{"id":38016,"date":"2013-06-02T10:55:06","date_gmt":"2013-06-02T15:25:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=38016"},"modified":"2013-10-03T04:05:21","modified_gmt":"2013-10-03T08:35:21","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-liii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/06\/02\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-liii\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (LIII)"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcTXX5O0cQNdHmY1a4Pb-hGsL_egPAZp-7tF6HgBly4cdcLAS6Nk0w\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img decoding=\"async\" border=\"0\" src=\"https:\/\/encrypted-tbn0.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcTXX5O0cQNdHmY1a4Pb-hGsL_egPAZp-7tF6HgBly4cdcLAS6Nk0w\" \/><\/a><\/div>\n<p>\nOtro recomienzo, entonces. Esta ocasi\u00f3n fue, si se quiere, m\u00e1s radical. Tuve que tomar una decisi\u00f3n muy dolorosa, como lo fue la de vender la casa. En un primer momento pensamos en dividir el terreno en lotes, poner en venta la casa grande y quedarnos a vivir en la peque\u00f1a, realizando algunas ampliaciones para poder contar con cierta comodidad. Pero luego pens\u00e9 que ver todos los d\u00edas la casa que hab\u00eda construido con tanta dedicaci\u00f3n me iba a enfermar el alma, por lo que decidimos de com\u00fan acuerdo salir de toda la propiedad. Por fortuna la zona en donde se hallaba fue ganando prestigio y ya no era el fin del mundo, y se hab\u00eda poblado de manera progresiva, por lo que era muy solicitada y se cotizaba bien. Si he de ser sincero, lo que m\u00e1s dolor me daba era desprenderme de mi biblioteca, ese espacio m\u00e1gico en donde hab\u00eda pasado alguna de las mejores horas de mi vida. Las grandes paredes que para el momento estaban llenas de libros lucir\u00edan desnudas cuando los nuevos due\u00f1os se instalaran. \u00bfEn qu\u00e9 la convertir\u00edan? Tal vez en sala de juegos, o en bar, o si se trataba de alg\u00fan exc\u00e9ntrico quien sabe si en un ba\u00f1o descomunal, con vista privilegiada. De lo sublime a lo escatol\u00f3gico. Esos pensamientos me dejaban como un trapo, ya que los recuerdos se quedar\u00edan sin asiento f\u00edsico para recrearlos. Y todos mis libros: con seguridad no tendr\u00eda posibilidades de conservarlos todos, me tocar\u00eda hacer una selecci\u00f3n y salir del resto. Y lo mismo con mis discos. Como mencion\u00e9 m\u00e1s atr\u00e1s, hab\u00eda formado una colecci\u00f3n respetable. En alg\u00fan momento se me encendi\u00f3 el bombillo comercial, que llevaba en la sangre: la tienda me la hab\u00edan saqueado por completo, y reponer la mercanc\u00eda iba a costar un mundo (aunque estaba asegurada, los tr\u00e1mites se presagiaban largos y tensos pues lo sucedido fue de tal magnitud que los reclamos colapsar\u00edan a las empresas de seguros). Por un tiempo la convertir\u00eda en un lugar de compra-venta de libros y discos usados, comenzando por los m\u00edos.<\/p>\n<p>Convers\u00e9 con Helga sobre los planes que se me hab\u00edan ocurrido y estuvo de acuerdo, pues le pareci\u00f3 que era lo m\u00e1s razonable que pod\u00edamos hacer dadas las circunstancias. Ten\u00edamos un problema importante: no pod\u00edamos mudarnos a un apartamento como nos hubiera gustado, pues eso implicar\u00eda tener que salir de los perros y eso estaba fuera de toda discusi\u00f3n. El problema era que conseguir vivienda al precio que est\u00e1bamos dispuestos a pagar en una zona c\u00e9ntrica, cercana a nuestra tienda, iba a ser imposible. Tuvimos entonces que considerar lugares m\u00e1s apartados. Los fines de semana los dedic\u00e1bamos a pasear con Aurora, Byron, los Beatles y la perra tonta por los suburbios de la capital. La peque\u00f1a disfrutaba much\u00edsimo esos paseos, cada uno era una aventura diferente para ella y se divert\u00eda, asomada a la ventana, viendo el paisaje cambiante, desde lo urbano hasta lo rural. Vimos infinidades de nuevos desarrollos, pero por lo general no nos gustaban demasiado. Todos ten\u00edan alg\u00fan pero. Si no era el tama\u00f1o, era la dificultad del acceso, o la falta de vista. Pienso que tal vez est\u00e1bamos siendo demasiado exigentes, pero por otro lado ven\u00edamos de una disposici\u00f3n tan privilegiada que nos costaba hacer concesiones a ese respecto. En paralelo hab\u00edamos puesto en venta la propiedad, y est\u00e1bamos esperando que las cosas se sincronizaran de tal manera que la venta coincidiera con la compra.<\/p>\n<p>Los d\u00edas de semana los destin\u00e1bamos a recomponer el desastre que hab\u00edan dejado en la tienda. Tuve que hablar con mis dos empleados. Fui todo lo sincero que pude: les dej\u00e9 la puerta abierta por si quer\u00edan explorar alguna otra opci\u00f3n, ya que dadas las circunstancias no pod\u00eda garantizarles estabilidad. Pero los muchachos me hab\u00edan tomado mucha estima, y decidieron quedarse. Les habl\u00e9 de la transici\u00f3n forzada que hab\u00eda previsto para el negocio y les pareci\u00f3 muy divertido. Entre todos hicimos una limpieza general, repintamos, reemplazamos los vidrios rotos, y en unos veinte d\u00edas estuvimos abiertos de nuevo. El clima, sin embargo, ya no era el mismo. Se hab\u00eda abierto una gran herida en la sociedad, y todos andaban recelosos. Ya no nos visitaban los vecinos, tal vez con cargos de conciencia por haber participado en los saqueos. El ambiente estaba muy pesado, en resumidas cuentas. Pero no ten\u00edamos otra posibilidad que seguir para adelante. En los reparados estantes colocamos los libros que me traje de la casa, y en la fachada del negocio pusimos un cartel que rezaba: \u00abCompra-venta de libros y discos usados\u00bb. Como es natural, el tipo de clientela cambi\u00f3 por completo: de intelectuales y gente de los medios pasamos a atender estudiantes, revendedores y gente que no era cliente habitual de librer\u00edas pero le llamaba la atenci\u00f3n poder conseguir cosas a mejor precio, o salir de vol\u00famenes que tal vez le estorbaban en la casa. Entraba y sal\u00eda de todo: desde verdaderas joyas, ediciones antiguas bastante bien conservadas, hasta literatura simplona. No nos pon\u00edamos exigentes, todo lo que estuviera en un estado razonable de conservaci\u00f3n ten\u00eda cabida en la tienda.<\/p>\n<p>Por su parte Helga tambi\u00e9n retom\u00f3 su actividad, pero de una manera bastante perturbadora. Hab\u00eda vuelto a acondicionar la mezzanina, pero ya no estaba visible al p\u00fablico sino que hizo instalar unas gruesas cortinas negras, que imped\u00edan ver lo que estuviera haciendo.Ni siquiera a m\u00ed me dejaba entrar en su taller. Un d\u00eda, despu\u00e9s de un par de meses, me llam\u00f3:<\/p>\n<p>-Tom\u00e1s, \u00bfquieres subir un momento?<\/p>\n<p>-Enseguida- grit\u00e9, pues ya su actitud me estaba comenzando a preocupar.<\/p>\n<p>Cuando sub\u00ed las escaleras y corr\u00ed la cortina, no pude evitar exclamar:<\/p>\n<p>-Dios, \u00bfque es eso?<\/p>\n<p>No era para menos: delante de m\u00ed se alineaban una media docena de cuadros que no ten\u00edan nada que ver con el estilo habitual de mi esposa. Eran pinturas oscuras, sombr\u00edas, salpicadas de rojo en algunos sectores. Aunque eran de un estilo abstracto, la sensaci\u00f3n que daban era de opresi\u00f3n y violencia.<\/p>\n<p>-Lo ten\u00eda en mi sistema, y si no lo sacaba se me iba a podrir adentro &#8211; fue su comentario. Y era l\u00f3gico: a una persona de la sensibilidad de Helga los acontecimientos recientes ten\u00edan que dejarle huella. La abrac\u00e9 y solo atin\u00e9 a decirle:<\/p>\n<p>-Todo va a estar bien, te lo prometo.<\/p>\n<p>-Tengo mucho miedo, Tom\u00e1s. Quisiera irme del pa\u00eds un tiempo.<\/p>\n<p>Esa revelaci\u00f3n repentina me dej\u00f3 mudo por un momento. No ten\u00eda la menor idea de que a Helga se le hubiera pasado &nbsp;por la mente la posibilidad de regresar a su segunda patria. No supe qu\u00e9 contestar, pero ella sali\u00f3 en mi auxilio:<\/p>\n<p>-No hace falta que digas nada. Vamos a pensarlo bien, y entre los dos buscaremos una soluci\u00f3n. No te preocupes demasiado por ahora, tal vez fue un simple impulso del momento y m\u00e1s adelante se me pasa.<\/p>\n<p>Pero como es comprensible no fue posible desprenderme de la preocupaci\u00f3n. Nunca en mi vida hab\u00eda considerado esa posibilidad, si no fuera como para un viaje de placer o de negocios. Pero dejar la tierra en donde hab\u00eda vivido toda mi existencia me daba miedo. No hay otra manera de decirlo, era simple miedo, terror a lo desconocido. Y no estaba muy dispuesto a considerar siquiera esa posibilidad. Tal vez vinieran momentos tormentosos en mi relaci\u00f3n de pareja, en el futuro inmediato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Otro recomienzo, entonces. Esta ocasi\u00f3n fue, si se quiere, m\u00e1s radical. Tuve que tomar una decisi\u00f3n muy dolorosa, como lo fue la de vender la casa. 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