{"id":38399,"date":"2013-06-20T23:32:09","date_gmt":"2013-06-21T04:02:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=38399"},"modified":"2013-06-20T23:32:09","modified_gmt":"2013-06-21T04:02:09","slug":"el-estado-la-ley-y-nosotros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/06\/20\/el-estado-la-ley-y-nosotros\/","title":{"rendered":"EL ESTADO, LA LEY Y NOSOTROS"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">EL ESTADO, LA LEY Y NOSOTROS<\/p>\n<p align=\"right\">POR CARLOS SCHULMAISTER<\/p>\n<p align=\"center\">EL ESTADO<\/p>\n<p>El Estado existe y a pesar de ser una\u00a0 abstracci\u00f3n conceptual interact\u00faa con los hombres, \u00a1y vaya cu\u00e1nto y c\u00f3mo! Sin embargo, como otras tantas abstracciones del pensamiento no resulta demasiado f\u00e1cil conocerlo, aunque tampoco es demasiado dif\u00edcil. Eso s\u00ed, a poco que se lo encare nos sorprende su originalidad ya que es como una ausencia presente o una presencia ausente, y en ambos casos <i>aparentemente presente<\/i>\u00a0 y <i>aparentemente ausente<\/i>.<\/p>\n<p>Lo cierto es que de haber surgido como una original respuesta creativa a las necesidades del crecimiento demogr\u00e1fico y de la cultura el Estado ha adquirido una preeminencia y un poder descomunal sobre los seres humanos, sus creadores, a los que orienta, condiciona y determina en su existencia con tal grado de poder que en cierto modo han pasado a ser sus esclavos.<\/p>\n<p>En todo caso, en la actualidad el Estado no constituye un dato m\u00e1s de nuestras vidas concretas, homologable a otros datos de similar importancia, sino el marco necesario e imprescindible en el cual \u00e9stas se hacen posibles con significado y sentido, es decir, en la producci\u00f3n de la cultura material y simb\u00f3lica y en la emergencia y desenvolvimiento de la humanidad, otro concepto de elevada abstracci\u00f3n y de gran utilidad para la comprensi\u00f3n sustantiva de la condici\u00f3n humana.<\/p>\n<p align=\"center\">LA LEY<\/p>\n<p>El Estado opera (si es l\u00edcito utilizar este t\u00e9rmino) mediante el imperium de la ley o norma jur\u00eddica, otra gran creaci\u00f3n humana que representa los brazos y las herramientas de aqu\u00e9l para hacernos bailar al son de su m\u00fasica. Es gracias a ella como el Estado se revela ante nosotros, ya que configura sus modos de ser y de parecer, con lo cual podemos elaborar ideas e intuiciones acerca de su naturaleza, sus funciones y sus fines.<\/p>\n<p>La ley, tanto la escrita como la no escrita, en tanto dato de la experiencia es observable y vivenciable a trav\u00e9s de su presencia y participaci\u00f3n en todos los actos de la vida social, los privados y los p\u00fablicos. Su eficacia y su virtud concreta en punto a su aplicaci\u00f3n oscila en un espectro polar donde las m\u00faltiples formas de la vida humana son percibidas y valoradas axiol\u00f3gicamente en gradaciones extremas e intermedias. De otra manera, los juicios de los valorantes \u2013o sea sus valoraciones- configuran valores y disvalores de las acciones y las cosas materiales e ideales, dando origen a las formas y par\u00e1metros que expresan lo deseable y lo indeseable en una sociedad, en lo concretamente existente, en lo posible y previsible, y tambi\u00e9n, eventualmente, en lo ut\u00f3pico, o sea en lo in\u00e9dito posible.<\/p>\n<p>Hablo de la experiencia real y concreta de la presencia de la ley en la vida cotidiana. He aqu\u00ed la ley, \u00a0la que tiene que ver con nuestras vidas particulares y colectivas del d\u00eda a d\u00eda, la que conocemos por su visibilidad y operatividad. A esa ley, o mejor dicho a esa cara de la ley le debemos mucho por lo bueno que nos da y nos permite y por lo malo que nos quita, pero ella tambi\u00e9n nos debe mucho a todos y a cada uno de nosotros por lo bueno que nos quita o nos niega y por lo malo que nos trae aun a nuestro pesar.<\/p>\n<p>Por lo tanto, en un amplio abanico de posibilidades diversas de realizaci\u00f3n la ley te ense\u00f1a, te educa, te forma, te moldea, te persuade, te controla, te disciplina, te disuade, te apremia, te obliga y eventualmente te castiga. En suma, te amplia, te aumenta, te expande, te desarrolla\u2026 y tambi\u00e9n te reprime, te constri\u00f1e, te reduce&#8230;<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la ley merece nuestro reconocimiento y agradecimiento por todo aquello que nos permite, \u00a0facilita y otorga a lo largo de nuestras vidas particulares y tambi\u00e9n por lo que ha permitido, facilitado y otorgado al g\u00e9nero humano a lo largo de la historia: fundamentalmente el descubrimiento de nuestra humanidad, de la humanidad de los hombres.<\/p>\n<p align=\"center\">EL CLIMA SOCIAL<\/p>\n<p>Por lo tanto, las leyes que operan en nuestras vidas concretas no s\u00f3lo nos proveen sino que tambi\u00e9n nos privan, y lo mismo sucede a escala del g\u00e9nero humano, siendo previsible que contin\u00faen operando del mismo modo en el futuro.<\/p>\n<p>Lo justo, lo verdadero y lo bello que constituye la esencia del Bien, el valor supremo tanto en versi\u00f3n religiosa como laica, necesita y necesitar\u00e1 para su realizaci\u00f3n de la existencia de la ley. A la inversa, lo injusto, lo falso y lo feo que constituye el Mal tambi\u00e9n se ha valido de la ley y seguir\u00e1 haci\u00e9ndolo mientras exista el Estado porque todo lo que la ley hace o impide en uno u otro sentido axiol\u00f3gico corre por cuenta y cargo del \u00a0cargo del Estado, ya sea en forma exclusiva o compartida con otro referente de poder como es esa otra gran abstracci\u00f3n llamada Dios.<\/p>\n<p>De modo que el clima social (lato sensu) que genera la experiencia de la vida organizada desde la aparici\u00f3n del Estado es una vivencia compartible y m\u00e1s o menos concienciada por todos y cada uno de los miembros de una sociedad nacional de este mundo global.<\/p>\n<p>En este sentido quiero formular una analog\u00eda con el clima real (climatol\u00f3gicamente hablando) que vive una sociedad concreta, situada -toda sociedad concreta- a lo largo de las horas, de los d\u00edas, los meses y los a\u00f1os, con su cat\u00e1logo de gratificaciones y rigores extremos, de fen\u00f3menos recurrentes y de otros inesperados y temibles, en fin una panoplia de posibilidades previsibles que duran un tiempo y luego se van para reaparecer a intervalos regulares, y luego a repetir el proceso.<\/p>\n<p>El clima meteorol\u00f3gico nos acaricia y nos mima, as\u00ed como nos agrede y agravia por momentos. Pero la previsibilidad de la naturaleza nos ha ense\u00f1ado a prever nuestras correspondientes reacciones tomando los recaudos necesarios, convenientes o adecuados, por ejemplo en materia de abrigo, vestimenta, ingesta, calefacci\u00f3n, horarios y tipos de trabajo, viajes, turismo, etc, en todos los casos sujetos a los condicionamientos que representan y aportan las m\u00faltiples diferencias sociales.<\/p>\n<p align=\"center\">LAS CRISIS COYUNTURALES Y EL CLIMA SOCIAL<\/p>\n<p>El clima social, en cambio, es en gran medida impredecible para la mirada de corto plazo; no as\u00ed para la de tipo estrat\u00e9gico, \u00e9sa que para concretarse requiere e insume tiempos m\u00e1s largos y aprendizajes y actos de conciencia m\u00e1s abundantes y de mejor calidad. De lo contrario no se realizar\u00e1, o a lo sumo lo har\u00e1 muy pobremente.<\/p>\n<p>Sobre todo, lo que es m\u00e1s impredecible en el clima social en el que se est\u00e1 inmerso es la oportunidad, es decir el momento en que han de ocurrir algunas manifestaciones humanas, por ejemplo cuando se han de desatar las crisis generales. Tambi\u00e9n es dif\u00edcil que, dada la heterogeneidad social, pol\u00edtica y econ\u00f3mica de individuos, clases y sectores intervinientes en la vida social todos se aperciban de las modalidades con que aquellas crisis est\u00e9n cursando, as\u00ed como tambi\u00e9n trat\u00e1ndose de las crisis sectoriales al interior de una sociedad nacional que los contiene.<\/p>\n<p>La diferencia que intento mostrar mediante esta analog\u00eda tiene una ense\u00f1anza, ya que las oscilaciones del clima meteorol\u00f3gico alcanzan a todos los habitantes de un mismo medio en un mismo momento, por m\u00e1s que sus bondades y rigores se puedan experimentar diferenciadamente a trav\u00e9s de determinados formas de actuaci\u00f3n de la naturaleza, tambi\u00e9n una vez m\u00e1s a tenor de las condicionantes sociales particulares y colectivas intervinientes.<\/p>\n<p>Por su parte, y \u00a0sobre todo en la etapa social de la organizaci\u00f3n democr\u00e1tica del Estado, \u00e9ste tiene crecientes poderes y posibilidades concretas de intervenci\u00f3n, bajo determinadas condiciones, para paliar o mitigar las consecuencias sociales y pr\u00e1cticas de ciertos problemas climatol\u00f3gicos, o directamente de tipo natural, sobre todo en lo que ata\u00f1e a la rigurosidad de sus efectos sobre la vida social. Y ello es as\u00ed, repito, aunque el Estado proceda en forma diferenciada, seg\u00fan las particulares experiencias pol\u00edticas de las sociedades concretas de que se trate.<\/p>\n<p>No obstante, la experiencia misma nos ense\u00f1a que luego del fr\u00edo viene el calor, luego de la noche viene el d\u00eda, y la vida renace y transcurre con filosof\u00eda, por decirlo en un lenguaje coloquial: as\u00ed, lo que no te mata te fortalece.<\/p>\n<p>En cambio, en el clima social producido por el conjunto de las formas culturales, sociol\u00f3gicas, econ\u00f3micas y pol\u00edticas que se articulan en la mayor\u00eda de las sociedades concretas -a escala nacional, continental y mundial- la posibilidad de intervenci\u00f3n, socorro o salvaci\u00f3n a cargo del Estado en las graves emergencias producidas por los desequilibrios en uno o m\u00e1s de uno de los campos mencionados est\u00e1 mucho m\u00e1s limitada.<\/p>\n<p>Desgraciadamente estos fen\u00f3menos desequilibrantes se est\u00e1n desatando con fuerzas cada vez m\u00e1s grandes, en momentos inimaginados, potenci\u00e1ndose mutuamente hasta llegar a producir crisis generales sociopol\u00edticoecon\u00f3micas equivalentes al poder destructor de los m\u00e1s terribles \u00a0tsunamis sobre la naturaleza y la obra de los hombres.<\/p>\n<p>Con esta analog\u00eda y con las diferencias mostradas quise referirme a la conciencia que se genera en cada uno y en todas las personas con uso de raz\u00f3n, medianamente educadas e insertadas en la trama social, respecto a la evaluaci\u00f3n que todos hacemos acerca de la situaci\u00f3n social en general, la de cada uno en particular o la de nuestras familias. L\u00f3gicamente, siempre sesgados por variables, pol\u00edticas, sociales, econ\u00f3micas, religiosas, ideol\u00f3gicas, etc de car\u00e1cter concreto.<\/p>\n<p>Esta conciencia social de lo cotidiano como crisis ser\u00e1 profunda o superficial seg\u00fan los avatares propios de la correspondiente formaci\u00f3n sociocultural de cada uno y por las experiencias vividas. De all\u00ed que suele revelarse y expresarse,\u00a0 por un lado, tanto a trav\u00e9s del estudio, la reflexi\u00f3n, la empiria y el sentido com\u00fan (\u00faltimamente tan denostado como ponderado por diversas razones) \u00a0como de la mera opini\u00f3n, el pre-juicio o las afecciones inmoderadas de la pasi\u00f3n y los furores locos, habitualmente \u00a0pobres de racionalidad \u00e9tica aunque llenos de expresividad est\u00e9tica inconducente.<\/p>\n<p>Recapitulando, he desarrollado la comparaci\u00f3n anterior, entre la clase de clima que constituye la especialidad de la meteorolog\u00eda y el clima social o socioecon\u00f3micopol\u00edtico cultural de una sociedad concreta pensando en la principal o m\u00e1s reconocida variable clim\u00e1tica: la temperatura. De hecho, la temperatura medible con el term\u00f3metro, experimentable hasta por el m\u00e1s distra\u00eddo, y a cuyas oscilaciones extremas nadie escapa.<\/p>\n<p>Frente a ella he colocado la temperatura social\u00a0 de una organizaci\u00f3n social concreta, para el caso cualquiera de ellas con organizaci\u00f3n estatal. Pero esta comparaci\u00f3n ha sido en el corto plazo, en el tiempo cotidiano y presente de los acontecimientos emergentes e inminentes, mostrando la diversidad en las formas de reaccionar ante las m\u00faltiples formas de agresi\u00f3n a la vida humana.<\/p>\n<p align=\"center\">LAS CRISIS ESTRUCTURALES Y LAS SENSACIONES SOCIALES<\/p>\n<p>Ahora bien, existen otros efectos producidos por las modalidades de la organizaci\u00f3n, el funcionamiento\u00a0 y los fines del Estado que, l\u00f3gicamente, se incardinan en nuestras vidas como resultado de la permanencia prolongada de un estado de situaci\u00f3n coyuntural que termina convirti\u00e9ndose, a fuer de continuo y aparentemente inmodificable, en una forma estructural del Estado. Los efectos de este tipo sobre las vidas de las generaciones, no ya en el corto plazo sino en el largo, por lo general m\u00e1s all\u00e1 de las coyunturas hist\u00f3ricas, son de hecho tanto positivos como\u00a0 negativos.<\/p>\n<p>Los primeros tienen que ver con las sociedades abiertas, democr\u00e1ticas, democr\u00e1ticas, progresistas y sustentables que si bien no est\u00e1n exentas de problemas o dificultades poseen sistemas racionales y democr\u00e1ticos de resoluci\u00f3n de los diversos tipos de problemas posibles, en especial los de la conflictividad social.<\/p>\n<p>A la inversa, los efectos negativos tienen un lugar preponderante en los sistemas autoritarios y totalitarios, colectivistas y populistas, propios de sociedades cerradas, no democr\u00e1ticas, no participativas, falsamente progresistas y no sustentables en las que la conflictividad real es creciente en todos los campos y donde el poder tir\u00e1nico se sostiene a costa de renovadas formas y grados de represi\u00f3n social. En fin, nada digno de ser imitado pero que sin embargo subsiste en algunos pa\u00edses como reliquia de un pasado no tan lejano, en tanto ha renacido en otros bajo modalidades diferentes, o no tanto quiz\u00e1, con resultados negativos como era dable esperar a la larga o a la corta.<\/p>\n<p>Las sociedades del desarrollo, obviamente democr\u00e1ticas, por un lado, y por otro las sociedades\u00a0 del atraso y la dominaci\u00f3n sobre la sociedad y el individuo. Y prosigo con la analog\u00eda climatol\u00f3gica de la naturaleza.<\/p>\n<p>Estos efectos sobre las personas y las sociedades y los diversos colectivos que la integran en cada circunstancia hist\u00f3rica se vuelven m\u00e1s imprecisos para la percepci\u00f3n, la comprensi\u00f3n y la toma de conciencia pues se llevan a cabo en el largo plazo hist\u00f3rico, en el cual el tiempo largo termina adocenando las acciones y las reacciones sociales, mejor\u00a0 dicho, naturaliz\u00e1ndolas.<\/p>\n<p>El resultado de este tipo de experiencia de la vida como crisis constante sin retorno en ambas clases de sociedades consiste en su naturalizaci\u00f3n idiosincr\u00e1tica a nivel colectivo e individual, dificultando hasta la posibilidad de concebir siquiera los cambios necesarios y deseables para revertir ese estado de cosas, al punto de llegar \u2013especialmente trat\u00e1ndose de los efectos negativos antes mencionados- a la conformaci\u00f3n de mentalidades resignadas, desanimadas, sin esperanzas, sin principios sociales b\u00e1sicos ni fundacionales, sin sue\u00f1os ni anhelos de mejora. Si bien esa decadencia se presenta bajo las m\u00faltiples y renovadas formas de la \u00a0muerte climatizada en las sociedades ultra desarrolladas y en determinados niveles sociales, siempre son mucho m\u00e1s graves las atrocidades que tienen lugar en las sociedades del atraso, la dominaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n social estructural de todos y cada uno.<\/p>\n<p>Este mundo de percepciones difusas, ambiguas, resultan menos perceptibles a la larga a causa de la poderosa influencia del acostumbramiento, con el consiguiente aletargamiento de los corazones y los cerebros, que es como una met\u00e1fora de la muerte de la rebeld\u00eda propositiva y la transformaci\u00f3n consiguiente de ambos tipos de sociedades en sociedades zombies (diferentes en aspectos que las tornan m\u00e1s soportables en unas y m\u00e1s insoportables en otras). Pero ambas son sociedades zombies en las que con frecuencia sus miembros no se dan cuenta de ello ni del verdadero estado en que se hallan sus particulares existencias.<\/p>\n<p>Si en el caso de la analog\u00eda clim\u00e1tica lo cotidiano utilizaba la variable temperatura en sus diversas posibilidades, los efectos de largo plazo se pueden asociar a la variable sensaci\u00f3n t\u00e9rmica. Si la primera es mensurable, objetivable, la segunda resulta para las personas concretas algo subjetivo, no porque no se establezcan guarismos en ella (lo que s\u00ed sucede), sino porque como todo lo que es sensaci\u00f3n posee una fuerte proporci\u00f3n de particularismo que resiste las generalizaciones forzadas.<\/p>\n<p>Llevada al campo social la sensaci\u00f3n t\u00e9rmica es dif\u00edcil de clasificar en rangos sociol\u00f3gicos debido a la diluci\u00f3n de las sensaciones (otra met\u00e1fora del acostumbramiento, el olvido y la resignaci\u00f3n del sufrimiento) en el largo plazo, como ya hemos explicado.<\/p>\n<p>Con esta otra aplicaci\u00f3n anal\u00f3gica me refiero, para empezar, al cansancio moral o fatiga de la virtud al interior de una sociedad, y siempre cada uno a su manera, seg\u00fan su situaci\u00f3n y status y sus adscripciones conscientes e inconscientes de clase, ideol\u00f3gicas, pol\u00edticas, religiosas, etc.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pienso en el sentido de la existencia que se puede generar en el transcurso de largas d\u00e9cadas que pueden contemplar el nacimiento y ocaso de una vida humana de duraci\u00f3n normal y tambi\u00e9n en la megaescala \u00a0social, o sea, en sociedades enteras. Dicho de otra manera, algo as\u00ed como las posibles sensaciones reales acerca de si en esos estados destructivos de la condici\u00f3n humana los hombres pueden sentir que ha valido la pena para ellos vivir y luchar para ser lo m\u00e1s dignos posibles pagando precios tan caros, tanto en una como en otra clase de sociedades.<\/p>\n<p>\u00a1Es que acaso no ser\u00e1 posible que en algunas de ellas se llegue al grado de percibir como deseables los males propios de la realidad social de una sociedad diferente y hasta opuesta a la propia, cuando ya la disconformidad con la realidad pueda resultar crecientemente insoportable!<\/p>\n<p>Otra categor\u00eda que se me ocurre es la de las ganas de luchar en la vida, expresi\u00f3n un tanto rom\u00e1ntica pero entendible en todo el mundo. Como prefiero las sociedades abiertas y democr\u00e1ticas aun con todos sus defectos y males antes que las sociedades opresivas y no democr\u00e1ticas por m\u00e1s que garanticen a todos sus miembros un plato de lentejas en horarios fijos desde la cuna a la tumba, pienso especialmente en las sociedades atrasadas donde existen problemas raciales, religiosos, de g\u00e9nero, de explotaci\u00f3n de la infancia, de crueldad, etc, etc. Sociedades donde la paz no se conoce.<\/p>\n<p>\u00a1Acaso es honesto pedirles desde afuera de esas sociedades a esos cong\u00e9neres que son como nosotros, mejor dicho que son nosotros, que son cada uno de nosotros en cada uno de ellos, que luchen por mejorar, ya sea por ellos o por sus hijos! Ya lo dijo una gran artista argentina: \u201cVivir no es darlo todo por comida\u201d. Y a la inversa, \u00bfes honesto cohonestar esa existencia que en muchos casos es abominaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Lo grave es que todo ser humano halla consuelo en cualquier sociedad para los males que lo perjudican pensando que siempre habr\u00e1 otros que est\u00e1n en peores condiciones que \u00e9l o que sufren mucho m\u00e1s que \u00e9l. Eso tambi\u00e9n sucede en la sociedad hispanoamericana, tan propensa a la insolidaridad con los que sufren miseria y pobreza dentro de ella, pero que a la vez se sienten mejor posicionados socialmente que la mayor\u00eda de las sociedades africanas, por ejemplo, al punto de considerar que cada una tiene lo que se merece, o que si alguien est\u00e1 mal es por su culpa, etc, etc.<\/p>\n<p>Olvidar que nunca nadie est\u00e1 seguro en una posici\u00f3n o estado definitivo pasible de ser relativamente tolerado contribuye a aletargarnos en el sue\u00f1o que provocan la comodidad y el placer, aunque \u00e9stas pudieran ser en realidad exiguas y aparentes. A la larga se acaba perdiendo los reflejos defensivos, el instinto de conservaci\u00f3n, el deseo de superaci\u00f3n, las ganas necesarias para luchar y la voluntad para obrar, y por \u00faltimo\u2026 el amor, el combustible necesario para la supervivencia humana.<\/p>\n<p align=\"center\">\u00bfY NOSOTROS QU\u00c9?<\/p>\n<p>El motivo de esta nota es ayudar a reflexionar acerca de lo que veo que sucede actualmente en Argentina. La agresi\u00f3n cotidiana del sistema, del Estado y de la ley se tolera y se soporta cada vez m\u00e1s pese a los crecientes perjuicios de toda clase que acarrea a nuestra sociedad, siendo que deber\u00eda suceder justamente lo contrario. Es decir, que todos los argentinos comprendieran la gravedad de la situaci\u00f3n y la rebeld\u00eda se expresara en una renovada lucha para cambiar esta realidad ignominiosa pues si no reaccionamos estaremos construyendo el tiempo largo de la futura sociedad zombie que nos aguarda ineluctablemente al final. Esa clase de sociedad que cuando se alude a ella en fugaces intelecciones previas a la muerte se lo hace con t\u00e9rminos, sensaciones e impresiones\u00a0 difusas cargadas de pena y arrepentimiento por la cobard\u00eda que se ha tenido al no haberse atrevido a hacer lo que era imprescindible hacer en su debido momento.<\/p>\n<p>Y ello sucede en gran medida por el miedo creciente que se desparrama por todas las capas sociales, causa y efecto de la relajaci\u00f3n de los principios pol\u00edticos y \u00e9ticos imprescindibles para el tipo de sociedad que alguna vez fuimos, la del primer grupo, aunque ella no dur\u00f3 mucho tiempo aunque s\u00ed el suficiente para crear una arquitectura sociopol\u00edtica sostenible en el tiempo pese a sus retrocesos visibles y ocultos. Sin embargo, hoy esas l\u00edneas maestras est\u00e1n en peligro de\u00a0 desaparici\u00f3n definitiva, o por lo menos por largu\u00edsimo tiempo.<\/p>\n<p>El futuro es una sucesi\u00f3n interminable de presentes, por lo tanto es un continuo presente, una funci\u00f3n continuada que se debe vivir \u2013por definici\u00f3n- en el aqu\u00ed y en el ahora. Dejar crecer el miedo, volvernos especuladores, calculadores, ego\u00edstas e indiferentes es rechazar el presente por no sentirnos capaces de modificar el futuro. Cuando as\u00ed obramos nos convertimos en c\u00f3mplices de un seguro destino de decadencia e indignidad social.<\/p>\n<p>Dejar crecer el miedo es sacar de nosotros y abandonar nuestras responsabilidades individuales y como g\u00e9nero humano en el sentido de seguir contribuyendo creciente y creativamente al desenvolvimiento de nuestra humanidad, eso que nos proyecta desde el arcano de los tiempos haciaa un destino compartido de cada vez mayor superioridad moral.<\/p>\n<p>Todos los argentinos deber\u00edamos haber aprendido la principal ense\u00f1anza que nos leg\u00f3 la sucesi\u00f3n de fracasos sociales que venimos experimentando desde hace un siglo: que el problema real y de fondo no es la estructura ni el funcionamiento ni los fines del Estado y de la ley, pues ni uno ni otra tienen vida propia, no piensan, ni sienten, ni aman, ni odian.<\/p>\n<p>Nosotros somos padres e hijos del Estado y de la ley. Nosotros los creamos y recreamos constantemente pensando en los efectos positivos, esperanzados en controlar los efectos negativos que sabemos que existen cada vez en mayor medida. Pero queriendo parecer inteligentes, pragm\u00e1ticos y realistas perdemos los principios y nos volvemos oportunistas, y flexibles. Por ese camino nunca tendremos un futuro feliz sino \u00e9se futuro sobre el cual se reflexiona con tristeza, con pesadumbre, con dolor, cuando ya se est\u00e1 definitivamente derrotado como personas, es decir, en nuestra dignidad, y por l\u00f3gica como sociedad.<\/p>\n<p>Ese futuro anhelado, que deber\u00eda ser una meta posible en lugar de una utop\u00eda, no corre por fuera de nosotros mismos, es decir por fuera de nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras voluntades, sino que est\u00e1 en nosotros mismos esperando que hagamos algo, que demos un paso para sacarlo afuera y juntarlo con los anhelos de los otros puesto que son los mismos en todas las personas de bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL ESTADO, LA LEY Y NOSOTROS POR CARLOS SCHULMAISTER EL ESTADO El Estado existe y a pesar de ser una\u00a0 abstracci\u00f3n conceptual interact\u00faa con los hombres, \u00a1y vaya cu\u00e1nto y c\u00f3mo! Sin embargo, como otras tantas abstracciones del pensamiento no resulta demasiado f\u00e1cil conocerlo, aunque tampoco es demasiado dif\u00edcil. Eso s\u00ed, a poco que se [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1411,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-38399","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-9Zl","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38399","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1411"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=38399"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/38399\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=38399"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=38399"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=38399"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}