{"id":38296,"date":"2013-06-18T13:59:39","date_gmt":"2013-06-18T18:29:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=38296"},"modified":"2014-02-04T14:39:05","modified_gmt":"2014-02-04T19:09:05","slug":"bogart-nunca-vivio-en-caracas-o-por-que-leonardo-decidio-no-llorar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/06\/18\/bogart-nunca-vivio-en-caracas-o-por-que-leonardo-decidio-no-llorar\/","title":{"rendered":"Bogart nunca vivi\u00f3 en Caracas (o por qu\u00e9 Leonardo decidi\u00f3 no llorar)."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"38304\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/06\/18\/bogart-nunca-vivio-en-caracas-o-por-que-leonardo-decidio-no-llorar\/post\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?fit=815%2C591&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"815,591\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;2.7&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;GT-I5500L&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1350777753&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;2.73&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;800&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Post\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?fit=696%2C505&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?resize=696%2C505\" alt=\"Post\" width=\"696\" height=\"505\" class=\"aligncenter size-full wp-image-38304\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?w=815&amp;ssl=1 815w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?resize=300%2C217&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?resize=320%2C232&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?resize=145%2C105&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?resize=495%2C358&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Post.jpg?resize=670%2C485&amp;ssl=1 670w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><\/a><\/p>\n<p><em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">para Daniel Pratt, my own private gur\u00fa.<\/p>\n<p><\/em><br \/>\n<em><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">para Andrea Quero y Daniela Jaimes-Borges, por calarse tanto poema malo.<\/p>\n<p><\/em> <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Leonardo se fue a su casa a llorar el d\u00eda en que Diana lo rechaz\u00f3, con el tiempo hab\u00eda aprendido a llorar en su casa y no a vista de otros. Le tom\u00f3 algunas humillaciones adquirir ese talento, esa capacidad para posponer el dolor. La \u00faltima vez que llor\u00f3 en p\u00fablico fue tan pat\u00e9tica que comprendi\u00f3 que el dolor debe llevarse a un lugar seguro, donde no haya p\u00fablico y el escarnio sea s\u00f3lo frente a la conciencia, que casi siempre se materializa: es un rat\u00f3n gigante y antropom\u00f3rfico, se parece a Mickey cuando camina hacia ti, pero de cerca es gris\u00e1ceo como todos los ratones, y nunca sonr\u00ede, s\u00f3lo se queda ah\u00ed, sentado en la silla de tu computadora, escrut\u00e1ndote con la mirada y mostrando los incisivos superiores, como una sonrisa, s\u00ed, pero una que se asemeja m\u00e1s a la de Gene Hackman antes de latigar a Morgan Freeman, que a la del rat\u00f3n de la Disney cuando vive una de sus aventuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Leonardo abraz\u00f3 a Diana a las puertas del restor\u00e1n, asinti\u00f3 al susurro que dej\u00f3 en su oreja. Su mu\u00f1eca de pelo liso se atrevi\u00f3 a decirle, muy queda: \u00abno te me alejes\u00bb. Y luego sonri\u00f3, mir\u00e1ndolo con una l\u00e1stima muy familiar. Leonardo hab\u00eda visto tantas veces esa mirada en los ojos de sus amores imposibles, que le dio pena haber ca\u00eddo de nuevo. Cruz\u00f3 la pasarela y desde\u00f1\u00f3 con un gesto la parada de autobuses, que a esa hora estaba repleta de lice\u00edstas y trabajadores saliendo del centro comercial. Calcul\u00f3 que llegar\u00eda caminando en unos veinte minutos si apuraba el paso y se fue veloz a su encuentro con el roedor, que ya deb\u00eda estar en casa, sirvi\u00e9ndose un ron y encendiendo el primer cigarro de la larga noche que les esperaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lleg\u00f3 a casa, le dio un beso en la frente a su vieja, que estaba en la mecedora leyendo la \u00faltima edici\u00f3n de la revista Atalaya. Vio en la mesa un ejemplar de Despertad, que descansaba en medio de dos circulitos h\u00famedos, algunos terrones de az\u00facar derramada y un plato con una tungita a medio comer. Supo que Esperanza hab\u00eda estado en casa. En alg\u00fan momento se molestaba por la presencia de la predicadora, hasta que luego de varias discusiones con la vieja hab\u00eda comprendido que su mam\u00e1 ten\u00eda todo el derecho de dedicar los \u00faltimos a\u00f1os de su vida a buscar a Dios y preocuparse por la inminencia del fin del mundo. La esperanza y el apocalipsis era lo \u00fanico que le quedaba a esa envejecida maestra de escuela, de espalda torcida, mirada resignada y ya medio sorda de tanto escuchar a ni\u00f1os gritones y altaneros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00abVoy a trabajar mam\u00e1\u00bb, minti\u00f3, \u00abtengo vainas pendientes, por favor no me molestes. Yo me hago la cena cuando tenga hambre\u00bb. Leonardo cerr\u00f3 la puerta y lo \u00faltimo que entr\u00f3 al cuarto, junto con la r\u00e1faga de aire cortante, fue la bendici\u00f3n de su mam\u00e1, ni los testigos de jehov\u00e1 pod\u00edan quitarle esa costumbre de bendecirlo a cada rato. Se sent\u00f3 al borde de la cama, se sac\u00f3 los converse verdes y pens\u00f3 que un treint\u00f3n con zapatos juveniles se ve\u00eda rid\u00edculo a menos que fuera Pharrell. Tom\u00f3 la laptop, la abri\u00f3 y la encendi\u00f3. Inici\u00f3 el reproductor de m\u00fasica y ejecut\u00f3 la cursiler\u00eda habitual. Activ\u00f3 la opci\u00f3n para crear una nueva lista de reproducci\u00f3n y comenz\u00f3 a examinar en su descomunal archivo de m\u00fasica qu\u00e9 canciones defin\u00edan a Diana. Apenas agreg\u00f3 tres, el roedor hizo un sonido. Leonardo alz\u00f3 la vista y lo vio de pie, saliendo del closet. El rat\u00f3n llevaba varios tragos, pero la botella reposaba intacta sobre el gavetero, porque mira que los lugares comunes se rascan sin beberse tu alcohol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El rat\u00f3n se sent\u00f3 a su lado, esa tarde estaba menos arrogante. En otras ocasiones lo encontraba altanero, se\u00f1al\u00e1ndolo con sus patas delanteras, como un ni\u00f1o burl\u00f3n apuntando al objeto de su chanza. Pero esa tarde estaba tranquilo, lo dejaba hacer su lista de reproducci\u00f3n sin juzgarlo, jugueteaba con su cola, y a veces volteaba a mirarlo con algo que se parec\u00eda al cari\u00f1o. Incluso asinti\u00f3 cuando lanz\u00f3 dos temas del primer disco de El Nigga Sibilino a la lista que sonar\u00eda. Hab\u00eda ocurrido eso tambi\u00e9n: desde el anterior rechazo que hab\u00eda sufrido, Leonardo hab\u00eda descubierto que los despechos ya no s\u00f3lo sonaban a balada inteligente y a rock autodestructivo. Ahora sus melancol\u00edas se permit\u00edan una salsa, un rap, un merengue, una cancioncita pop de esas que averg\u00fcenzan a los veinte y conmueven a los treinta por la misma raz\u00f3n: la simplicidad emocional de su poes\u00eda predecible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego de cargar otros temas, Leonardo habl\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013 Di algo co\u00f1oetumadre. No me mires as\u00ed.<\/p>\n<p>\u2013 \u00bfQu\u00e9 quieres que te diga? Yo no soy un sabio. <\/p>\n<p>\u2013 Me siento mal. Estoy triste. Me voy a poner a llorar. <\/p>\n<p>\u2013 Ya s\u00e9, pero pon las canciones en otro orden. <\/p>\n<p>\u2013 \u00bfA qui\u00e9n pongo primero?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 La de los mariquitos mexicanos esos, la que m\u00e1s te recuerda a ella. Ci\u00e9rrala con otras vainas. Pon al Nigga de \u00faltimo, o a Col\u00f3n, o a Marta S\u00e1nchez. \u00a1No cierres con Alice in Chains!<\/p>\n<p>\u2013 Ok. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Leonardo no conect\u00f3 las cornetas, dej\u00f3 que el sonido interno de la laptop inundara el cuarto, con calma y a volumen medio, ya no hac\u00eda falta poner m\u00fasica a toda mecha. Son\u00f3 el primer tema de Camila y se par\u00f3 a servirse un ron, us\u00f3 el vasito de pl\u00e1stico que le obsequi\u00f3 la promotora en la licorer\u00eda la semana anterior, cuando viol\u00f3 su regla de oro y accedi\u00f3 a comprar otra marca. Se hab\u00eda arrepentido al llegar a casa, cuando prob\u00f3 con calma ese ron cubano cuyo nombre evocaba el apellido del dictador de la isla. Tom\u00f3 la botella y la puso al lado de la cama, sobre el suelo. Se abri\u00f3 la camisa, le dio un sorbo al trago, se sac\u00f3 la correa, sorbi\u00f3 de nuevo, se abri\u00f3 el pantal\u00f3n hasta dejar la liga del interior visible y se acab\u00f3 de un jal\u00f3n el fondo que hab\u00eda en el vaso. Puso el vaso vac\u00edo junto a la botella, agarr\u00f3 el cenicero sobre el escritorio y lo puso junto al vaso. Se tir\u00f3 en la cama de un brinquito, haciendo rebotar su cuerpo sobre el colch\u00f3n.<\/p>\n<p>Le dijo al roedor:<\/p>\n<p>\u2013 Se fue con \u00e9l, con el becerro de Juli\u00e1n. <\/p>\n<p>\u2013 Aj\u00e1, \u00bfy?<\/p>\n<p>\u2013 Me gustar\u00eda ir a partirle la cara a co\u00f1azos. Quiero reventarle la madre. <\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed, claro. \u00a1T\u00fa! De bolas. Prep\u00e1rate pues. <\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed marico, te entiendo. Yo s\u00e9 que soy el rey de los g\u00fcevones, pero no s\u00e9. Una vez me contaron un cuento que me encant\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013 Aj\u00e1. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 S\u00ed, f\u00edjate: en una escuela estaban todos los personajes habituales, y entre ellos los dos de siempre, el matoncito y el nerd, el gallo, mejor, porque la vaina fue aqu\u00ed en Venezuela.<\/p>\n<p>\u2013 Ok \u2013dijo el rat\u00f3n, mientras le quitaba un cigarro a Leonardo y lo encend\u00eda con un yesquero imaginario. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Entonces en sexto grado, luego de a\u00f1os de ser jodido por el matoncito, el gallo se enamor\u00f3 de la ni\u00f1a m\u00e1s linda del sal\u00f3n. Una tarde, en el recreo, le escribi\u00f3 una nota y se la mand\u00f3 con su mejor amigo. Mientras ella la le\u00eda, el matoncito se la quit\u00f3 y sali\u00f3 corriendo. Luego del recreo, aprovechando que la maestra dej\u00f3 el sal\u00f3n solo durante unos minutos, el matoncito ley\u00f3 la nota frente a todos los ni\u00f1os. El gallo escuch\u00f3 y se avergonz\u00f3, trat\u00f3 de esconder su cara en el cuaderno; pero luego, movido por una fuerza que le sali\u00f3 del fondo del alma, se par\u00f3 y confront\u00f3 al matoncito. Para sorpresa de toda la clase, para honor de la ni\u00f1a m\u00e1s linda del sal\u00f3n, le zamp\u00f3 una trompada que le volte\u00f3 la boca y lo mand\u00f3 contra el suelo. El matoncito, humillado en el piso, sorprendido m\u00e1s por la fuerza del gallo que por el dolor del golpe, apenas y si pudo reaccionar cuando el gallo se le lanz\u00f3 encima y lo golpe\u00f3 muchas veces. S\u00f3lo cuando la maestra volvi\u00f3 e intervino en la escena, el gallo solt\u00f3 al matoncito, a quien hab\u00eda reventado la cara y, sobre todo, le hab\u00eda dado la lecci\u00f3n de su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Claro. Y despu\u00e9s le dio un beso a la ni\u00f1a, \u00bfno? Y creci\u00f3 y se convirti\u00f3 en el chico m\u00e1s guapo del liceo, bot\u00f3 a esa carajita, tuvo todos los culos y al ser adulto se cas\u00f3 con\u2026 \u00bfNorkis Batista?<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed, s\u00e9 que es mentira. Pero d\u00e9jame creer en eso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 \u00bfPara qu\u00e9? Ni que esta mierda fuera un cuento de Junot D\u00edaz. Los gallos no triunfan pana. Deja de esperar que la vida venga a darte lo que te mereces, porque no te mereces un carajo, mariquito de mierda.<\/p>\n<p>\u2013 Porque s\u00ed, porque quiero ir a caerle a co\u00f1azos a ese relambecuca.<\/p>\n<p>\u2013 Dir\u00eda Bogart: \u00bfPara qu\u00e9 le vas a romper la cara, si ella le va a romper el coraz\u00f3n? <\/p>\n<p>\u2013 Marico.<\/p>\n<p>\u2013 Ok, te lo pongo as\u00ed: \u00bf\u00c9l vive en Caracas, no?<\/p>\n<p>\u2013 S\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u2013 Bueno, entonces deja que ella se encargue. Cuando quieras vengarte del hombre que se est\u00e1 cogiendo al amor de tu vida, d\u00e9jalo viviendo en Caracas, ella se vengar\u00e1 por ti.<\/p>\n<p>\u2013 Bogart nunca vivi\u00f3 en Caracas. <\/p>\n<p>\u2013 Pero camina por sus calles todos los d\u00edas. <\/p>\n<p>\u2013 \u00a1Qu\u00e9 pavoso, marico!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y Leonardo se qued\u00f3 en silencio. El rat\u00f3n empez\u00f3 a beber directo de la botella. Leonardo mir\u00f3 el tech\u00f3 y empez\u00f3 a pensar en sus anteriores fracasos, en todas las mujeres que lo hab\u00edan rechazado, en c\u00f3mo ahorita Diana estar\u00eda con el g\u00fcevo de Juli\u00e1n metido hasta la garganta, mientras Juli\u00e1n seguro le halaba los alisados cabellos y le dec\u00eda vainas b\u00e1sicas, esas que se dicen en el trance del sexo, porque no hay originalidad en los gritos del fragor, para tirar hay que renunciar a la poes\u00eda y abrazar las vulgaridades, ninguna jeva te mama el g\u00fcevo mientras le recitas a Lorca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Luego pens\u00f3 en lo que pasaba despu\u00e9s, cuando se reencontraba con ellas. Primero, en los brazos de ellos. \u00c9l, con todo el ag\u00fcevoneamiento que hab\u00eda practicado desde su ni\u00f1ez, cuando el matoncito de su cuento de hadas le parti\u00f3 la jeta frente a todos el d\u00eda que escribi\u00f3 aquella bober\u00eda a la ni\u00f1a linda de la coral, siempre all\u00ed: estoico y caballero. Presto a no dejar ver frente a la mujer que lo hab\u00eda rechazado, y frente a qui\u00e9n se la estaba cogiendo, un atisbo de incomodidad o resentimiento. Saludando con cordialidad, llamando <em>brother<\/em> al tipo en cuesti\u00f3n y afectando una naturalidad tan impostada que la mujer que lo rechazaba, justo en ese instante, sent\u00eda m\u00e1s l\u00e1stima por \u00e9l, por ese pobre diablo incapaz de indignarse con algo. Concluy\u00f3 que a las mujeres no les gusta un pusil\u00e1nime. Pens\u00f3 tambi\u00e9n en el otro despu\u00e9s, varios meses despu\u00e9s, cuando estas mujeres, con el coraz\u00f3n roto por haber terminado la relaci\u00f3n que empezaron al rechazarlo, lo llamaban buscando validarse, buscando consuelo, alguien que les secara las l\u00e1grimas, que les susurrara al o\u00eddo lo bellas que son, los especiales que son y c\u00f3mo a pesar de todas las afrentas, \u00e9l no hab\u00eda dejado de quererlas. Aqu\u00ed es importante decir que esta no es actitud estrictamente femenina, es actitud humana: todos queremos, cuando la vida nos jode, recordar que hay alguien cuyo amor rechazamos, cuyos avances nos dimos el lujo de ignorar. Cuando el coraz\u00f3n est\u00e1 roto siempre queremos recordarnos nuestra val\u00eda, y al hacerlo es inevitable herir a otras personas. Tal vez sea esa nuestra condena: una cadena de humillaciones y humillados, destinada a ocurrir una y otra vez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Al rato, las cavilaciones llevaron a Leonardo a otro despu\u00e9s, el despu\u00e9s del despu\u00e9s del despu\u00e9s. Cuando el objeto de su afecto lo mandaba de nuevo al carajo, cuando la ve\u00eda irse otra vez a los brazos de otro sin siquiera haber obtenido nada, ni un gesto, ni un agradecimiento, ni una cogida deprimente. Se sinti\u00f3 tan idiota al caer en cuenta de que con Diana ocurrir\u00eda lo mismo, que por primera vez en toda su vida Leonardo sinti\u00f3 una profunda rabia, no contra ellas, sino contra s\u00ed mismo, por g\u00fcev\u00f3n, por pendejo, porque cuando uno descubre que la vida est\u00e1 pasando al frente y uno no est\u00e1 all\u00ed, jugando, todo se vuelve muy amargo. No triste: amargo. Como una taza de caf\u00e9 fr\u00edo y sin az\u00facar, una aflicci\u00f3n que afloja el est\u00f3mago y da mucha arrechera. Fue en ese momento que Leonardo decidi\u00f3 no llorar. Prefiri\u00f3 quedarse tranquilo y esperar que Diana estuviera libre de nuevo, para ahora s\u00ed, ir a seducirla y no a implorarle l\u00e1stima. Impulsado por esa falsa epifan\u00eda, tom\u00f3 la laptop y modific\u00f3 la lista de reproducci\u00f3n, borr\u00f3 todas las canciones cursis, agreg\u00f3 otras del Nigga, unas salsas, algo de electr\u00f3nica, y un gran tema de Pharrell con Robin Thicke. Se sirvi\u00f3 otro ron, prendi\u00f3 otro cigarro. Reorden\u00f3 la lista y la reprodujo en modo aleatorio. Esta vez s\u00ed conect\u00f3 las cornetas y les subi\u00f3 todo el volumen. Y as\u00ed se qued\u00f3 toda la noche, cay\u00e9ndose a palos con su rat\u00f3n moral. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>para Daniel Pratt, my own private gur\u00fa. para Andrea Quero y Daniela Jaimes-Borges, por calarse tanto poema malo. 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