{"id":39269,"date":"2013-08-04T12:48:35","date_gmt":"2013-08-04T17:18:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=39269"},"modified":"2013-10-03T04:05:19","modified_gmt":"2013-10-03T08:35:19","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-lx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/08\/04\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-lx\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (LX)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/encrypted-tbn3.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcST7NvHMql6KaVrHqvrVmzilQd-ZQWMnR9-KK9dhR0Keg7G7ZrF5g\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"317\" src=\"https:\/\/encrypted-tbn3.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcST7NvHMql6KaVrHqvrVmzilQd-ZQWMnR9-KK9dhR0Keg7G7ZrF5g\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>Del interior de la casa sali\u00f3 una persona a quien conoc\u00eda: se trataba de Mart\u00edn, el otro var\u00f3n de aquel viaje a la costa cuando conoc\u00ed a Luc\u00eda. No lo hab\u00eda vuelto a ver desde esa ocasi\u00f3n, y supongo que la misma impresi\u00f3n que me caus\u00f3 se la produje a \u00e9l: ya no era ese muchacho atl\u00e9tico y musculoso, sino un se\u00f1or en plena madurez, con una barriga incipiente, y unos anteojos colgando del cuello, para leer de cerca.<\/p>\n<p>-\u00a1Cu\u00e1nto tiempo, Tom\u00e1s! &#8211; exclam\u00f3 despu\u00e9s de haber abrazado a Margarita.<\/p>\n<p>-S\u00ed, m\u00e1s de 20 a\u00f1os, creo.<\/p>\n<p>-M\u00e1s o menos. Pero pasen, que el sol est\u00e1 fuerte.<\/p>\n<p>Entramos a la casa, y Mart\u00edn nos ofreci\u00f3 unas cervezas. Margarita me mir\u00f3 pero no dijo nada. Declin\u00e9 la oferta, alegando cualquier excusa, y ped\u00ed un vaso de agua. Despu\u00e9s de ponernos al d\u00eda, y de haber terminado nuestras bebidas, fuimos a las perreras. Mart\u00edn se hab\u00eda convertido en un criador experto en razas de perros grandes, y ten\u00eda unos cachorros de pocos meses, de mast\u00edn napolitano. Eran unos animalitos color plomo, que a pesar de su peque\u00f1o tama\u00f1o se ve\u00edan macizos y fuertes. Mart\u00edn nos estuvo contando algo sobre ellos, y as\u00ed supe que son perros descendientes del mast\u00edn tibetano, que se difundi\u00f3 por el mundo teniendo descendencia en varios pa\u00edses, entre ellos Italia, donde se tienen registros con 2.000 a\u00f1os de antig\u00fcedad sobre esos perros. Son excelentes guardianes, fieros si lo amerita, pero leales hasta la muerte con sus amos y seres cercanos. Yo estaba dudoso, pero Margarita me insisti\u00f3 mucho sobre las cualidades de esa raza y por fin me convenci\u00f3. Mart\u00edn me puso a uno en especial en las manos. Me sorprendi\u00f3 el peso, era como estar cargando un trozo de metal. Se qued\u00f3 silencioso y quieto all\u00ed, y me conquist\u00f3 de inmediato. Era cierto lo que dec\u00eda Margarita: como terapia de sanaci\u00f3n me ir\u00eda muy bien tener a un ser a mi cuidado, al que proteger y cuidar en esa primera etapa de su vida. Cerramos el trato, y nos regresamos con el peque\u00f1o mast\u00edn a casa de Margarita.<\/p>\n<p>-A ver, \u00bfy que nombre le pondremos?<\/p>\n<p>-Italiano, m\u00e1s bien napolitano, macizo, imponente: este perro se va a llamar Caruso.<\/p>\n<p>-Jaja, \u00a1me gusta! &#8211; dijo muy divertida &#8211; Caruso, Caruso&#8230;<\/p>\n<p>El perro se volte\u00f3 a verla, con una expresi\u00f3n de seriedad impropia para un cachorro, pero ese es el talante de esos perros: serenos y fieros. Lo pusimos en contacto con los Beatles, quienes se acercaron curiosos a olisquearlo, pero \u00e9l los mantuvo a raya con su sola mirada. Su tama\u00f1o era m\u00e1s o menos la cuarta parte del de ellos, pero supo comportarse de tal manera que supieron que era un tipo de cuidado, as\u00ed que le dejaron su espacio y se alejaron de \u00e9l. La perra tonta, en cambio, lo ignor\u00f3 por completo. Ya estaba llegando ella tambi\u00e9n al final de su vida, y sospech\u00e1bamos que estaba qued\u00e1ndose ciega, pues se tropezaba a cada rato y andaba como extraviada por el patio.<\/p>\n<p>Caruso dio muestras desde ese momento de lo que iba a ser cuando creciera: comi\u00f3 una cantidad incre\u00edble de alimento, de manera parsimoniosa pero constante. Ya Mart\u00edn nos lo hab\u00eda advertido, pero hasta que no lo vimos no pudimos creerlo. Bromeando, dije que me iba a costar una fortuna su manutenci\u00f3n, pero Margarita respondi\u00f3 que ese era el precio a pagar, y que los beneficios que iba a obtener recompensar\u00edan con creces ese gasto.<\/p>\n<p>A las dos semanas de estar viviendo en casa de Margarita, sent\u00ed que ya hab\u00eda llegado el momento de afrontar la realidad y regresar a mi casa.<\/p>\n<p>-Margarita, creo que estoy listo. No quiero seguir d\u00e1ndote trabajo.<\/p>\n<p>-\u00bfTrabajo? No seas tonto, sabes que puedes quedarte todo el tiempo que quieras, eres como mi hermano menor.<\/p>\n<p>-No lo dudo, pero a\u00fan as\u00ed siento que debo regresar a mi casa. Te agradezco infinitamente lo que hiciste por m\u00ed todo este tiempo, si no hubiese sido as\u00ed quien sabe adonde hubiera ido a parar.<\/p>\n<p>-A un manicomio o a la morgue, te estabas suicidando poco a poco.<\/p>\n<p>Era cierto lo que dijo: esa actitud autodestructiva iba a terminar mal si no hubiera intervenido a tiempo.<\/p>\n<p>-Bueno, quiero invitarte a cenar, \u00bfa donde te gustar\u00eda ir?<\/p>\n<p>-T\u00fa sabes que soy carn\u00edvora, as\u00ed que cualquier restaurant de carnes me sirve.<\/p>\n<p>-Bueno, arr\u00e9glate que vamos a reeditar aquella comilona, por una noche el colesterol no se va a alborotar.<\/p>\n<p>Al par de horas sali\u00f3 del cuarto, y tuve otra oportunidad de apreciarla en ese esplendor que iba encamin\u00e1ndose poco a poco hacia la decadencia, pero todav\u00eda llamaba la atenci\u00f3n por donde pasara. Era como esa fruta que llega al punto m\u00e1ximo de madurez, a la perfecci\u00f3n, pero que a partir de all\u00ed comienza a deteriorarse, primero de manera casi imperceptible pero a medida que pasa el tiempo cada vez m\u00e1s r\u00e1pido. Por supuesto que me limit\u00e9 a piropearla hasta la n\u00e1usea, un poco porque me despertaba admiraci\u00f3n pero tambi\u00e9n para molestarla. Me dijo que dejara la necedad y que la llevara a comer, que estaba desfalleciendo del hambre.<\/p>\n<p>La llev\u00e9 a un lugar algo alejado, famoso por sus abundantes parrillas y clima templado. Durante la cena estuvimos conversando del futuro. Ella estaba indecisa entre quedarse en el pa\u00eds o seguir vagabundeando por el mundo. Ten\u00eda los recursos para ello y no hab\u00eda nadie esper\u00e1ndola en ning\u00fan lugar, por lo que era libre de hacer lo que le viniese en gana, pero ya &nbsp;esa vida de saltimbanqui la estaba cansando y pensaba establecerse en alg\u00fan lugar. Yo, por mi parte, estaba claro en una cosa: no me ir\u00eda del pa\u00eds bajo ninguna circunstancia, y m\u00e1s bien har\u00eda todo lo que estuviera a mi alcance para lograr que regresaran Helga y Aurora. No sab\u00eda c\u00f3mo, pero mi esperanza era que la situaci\u00f3n se compusiera, que cesara la inestabilidad y las cosas volvieran a la tranquilidad de antes. As\u00ed de ingenuo era, a pesar de mis cuarenta y cinco a\u00f1os largos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Del interior de la casa sali\u00f3 una persona a quien conoc\u00eda: se trataba de Mart\u00edn, el otro var\u00f3n de aquel viaje a la costa cuando conoc\u00ed a Luc\u00eda. 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