{"id":39650,"date":"2013-08-26T14:12:27","date_gmt":"2013-08-26T18:42:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=39650"},"modified":"2013-08-26T14:12:27","modified_gmt":"2013-08-26T18:42:27","slug":"la-aventura-del-pensamiento-o-ser-y-aparentar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/08\/26\/la-aventura-del-pensamiento-o-ser-y-aparentar\/","title":{"rendered":"LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO, O SER Y APARENTAR"},"content":{"rendered":"<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><b>LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO, O SER Y APARENTAR<\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><b>POR CARLOS SCHULMAISTER<\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>I<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Desde hace 4,5 millones de a\u00f1os la humanidad viene desarroll\u00e1ndose a partir de la experiencia de conocer, explorar, descubrir, investigar y operar en el mundo material y en el de las ideas,\u00a0 desplegando actos y comportamientos, lenguaje, nociones, ideas, teor\u00edas, haciendo objetos y atribuy\u00e9ndoles a todos esas creaciones una carga simb\u00f3lica que los trasciende y los proyecta en el tiempo y en el espacio. Esas caracter\u00edsticas, capacidades y potencialidades revelan ese complejo maravilloso y misterioso que llamamos la humanidad de los hombres: eso que los vuelve humanos m\u00e1s all\u00e1 de sus variables y diversos rasgos \u00e9tnicos y de las renovadas formas de su dotaci\u00f3n psicol\u00f3gica e intelectual, o, precisamente, a partir de ellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo humano es una construcci\u00f3n constante a trav\u00e9s de incontables actos de intelecci\u00f3n y concienciaci\u00f3n acumulados y compartidos a lo largo del tiempo en una dial\u00e9ctica compleja entre lo gen\u00e9rico y lo individual, comenzando por el m\u00e1s maravilloso de todos los actos: la creaci\u00f3n del lenguaje.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ahondando en la descripci\u00f3n de ese proceso la humanidad se muestra siempre como un conjunto de caracteres inacabados e inabarcables que se autogeneran, revelan y despliegan a trav\u00e9s del juego dial\u00e9ctico de la experiencia y el c\u00e1lculo, la acci\u00f3n y el potencial, la concreci\u00f3n y el deseo, a trav\u00e9s del tiempo y del espacio, en una constante creaci\u00f3n y transformaci\u00f3n tanto del homo creador como de sus creaturas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es en la perspectiva hist\u00f3rica donde se aprecia claramente el proceso evolutivo de la humanidad y de la cultura, t\u00e9rminos que para nuestro prop\u00f3sito son equivalentes m\u00e1s all\u00e1 de que se quiera poner \u00e9nfasis en los creadores o en la cultura creada. Es as\u00ed como se pueden percibir los cambios en la cultura junto con los cambios\u00a0 de lo humano, o si se prefiere, de la condici\u00f3n humana, en construcci\u00f3n. Tambi\u00e9n vemos en perspectiva la aparici\u00f3n o presencia y desarrollo \u00a0de las m\u00faltiples dimensiones del hombre, tales como la cognitiva, la ps\u00edquica, la de la sensibilidad y la espiritual, todas las cuales confluyen en el homo faber, por citar las hasta aqu\u00ed conocidas en el marco de la reconocida multidimensionalidad humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El hombre es sujeto y la cultura es su objeto de creaci\u00f3n\/recreaci\u00f3n. Y en \u00e9sta se hallan tambi\u00e9n los otros sujetos como individuos y como g\u00e9nero, interactuando mutuamente como sujetos\/objetos. De modo que la cantidad de los sujetos ser\u00e1 siempre infinitamente menor que la magnitud de sus obras.\u00a0 Constantemente la humanidad va concretando la novedad y a la vez generando nuevos potenciales, complejizando y amplificando el mundo que habita.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, la impresionante transformaci\u00f3n material producida por el homo faber \u00a0suele desplazar la maravilla representada por la transformaci\u00f3n del hombre como ser racional y moral. Pese a que son dos esferas interdependientes, la maravilla del desarrollo hist\u00f3rico de la inteligencia\u00a0 y la espiritualidad humana suelen quedar opacadas ante la grandiosidad de sus frutos: la cultura material y simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La inmensidad y variedad de la creaci\u00f3n cultural, incluidas luces radiantes y ominosas oscuridades, pueden llenar de orgullo o de pesar al g\u00e9nero humano tal cual de hecho sucede, a tenor de las respectivas concepciones filos\u00f3ficas de cada individuo, por lo general polarizadas entre los extremos del optimismo y el pesimismo absolutos que van del \u201ctodo es una maravilla\u201d al \u201ctodo es una mierda\u201d, respectivamente, si bien entre ambos caben innumerables gradaciones alternativas de valor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De cualquier modo, todos los humanos somos solidariamente responsables del debe y el haber de la condici\u00f3n humana tal cual ha sido y es expresada en todos los tiempos y lugares, de modo que la gloria o el oprobio, el orgullo o la verg\u00fcenza, nos corresponden a todos por igual. No as\u00ed trat\u00e1ndose de la consideraci\u00f3n individual del paso de cada uno por la vida pues a esta escala lo que nos interpela predominantemente es la diferencia, la desigualdad, la diversidad de la incardinaci\u00f3n de la humanidad en cada sujeto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo pensamiento, sea el primitivo y siempre presente\u00a0 pensamiento m\u00e1gico o el m\u00e1s alambicado pensamiento racional, se ve calificado por la inteligencia en tanto facultad gen\u00e9rica de los hombres, si bien no de una vez y para siempre sino en desarrollo constante, lo cual implica precisamente la posibilidad de avances y de retrocesos tanto en la condici\u00f3n como en la acci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La variedad de formas mediante las cuales la inteligencia \u00a0se revela y es puesta en acci\u00f3n en y por cada sujeto particular es tan grande que suele perderse de vista que todos los humanos la poseen en condiciones normales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la base de dichas diferencias se encuentra la diversidad de contextos sociales, culturales, etnoling\u00fc\u00edsticos y modos concretos de operar la relaci\u00f3n sociedad-naturaleza, todo lo cual dice relaci\u00f3n con formas idiosincr\u00e1ticas de organizaci\u00f3n del tiempo y del espacio, es decir, de los respectivos marcos culturales que se consideren, incluyendo, por consiguiente, la existencia y funcionalidad hist\u00f3rica del poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Decir qu\u00e9 significaba para los hombres del Paleol\u00edtico lo que hoy damos en llamar inteligencia es una tarea gigantesca que escapa a los marcos y posibilidades de este trabajo. La reconstrucci\u00f3n del universo mental de aquellos hombres no deja de ser una hip\u00f3tesis compleja, construida con la ayuda de la antropolog\u00eda cultural contempor\u00e1nea. En todo caso, la inteligencia operaba en base a la l\u00f3gica proporcionada por la experiencia y por un psiquismo en muchos aspectos diferente al del hombre moderno, en tanto era un dato habitual la creencia en las propiedades m\u00e1gicas de las cosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si el universo mental de aquellos hombres del Paleol\u00edtico fue, como es probable, similar en cada uno de ellos, se podr\u00eda inferir una cierta accesibilidad igualitaria al conocimiento del saber social acumulado. Por su parte, la Historia pone en evidencia una relativa estabilidad de la cultura durante varios millones de a\u00f1os, signada por su \u00edndole pr\u00e1ctica y a la vez de tipo m\u00e1gico por la importante gravitaci\u00f3n en ella de un mundo aparentemente paralelo al humano, compuesto de mitos acerca de dioses y otros seres superiores que preced\u00edan y suced\u00edan la existencia misma del g\u00e9nero humano, y que en determinados momentos se acercaban e interactuaban.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Independientemente de las conclusiones del inacabado aporte de la ciencia, la percepci\u00f3n de los cambios y transformaciones de lo externo y lo interno de cada hombre particular debe haber sido muy dif\u00edcil de alcanzar durante la mayor parte de la historia, es decir, hasta la llegada de los tiempos en que las transformaciones comenzaron a multiplicarse y el cambio comenz\u00f3 a permanecer adherido al suelo mediante la organizaci\u00f3n espacial en torno a la ciudad, dando inicio al Neol\u00edtico, y en torno a los procesos que confluyen en la Revoluci\u00f3n Neol\u00edtica, principalmente la domesticaci\u00f3n de ciertos animales y el cultivo a partir de la semilla, los que junto con la Revoluci\u00f3n Hidr\u00e1ulica configuran la Revoluci\u00f3n Agr\u00edcola.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dicho proceso habr\u00eda comenzado alrededor del 10.000 A.C. Sin embargo, es posible que, por lo menos en ciertas \u00e1reas del planeta, aquellas transformaciones hayan comenzado muchos a\u00f1os antes de esa fecha, tal como algunos estudiosos que as\u00ed lo creen llegan a proponer su inicio probable \u00a0hacia el 100.000 A.C.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy se sabe que el paso de la etapa de cazadores-reproductores a\u00a0 la de agricultores-pastores produjo la formaci\u00f3n de formidables excedentes de energ\u00eda de origen vegetal y animal que se reflejaron simult\u00e1neamente en el crecimiento demogr\u00e1fico y en la organizaci\u00f3n del espacio.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero lo que la nueva etapa implic\u00f3, fundamentalmente, fue un creciente desarrollo y refinamiento de la inteligencia, evidente en el hecho mismo de su eficacia en la creaci\u00f3n de respuestas materiales e ideales novedosas para la vida social, toda vez que aquel conjunto de transformaciones mencionadas fue de la mano de un crecimiento formidable de todos los campos de la cultura como nunca hab\u00eda ocurrido hasta entonces. \u00a0Pensemos en la Revoluci\u00f3n Agr\u00edcola y en la de los Metales, en pleno Neol\u00edtico, y en la aparici\u00f3n de la escritura en varios lugares del planeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A partir de all\u00ed la inteligencia encontr\u00f3 un inmenso campo de aplicaci\u00f3n potencialmente disponible, donde la mayor\u00eda de las cosas eran novedosas para los grupos humanos que comenzaban a transitar por caminos nuevos y tambi\u00e9n para aquellos que miraban esos cambios desde afuera. As\u00ed, en base a la acci\u00f3n pr\u00e1ctica el conocimiento ampliaba r\u00e1pidamente los l\u00edmites del mundo conocido y los de la cultura material y simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los intercambios con la naturaleza, en especial el representado por el trabajo humano, se ampliaron y diversificaron y se tornaron cada vez m\u00e1s cognoscibles, lo que facilit\u00f3 y aceler\u00f3 su conquista por parte de aquellas comunidades que hab\u00edan ingresado a la etapa neol\u00edtica. En consecuencia, la vida y la convivencia social se tornaron crecientemente previsibles y hasta planificables sobre todo a partir de la aparici\u00f3n del Estado, de la autoridad y de la organizaci\u00f3n consiguiente del poder pol\u00edtico, con lo cual entr\u00f3 a jugar una nueva variable, amalgama de\u00a0 pasi\u00f3n, de voluntad, de fuerza y de poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De all\u00ed a la formaci\u00f3n de naciones restaba un paso muy corto. Los reinos de las incipientes civilizaciones de regad\u00edo representaron la s\u00edntesis de lo espacial-ling\u00fc\u00edstico-religioso y cultural lato sensu. El paso siguiente fue la creaci\u00f3n-develamiento de la dimensi\u00f3n patri\u00f3tica de los hombres, que se vali\u00f3 de aquellas vertientes a las cuales a su vez nutri\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el Neol\u00edtico la intelecci\u00f3n del mundo era una actividad\u00a0 social relativamente homog\u00e9nea en tanto las respectivas condiciones personales eran muy similares al interior de la mayor\u00eda de los grupos humanos que hab\u00edan ingresado a la nueva etapa. Sin embargo, cada vez m\u00e1s esa intelecci\u00f3n, esa creaci\u00f3n de significado y sentido, se iba produciendo de una manera distinta, de una forma que constitu\u00eda una orientaci\u00f3n externa de esas miradas y enfoques, y que tend\u00eda a asumir un punto de vista colectivo indiscutible, que se manten\u00eda y transmit\u00eda en el tiempo por las v\u00edas de la religi\u00f3n, la costumbre, la educaci\u00f3n familiar, la tradici\u00f3n y tambi\u00e9n por los designios de la autoridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La naturaleza y sus recursos condicionaban vivamente la formaci\u00f3n de los rasgos diferenciales de las naciones antiguas, pero muy pronto la inteligencia aplicada a su aprovechamiento fue marcando enormes diferencias que llevaron a distinguir la grandeza de algunas naciones y luego de unos imperios, y la chatura de otros grupos humanos que no hab\u00edan entrado a\u00fan en la civilizaci\u00f3n, o que cursaban en ella con grandes dificultades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ninguna de estas formidables transformaciones podr\u00eda haberse realizado sin que se produjera la divisi\u00f3n horizontal (social) del trabajo en las sociedades que construyeron la civilizaci\u00f3n, y tambi\u00e9n la divisi\u00f3n vertical de la sociedad, la cual determin\u00f3 desde entonces la existencia de dominadores y subordinados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n diferenciada de modos de vida (y de supervivencia), es decir, la aparici\u00f3n de tareas y labores diversas, propia de la Revoluci\u00f3n Urbana, concomitante e interdependiente con las ya mencionadas revoluciones Agr\u00edcola, Hidr\u00e1ulica y de los Metales, fue determinando en todas partes (a tenor de la efectiva presencia en cada civilizaci\u00f3n de los recursos necesarios para ello) la existencia de grupos sociales y estamentarios dotados de conocimientos, capacidades, deberes y derechos diferentes y jerarquizados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A su vez, el desarrollo continuado y creciente en cada civilizaci\u00f3n de los tipos universales de trabajo \u00a0(agricultura, ganader\u00eda, metalurgia, cer\u00e1mica, carpinter\u00eda, arquitectura, transporte terrestre y mar\u00edtimo, etc, sin olvidar las artes militares y los servicios religiosos) dieron lugar al crecimiento econ\u00f3mico, al desarrollo de infraestructura de todo tipo y a una incipiente tecnolog\u00eda aplicada en cada uno de esos campos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A poco de andar, al interior de cada campo de actividad fueron produci\u00e9ndose sucesivamente nuevas divisiones del trabajo social, lo cual trajo consigo la aparici\u00f3n de nuevas especialidades y nuevos especialistas, es decir, de hombres cada vez m\u00e1s entendidos en alguna clase de trabajos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya antes de la aparici\u00f3n del gran descubrimiento e invenci\u00f3n \u00a0que fue la escritura, coronaci\u00f3n de una larga formaci\u00f3n anterior de las diversas lenguas humanas, fueron apareciendo ciertos conocimientos que no significaban respuestas o aplicaciones inmediatas a desaf\u00edos pr\u00e1cticos de la vida material, pero que ten\u00edan una importancia descomunal para la humanidad, sobre todo si se analiza retrospectivamente la aventura del conocimiento. Me refiero al conocimiento de los principios de las cosas, al de sus propiedades gen\u00e9ricas y espec\u00edficas, al de los conocimientos abstractos y al reconocimiento de la representatividad de lo general y de lo particular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esos descubrimientos y conquistas del pensamiento fueron posibles gracias a la aparici\u00f3n de individuos \u00a0y grupos sociales relativamente acotados, que de hecho y de derecho, por la fuerza o por la ley, fueron realizando aportes impresionantes de creatividad e inteligencia al caudal de conocimientos de la humanidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de una docena de miles de a\u00f1os, en algunas sociedades antes, en otras m\u00e1s tarde, esos sujetos dinamizantes de la inteligencia y la creatividad fueron apropi\u00e1ndose del ejercicio y la representaci\u00f3n de la funciones intelectuales superiores, \u00a0lo cual les acarre\u00f3 el consiguiente monopolio de dicha actividad, conquistando desde entonces hasta hoy un lugar preeminente como sectores orientadores y como mediadores entre ellas y los gobernantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto ha sido as\u00ed a consecuencia de que las decisiones m\u00e1s importantes de la vida -aquellas \u00a0que tienen\u00a0 relaci\u00f3n con los anhelos, las apetencias de bienes y valores y la imprescindible voluntad colectiva- pasaron a ser reflexionadas por algunos hombres privilegiados que cada vez m\u00e1s se vincularon con los due\u00f1os del poder a los que servir\u00edan preferentemente a lo largo de la historia, desde la etapa tribal hasta la de los reinos e imperios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pi\u00e9nsese en las castas sacerdotales de tantas civilizaciones antiguas en las que la actividad intelectual estuvo al servicio de la creaci\u00f3n, gesti\u00f3n y administraci\u00f3n de ideas, doctrinas, sentidos, misterios y comportamientos religiosos, pero tambi\u00e9n sociales y pol\u00edticos; pi\u00e9nsese en aquellos que echaban las bases de la\u00a0 matem\u00e1tica y la geometr\u00eda aplicadas a la arquitectura en el Egipto antiguo; y sobre todo pi\u00e9nsese en los grandes pensadores de Grecia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hombres sabios existieron en todo el mundo antiguo conocido donde sus contempor\u00e1neos los reconoc\u00edan como tales. En relaci\u00f3n a los ejemplos anteriores era posible ver en aquellos hombres al tipo del pensador, del sabio, del hombre culto, versado y reflexivo -por oposici\u00f3n al hombre ejecutor, pr\u00e1ctico, simple y servil-, en una palabra, a los primeros intelectuales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Edad Media asisti\u00f3 a su consolidaci\u00f3n, si bien el conocimiento permaneci\u00f3 sujeto a las influencias y los l\u00edmites del poder religioso, especialmente en Europa, bajo la \u00f3rbita\u00a0 de la Iglesia Cat\u00f3lica, como lo ha estado y sigue estando actualmente en muchos lugares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ser\u00e1 a partir de la Modernidad cuando la actividad de los pensadores o intelectuales comience a revelar la singularidad de su funci\u00f3n \u00a0social en casi todos los campos de la vida social y a diferenciarse de los avatares de sus consecuencias pr\u00e1cticas; es decir, sin que las vicisitudes, riesgos, presiones de la vida pr\u00e1ctica constituyeran obst\u00e1culos para su profesi\u00f3n de pensadores libres. Por cierto no en forma absoluta, no en todos los pensadores, ya que la libertad de pensamiento es un derecho que siempre experimenta acechanzas por parte de muchas clases de poder.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde entonces se dedicaron cada vez m\u00e1s a interrogar el Universo en sus diversas zonas y a descubrir tesoros ocultos de especialidades del conocimiento, revelando -cual si fueran magos- cosas sorprendentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los cinco siglos de la Modernidad y en ella los tres \u00faltimos de la formaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n del sistema capitalista mundial acompa\u00f1ar\u00e1n gradualmente el proceso de expansi\u00f3n de los derechos individuales y sociales de los hombres al ejercicio real y cada vez m\u00e1s libre\u00a0 de la inteligencia, tras haber permanecido confinada por largos milenios a estrechos c\u00edrculos de hombres habilitados para reproducir pero no para crear sin limitaciones nuevos saberes. Y para que esto fuera posible fue determinante la\u00a0 expansi\u00f3n\u00a0 y organizaci\u00f3n con sentido democr\u00e1tico y universal de la educaci\u00f3n como derecho social y servicio p\u00fablico en gran parte del mundo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, junto con la democratizaci\u00f3n de la accesibilidad a la educaci\u00f3n p\u00fablica existe otro proceso hist\u00f3rico que ha sido y es fundamental a la hora de abrir espacios para el ejercicio de la libertad del pensamiento: el proceso de laicizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n que a su vez implica otro proceso: el del confinamiento de la fe y la religi\u00f3n como presuntos veneros de la verdad al interior de las almas de los creyentes y de sus correspondientes organizaciones religiosas, con el resultado de la consiguiente expansi\u00f3n de los fueros de la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No cabe duda que la larga marcha de la humanidad no ha estado exenta de contradicciones y retrocesos ostensibles; sin embargo, la distancia entre la situaci\u00f3n actual y el punto de partida es inconmensurable. Ciertamente, los mayores frutos se produjeron cuando confluyeron los procesos de la expansi\u00f3n de la accesibilidad al ejercicio del pensamiento mediante la difusi\u00f3n de la lectoescritura y la organizaci\u00f3n universal de la educaci\u00f3n, por un lado, y por el otro el de expansi\u00f3n de la libertad de pensamiento y de expresi\u00f3n acerca de todos los asuntos humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ambos procesos, complementados con otras grandes conquistas de la humanidad, han permitido un impresionante desarrollo de las capacidades humanas en el ejercicio del raciocinio y el consiguiente autoconocimiento humano.<i> <\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde la Ilustraci\u00f3n y el Iluminismo (s.XVIII) fue aumentando la visibilizaci\u00f3n de grupos y sectores de personas dedicadas a actividades intelectuales que funcionan como orientadoras o educadoras del resto de la sociedad por fuera de las ideas religiosas de cualquier tipo, y respecto de las cuales existe un t\u00e1cito consenso en designarlas como \u201cintelectuales\u201d por el predominio en ellas de las actividades de este tipo por sobre las de tipo manual. Sobre todo por\u00a0 considerarlas dotadas de muchos y muy complejos conocimientos que, en suma, tienen que ver con todas las actividades y niveles de pensamiento, lo cual, a los ojos de las mayor\u00edas, convierte a aquellas otras en \u201cespecialistas\u201d\u00a0 en las materias que cada una de ellas trata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, la formaci\u00f3n del proletariado industrial, con la consiguiente necesidad de especializaci\u00f3n y cualificaci\u00f3n de mano de obra destinada a optimizar los procesos socioecon\u00f3micos y pol\u00edticos cada vez m\u00e1s complejos del sistema capitalista y de la Revoluci\u00f3n Industrial, consolidaron aquella emergencia de grupos, sectores o estamentos dedicados a actividades intelectuales superiores. Luego, ya en el siglo XX se perfilaron dos grandes orientaciones o \u00e1reas del pensamiento donde se desenvolv\u00edan los grandes pensadores: por un lado la filosof\u00eda y las ciencias sociales; por el otro las ciencias duras de investigaci\u00f3n pura y aplicada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A esta altura del presente trabajo es posible colegir que lo humano ha llegado a ser un complejo ensamble simb\u00f3lico presente en el individuo con caracteres absolutamente subjetivos, y a la vez un complejo producto simb\u00f3lico que puede ser pensado y analizado por cada hombre particular en forma consciente y presente, es decir, en acto. Y tambi\u00e9n en forma subjetiva, aunque puedan presentarse registros de formas que escapen a una subjetividad libre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo -nos adelantamos a advertir-, \u00a0al igual que sucede con el conocimiento de la realidad, el conocimiento de la humanidad de los hombres (tan s\u00f3lo uno de los tantos asuntos graves y complejos de aquella) no consiste en el inventario o la clasificaci\u00f3n de lo existente, sino en la experiencia de nuestra conciencia respecto de estar siendo en la realidad. Por un lado develamiento de significados y sentidos cambiantes, y por otro un destino de finalidad, de trascendencia, de fatal movimiento hacia adelante que nos llama desde el inc\u00f3gnito futuro mucho m\u00e1s que lo que la fuerza inercial del presente nos proyecta hacia el futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entraremos en estas consideraciones a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><i><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<\/span><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><b>II<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>Poco despu\u00e9s de la culminaci\u00f3n del proceso de divisi\u00f3n de las ciencias y la consiguiente consolidaci\u00f3n y prestigio de \u00a0los especialistas y los grandes intelectuales (proceso estrechamente vinculado al optimismo de la raz\u00f3n, cuya coronaci\u00f3n fuera la filosof\u00eda del Progreso), y a tenor del sacud\u00f3n que represent\u00f3 para \u00e9sta la Primera Guerra Mundial comenz\u00f3 a desarrollarse una mirada pesimista que pon\u00eda el acento en los sentidos\u00a0 contradictorios que pod\u00edan hallarse en el imperialismo racionalista y tambi\u00e9n en el desarrollo y funcionamiento de los cada vez m\u00e1s numerosos sectores intelectuales.<\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>Para referirnos a ello vamos a aclarar los sentidos que le damos a la palabra <i>intelectuales.<\/i> Para ello nos valdremos de la diferenciaci\u00f3n que efectuara Paul Baran en 1961, acerca de la existencia de los <i>intelectuales propiamente dichos<\/i>, o intelectuales a secas si se prefiere, y los <i>trabajadores intelectuales<\/i>, marcando la diferencia entre ambos la presencia de la <b>libertad <\/b>y el <b>compromiso <\/b>en los primeros, cuando efectivamente ello es as\u00ed, pues puede que dicha presencia sea s\u00f3lo aparente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esa clase de intelectuales superiores,\u00a0 la diversidad y complejidad de los campos de la vida social en el sistema capitalista actual necesita de otras personas que realizan actividades intelectuales respecto de las cuales no son determinantes los fines de su acci\u00f3n y los marcos ideol\u00f3gicos, \u00e9ticos y pr\u00e1cticos impl\u00edcitos en ellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00c9stos \u00faltimos son los trabajadores intelectuales (pi\u00e9nsese en los contadores, los t\u00e9cnicos, los empleados de banco, los maestros y profesores, los periodistas, etc, etc).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, los trabajadores intelectuales y el grueso de las personas que en la sociedad no pertenecen a la primera categor\u00eda de intelectuales de Paul Baran vienen realizando y reforzando una milenaria delegaci\u00f3n simb\u00f3lica de las m\u00e1s altas funciones del pensamiento a aquellas personas que hemos descripto como los intelectuales\u00a0 a secas. \u00c9stos han tenido frecuentemente y por diversas razones comportamientos sociales que marcaban un distanciamiento del grueso de la sociedad concreta en que desenvolv\u00edan sus vidas, incluso al grado de ser percibidos en general como elitistas y con altas jerarqu\u00edas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa suerte de extra\u00f1amiento de los sabios iba unida a la sustracci\u00f3n de la mayor\u00eda de los saberes sistem\u00e1ticos del campo mayoritario de las sociedades. Esa amalgama de extra\u00f1amiento convert\u00eda de hecho a esos intelectuales y a sus conocimientos en una masa lejana, abstrusa, s\u00f3lo cognoscible por los primeros, de modo que los sujetos intelectuales y los contenidos simb\u00f3licos de su actividad intelectual se legitimaban de hecho ante los ojos de las mayor\u00edas. Y a ello contribu\u00eda la creciente producci\u00f3n intelectual de aquellos, de modo que la profusi\u00f3n cuantitativa de discursos racionales reforzaba la presunta jerarqu\u00eda e importancia de los \u201cdescubrimientos\u201d, incluyendo el hecho de que, paradojalmente, \u00e9stos fueran poco conocidos en extensi\u00f3n y profundidad por parte de las mayor\u00edas sociales, todav\u00eda desprovistas en general del conocimiento de la lectoescritura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar de esto, y como sucede en tantos otros asuntos de la vida, lo desconocido abruma y provoca supremac\u00edas sobre los esp\u00edritus vulnerables. Los lenguajes abstrusos, la complejidad de los razonamientos y los temperamentos quisquillosos de muchos de aquellos intelectuales -tenidos incondicionalmente como cultos y sabios- reforzaban su ascendiente sobre los sectores sociales de la base de cualquier pir\u00e1mide social, es decir, sobre las mayor\u00edas. Fen\u00f3meno \u00e9ste que es similar al de la idolatr\u00eda de los artistas por parte de sus fans, con la diferencia de que en este caso los admiradores tienen elementos objetivos para tomar posici\u00f3n respecto de sus admirados \u00eddolos, tal como el gusto y la admiraci\u00f3n por sus actividades y talentos, e independientemente de sus particulares capacidades de apreciaci\u00f3n de aquellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el caso de los intelectuales de la cultura letrada y libresca sus fans nunca ser\u00e1n iletrados, por lo general. Esto no implica negar que, de hecho y en muchos casos, han existido y existen grados diversos de conocimiento de aquella cultura a trav\u00e9s de su transmisi\u00f3n oral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La jerarqu\u00eda atribuida a algunos intelectuales vivientes, y el deslumbramiento que pueden llegar a provocar, lleva con frecuencia a algunos contempor\u00e1neos a convertirlos, a fuerza de admiraci\u00f3n, en una suerte de gur\u00faes, no s\u00f3lo en m\u00e9rito a su nombrad\u00eda y reputaci\u00f3n sino tambi\u00e9n por la gravedad que potencialmente\u00a0 sus capacidades intelectuales revisten a sus ojos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La conocida frase <i>\u201c\u00a1Qu\u00e9 bien habla el dotor!\u201d <\/i>no constituye \u00fanicamente una percepci\u00f3n ingenua de los de arriba por parte de los sectores \u201cpopulares\u201d sino fundamentalmente una impl\u00edcita sumisi\u00f3n de clase y la consiguiente legitimaci\u00f3n del rol y las funciones de los cultos e ilustrados por parte de quienes no lo son o no se autoperciben a la misma altura intelectual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En todas partes los intelectuales ocupan elevados sitiales en una escala jer\u00e1rquica que les confiere \u00a0mayor exposici\u00f3n, poder de comunicaci\u00f3n y resonancia debido a la \u201caltura\u201d en que se hallan respecto de casi todos los dem\u00e1s hombres comunes que les brindan respeto y veneraci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En los \u00faltimos dos siglos y medio abundaron los casos de intelectuales famosos respecto de los cuales la resonancia de sus famas preced\u00eda largamente a sus apariciones reales y tambi\u00e9n al conocimiento profundo de sus respectivas obras, apenas compensado en ocasiones por algunas citas extrapoladas. De ah\u00ed que en torno a ellos surgieran c\u00edrculos de admiradores y\u00a0 disc\u00edpulos, capaces de arriesgar su vida porque el Maestro posara sus ojos en ellos, o por tener la dicha de escuchar de sus labios alguna de sus usualmente singulares definiciones urbi et orbi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el \u00ednterin, los respectivos admiradores pasaron de coleccionar frases y sentencias impresos en manuscritos y libros y hasta transmitidos oralmente, a fotograf\u00edas y retratos hasta llegar a los modernos soportes inform\u00e1ticos, y todo con tanta devoci\u00f3n que algunos intelectuales fueron convertidos por ellos en modelos, en arquetipos, tan importantes para su feligres\u00eda como fueron desde mediados del siglo XIX los h\u00e9roes y\u00a0 los santos para quienes rend\u00edan culto a la Patria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tanto en el campo del pensamiento como en el de la acci\u00f3n pol\u00edtica hubo y hay intelectuales a secas y trabajadores intelectuales abonando con su pensamiento, su escritura y su palabra las orientaciones e inducciones colectivas que el poder dominante y sus aliados necesitan para mantener el control de las sociedades respectivas, y tambi\u00e9n, aunque generalmente en menor cantidad, los hubo y los hay que cuestionan e impugnan las formas oficiales, los moldes en que se configura la realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa condici\u00f3n de modelos a imitar lleg\u00f3 a ser tan fuerte sobre sus cohortes de fan\u00e1ticos, sobre todo en el siglo XX, que en muchos casos gener\u00f3 en ellos vocaciones, apostolados y hasta sacrificios sin l\u00edmites. Todo a cuenta de que la fama y la adoraci\u00f3n acaba por revestir a algunas de estas personas singulares de una suerte de fata morgana que a la postre terminaba siendo m\u00e1s atractiva y trascendente que su personalidad real, y que trascend\u00eda el tiempo y el espacio m\u00e1s r\u00e1pido y m\u00e1s intensamente a menudo que el contenido de sus\u00a0 correspondientes obras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fue en ese siglo, precisamente, cuando la mercantilizaci\u00f3n de sus destellos lleg\u00f3 no s\u00f3lo a las piezas de oro de sus obras sino incluso a la de los brillos de oropel de muchas de aquellas famas, a menudo en mayor medida que sus respectivas obras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy es f\u00e1cil observar que muchos de estos admirados \u201chombres sabios\u201d utilizan\u00a0 parte del tiempo que antes dedicaban a pensar acerca de cuestiones que ellos mismos decid\u00edan para pasar entonces a administrar el valor de los usos reales y potenciales de sus\u00a0 famas, de sus exposiciones circunstanciales respecto de m\u00faltiples y variados asuntos y de sus v\u00ednculos e influencias intra y extra literarios, pero en todos los casos independientemente del valor del contenido de sus pensamientos. Tampoco nada novedoso, por cierto, pero que cada vez es m\u00e1s mercantilizado como si fuera oro de buena ley.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es decir, sus aureolas y sus sombras parecen independizarse cada vez m\u00e1s de sus propios cuerpos y de sus creaciones, obteniendo de este modo y frecuentemente mayores gratificaciones que con \u00e9stas \u00faltimas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es f\u00e1cilmente reconocible que para apropiarse del valor adicional del prestigio y la publicidad gratuitos que invisten hoy los v\u00ednculos marketineros de car\u00e1cter masivo s\u00f3lo deben atender y mantener una consideraci\u00f3n constante sobre las expectativas de la demanda (de la demanda real y de la potencial, como sucede actualmente), no ya para descubrir\u00a0 lo que \u00e9sta esperaba de la funci\u00f3n \u201csacrosanta\u201d de pensar. \u00a1No, no, no! Ya no se esperan \u201cdeberes\u201d ni \u201cmisiones\u201d de los intelectuales como en la ya centenaria etapa del Romanticismo Social en Am\u00e9rica latina, y en especial en tiempos de la Revoluci\u00f3n Social. \u00a0\u00c9sta ya hab\u00eda concluido mucho antes de que la palabra Posmodernidad comenzara a escucharse habitualmente en estos lares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De modo que, estimado lector, hace rato que compartimos un supuesto presente que sin que nos demos cuenta se nos esfuma constantemente por atr\u00e1s para darnos una versi\u00f3n descafeinada del \u00a0Ser intelectual hoy y aqu\u00ed. Esto no es otra cosa que un mero ejercicio ling\u00fc\u00edstico complejo e in\u00fatil dentro del mercado capitalista mundial, que atiende fundamentalmente a sus valores de cambio y no a los de uso, lo cual, una vez m\u00e1s, no es algo nuevo, pero que actualmente es desembozada y descaradamente asumido, aprovechado y reproducido mientras simult\u00e1neamente torna m\u00e1s y m\u00e1s sofisticada su presunta criticidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Metaf\u00f3ricamente hablando, para navegar en barca intelectual hoy basta con hacerse a la mar sin arribar nunca a costa alguna como condici\u00f3n para la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n como intelectual y de ejercicios intelectuales posteriores. S\u00f3lo se debe flotar para permanecer y ser visible. Lo intelectual es hoy como el oropel, un breve ba\u00f1o dorado sin riqueza ni calidad \u00e1urea.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No es que no se escuchen ya los ecos de viejos discursos de la etapa anterior, impresos en diversos soportes o en\u00a0 memorias particulares sup\u00e9rstites. Claro que se escuchan todav\u00eda, aunque con mayores distorsiones y ambig\u00fcedades, pero ya no para pregonar misiones futuras que todo mundo sabe o intuye que est\u00e1n fracasadas de antemano, sino para llevar a cabo el nuevo \u201crebusque\u201d de los intelectuales al uso entre nosotros (\u00a1en definitiva uno habla de los intelectuales concretos que ha conocido y conoce, y no de los intelectuales en abstracto, ni menos a\u00fan de los de Utop\u00eda). Es decir, para hacer lo que hacen hoy muchos de estos intelectuales culturosos que viven y muy bien del Estado al que constantemente critican: \u201cdar cuenta del presente\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Examinarlo, describirlo, diagnosticarlo, divulgarlo y mercantilizarlo, no ya para proponer alternativas, transformaciones o cuestionamientos a la condici\u00f3n humana, sea en\u00a0 abstracto o concretamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seguramente les ha de corresponder a ciertos intelectuales (sobre todo a los de d\u00e9cadas y siglos recientes) una gran responsabilidad por el fracaso de las quimeras con las que empapelaron el mundo,\u00a0 y por el consiguiente\u00a0 agotamiento f\u00edsico y moral de muchos de los que murieron ag\u00f3nicamente, de los que sobrevivieron y de los que nacieron despu\u00e9s\u2026 lo cual torna comprensible tanta desafecci\u00f3n actual respecto de aquellos delirios que hab\u00edan llegado a ser el\u00a0 non plus ultra de la existencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con todo, no seguir\u00e9 adelante con este tema pues es una forma m\u00e1s del \u201cdar cuenta\u201d de que habl\u00e1bamos antes, sino que pondr\u00e9 brevemente el acento en las diferencias de los intelectuales actuales con los de aquella \u00e9poca de emblem\u00e1ticos delirios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues, y esto es lo que me parece grave hoy, los actuales que <i>est\u00e1n<\/i> y <i>se pueden ver <\/i>ya no necesitan pensar profundamente, ni con originalidad\u2026 S\u00f3lo tienen\u00a0 que \u201cdar cuenta del presente\u201d, y eso en los ropajes al uso; esos que espera la demanda creyendo y sintiendo que de ese modo pasa por actualizada, por creer que as\u00ed es progresista, que no tiene en su cabeza el enano fascista de Neustadt, y que por todo ello est\u00e1 <i>viva. <\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p>Lo que s\u00ed contin\u00faa siendo el Pa\u00eds de Utop\u00eda es la Universidad, en manos de izquierdas seudo radicales, tremendistas, patoteras y piqueteras que junto con sus autoridades se alinean a las autoridades populistas para dar cobertura a \u201clos proyectos\u201d de los nuevos caudillos, a cambio no de la mejora de la educaci\u00f3n, de la ciencia y del desarrollo, sino de cobrar y seguir estando c\u00f3modamente instalados y haciendo la plancha los profesores, y de \u201cabrirse camino\u201d los nuevos egresados. Eso s\u00ed, \u00a1siempre con el sambenito del \u201cChe\u201d en la boca y la lucha por \u201cEl socialismo\u201d!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dije \u201chacer la plancha\u201d, es decir, flotar sin hacer nada. Ya no se trata de hacer de verdad algo como en otras \u00e9pocas, por m\u00e1s delirante que aquello haya sido. Ahora tratan de aparentar que se hace, pero sin hacerlo, pues se les acabar\u00eda a estos intelectuales su encantador negocio si resolvieran todos los problemas (una utop\u00eda, por cierto), pero tampoco resuelven ni un solo problema. Y a pesar de reclamar siempre mejores condiciones salariales nunca van a pedir el famoso a\u00f1o sab\u00e1tico (por m\u00ed les dar\u00eda 99 a\u00f1os sab\u00e1ticos) para no correr riesgos de ninguna clase ni ser eventualmente desplazados de la escena por nuevas camadas de aspirantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es incre\u00edble que la humanidad contin\u00fae despoj\u00e1ndose voluntaria y alegremente de la funci\u00f3n individual y social de pensar su existencia para dejarla a cargo de ciertos hombres tan in\u00fatiles como los que estamos describiendo, que acompa\u00f1ados por futuros \u201ctrabajadores intelectuales\u201d vivir\u00e1n del presupuesto mientras ense\u00f1an discursos memorizados e in\u00fatiles de cada vez mayor fugacidad e inconsistencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras tanto ponen cara de sufrimiento aunque no representan a nadie, han subrogado a casi toda la sociedad pero ni siquiera para manipularla desde sus propias ideas pues las que dicen tener son como agua de tallarines (no sirven para nada). Seguramente usted est\u00e1 pensando en los mismos nombres y las mismas caras que yo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero si usted, amigo lector, retoma en este punto el argumento mencionado m\u00e1s arriba de la indetenible expansi\u00f3n de los sistemas educativos en el mundo, pensando que este fen\u00f3meno compensa esa delegaci\u00f3n y subrogaci\u00f3n de la producci\u00f3n intelectual masiva\u00a0 que venimos tratando, le contesto que no constituye compensaci\u00f3n alguna ni reequilibrio, pues en general los sistemas educativos no ense\u00f1an a pensar con autonom\u00eda, ni a reconquistar la libertad perdida. S\u00f3lo brindan instrucci\u00f3n e ilustraci\u00f3n, y a menudo ni siquiera esto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No se me escapa que las caracter\u00edsticas actualmente deficitarias del producto -o sea la ense\u00f1anza impartida en los niveles obligatorios de la escolaridad actual- es estrechamente dependiente no s\u00f3lo del estado y las caracter\u00edsticas del alumnado, sino tambi\u00e9n de los del profesorado, y fundamentalmente de los fines oficiales reales de los sistemas educativos a nivel mundial. Pi\u00e9nsese que los viejos res\u00famenes Ler\u00fa hoy ser\u00edan <i>enciclopedias <\/i>frente al aprendizaje cada vez m\u00e1s frecuente de 15 renglones como m\u00e1ximo por tema y con posterior coloquio colectivo previamente aprobado <i>para estimular a los chicos, <\/i>en instancias educativas de nivel terciario y universitario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A\u00f1ado a las consideraciones precedentes un cuestionamiento estrat\u00e9gico, nada original por cierto, respecto del sentido (\u00bfo m\u00e1s bien sinsentido?) que encierra transcurrir la tercera parte de la vida humana (el tramo de mayor productividad y lucidez f\u00edsica e intelectual de las personas) encerrado entre paredes semejantes a c\u00e1rceles cuyos cerrojos no desaparecen luego, cuando supuestamente los prisioneros entran en \u201cla vida\u201d, sino que se tornan invisibles.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Miremos la realidad nacional y mundial y pensemos si vali\u00f3 la pena que tantas generaciones de ni\u00f1os, adolescentes y adultos j\u00f3venes soportaran dicha prisi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 habr\u00edamos perdido de no haber\u00a0 estado presos tanto tiempo? \u00bfAcaso lo que vino despu\u00e9s para cada uno -la etapa del mercado de trabajo- se vio beneficiada por aquella prisi\u00f3n? Bien vale preguntarse en este instante lo que ya afirmara el l\u00facido intelectual chileno Dr. Claudio Naranjo, si la escuela nos ha ense\u00f1ado lo m\u00e1s importante en la vida, es decir, a ser felices.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Creo como \u00e9l que no lo ha hecho ni lo hace, ni lo har\u00e1. Simplemente nos anestesia para soportar mejor las cadenas que nos dejaron las generaciones precedentes y las que la generaci\u00f3n de cada uno va creando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, esos a\u00f1os de prisiones ni siquiera ponen a las masas en contacto con intelectuales, sino que lo hacen con trabajadores intelectuales entrenados para difundir un conjunto b\u00e1sico de digresiones hechas por terceros \u2013muy pocas de ellas provenientes de intelectuales verdaderos y valiosos- acerca de cuestiones de moda que cada vez m\u00e1s aumentan desmesuradamente y en gran medida el conocimiento in\u00fatil.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esos trabajadores intelectuales supernumerarios y robotizados con los que convivimos constantemente, pr\u00e1cticamente durante un tercio de nuestras vidas, no contribuyen al desarrollo progresivo de la condici\u00f3n humana con nada que tenga mucho mayor valor que los eventuales actos de pensamiento y decisi\u00f3n que podr\u00edan emprender los hombres comunes individualmente considerados en relaci\u00f3n con otros paradigmas de civilizaci\u00f3n diferentes a los del mundo actual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Claro que los hombres comunes del grueso de las sociedades en general ya se han acostumbrado a que los hombres sabios piensen y decidan por ellos, y por m\u00e1s que no lo admitan tampoco creen en los intelectuales tal como ocurr\u00eda en tiempos no muy lejanos. Y mucho menos creen hoy en los profesores intermediarios. Y sin embargo, no les interesa sac\u00e1rselos de encima.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los intelectuales de mercado, aquellos que no se pertenecen a si mismos, y los reproductores por un salario (presas menores de la fauna intelectual) aplican en sus vidas profesionales el famoso \u201ccomo si\u201d\u2026 Ellos hacen, mejor dicho parecen estar pensando profunda y aut\u00f3nomamente (y con \u201csentido solidario\u201d, of course, como espera la demanda), en tanto los hombres comunes hacen como si los tuvieran en gran estima y consideraci\u00f3n junto con sus obras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo cierto es que, masivamente, casi todo el mundo piensa menos que en otras \u00e9pocas, sobre todo porque existe una cultura del ocio y del espect\u00e1culo que vuelca a las personas fuera de si mismas como supuesta terapia contra los viejos y los nuevos dolores del cuerpo y del alma. En este marco, pensar es un compromiso inc\u00f3modo para la mayor\u00eda de los hombres actuales, y esto por m\u00faltiples razones que no alcanzar\u00edamos a desarrollar en este lugar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Vale decir, entonces, que las mayor\u00edas no tienen actualmente expectativas especiales depositadas en los intelectuales que supuestamente deber\u00edan ocuparse de lo que aquellas no pueden, no saben o no quieren realizar por si mismas. Esta funci\u00f3n es hoy un mero nicho cultural que la mayor\u00eda de las veces que es consumida \u00a0por la gente com\u00fan lo es como mero entretenimiento o como s\u00edmbolo y promoci\u00f3n de nuevos status.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con todo, en lugar de que los p\u00fablicos actuales cuestionen pol\u00edtica o ideol\u00f3gicamente a los intelectuales, como era lo habitual en el siglo XX, y sobre lo cual pr\u00e1cticamente no existen hoy motivaciones ni consensos evidentes, s\u00ed es posible ponerse de acuerdo en que ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s l\u00f3gico cuestionarnos a todos nosotros precisamente como p\u00fablicos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En este sentido, deber\u00edamos examinar cr\u00edticamente por qu\u00e9 no tenemos expectativas s\u00f3lidas sobre la funci\u00f3n intelectual llevada a cabo en forma ostensible por el sector dedicado a ello, fundamentalmente para comprender que esta \u00a0situaci\u00f3n constituye, en definitiva, una prueba de renuncia y desinter\u00e9s en las bondades del pensamiento, y en \u00faltima instancia, p\u00e9rdida de la fe (como garante final\u00edsimo) de la verdad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A priori es f\u00e1cil colegir que no se trata de una boutade, sino de un grave problema social, ya que vivir sin pensar por uno mismo es como vivir en la oscuridad, con el consiguiente peligro de que uno se acostumbre a ello, pero peor a\u00fan con el riesgo de terminar ciego.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si las mayor\u00edas actuales, que pueden ser caracterizadas como productoras y consumidoras (pero no productoras de pensamiento decidida y ostensiblemente aut\u00f3nomo), en consecuencia, individual y socialmente no soberanas, no creen ya en los intelectuales que las subrogan, ni tampoco quieren retomar la funci\u00f3n delegada debido a la complejidad del sistema sociocultural mundial, los intelectuales podr\u00edan encarar otras tareas distintas a las tradicionales, y respecto de \u00e9stas \u00faltimas podr\u00edan llamarse a silencio no s\u00f3lo por la historia de sus responsabilidades y fracasos conocidos sino porque no es propio de ninguna representaci\u00f3n ni delegaci\u00f3n que los mandatarios esparzan por doquier sus \u00a0obsesiones y su egolatr\u00eda. Lo cual es l\u00f3gicamente extensible a los pol\u00edticos, por supuesto, sus grandes aliados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si no sirven, si no agradan, o si resultan hip\u00f3critas los tradicionales diagn\u00f3sticos, recetas o anticipaciones de estos intelectuales fashion o intelectuales de mercado, pues que no diagnostiquen, no receten ni anticipen, y que tampoco imaginen el futuro por los dem\u00e1s. Digo esto muy convencido de que las industrias\u00a0 culturales a cargo de intelectuales son funcionales al poder pol\u00edtico y\u00a0 econ\u00f3mico que domina y explota a la humanidad en todas partes. Y decir esto no significa postular el anticapitalismo, el comunismo rojo, o el nazismo negro, ni ninguna estupidez de ese tipo, pues ni siquiera es algo original.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Creo que los intelectuales no deber\u00edan insistir en buscar enemigos pol\u00edticos, de clase o de fracciones de clases de las sociedades, pueblos o naciones. Por el contrario, en lugar de mostrar constantemente contradicciones y conflictos reales y posibles deber\u00edan poder ayudar -s\u00f3lo ayudar, o sea nada de encarnar supuestas misiones-\u00a0 a pensar lo m\u00e1s correctamente posible a todos y a cada uno en tanto individuos y \u00a0agentes sociales y pol\u00edticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Incluso no har\u00eda falta que crearan nada nuevo, pues lo que hace falta conocer para realizar esta tarea ya ha sido escrito, pero ha quedado sepultado en el olvido o escondido tras la mara\u00f1a de las modas est\u00fapidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Enti\u00e9ndase que esto que propongo no es el desideratum perpetuo de la tarea de los intelectuales en general.\u00a0 S\u00f3lo se trata de \u00e9ste presente, no de los futuros presentes, pues ello equivaldr\u00eda a caer en una posici\u00f3n conservadora cuando la mayor\u00eda de las sociedades actuales se hallan muy lejos de ser est\u00e1ticas y tradicionalistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De modo que ser\u00eda \u00fatil y deseable que los intelectuales stricto sensu del actual tiempo hist\u00f3rico, vali\u00e9ndose de las ventajas representadas por sus condiciones y training particulares y propios de su oficio,\u00a0 ayuden al resto de los hombres (intelectuales lato sensu) a pensar con mayor rigurosidad, profundidad, criticidad y hasta eficacia en orden a las eventuales necesidades y deseos futuros de la humanidad en su devenir. Pero, atenci\u00f3n, que ayuden a lograrlo verdaderamente, no a continuar con el \u201ccomo si\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El intelectual debe estudiar y expresar, pero no debe esperar ser le\u00eddo ni interpretado justamente, a menos que su pensamiento tuviera dos versiones siempre, como todo paternalismo: una abstrusa como la que generalmente utilizan para escribir y otra versi\u00f3n para escolares\u2026 de pantalones largos, y que siempre estuvieran ellos para efectuar los ajustes correspondientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los intelectuales verdaderos y aut\u00e9nticos \u201cno se la creen\u201d, ni se piensan jam\u00e1s a si mismos en tercera persona.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que si acepto que se mantenga como en los tiempos rom\u00e1nticos es el deber ser del intelectual aut\u00e9ntico y aut\u00f3nomo que es la necesidad de su independencia respecto del poder. Los intelectuales verdaderos y aut\u00e9nticos, es sabido y es cierto, deben mantenerse alejados del poder, tanto del poder pol\u00edtico como del econ\u00f3mico, social, religioso, etc. De modo que me refiero aqu\u00ed a los intelectuales libres, no a los condicionados por los contextos del ejercicio de su pensamiento y de su correspondiente\u00a0 mercantilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los especialistas, asesores y t\u00e9cnicos de los m\u00e1s variados campos de la actividad social, por m\u00e1s importantes que pudieran llegar a ser s\u00f3lo trabajan de intelectuales, son trabajadores intelectuales pero no intelectuales, como dije m\u00e1s arriba. Inversamente, yo pienso como intelectuales a aquellos cuyos pensamientos no est\u00e1n determinados por los sectores dominantes ni por los sectores dominados de una cultura concreta, ni tampoco de una contracultura de cualquier tipo y origen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>O sea que el intelectual con amo, no es un intelectual, sino un siervo, una caricatura de intelectual. Por eso insisto en que aprendamos a reconocer las caricaturas de intelectuales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pienso en el verdadero fil\u00f3sofo como el intelectual emblem\u00e1tico que puede trascender su \u00e9poca pero no por la inercia que le\u00a0 brinda la proyecci\u00f3n de la cultura sobre \u00e9l y su \u00e9poca, tal como sucede en el caso del arte hoy en crisis sino por la posibilidad de brindar las otras respuestas, es decir, las que son <i>otras<\/i> respecto del poder y la cultura oficial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El\u00a0 fil\u00f3sofo, para mi gusto, no debe trabajar como fil\u00f3sofo pues dejar\u00eda \u00a0de ser fil\u00f3sofo en ese caso. Ciertamente, si trabaja como profesor de filosof\u00eda ser\u00e1 \u00e9l tambi\u00e9n un trabajador intelectual que eventualmente hasta podr\u00eda ser reemplazado por una persona entrenada al efecto, o por unos libros, o por un robot.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por eso pienso en los intelectuales verdaderos como aquellos que piensan por ellos mismos, para ellos mismos, no en representaci\u00f3n de nadie ni como funci\u00f3n social, sin expectativas de remuneraci\u00f3n, de prestigio o de gloria, ni pertenencia a capilla o cofrad\u00eda alguna. Y que jam\u00e1s caen en la famosa estupidez del \u201cintelectual org\u00e1nico\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, \u00a0fil\u00f3sofo es para mi aqu\u00e9l intelectual que no vive de su pensamiento, es decir, que \u00a0no lo vende, no lo comercializa, ni se repite, ni se plagia a si mismo. Esto \u00faltimo lo vinculo con el apego a sus propias palabras cuando ellas se han vuelto conocidas. De ah\u00ed que siempre he insistido en que hay que hablar en criollo, es decir, con sencillez, no utilizando jerigonzas especiales provenientes de\u00a0 otros, ni tampoco\u00a0 propias, pues se es\u00a0 pedante en cualquiera de los dos casos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por la misma raz\u00f3n considero que \u00a0un buen intelectual es aquel que no s\u00f3lo no repite discursos memorizados extra\u00eddos de obras complejas,\u00a0 ni tampoco \u00a0de manuales ligeros, y menos de\u00a0 clich\u00e9s de moda fruto del pensamiento pol\u00edticamente correcto en cada momento que -bueno es recordar- \u00a1no siempre ni necesariamente es de derechas!, pues en tal caso semejante \u201cintelectual\u201d\u00a0 ser\u00eda un mero repetidor, un memorista entrenado y h\u00e1bil en discursos ajenos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un verdadero intelectual\u00a0 no se repite a si mismo porque se plagia,\u00a0 es decir, no reitera temas ni obsesiones personales, pues estar\u00eda determinado por lo que recuerda en el momento de hablar, y as\u00ed no ser\u00eda libre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De modo que un verdadero intelectual puede explicar varias veces una cuesti\u00f3n de distintas maneras, empezando por el principio, por el final, por el medio, por adelante,\u00a0 por atr\u00e1s o por cualquier parte, o con enfoques diferentes en cada ocasi\u00f3n ya que todo fen\u00f3meno social particular es parte de una totalidad social, pero tambi\u00e9n es una totalidad en si mismo, y toda totalidad\u00a0 puede ser abordada\u00a0 desde si misma, desde sus partes, o desde afuera de ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hay quienes dicen que pensar en libertad, y con libertad externa e interna, es un acto de soberbia, que un intelectual ha de ser modesto, etc, etc. He escuchado este pensamiento varias veces y me hace re\u00edr tanto como llorar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La humildad de los hip\u00f3critas es el m\u00e1s grande y altanero de los orgullos, lo dijo \u00a0alguien hace 500 a\u00f1os. Deliberadamente no dir\u00e9 su nombre para no incitar el fetichismo de los citadores a repetici\u00f3n (por aquello que canta Serrat, que \u201cal olor de la flor se le olvida la flor\u201d). Es que considero hip\u00f3critas a quienes se esconden tras los restos del pasado para no decir jam\u00e1s lo que piensan ellos mismos, y tambi\u00e9n a los repetidores de discursos a tono con las \u00e9pocas o con las l\u00edneas del poder de turno.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n<p><em><b>\u00a0<\/b><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 \u00a0 LA AVENTURA DEL PENSAMIENTO, O SER Y APARENTAR \u00a0 POR CARLOS SCHULMAISTER \u00a0 I \u00a0 Desde hace 4,5 millones de a\u00f1os la humanidad viene desarroll\u00e1ndose a partir de la experiencia de conocer, explorar, descubrir, investigar y operar en el mundo material y en el de las ideas,\u00a0 desplegando actos y comportamientos, lenguaje, nociones, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1411,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-39650","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-ajw","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39650","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1411"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39650"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39650\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39650"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39650"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39650"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}