{"id":38153,"date":"2013-06-09T12:20:10","date_gmt":"2013-06-09T16:50:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=38153"},"modified":"2014-06-07T11:51:12","modified_gmt":"2014-06-07T16:21:12","slug":"el-siglo-del-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/06\/09\/el-siglo-del-yo\/","title":{"rendered":"El Siglo del Yo"},"content":{"rendered":"<p>\u201cEl Siglo del Yo\u201d, documental de Adam Curtis transmitido por la BBC, es fundamental para empezar a comprender nuestros tiempos. Explica c\u00f3mo algunas de las ideas de Freud relacionadas con el inconsciente fueron utilizadas por corporaciones y movimientos pol\u00edticos para consolidar su poder y manipular a las masas. En cuatro episodios de 60 minutos, presenta una narrativa del Yo moderno intentando exponer las influencias y distorsiones a trav\u00e9s de las cuales ha configurado su identidad.<\/p>\n<p>El punto de partida es el an\u00e1lisis freudiano de los elementos irracionales ocultos en la mente humana, no s\u00f3lo en cuanto han sido reprimidos, sino como eventos relacionados con emociones primarias que escapan nuestro control. Desde entonces, dos visiones han luchado por imponerse como \u201cLa Interpretaci\u00f3n\u201d de la condici\u00f3n humana. Para algunos, como Eduard Bernays, sobrino de Freud, el ser humano es fundamentalmente irracional, especialmente cuando se concentra en grandes grupos. Considera que la masa es emocional, explosiva y por ende peligrosa. No cuenta con mecanismos de autoregulaci\u00f3n confiables y es incapaz de asimilar la complejidad de los sistemas en los que convive. Por lo tanto, es necesario que sea conducida y controlada.<\/p>\n<p>Para conseguirlo, los individuos deben entrar en un proceso de normalizaci\u00f3n que tiene dos ejes: uno consiste en la pacificaci\u00f3n de sus impulsos irracionales a trav\u00e9s de la homogeneizaci\u00f3n del pensamiento, algo que Bernays llama \u201cingenier\u00eda del consenso\u201d. El otro, est\u00e1 relacionado con el rol que los individuos deben desempe\u00f1ar en la sociedad. Sujetos cr\u00edticos y cuestionadores, que bajo determinadas circunstancias son capaces de desafiar la autoridad y expresar sus frustraciones de forma violenta, representan un enorme riesgo para la estabilidad de los sistemas democr\u00e1ticos. Es necesario canalizar estas tendencias impulsivas de otro modo y conducirlas hacia la esfera privada, lejos de las manifestaciones p\u00fablicas en contra de corporaciones y gobiernos. La soluci\u00f3n de Bernays es que los ciudadanos sean convertidos en consumidores, consumidores que no responden a necesidades racionales sino que obedecen sus deseos personales y constantemente buscan satisfacerlos. De este modo, el consumo es establecido como n\u00facleo central del modelo, con el dinero como valor fundamental. El resultado es una democracia corporativa sustentada en el deseo de los consumidores que ella misma produce. Las relaciones p\u00fablicas, oficio creado por Bernays, son el gran mediador de este proyecto moderno civilizador.<\/p>\n<p>A la visi\u00f3n freudiana se enfrenta una concepci\u00f3n racional del hombre que conf\u00eda en la comunicaci\u00f3n y en la participaci\u00f3n ciudadana. La gente sabe lo que quiere, entiende sus necesidades mejor que nadie, y es capaz de expresar sus opiniones cuando existen los mecanismos de inclusi\u00f3n adecuados. Lo que la sociedad necesita es una nueva estructura comunicacional que le permita ser escuchada por los dirigentes pol\u00edticos. Las \u00e9lites, representadas por hombres como Bernays, han bloqueado los caminos e impuesto su modelo a trav\u00e9s de la manipulaci\u00f3n sistem\u00e1tica. Se\u00f1ala que es \u00e9se el verdadero origen de las distorsiones en las sociedades, no los impulsos irracionales de los individuos. El ser humano, en \u00faltima instancia, es racional y bueno, solo necesita el espacio y los medios adecuados para expresarse y configurar su propia identidad. Su principal obst\u00e1culo son los mecanismos de control que el poder ha fabricado para dominarlo.<\/p>\n<p>El panorama de Curtis es amplio y el recorrido complejo, intentando mantener una distancia objetiva que, aunque en ciertos puntos puede ser cuestionada, no se compromete con ninguna de las ideolog\u00edas y tendencias que expone. \u201cEl Siglo del Yo\u201d no apunta tanto a los conflictos superficiales de distintos sistemas de pensamiento como al verdadero drama de la condici\u00f3n humana: la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre no es producto de sistemas econ\u00f3micos o de ideolog\u00edas pol\u00edticas, sino de algo mucho m\u00e1s profundo. El origen del mal en el mundo no puede rastrearse hacia una \u00fanica fuente encarnada por una persona, un valor o una idea. En todas las \u00e9pocas, bajo distintas circunstancias, hay personas dispuestas a utilizar el conocimiento, con nuevos medios y herramientas, para su propio beneficio. La voluntad de poder, a nivel individual y colectivo, parece ser el gran conductor de la historia. Si existe una v\u00edctima en esta narrativa es el individuo cr\u00edtico, el sujeto racional y aut\u00f3nomo, capaz de configurar su identidad advirtiendo las tendencias degenerativas que el poder y la cultura de masas producen en su interior y en su entorno. Desde la izquierda y la derecha, desde todas las direcciones, le son presentados proyectos que requieren su adhesi\u00f3n \u201cpor su bien\u201d, en \u201cfavor de sus intereses\u201d. En este siglo, el Yo se encuentra bajo asedio permanente.<\/p>\n<p>Este podr\u00eda ser un nuevo punto de partida, el inicio de una conversaci\u00f3n fundamentada en el desenga\u00f1o, en el abandono de los \u201cismos\u201d que han intentado imponerse deformando una realidad que siempre rebasa los modelos te\u00f3ricos dogm\u00e1ticos. Un di\u00e1logo acerca de la condici\u00f3n humana consciente de sus limitaciones y amenazas, de los engranajes que operan en todos los \u00e1mbitos para influenciar sus conclusiones. En cierto sentido es la sospecha de uno mismo, el examen permanente en busca de fundamentos y distorsiones, de un espacio en el que sea posible un reencuentro con la realidad y que la verdad, al menos sutilmente, pueda mostrarse.<\/p>\n<p>Uno de los mayores dramas del presente es que nos encontramos ante una verdad d\u00e9bil, que en gran medida a perdido su poder de convencimiento. La fuerza de persuasi\u00f3n del mejor argumento ya no es suficiente para iluminar nuestras conciencias. La luz de la raz\u00f3n es tan tenue que su b\u00fasqueda nos ha llevado a una etapa previa: construir las condiciones en las cuales el conocimiento y la comunicaci\u00f3n sean realmente posibles, superando el cinismo que incluso duda que alguna vez lo hayan sido.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"El siglo del yo 1 - M\u00e1quinas de Felicidad\" src=\"https:\/\/player.vimeo.com\/video\/44013082?dnt=1&amp;app_id=122963\" width=\"490\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allow=\"autoplay; fullscreen; picture-in-picture; clipboard-write\"><\/iframe><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEl Siglo del Yo\u201d, documental de Adam Curtis transmitido por la BBC, es fundamental para empezar a comprender nuestros tiempos. Explica c\u00f3mo algunas de las ideas de Freud relacionadas con el inconsciente fueron utilizadas por corporaciones y movimientos pol\u00edticos para consolidar su poder y manipular a las masas. 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