{"id":39852,"date":"2013-09-12T12:41:33","date_gmt":"2013-09-12T17:11:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=39852"},"modified":"2014-04-29T03:56:06","modified_gmt":"2014-04-29T08:26:06","slug":"triste-balada-de-la-revolucion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/09\/12\/triste-balada-de-la-revolucion\/","title":{"rendered":"Triste balada de la revoluci\u00f3n*"},"content":{"rendered":"<p><em>Hace las veces de bar, cine foro y espacio de tertulias. Actividades<\/em><br \/>\n<em> todas esmeradas en mantener viva la revoluci\u00f3n bolivariana, el<\/em><br \/>\n<em> recuerdo y legado de Hugo Ch\u00e1vez y cuanta figura de izquierda haya<\/em><br \/>\n<em> concebido Am\u00e9rica Latina. M\u00e1s all\u00e1 de El Cuartel de la Monta\u00f1a y la<\/em><br \/>\n<em> Academia Militar, reside en Altamira este epicentro de la melancol\u00eda<\/em><br \/>\n<em> roja que, con horario de cenicienta, celebra, pla\u00f1e e idolatra a un<\/em><br \/>\n<em> muerto que renace cada noche<\/em><\/p>\n<p>RM<\/p>\n<p>Era s\u00e1bado por la tarde y las calles de Caracas presum\u00edan del abandono\u00a0transe\u00fante que provoca la dupla de un feriado y fin de semana largo.\u00a0M\u00e1s no era un s\u00e1bado cualquiera: se cumpl\u00edan cuatro meses de la muerte\u00a0de Hugo Ch\u00e1vez \u2014la fecha concreta fue el viernes 5 de julio, pero en\u00a0este lado del Tr\u00f3pico hasta los duelos saben que un puente se respeta\u2014\u00a0y lo que otrora era la poco concurrida Tienda del Cine, es hoy la\u00a0nov\u00edsima y muy frecuentada Patana Cultural.<\/p>\n<p>A primera vista, La Patana aparece como una taberna sencilla. Pero al\u00a0adecuarse la vista a la penumbra se descubren detalles m\u00e1s que\u00a0curiosos. Se vislumbran mesas de madera oscura y barnizada con frases\u00a0talladas de Fidel Castro, el Che Guevara, Joan Manuel Serrat y el\u00a0finado Ch\u00e1vez; retratos de los personajes de marras a contraluz al\u00a0lado del dibujo de un Cristo que r\u00ede a carcajadas, y fotos de\u00a0cofrad\u00edas musicales reunidas en qui\u00e9n sabe qu\u00e9 ocasi\u00f3n que fue\u00a0meritoria para congelar el momento en una imagen. Local sobrio a\u00a0primera vista, s\u00ed; que a segunda y tercera deviene en un coctel\u00a0cristiano-comunista (paradoja estimulante) de jolgorio, roja\u00a0camarader\u00eda y nostalgia de esta y todas las revoluciones\u00a0latinoamericanas.<\/p>\n<p>La barra de La Patana tiene banderas de Venezuela, botellas de ron y\u00a0cocuy y un letrero blanco con letras rojas que advierte que no hay\u00a0punto de venta. Apenas cayendo la noche, un grupo de j\u00f3venes se ubica\u00a0en una mesa pr\u00f3xima a la barra donde est\u00e1 tallada la frase que reza\u00a0\u00abSolos somos la gota; juntos el aguacero\u00bb, firmada por el difunto\u00a0l\u00edder que, entre tanto ep\u00edteto dionis\u00edaco, esta vez es solo \u00abel\u00a0Ara\u00f1ero\u00bb.<\/p>\n<p>Como si recordarlo fuese una ordenanza b\u00edblica, Hugo Ch\u00e1vez est\u00e1 hecho\u00a0un gigante en el muro amarillo que divide los sanitarios. En\u00a0fotograf\u00edas de sus m\u00edtines masivos, el comandante le sonr\u00ede a las\u00a0vejigas llenas de los clientes que, a medida que avanzan las cervezas\u00a0o el cocuy, frecuentan m\u00e1s los ba\u00f1os. La luz no abunda en el local, y\u00a0una pantalla repite, incesante, videos en mute de concentraciones\u00a0oficialistas con fogonazos de consignas de la revoluci\u00f3n \u2014que en algo\u00a0y nada se parece a la francesa\u2014 como \u00abternura\u00bb; \u00abfidelidad\u00bb e\u00a0igualdad\u00bb.<\/p>\n<p>La programaci\u00f3n anuncia al arpista Leonard J\u00e1come, quien ataviado de\u00a0un jean y una camisa de vestir con el metro de Londres estampado,\u00a0espera, cocuy en mano, el momento de entrar en escena.\u00a0\u2014Pero t\u00fa eres chavista, \u00bfno? \u2014Le pregunta un hombre a J\u00e1come mientras\u00a0analiza, de arriba abajo, su camisa.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Claro! \u2014contesta el m\u00fasico cuya expresi\u00f3n se pasea entre pena y obviedad.<\/p>\n<p>La liturgia de las nostalgias cede paso a recordar al \u00abComandante\u00a0Eterno\u201d. La clientela voltea hacia la tarima donde un hombre de pelo\u00a0rapado entona en su teclado una gr\u00e1cil y tierna melod\u00eda, mientras una\u00a0mujer de algo m\u00e1s de veinte a\u00f1os anuncia la lectura de un poema\u00a0dedicado al fallecido Presidente, por un mes m\u00e1s de su partida. La\u00a0sinfon\u00eda absorbe la atenci\u00f3n de los juerguistas, ahora mutados en\u00a0afligidos deudos mientras la dama, con voz quebrada, da inicio a su\u00a0lectura:<\/p>\n<blockquote><p>(\u2026) <em>Hugo, perm\u00edteme que te llame por tu nombre, que te nombre y que me\u00a0<\/em><em>nombre, que nos una el combustible que alimenta este fuego, el\u00a0<\/em><em>combustible que te hizo liberar a los p\u00e1jaros atrapados, que te\u00a0<\/em><em>enamor\u00f3 de la Rosa In\u00e9s y que te llev\u00f3 por los caminos, ara\u00f1ero y\u00a0<\/em><em>punta de Maisanta, que te dise\u00f1\u00f3 para que vivieras con ansias, que te\u00a0<\/em><em>uniform\u00f3 de verde y te confundi\u00f3 con la monta\u00f1a, que te llev\u00f3 a\u00a0<\/em><em>Presidente, hombre, soldado, pueblo y patria. T\u00fa eres de esos hombres\u00a0<\/em><em>que las mujeres amamos con locura. Porque c\u00f3mo se concibe un hombre\u00a0<\/em><em>as\u00ed en estos pa\u00edses donde las mujeres \u00e9ramos como un mueble, parecido\u00a0<\/em><em>a la lavadora, o algo de l\u00ednea blanca; nos restreg\u00e1bamos para que no\u00a0<\/em><em>se viera el sucio. Te costaba entender como todos, pero t\u00fa tienes\u00a0<\/em><em>sue\u00f1os, los tienes en el primer anillo. Nos hablas de estudiar, nos\u00a0<\/em><em>buscas en la batalla, nos resucitas en la historia: somos tus mujeres,\u00a0<\/em><em>indias, mestizas, negras\u2026<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Los aplausos se apoderan de La Patana mientras una mujer, tan joven\u00a0como la declamadora, se lleva la mano a la boca en franco llanto,\u00a0dejando ver su cuello que, adem\u00e1s de estar henchido de emoci\u00f3n, le\u00a0cuelga un collar met\u00e1lico con la mirada del mentado en el poema. La\u00a0idea de que la muerte santifica es muy a\u00f1eja. De ser as\u00ed, bastaron\u00a0poco m\u00e1s de un par de meses para hacer santuario, piso seguro y casa\u00a0de resguardo a la juventud chavista de Caracas, que contin\u00faa\u00a0aplaudiendo, incluido Pedro Carvajalino quien, fuera de las c\u00e1maras de\u00a0Venezolana de Televisi\u00f3n, aplaude, r\u00ede, bebe, conversa y se mueve como\u00a0pez en el agua.<\/p>\n<p>Ya entrada la noche, el grupo de j\u00f3venes pr\u00f3ximo a la barra pide el\u00a0men\u00fa y otra ronda de cervezas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 las cervezas no aparecen en el men\u00fa? \u2014pregunta uno de los muchachos.<\/p>\n<p>\u2014Solo cocuy \u2014contesta el mesero, un muchacho que no pasa de veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2014Aj\u00e1. \u00bfPero por qu\u00e9 la cerveza no?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVan a querer comer? \u2014vuelve esquivando la pregunta inicial.\u00a0Una mujer del grupo le secretea algo a su amigo, le se\u00f1ala el men\u00fa y\u00a0le dice que ni siquiera el \u00abCocuy libre\u00bb (cocuy con Coca Cola)\u00a0menciona a la marca de la gaseosa en los ingredientes de preparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah\u2026! \u2014dice el muchacho a punto de llevarse lo que le quedaba de\u00a0cerveza a la boca.<\/p>\n<p>\u2014Arrecho, \u00bfno? Cuidan de cada detalle \u2014espeta la mujer.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 \u2014concluye el hombre, haciendo se\u00f1ales con la mano\u2014. \u00a1Mira, vamos\u00a0a querer dos pizzas\u2026!<\/p>\n<p>A medida que avanzaba la noche, Leonard J\u00e1come tocaba el arpa con\u00a0impoluta proeza, su hijo \u2013de no m\u00e1s de seis a\u00f1os\u2014 sonaba las maracas\u00a0con admirable experticia y la esposa entonaba temas como \u00abB\u00e9same\u00a0mucho\u00bb, \u00abPajarillo\u00bb, \u00abMoliendo caf\u00e9\u00bb, \u00abL\u00e1grimas negras\u00bb y \u00abQu\u00e9 te\u00a0ped\u00ed\u00bb. Tragos iban y ven\u00edan y el mesero, siempre afable, pocas veces\u00a0soltaba la bandeja que, llena o vac\u00eda, estaba al pie del ca\u00f1\u00f3n para\u00a0cualquier pedido.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pana, nos quedamos sin sillas porque llegaron unos amigos! \u00bfC\u00f3mo\u00a0hacemos con la pizza? \u2014le grit\u00f3 otro muchacho tomado de la mano de su\u00a0novia.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Si quieren se las sirvo afuera! \u2014respondi\u00f3 el mesero.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Plomo! \u2014contest\u00f3 el muchacho y, a la vez, alz\u00f3 el pulgar en signo de\u00a0aprobaci\u00f3n por si acaso su interlocutor no hab\u00eda logrado escucharlo.\u00a0Afuera se re\u00fanen los fumadores de rigor y uno que otro comensal.\u00a0Aquellos que pretend\u00edan salir cerveza en mano eran advertidos \u2014otra\u00a0vez\u2014 sobre la presencia de la polic\u00eda de Chacao que no permite la\u00a0ingesta de licor fuera del local. Entre bocanadas e incipientes\u00a0borracheras, la juventud izquierdista se desinhibe. Dos amigos, uno de\u00a0jean y otro de pantal\u00f3n tipo pijama y pelo largo, nostalgian sobre el\u00a0pasado de la revoluci\u00f3n y el nuevo Estado.<\/p>\n<p>\u2014El hombre ha respondido despu\u00e9s de la muerte del comandante, pero no\u00a0deja de ser un pelele.<\/p>\n<p>\u2014Es arrecho, chamo. Mi mam\u00e1 no vot\u00f3 por \u00e9l. Imag\u00ednate.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1\u00bfNo?!<\/p>\n<p>\u2014No \u2014contesta el otro con un dejo de tristeza y resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 bolas, c\u00f3mo todo cambi\u00f3 de un d\u00eda pa\u2019otro!<\/p>\n<p>Se acercaba la media noche y las mesas de La Patana se iban\u00a0desocupando. Las mujeres sal\u00edan solas y sonre\u00edan apenadas ante las\u00a0miradas de los hombres. Todas orladas de alg\u00fan suvenir alusivo a la\u00a0revoluci\u00f3n bolivariana, distaban de ser lo negras, indias y cholas que<br \/>\nproclamaba el poema antes declamado. Leonard J\u00e1come cerraba su\u00a0espect\u00e1culo, y la recitadora del principio de la velada volv\u00eda:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Uh-ah, consigna llorada, t\u00fa te fuiste al extremo, all\u00ed donde se ve el\u00a0<\/em><em>amor\u2026<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Los clientes abandonaban el santuario de la revoluci\u00f3n, indicando as\u00ed\u00a0el fin de la hora de las nostalgias. El estacionamiento del Celarg\u00a0estaba pr\u00f3ximo a cerrar y la avenida Luis Roche de Altamira se\u00a0posicionaba, para bien o para mal, como el lugar predilecto para la\u00a0remembranza de aquello que un d\u00eda \u2014no hace mucho\u2014 fue.<\/p>\n<p>*Reportaje publicado en la edici\u00f3n n\u00b0254 de la revista Exceso<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"39855\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/09\/12\/triste-balada-de-la-revolucion\/patanaentrada\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?fit=601%2C601&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"601,601\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;4.5&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;Rafael Hernandez Marcano&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS REBEL T3i&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1373224844&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;78&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;1600&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.05&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"PATANAENTRADA\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?fit=601%2C601&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-39855\" alt=\"PATANAENTRADA\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA-300x300.jpg?resize=300%2C300\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?resize=300%2C300&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?resize=320%2C320&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?resize=75%2C75&amp;ssl=1 75w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?resize=210%2C210&amp;ssl=1 210w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?resize=145%2C145&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?resize=495%2C495&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/PATANAENTRADA.jpg?w=601&amp;ssl=1 601w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace las veces de bar, cine foro y espacio de tertulias. 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