{"id":38237,"date":"2013-06-15T11:05:15","date_gmt":"2013-06-15T15:35:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=38237"},"modified":"2013-10-03T04:05:21","modified_gmt":"2013-10-03T08:35:21","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-liv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/06\/15\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-liv\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (LIV)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"http:\/\/supercachorros.org\/wp-content\/themes\/parallelus-unite\/includes\/timthumb.php?src=\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Especial_Mudanzas.jpg&amp;w=242&amp;h=162&amp;zc=1\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"267\" src=\"http:\/\/supercachorros.org\/wp-content\/themes\/parallelus-unite\/includes\/timthumb.php?src=\/wp-content\/uploads\/2011\/07\/Especial_Mudanzas.jpg&amp;w=242&amp;h=162&amp;zc=1\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>Despu\u00e9s de unos tres meses de haber puesto la casa en venta apareci\u00f3 un comprador, que se enamor\u00f3 tanto de la propiedad como de la vista. Tras los habituales regateos acordamos una cifra que nos convino a los dos, y de pronto me di cuenta de que ya era un hecho: hab\u00eda logrado un plazo de un mes para irnos de la casa, que tanto hab\u00eda significado para m\u00ed; la mudanza era inminente. Con el adelanto que me entregara el se\u00f1or como arras, salimos a hacer lo mismo, es decir, a cerrar el trato con los due\u00f1os de una casita en venta en una urbanizaci\u00f3n de los suburbios. Compar\u00e1ndola con la que est\u00e1bamos dejando, era min\u00fascula, modesta. Pero no por ello dejaba de ser una buena oportunidad: el precio era sumamente conveniente, y la casa en s\u00ed pose\u00eda las caracter\u00edsticas que est\u00e1bamos buscando: tres habitaciones, cuatro ba\u00f1os, un espacio que se pod\u00eda acondicionar como estudio, una buena cocina y agradables \u00e1reas sociales. Un jardincito con un columpio fue &nbsp;lo que m\u00e1s entusiasm\u00f3 a Aurora, que no se bajaba de \u00e9l cuando hac\u00edamos las visitas al lugar. Lo malo era la lejan\u00eda con respecto a nuestra tienda y al colegio de la ni\u00f1a, pero no nos quedaba otra opci\u00f3n sino adaptarnos a la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otra cosa que hicimos fue cambiar de carro. Ya el Mercury de mi padre estaba llegando a su obsolecencia, y no iba a aguantar el trote diario. Nos decidimos por una camioneta 4&#215;4, una Range Rover verde botella que conseguimos de ocasi\u00f3n, seminueva, de unos clientes de la tienda que hab\u00edan decidido emigrar. Dado el acceso algo escarpado a nuestra nueva casa nos iba a ser de utilidad. No pude desprenderme del Bel Air, no obstante. Lo hab\u00eda vuelto a poner operativo, y algunos fines de semana pase\u00e1bamos en \u00e9l, y le contaba a Aurora las aventuras que hab\u00eda vivido en ese inmenso carro, mientras ella escuchaba embelesada y se hac\u00eda repetir una y otra vez los detalles, con Byron a su lado como si fuera su guardian.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a ya andaba por sus cinco a\u00f1os, y le encantaba conversar y preguntar cosas. Todo le llamaba la atenci\u00f3n, y era bastante arrojada. Tal vez por su convivencia con Byron y los dem\u00e1s perros hab\u00eda adquirido cierta dureza en lo que respecta al trato con la naturaleza, y no le hac\u00eda ascos a nada. Viv\u00eda embarrada, llena de polvo de la cabeza a los pies, para gran disgusto de Helga quien quer\u00eda verla como una princesita todo el tiempo. Pero no hab\u00eda nada que hacer: a los cinco minutos de llegar a cualquier sitio se las ingeniaba para acabar con cualquier vestido. Sin embargo, y no lo digo porque fuera hija m\u00eda, era una ni\u00f1a muy linda, que llamaba la atenci\u00f3n por su larga cabellera y sobre todo por sus ojos, oscuros, de mirada inquisitiva y penetrante. Aunque el cabello se le hab\u00eda oscurecido un poco, en el colegio le dec\u00edan \u00abla catira\u00bb, cosa que no le hac\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima gracia: tal vez eso la hac\u00eda sentir diferente. Entonces se rebelaba a ese mote con su comportamiento desafiante a las normas. M\u00e1s de una vez tuvimos que ir a hablar con las directoras del colegio, con mucha pena, a soportar el chaparr\u00f3n por las proezas de Aurora. Sin embargo, como marchaba bastante bien en los estudios, logr\u00e1bamos que no la expulsaran, con las consabidas promesas de hacerla recapacitar.<\/p>\n<p>Por fin lleg\u00f3 el d\u00eda triste. La \u00faltima noche en nuestra casa fue muy nost\u00e1lgica; no quisimos hacer mucho drama para no impresionar a Aurora, pero fue inevitable que alguna l\u00e1grima corriera fugaz por las mejillas. Despu\u00e9s de todo esa casa hab\u00eda sido el asiento de toda la relaci\u00f3n entre Helga y yo, y los recuerdos danzaban por los pasillos. Tuvimos una peque\u00f1a cena, tras embalar las \u00faltimas cosas, y nos fuimos a dormir para acopiar las fuerzas necesarias para la mudanza. Muy temprano en la ma\u00f1ana lleg\u00f3 el gran cami\u00f3n, y tras un largo barullo, los empleados de la empresa de mudanzas lo hab\u00edan cargado con todas nuestras pertenencias, salvo las m\u00e1s delicadas que llevar\u00edamos nosotros en la Range y el Bel Air. Una vez vac\u00edo de todas las pertenencias dimos un \u00faltimo recorrido por el lugar. Ten\u00eda aspecto de haber sido saqueado, violado. Su desnudez causaba pena; se ve\u00edan los peque\u00f1os deterioros (alguna pared agrietada, el piso maltratado en ciertos tramos) que antes se disimulaban por los muebles y las alfombras. Ya le tocar\u00eda al nuevo due\u00f1o efectuar las reparaciones. Nosotros deber\u00edamos hacer lo propio con nuestra nueva casa.<\/p>\n<p>Es raro ver los muebles que antes ocupaban un determinado sitio en un espacio diferente: es una suerte de juego de espejos deformantes. Por alguna raz\u00f3n los ubicamos de manera parecida a como estaban antes, y result\u00f3 ser una especie de caricatura de la disposici\u00f3n anterior. Entonces el esp\u00edritu creativo de Helga se rebel\u00f3, y tras varios ensayos &#8211; que me causaron una peque\u00f1a lesi\u00f3n en la espalda, de tanto cargar mesas, sillas y poltronas &#8211; logr\u00f3 lo que buscaba. Y tuve que estar de acuerdo con ella: el lugar hab\u00eda ganado calidez y confort. Cenamos cualquier cosa, y nos fuimos a dormir agotados. Todav\u00eda quedaban cajas y cajas por desembalar, y nos esperaban otras duras jornadas para establecernos de la manera debida en nuestro nuevo hogar.<\/p>\n<p>Esa noche, a pesar del cansancio, no me fue f\u00e1cil conciliar el sue\u00f1o. No sab\u00eda si hab\u00eda hecho lo correcto. Tal vez hubiera sido mejor vender todo y tienda y con el dinero recolectado irnos del pa\u00eds, tal y como me lo hab\u00eda sugerido Helga aquella vez en su taller. Pensaba que hab\u00eda sido un momento de debilidad, pero ahora me embargaban las dudas. Nunca quise ser un emigrante, porque era hijo de ellos y ten\u00eda idea del desarraigo que representa no tener patria. Sobre todo, me daba terror comenzar de nuevo en un lugar desconocido. Pero las cosas en el pa\u00eds no se perfilaban nada bien. No quise preocupar a mi esposa y me qued\u00e9 quieto en la cama, sin pronunciar palabra, hasta que por fin me qued\u00e9 dormido. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despu\u00e9s de unos tres meses de haber puesto la casa en venta apareci\u00f3 un comprador, que se enamor\u00f3 tanto de la propiedad como de la vista. 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