{"id":36426,"date":"2013-03-30T09:11:28","date_gmt":"2013-03-30T13:41:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=36426"},"modified":"2013-10-03T04:05:22","modified_gmt":"2013-10-03T08:35:22","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-xlvii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/03\/30\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-xlvii\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (XLVII)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/encrypted-tbn3.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQLwTH2ELh8xmdjgLXeaqlzIEFEGESuwSYdtfYPfw3vTv-Gz3yp\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"265\" src=\"https:\/\/encrypted-tbn3.gstatic.com\/images?q=tbn:ANd9GcQLwTH2ELh8xmdjgLXeaqlzIEFEGESuwSYdtfYPfw3vTv-Gz3yp\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<p>Ni Helga ni yo \u00e9ramos muy religiosos que se diga, pero s\u00ed prove\u00edamos de familias con un fuerte apego a las tradiciones; por lo tanto decidimos casarnos por el rito cat\u00f3lico, que era el que profesaban nuestros ancestros. Buscamos una capillita en las afueras de la ciudad, y conseguimos una ideal: de paredes de bahareque pintado de un rosado desva\u00eddo, con un altar muy modesto y una fila de bancos de madera r\u00fastica; hablamos con el padre y establecimos la fecha. Escogimos un d\u00eda mi\u00e9rcoles, al caer la tarde. Con unos padrinos improvisados como testigos formalizamos nuestra uni\u00f3n en el plano religioso, con una ceremonia muy sencilla; algunos d\u00edas antes ya lo hab\u00edamos hecho ante la autoridad civil. Por fin hab\u00eda cumplido uno de mis m\u00e1s grandes anhelos, y no cab\u00eda en m\u00ed de tanta felicidad que sent\u00eda. Ver a mi esposa cubierta por ese vestido blanco, sencillo, casi austero, y saber que estar\u00eda a mi lado en adelante, me llenaba de gozo. La noche de bodas la pasamos en un hotel de la ciudad, en donde nos consentimos y malcriamos, y vimos el amanecer abrazados en la cama.<\/p>\n<div>\n<\/div>\n<div>\n&nbsp;No tuvimos una luna de miel formal; nos tomamos el resto de la semana para viajar al sur del pa\u00eds, y conocer la selva profunda.Conseguimos alojamiento en el campamento de una empresa de turismo, al borde de una gran laguna. Nos acomodamos en una caba\u00f1ita que ostentaba el pomposo nombre de \u00absuite nupcial\u00bb, pero en realidad era bastante decadente. Un gran mosquitero pend\u00eda sobre la cama, en realidad un jerg\u00f3n con un colch\u00f3n varias veces rotado, al que se le sent\u00edan todos los resortes. En las paredes, desnudas, grandes manchas de humedad semejaban mapas de pa\u00edses fant\u00e1sticos. Un escaparate desvencijado para colocar la ropa, pero tan lleno de polilla que preferimos dejarla en las maletas. La higiene del ba\u00f1o &#8211; apenas una poceta y una ducha-lavamanos &#8211; dejaba mucho que desear &nbsp;En realidad las condiciones precarias del alojamiento no nos molestaron mucho, pues lo importante era lo que estaba afuera: paisajes indescriptibles; agua, agua &nbsp;por doquier, en forma de r\u00edos, cascadas, raudales, r\u00e1pidos, pozas; monta\u00f1as enormes rematadas por mesetas, talladas a cincel contra el cielo; vegetaci\u00f3n tupida, de gigantescos \u00e1rboles que por momentos no permit\u00edan ver el cielo; y centenares, miles de p\u00e1jaros que llegaban a aturdir con sus trinos. Era un lugar diferente a cualquiera en el que hubi\u00e9ramos estado, y nos tom\u00f3 cierto tiempo asimilarlo. Por supuesto que Helga estaba muy entusiasmada, puesto que ese sitio le proporcionaba material de sobra para sus pinturas; se le estaba abriendo un nuevo mundo, y ella parec\u00eda una chiquilla en una feria, en donde todo es nuevo y maravilloso y deslumbrante. Hab\u00eda llevado un block nuevo &#8211; no confiaba en la fotograf\u00eda, le parec\u00eda hacer trampa &#8211; y a las pocas horas ya lo ten\u00eda lleno de bosquejos y apuntes. Estaba acumulando material para varios a\u00f1os de trabajo, y eso la hac\u00eda muy feliz. Yo, en cambio, ten\u00eda como norte descansar, y acumular fuerzas para el duro per\u00edodo que ten\u00eda por delante. Las cosas no se estaban enderezando: m\u00e1s bien iban empeorando cada d\u00eda m\u00e1s, y el per\u00edodo de gracia que hab\u00eda obtenido estaba llegando a su fin. Era inminente la necesidad de tomar decisiones dr\u00e1sticas.&nbsp;<\/p>\n<div>\n<\/div>\n<div>\nHicimos varias excursiones a bordo de unas estrechas lanchitas, excavadas en el tronco de grandes \u00e1rboles pero provistas de motor fuera de borda, concesi\u00f3n al turismo masificado; navegamos por r\u00edos cuyas aguas ten\u00edan un color achocolatado, por la alta concentraci\u00f3n de minerales; pudimos ver, aunque desde bastante lejos, la catarata que ostenta el t\u00edtulo de la m\u00e1s alta del mundo &#8211; o por lo menos as\u00ed dec\u00eda el folleto publicitario. Nos ba\u00f1amos en pozas, lanz\u00e1ndonos por improvisados toboganes de roca pulida y gozamos como chiquillos. En uno de esos viajes nos dieron de comer unos pollos que asaron de una manera muy particular, atraves\u00e1ndolos en unas largas varas y exponi\u00e9ndolos al calor de una gran fogata que prepararon al instante. Si algo pudiera definir esos d\u00edas, ser\u00edan las palabras estupor y felicidad. Por lo menos eso es lo que se aprecia en las expresiones faciales que mostramos en las pocas fotos que conservo de ese per\u00edodo, instant\u00e1neas tomadas por compa\u00f1eros de viaje, que poco a poco van perdiendo su color original, y se van desvaneciendo imperceptiblemente, tal y como le pasa a los recuerdos.<\/div>\n<div>\n<\/div>\n<div>\nEl domingo en la noche est\u00e1bamos de vuelta; fueron cuatro d\u00edas memorables, que pasaron veloces y nos dejaron un c\u00famulo de experiencias y recuerdos. Esa noche nos cost\u00f3 dormir, pero por motivos diferentes; Helga estaba todav\u00eda deslumbrada y no ve\u00eda la hora de ponerse al frente de su caballete y comenzar a plasmar cuadro tras cuadro; yo, en cambio, sab\u00eda que la semana entrante iba a ser muy dura, y mi cerebro no paraba de maquinar estrategias para frenar la debacle econ\u00f3mica, que se asomaba insidiosa.&nbsp;<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ni Helga ni yo \u00e9ramos muy religiosos que se diga, pero s\u00ed prove\u00edamos de familias con un fuerte apego a las tradiciones; por lo tanto decidimos casarnos por el rito cat\u00f3lico, que era el que profesaban nuestros ancestros. 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