e1s. Y no entend\u00eda nada de lo que dec\u00edan esos papeles, solamente me bailaba frente a los ojos esa palabra. Divorcio. Maldita palabra.<\/p>\n<p>Cuando pude recomponerme de la impresi\u00f3n trat\u00e9 de poner en orden mis pensamientos, y trazar un plan de acci\u00f3n. Lo primero que hice fue buscar a un abogado que pudiera asistirme en la causa. Por fortuna entre los clientes que me quedaban hab\u00eda entablado relaciones cordiales con un par, as\u00ed que me decid\u00ed por uno de ellos y fui a visitarlo, con el oficio que me hab\u00eda enviado Helga.<\/p>\n<p>El abogado examin\u00f3 los papeles con detenimiento y me los tradujo al cristiano. El motivo expuesto para la solicitud de divorcio era muy sencillo: la separaci\u00f3n de cuerpos por un per\u00edodo suficientemente prolongado. Y era verdad, ya hab\u00edan pasado un par de a\u00f1os desde que se fueran.<\/p>\n<p>Debo decir que ella no exig\u00eda nada material. Tan solo me solicitaba apoyo para la manutenci\u00f3n de la ni\u00f1a. Sin embargo decid\u00ed que eso, dentro de todo, no era justo, ya que ella hab\u00eda trabajado much\u00edsimo a mi lado mientras estuvimos juntos. As\u00ed que mand\u00e9 a valuar los bienes que me quedaban y me hice el prop\u00f3sito de hacerle llegar la mitad. Claro que eso no iba a ser f\u00e1cil, reunir esa cantidad de dinero con la econom\u00eda tan vacilante por la que est\u00e1bamos atravesando en ese momento, con altas tasas de inflaci\u00f3n y devaluaciones peri\u00f3dicas de hecho ser\u00eda bastante complicado. Pero me pareci\u00f3 la \u00fanica cosa decente que pod\u00eda hacer, despu\u00e9s de todo sent\u00eda un gran complejo de culpa por lo ocurrido y quer\u00eda expiarla de alguna manera.<\/p>\n<p>Es extra\u00f1o,pero nunca pens\u00e9 en la posibilidad de una reconciliaci\u00f3n. Sab\u00eda la seguridad con la que afrontaba Helga las cosas, y volver era imposible, lo descart\u00e9 desde el principio. La \u00fanica manera de hacerlo hubiera sido una capitulaci\u00f3n vergonzosa para m\u00ed, materializada en mi partida de la tierra que no quer\u00eda abandonar, y no estaba dispuesto a ello. A partir de ese momento comenz\u00f3 una etapa triste, dolorosa y a la vez fastidiosa de idas y venidas a abogados y tribunales. La burocracia m\u00e1s cruel. Es como si te condenaran a muerte y de paso tuvieras que llenar planillas y contratar abogados para el tr\u00e1mite. Y aunque es un s\u00edmil, de alguna manera sent\u00eda que me dirig\u00eda hacia una especie de muerte. Este divorcio fue el mayor fracaso de mi vida, hasta ese momento. Ni la venta de la tienda de mi padre, ni la de la casa, me pegaron tanto como esto. Ya se me estaban agotando las ganas de vivir. Ten\u00eda dos a\u00f1os sin ver a mi peque\u00f1a hija, y me estaba perdiendo esa etapa en donde comienzan a dejar la ni\u00f1ez y empiezan a madurar. Ten\u00eda miedo de que se olvidara de m\u00ed, cosa bastante probable por otra parte.<\/p>\n<p>Con eso en mente, convers\u00e9 con el abogado a ver qu\u00e9 pod\u00eda hacer al respecto. Me dijo que intentara llegar a un arreglo con mi futura exmujer para que le permitiera a Aurora pasar un mes al a\u00f1o conmigo, en \u00e9poca de vacaciones. Yo sab\u00eda que eso iba a ser dif\u00edcil, conociendo la repulsi\u00f3n que hab\u00eda desarrollado Helga hacia el pa\u00eds y el temor &nbsp;que le produc\u00eda, pero decid\u00ed jugarme esa carta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya hab\u00edan pasado unos 4 o 5 meses desde que comprara a Caruso y me devolviera a casa despu\u00e9s del par\u00e9ntesis sanador proporcionado por Margarita. Poco a poco estaba regresando a la extra\u00f1a normalidad que constitu\u00eda el vivir solo. 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