{"id":39864,"date":"2013-09-13T01:28:31","date_gmt":"2013-09-13T05:58:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=39864"},"modified":"2015-01-06T03:56:01","modified_gmt":"2015-01-06T08:26:01","slug":"juanita-reveron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/09\/13\/juanita-reveron\/","title":{"rendered":"Juanita Rever\u00f3n"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_49694\" aria-describedby=\"caption-attachment-49694\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/43723280_66de7f5922_z.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"49694\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/09\/13\/juanita-reveron\/43723280_66de7f5922_z\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/43723280_66de7f5922_z.jpg?fit=640%2C478&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"640,478\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"43723280_66de7f5922_z\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"&lt;p&gt;Amara, por Susana Meza&lt;\/p&gt;\n\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/43723280_66de7f5922_z.jpg?fit=640%2C478&amp;ssl=1\" class=\"size-full wp-image-49694\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/43723280_66de7f5922_z.jpg?resize=640%2C478\" alt=\"Amara, por Susana Meza\" width=\"640\" height=\"478\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-49694\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/55119606@N00\/43723280\" target=\"_blank\">Amara<\/a>, por <a href=\"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-sa\/2.0\/\" target=\"_blank\">Susana Meza<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuando Rever\u00f3n fue enviado al manicomio por \u00faltima vez y para siempre, Juanita r\u00e1pidamente muri\u00f3 de tristeza, dicen los cronistas. Muri\u00f3 ahogada por la espuma blanca, pr\u00edstina y cegadora, de un oleaje de recuerdos; muri\u00f3 aplastada por la oscuridad de El Castillete, donde la luz hab\u00eda decidido partir junto con Rever\u00f3n para no volver; muri\u00f3 de silencio y melancol\u00eda. Muri\u00f3 de cordura y abandono; porque incluso el \u00faltimo de los Panchos decidi\u00f3 marcharse, sin \u00e1nimos de mirar atr\u00e1s. Tom\u00f3 una maletita de cuero, y meti\u00f3 all\u00ed algunos de sus cachivaches y medio racimo de cambures. Se march\u00f3 a la selva que rodea las playas de Macuto, para alfabetizar a los monos que se encontrara en su camino, y ense\u00f1arles a usar, tambi\u00e9n, tenedores, corbatines y sombreros. Con el \u00faltimo Pancho y la luz, tambi\u00e9n se fueron las visitas. Juanita se qued\u00f3 sola en un rancho laber\u00edntico lleno de mu\u00f1ecas; en un harem de concubinas enamoradas, sin su se\u00f1or. Pero tambi\u00e9n las mu\u00f1ecas empezaron a marcharse poco a poco. Cada noche, Juanita contaba a sus compa\u00f1eras y a la ma\u00f1ana siguiente una hac\u00eda falta. Algunas aparentemente lograban escapar ilesas. Pero a otras las encontr\u00f3 a medio camino de huida. Una despe\u00f1ada por el desfiladero delante del rancho, siendo devorada por los cangrejos de la playa. Otra, destazada en los bordes de la selva, quiz\u00e1s por un cunaguaro o alg\u00fan felino mayor. Una \u00faltima destripada por zamuros dalt\u00f3nicos, que no hac\u00edan diferencia entre trapo sucio y carne humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero todo acab\u00f3 cuando se terminaron de marchar los p\u00e1jaros. En la malla del patio, no quedaban ni los piojos de alg\u00fan pajarito de papel. S\u00f3lo entonces, la luz termin\u00f3 de abandonar cada espacio respirable, y las tinieblas inundaron El Castillete. Juanita tuvo que aprender a caminar a tientas, a vivir a tientas, como un ciego, como un l\u00facido, incluso a plena luz del abrasador sol de la costa. No era posible ver un solo color en kil\u00f3metros de paisaje; ni amarillo, ni verde, ni naranja, ni azul\u2026 ni mucho menos blanco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Juanita entonces abri\u00f3 el ba\u00fal de Armando y sac\u00f3 sus ropas. Cosi\u00f3 y descosi\u00f3 a ciegas y los arremend\u00f3 a su medida. Se puso la ropa ra\u00edda encima y se subi\u00f3 a un cocotero. Despein\u00f3 docenas de cocos y con sus pelos se hizo una barba poblada, con la que adorn\u00f3 la mitad de su cara y se hizo tambi\u00e9n un vello corto y rizado que rellen\u00f3 buena parte de su pecho y abdomen. Cambi\u00f3 el color de su piel con los patuques blancos de Armando. Busc\u00f3 los pinceles, las telas, el atril, se sac\u00f3 la camisa, se at\u00f3 un mecate fuertemente a la cintura, tan fuerte que cortaba la respiraci\u00f3n y las ideas, y comenz\u00f3 a pintar. Poco a poco Juanita se fue diluyendo de El Castillete, y la luz comenz\u00f3 su lento regreso. Con Armando Rever\u00f3n una vez m\u00e1s en su rancho trabajando todo el d\u00eda, un nuevo Pancho se present\u00f3 para el oficio de portero, las mu\u00f1ecas regresaron del m\u00e1s all\u00e1, por medio de ritos espeluznantes que la misma noche realiz\u00f3, los p\u00e1jaros volvieron, esta vez con esposas e hijos, y las visitas comenzaron a tocar a la puerta, esperanzadas de ver al maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras tanto, en la celda de un psiqui\u00e1trico, mor\u00eda r\u00e1pidamente Juanita Mota, de tristeza, de soledad, de oscuridad y de cordura. Armando, en su rancho, la dibujaba d\u00eda y noche, con el recuerdo fijo en una obsesi\u00f3n, tratando de traerla de regreso, y con ella, al resto de la luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si quieres leer otras cosas de m\u00ed, no dejes de visitar mi blog:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"http:\/\/convictoryconfeso.wordpress.com\/\">http:\/\/convictoryconfeso.wordpress.com\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Rever\u00f3n fue enviado al manicomio por \u00faltima vez y para siempre, Juanita r\u00e1pidamente muri\u00f3 de tristeza, dicen los cronistas. Muri\u00f3 ahogada por la espuma blanca, pr\u00edstina y cegadora, de un oleaje de recuerdos; muri\u00f3 aplastada por la oscuridad de El Castillete, donde la luz hab\u00eda decidido partir junto con Rever\u00f3n para no volver; muri\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2608,"featured_media":39865,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[2693],"tags":[313,2768,2771,308,2774,2769,661,2773,2609,2770,1265,2772],"class_list":{"0":"post-39864","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-narrativa","8":"tag-amor","9":"tag-armando-reveron","10":"tag-artes-plasticas","11":"tag-cuento","12":"tag-el-castillete","13":"tag-juanita-rios","14":"tag-locura","15":"tag-macuto","16":"tag-microcuentos","17":"tag-pintor-de-la-luz","18":"tag-pintura","19":"tag-victor-mosqueda-allegri"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/reveron.jpg?fit=288%2C220&ssl=1","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-amY","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39864","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2608"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39864"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39864\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39865"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39864"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39864"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39864"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}