{"id":37760,"date":"2013-05-18T10:57:02","date_gmt":"2013-05-18T15:27:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=37760"},"modified":"2013-10-03T04:05:21","modified_gmt":"2013-10-03T08:35:21","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-li","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/05\/18\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-li\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (LI)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/img203.imageshack.us\/img203\/2986\/bulldog.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"262\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/img203.imageshack.us\/img203\/2986\/bulldog.jpg?resize=400%2C262\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>Por desventura ese parto imprevisto, carente de las condiciones de asepsia indispensables, trajo sus consecuencias: no pas\u00f3 nada con la ni\u00f1a, que naci\u00f3 sana y con buen peso y talla, pero s\u00ed con Helga. A las pocas horas de haber dado a luz le comenz\u00f3 una fiebre que no tard\u00f3 en volverse alta. Tuvimos que ir de urgencia a la cl\u00ednica, y all\u00ed le diagnosticaron una infecci\u00f3n; alguna bacteria hab\u00eda entrado en su organismo durante el alumbramiento, y se hab\u00eda reproducido por millones. Fue algo muy serio: en un momento llegu\u00e9 a pensar que se me iba, y por la cara de preocupaci\u00f3n del m\u00e9dico supongo que a \u00e9l tambi\u00e9n le pas\u00f3 ese pensamiento por la mente. Fueron tres d\u00edas muy angustiosos, que han debido ser de dicha por la llegada de nuestra hija, pero terminaron siendo todo lo contrario. La pobre ni\u00f1a no pod\u00eda alimentarse del pecho de su madre, ni estar en contacto f\u00edsico con ella, y yo me angustiaba por partida doble: saber que ese peque\u00f1o ser estaba en el ret\u00e9n de la cl\u00ednica, sin el cuidado de sus padres, me estaba llevando a la desesperaci\u00f3n, que se acrecentaba por la salud de Helga. Sin embargo, por fortuna al tercer d\u00eda la fiebre comenz\u00f3 a ceder, y con ella la infecci\u00f3n. Pronto pudo la beb\u00e9 estar en nuestros brazos, pero a su madre le fue imposible amamantarla por las grandes dosis de antibi\u00f3ticos que le hab\u00edan administrado. Ese v\u00ednculo \u00edntimo y at\u00e1vico les fue vedado, y hoy d\u00eda pienso que tal situaci\u00f3n tuvo sus consecuencias.<\/p>\n<p>No hab\u00edamos decidido el nombre de nuestra hija; el asunto lo hab\u00edamos ido postergando, ya que nos hab\u00eda sido imposible llegar a un consenso, y acordamos dejarlo para el momento en que ya hubiera nacido. Con todo el tr\u00e1fago que trajo consigo el nacimiento de la ni\u00f1a no pudimos nombrarla, y por el momento era conocida como \u00abla beb\u00e9 del 4-C\u00bb, que era la habitaci\u00f3n en donde estaba internada Helga. Cuando las cosas empezaron a tomar un mejor aspecto, y ella estuvo m\u00e1s serena, con la ni\u00f1a en brazos dijo:<\/p>\n<p>&#8211; A esta ni\u00f1a le falta algo muy importante. A ver, \u00bfA qu\u00e9 nombre te pareces? No eres una Julia, ni una Johana. Por la J no es la cosa. Ni por la M, nada que tenga que ver con Mar\u00eda, Mariana o cualquiera de sus derivados.<\/p>\n<p>Yo intervine:<\/p>\n<p>-\u00bfY que tal si hacemos comos los indios? Ella naci\u00f3 de madrugada, cuando comenzaba a despuntar el sol. \u00bfQu\u00e9 te parece Alba?<\/p>\n<p>-Horrible, Tom\u00e1s. Pero me gusta la idea. Sin\u00f3nimos de Alba&#8230;. \u00a1Aurora!<\/p>\n<p>-Aurora&#8230; me gusta, \u00bfNos transamos?<\/p>\n<p>-\u00bfT\u00fa que dices? &#8211; Le pregunt\u00f3 a la peque\u00f1a, quien al escuchar la voz de su madre emiti\u00f3 un peque\u00f1o quejido. &#8211; Parece que no le disgusta, es Aurora.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, de esa manera tan pr\u00e1ctica, escogimos el nombre que iba a llevar de por vida nuestra hija.<\/p>\n<p>La peque\u00f1a Aurora pronto demostr\u00f3 su car\u00e1cter. Y el poder\u00edo de sus pulmones: cuando solicitaba atenci\u00f3n era imposible no percatarse, pues sus chillidos pod\u00edan ser escuchados a centenares de metros. O por lo menos eso parec\u00eda, en el silencio de la noche, cuando emerg\u00edan poderosos de su garganta. Entonces yo me paraba de la cama, la iba a buscar a la cuna y se la llevaba a Helga, quien le daba el tetero. Aunque ya le hab\u00edan dado permiso para amamantar a la beb\u00e9, ella dej\u00f3 de lactar. Su seno se hab\u00eda secado, y tuvo que conformarse con darle el biber\u00f3n que yo preparaba siguiendo las normas que nos hab\u00eda indicado el pediatra. Cuando pienso en ese per\u00edodo lo recuerdo como si hubiera sido un sue\u00f1o largo e inconexo: algunas cosas no s\u00e9 si pasaron en realidad o fueron enso\u00f1aciones. La falta&nbsp;prolongada&nbsp;de sue\u00f1o puede dar lugar a esos episodios de confusi\u00f3n. Pero como todo, ese per\u00edodo tambi\u00e9n qued\u00f3 atr\u00e1s. Aurora comenz\u00f3 a dormir cada vez m\u00e1s en las noches y pronto logr\u00f3 hacerlo por ocho horas ininterrumpidas.<\/p>\n<p>Poco a poco pudimos retomar un estilo de vida m\u00e1s normal, y volver a nuestras actividades, claro, con Aurora siempre a cuestas. Cuando Helga me acompa\u00f1aba a la tienda todos ten\u00edan que ver con la ni\u00f1a: hab\u00eda heredado el color de ojos de su madre, de un marr\u00f3n oscuro casi llegando al negro, y ten\u00eda el pelo claro, sumamente escaso y fino, cortes\u00eda de la rama paterna. Era una beb\u00e9 hermosa, y lo digo no por mero orgullo paterno, sino juzgando por las expresiones de genuino asombro de las personas, cuando la ve\u00edan por primera vez. Yo, que nunca hab\u00eda sido aficionado a la fotograf\u00eda, me compr\u00e9 una c\u00e1mara Canon con un par de lentes y le tom\u00e9 todos los retratos que pude. Tengo decenas de \u00e1lbumes con esas fotograf\u00edas, algunas en blanco y negro cuando comenc\u00e9 a experimentar con esa t\u00e9cnica, la mayor\u00eda a color que con el paso del tiempo se han ido desti\u00f1endo.<\/p>\n<p>Quien padeci\u00f3 m\u00e1s ese per\u00edodo fue el bueno de Byron, por lo menos al principio. Tal vez se sinti\u00f3 desplazado por la llegada de la ni\u00f1a, y vio como el cari\u00f1o que antes le correspond\u00eda a \u00e9l por entero se direccionaba hacia aquella peque\u00f1a intrusa que hab\u00eda irrumpido con estridencia en su vida. Pero todo cambi\u00f3 cuando la ni\u00f1a toc\u00f3 suelo: se volvieron una pareja inseparable. Me hab\u00edan dicho que los bulldogs ten\u00edan sangre para los ni\u00f1os peque\u00f1os, y lo pude constatar. Byron se comportaba como una ni\u00f1era con Aurora, con una delicadeza asombrosa. Retozaban juntos, y permit\u00eda que le agarrara las orejas, se le montara encima y le hiciera todo tipo de torpes cari\u00f1os, sin jam\u00e1s quejarse ni reaccionar de manera brusca. Lograron una gran camarader\u00eda que perdur\u00f3 en tiempo.<\/p>\n<p>Cuando Aurora lleg\u00f3 a los siete u ocho meses comenzaron a manifest\u00e1rsele episodios de gripe, que se volvieron recurrentes. El pediatra nos recomend\u00f3 que la llev\u00e1ramos a la playa, y que la ba\u00f1\u00e1ramos en el mar. Yo todav\u00eda conservaba la acci\u00f3n del club del litoral, y comenzamos a bajar casi todos los fines de semana. La ni\u00f1a al principio demostr\u00f3 aversi\u00f3n por la arena, parec\u00eda que le daba asco. Pero poco a poco se le fue quitando, y comenz\u00f3 a disfrutar esos paseos playeros. Emit\u00eda grititos de alegr\u00eda al ver el mar, y hab\u00eda que sujetarla para que no gateara hacia \u00e9l. Gozaba cuando la sumerg\u00edamos en el agua, sin importarle mucho su temperatura.<\/p>\n<p>As\u00ed fue transcurriendo nuestra vida, durante los primeros a\u00f1os de Aurora. Eramos un hogar peque\u00f1o burgu\u00e9s, como nos hubiera podido definir alg\u00fan soci\u00f3logo de caf\u00e9. De lunes a s\u00e1bado en la tienda, y el domingo consagrado al paseo mar\u00edtimo. La rutina nos hab\u00eda atrapado en sus invisibles pero fuertes redes, y la est\u00e1bamos disfrutando. Fue un per\u00edodo pl\u00e1cido y ligeramente aburrido, pero en apariencia seguro. Tal vez esa actitud no nos permiti\u00f3 darnos cuenta de los peque\u00f1os eventos que poco a poco iban a desembocar en una de las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles que nos tocar\u00eda vivir.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por desventura ese parto imprevisto, carente de las condiciones de asepsia indispensables, trajo sus consecuencias: no pas\u00f3 nada con la ni\u00f1a, que naci\u00f3 sana y con buen peso y talla, pero s\u00ed con Helga. A las pocas horas de haber dado a luz le comenz\u00f3 una fiebre que no tard\u00f3 en volverse alta. 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