{"id":37869,"date":"2013-05-25T11:41:20","date_gmt":"2013-05-25T16:11:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=37869"},"modified":"2013-10-03T04:05:21","modified_gmt":"2013-10-03T08:35:21","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-lii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/05\/25\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-lii\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (LII)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.el-nacional.com\/politica\/Saqueos-Caracas-Foto-Alejandro-Delgado_NACIMA20130227_0368_3.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"412\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.el-nacional.com\/politica\/Saqueos-Caracas-Foto-Alejandro-Delgado_NACIMA20130227_0368_3.jpg?resize=640%2C412\" width=\"640\" \/><\/a><\/div>\n<p>La peque\u00f1a Aurora ya andaba por sus cuatro a\u00f1os. Consideramos que ya era hora de que saliera de la casa, y comenz\u00f3 a frecuentar la escuelita que quedaba a escasos metros de la tienda. Tras los berrinches habituales &#8211; el cl\u00e1sico &#8216;primer d\u00eda&#8217;, tan temido m\u00e1s por los padres que por los hijos &#8211; se estaba acoplando bien a la situaci\u00f3n. Cada d\u00eda iba a clases con mayor entusiasmo, y comenzaba a socializar con sus compa\u00f1eros.En las tardes se instalaba a realizar las peque\u00f1as tareas que le encomendaban en la mezzanina de la tienda &nbsp;junto con su madre, quien a su vez trabajaba en alguna de sus obras ya que hab\u00eda tomado una peque\u00f1a \u00e1rea para improvisar un taller, para aprovechar el tiempo y estar cerca de la ni\u00f1a.<\/p>\n<p>Ese per\u00edodo coincidi\u00f3 con la convocatoria a elecciones presidenciales, por lo que el ambiente estuvo saturado de pol\u00edtica. Tanto en los medios de comunicaci\u00f3n como en la calle la t\u00f3nica era la misma: todo estaba tomado por la campa\u00f1a electoral. Hab\u00eda much\u00edsima expectativa, ya que las condiciones econ\u00f3micas se estaban deteriorando de manera acelerada. Por fin, en diciembre &nbsp;se celebraron las elecciones. Como de costumbre no gan\u00f3 el candidato de mis preferencias, pero el vencedor lo hizo de manera abultada, y la algarab\u00eda tom\u00f3 las calles. La gente, recordando la bonanza econ\u00f3mica que tuvo el pa\u00eds en el primer per\u00edodo presidencial del se\u00f1or que gan\u00f3 &#8211; estaba repitiendo en el poder por segunda vez &#8211; se sum\u00f3 a un movimiento de esperanza y euforia. Yo estaba esc\u00e9ptico, pues consideraba que el populismo, que le hab\u00eda dado tanto capital pol\u00edtico en el pasado al reci\u00e9n elegido, por un lado era una especie de c\u00e1ncer social, y por otra parte era insostenible en ese momento hist\u00f3rico del pa\u00eds. Pero la m\u00eda era una voz en el desierto, solamente era compartida por la peque\u00f1a \u00e9lite de los parroquianos de la tienda. Pasamos muchas noches reunidos, despu\u00e9s de la hora de cierre, analizando el escenario pol\u00edtico y haciendo conjeturas sobre lo que vendr\u00eda a continuaci\u00f3n. Pero nadie tuvo la lucidez de prever lo que suceder\u00eda.<\/p>\n<p>Como hab\u00edamos previsto, el nuevo gobierno, lejos de repartir dinero a manos llenas, lleg\u00f3 imponiendo una serie de medidas econ\u00f3micas sumamente restrictivas y castigadoras. El paquetazo, como se le conoci\u00f3, tra\u00eda consigo nuevos impuestos y aumentos en los precios de los insumos b\u00e1sicos. En cuesti\u00f3n de un par de meses la gran popularidad con la que hab\u00eda nacido el nuevo per\u00edodo de gobierno se erosion\u00f3 a niveles insospechados, y la gente comenz\u00f3 a manifestar su enojo. Por fin, una madrugada cualquiera, la situaci\u00f3n colaps\u00f3: se juntaron dos factores, el aumento del precio de la gasolina y por consiguiente la elevaci\u00f3n autom\u00e1tica del costo del pasaje en el transporte p\u00fablico. La mecha del polvor\u00edn se encendi\u00f3 en una ciudad dormitorio en las cercan\u00edas de la capital, que amaneci\u00f3 sublevada. El centro se incendi\u00f3, comenzaron los saqueos; la situaci\u00f3n se proyect\u00f3 hacia nuestra gran ciudad, y en cuesti\u00f3n de horas el desorden generalizado tom\u00f3 las calles de la capital. No hab\u00eda autoridad capaz de poner coto a la situaci\u00f3n, tales eran los \u00e1nimos de la gente. Personas que en situaci\u00f3n normal eran incapaces de cometer la m\u00ednima falta se vieron protagonizando saqueos contra los comercios de su propia comunidad. Parec\u00eda que un esp\u00edritu revanchista se hab\u00eda apoderado de la multitud, que quer\u00eda compensar tanta frustraci\u00f3n con lo primero que tuviera a la mano. En un principio las v\u00edctimas fueron los comercios que vend\u00edan alimentos, pero pronto los apetitos de la muchedumbre se dirigieron hacia otro tipo de expendios, y fueron saqueadas muebler\u00edas, zapater\u00edas, tiendas de electrodom\u00e9sticos y un amplio etc\u00e9tera. La televisi\u00f3n mostraba escenas de franco patetismo, como personas cargando media res, o un enorme compresor reci\u00e9n extra\u00eddo de una ferreter\u00eda.<\/p>\n<p>El gobierno luc\u00eda err\u00e1tico y no parec\u00eda saber c\u00f3mo controlar la situaci\u00f3n. Al segundo o tercer d\u00eda tom\u00f3 una decisi\u00f3n que m\u00e1s adelante lo condenar\u00eda ante los ojos del mundo: ech\u00f3 a la calle al ej\u00e9rcito, el cual no tuvo tacto alguno y se limit\u00f3 a imponer el orden a sangre y fuego. Todav\u00eda se desconoce a ciencia cierta el n\u00famero de v\u00edctimas fatales, pero seg\u00fan algunos c\u00e1lculos sobrepas\u00f3 de largo el millar.<\/p>\n<p>Nosotros nos guarecimos en nuestra casa: dado lo alejado del centro poblado, no fuimos v\u00edctimas directas de esas acciones, y por fortuna ten\u00edamos v\u00edveres suficientes para subsistir esos d\u00edas. La ni\u00f1a no sab\u00eda lo que estaba pasando; reci\u00e9n hab\u00eda salido de las vacaciones de diciembre y en un principio asumi\u00f3 que era otro per\u00edodo de asueto, pero nuestra cara de preocupaci\u00f3n pronto la hizo darse cuenta de que algo anormal suced\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00bfPapi, qu\u00e9 pasa? &#8211; preguntaba, cuando nos ve\u00eda pegados al televisor mirando los acontecimientos que llegaron a transmitir antes de que la censura oficial tomara cartas en el asunto. No atin\u00e1bamos a decirle nada coherente, trat\u00e1bamos de cambiarle el tema de conversaci\u00f3n y jug\u00e1bamos un rato con ella, Byron y los dem\u00e1s perros en el jard\u00edn. Pero ella sab\u00eda que algo estaba pasando, y su carita de preocupaci\u00f3n la delataba.<\/p>\n<p>Poco a poco las cosas fueron calm\u00e1ndose, y tras unos cuantos d\u00edas se pudo volver a una cierta normalidad. Tocaba hacer la cuantificaci\u00f3n de los da\u00f1os. Como hab\u00eda temido, mi tienda no corri\u00f3 con la mejor suerte. No me quiero detener mucho recordando este episodio; me limitar\u00e9 a decir que fue arrasada. Perdimos todo: lo que no se llevaron lo destruyeron. Lo \u00fanico que les falt\u00f3 fue incendiarla.Tal vez lo que m\u00e1s doli\u00f3 fue saber que quienes se comportaron de esa manera tan b\u00e1rbara fueron los mismos vecinos del lugar, los clientes a los cuales hab\u00edamos atendido de la mejor manera posible, como era nuestra norma y costumbre, en alguna oportunidad. Esas cosas hacen que se pierda la fe en la gente, pero no nos qued\u00f3 m\u00e1s que echarle tierra al asunto y tratar de recuperar lo recuperable. No hab\u00eda nadie a quien ir a reclamarle, no pudimos hacer otra cosa que asumir los da\u00f1os como si de un evento de la naturaleza se hubiera tratado.<\/p>\n<p>Mucho se ha escrito sobre ese per\u00edodo, y hay innumerables teor\u00edas sobre lo ocurrido, que dependen de la filiaci\u00f3n pol\u00edtica de cada quien. Lo cierto es que despu\u00e9s de ese episodio nada volvi\u00f3 a ser lo mismo, por lo menos para nosotros. Otra vez nos tocaba comenzar desde cero, y en esta oportunidad no cont\u00e1bamos con el respaldo econ\u00f3mico suficiente. Depender\u00edamos \u00fanicamente de nuestro talento y habilidad negociadora para salir de ese hueco en el que nos hab\u00eda sumido la situaci\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La peque\u00f1a Aurora ya andaba por sus cuatro a\u00f1os. Consideramos que ya era hora de que saliera de la casa, y comenz\u00f3 a frecuentar la escuelita que quedaba a escasos metros de la tienda. 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