{"id":35970,"date":"2013-03-17T11:58:56","date_gmt":"2013-03-17T16:28:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=35970"},"modified":"2013-10-03T04:05:22","modified_gmt":"2013-10-03T08:35:22","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-xlv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/03\/17\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-xlv\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (XLV)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mundoanimalia.com\/images\/foro\/56\/8f\/b6\/8f1fbc45b8d10f3bc00d82ad450c8a6c\/1333975219_IMG12.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"400\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.mundoanimalia.com\/images\/foro\/56\/8f\/b6\/8f1fbc45b8d10f3bc00d82ad450c8a6c\/1333975219_IMG12.jpg?resize=400%2C400\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>Se me estaba quedando en el tintero una historia referente a la perra de Luc\u00eda (me refiero al afgano que trajo a la casa, la perra tonta como le dec\u00edamos). Tal vez se acuerden de que rechazaba de la peor manera a Byron, quien andaba todo despechado esos d\u00edas. La perra qued\u00f3 como hu\u00e9sped fija en la casa, pues cuando se march\u00f3 su due\u00f1a no se la llev\u00f3 consigo. Poco a poco empez\u00f3 a formar parte del paisaje; deambulaba como una reina un tanto desubicada por los jardines, y dorm\u00eda en donde la pillara la noche. Ya est\u00e1bamos acostumbrados a ella, la toler\u00e1bamos como se puede tolerar a un pariente lejano, un poco retrasado, que se instala a vivir una temporada.<\/p>\n<p>&nbsp;Un d\u00eda la perra desapareci\u00f3, y quedamos bastante intrigados, pues no la supon\u00edamos capaz de tomar alguna iniciativa. &nbsp;Helga se hab\u00eda autoimpuesto el deber de velar por ella, por lo que se puso a buscarla por doquier. Por fin la hall\u00f3, en el extremo inferior del barranco que remataba el terreno de la propiedad, en una especie de gruta. Pero no estaba sola: la acompa\u00f1aban cuatro cachorros, peludos y rechonchos, de morro achatado. La perra no dejaba acercarse&nbsp;a nadie: gru\u00f1\u00eda y mostraba los dientes, demostrando una fiereza insospechada, por lo que esa observaci\u00f3n la tuvimos que hacer de lejos. Llegamos a la \u00fanica conclusi\u00f3n posible: Byron se hab\u00eda salido con la suya. Desafiando las leyes de la f\u00edsica se las hab\u00eda ingeniado para montar a la perra tonta, y ahora era padre.<\/p>\n<p>Sent\u00ed cierta satisfacci\u00f3n: lo que Luc\u00eda me hab\u00eda negado, se le hab\u00eda concedido a mi perro. Algo se hab\u00eda compensado en el universo.<\/p>\n<p>Esto pas\u00f3 en medio de la tormentosa situaci\u00f3n en la que se comenzaba a sumergir el pa\u00eds, tan apacible hasta entonces. No lo sab\u00edamos, pero hasta ese momento hab\u00edamos vivido en una burbuja artificial, disfrutando de un nivel de vida no acorde con las realidades macroecon\u00f3micas del pa\u00eds. Hab\u00edamos despilfarrado sin medida los ingresos extraordinarios que entraron al pa\u00eds gracias a la explotaci\u00f3n de los hidrocarburos, y ahora tocaba amarrarnos el cintur\u00f3n. Fue un aprendizaje lento y doloroso, pero hubo que hacerlo. Lo primero a resolver fue conseguir reemplazo para los productos del exterior, imposibles de conseguir a precios competitivos, con producci\u00f3n nacional. Para ello, comenc\u00e9 a visitar f\u00e1bricas a todo lo largo del pa\u00eds, buscando productores locales que me dieran alternativas de calidad. No hab\u00eda mucho de donde escoger, pero algo consegu\u00ed. En paralelo, decidimos que ese no era el momento para la expansi\u00f3n, y congelamos los planes. Pude negociar un tiempo muerto con los inversionistas, un per\u00edodo de gracia para poder equilibrar las finanzas y entender mejor lo que estaba sucediendo.<\/p>\n<p>Ese no era el mejor momento para iniciar una relaci\u00f3n, pero as\u00ed se dieron las cosas. Por un tiempo mantuvimos las apariencias, viviendo cada quien en su casa, pero por fin decidimos que esa itinerancia nocturna&nbsp;era absurda y Helga se mud\u00f3 conmigo. Por primera vez hice vida de pareja bajo los c\u00e1nones cl\u00e1sicos: esos de desayunos compartidos, de fregado de platos en conjunto despu\u00e9s de la cena, de la tenue monoton\u00eda del d\u00eda a d\u00eda que se rompe repentina con alg\u00fan acontecimiento inusual. En el fondo, era lo que hab\u00eda a\u00f1orado toda la vida, y ahora que lo ten\u00eda a mano sufr\u00eda con la posibilidad de que se tratara de algo &nbsp;temporal que en cualquier momento podr\u00eda terminar. Por ello puse todo mi empe\u00f1o en no echar a perder esa magia inicial, tratando en lo posible de hacerle la vida grata a Helga. Por su parte, ella tambi\u00e9n se esmeraba en que los momentos que pas\u00e1bamos juntos fueran un oasis que me distrajera de la situaci\u00f3n agobiante del trabajo. Sin descuidar su producci\u00f3n pl\u00e1stica &#8211; estaba reuniendo material para montar una exhibici\u00f3n el la galer\u00eda de un amigo m\u00edo, que se hab\u00eda entusiasmado con su potencial &#8211; siempre ten\u00eda tiempo para hacerme un cari\u00f1o gastron\u00f3mico, el cual era siempre halagado, a veces exageradamente.<\/p>\n<p>Vivimos as\u00ed unos seis meses, de luna de miel prolongada, y poco a poco fuimos amold\u00e1ndonos a la idiosincracia del otro, a sus particulares costumbres, a sus peculiares man\u00edas. Ya \u00edbamos rumbo a ser una pareja consolidada. Faltaba dar el \u00faltimo paso, y yo estaba impaciente por hacerlo. Sin embargo no sab\u00eda como abordar el tema, tem\u00eda parecer demasiado ansioso y espantarla, pero por otro lado tem\u00eda que ella empezara a cuestionar la situaci\u00f3n y a preguntarse por cual porvenir ten\u00eda qued\u00e1ndose conmigo. \u00a1Si por lo menos hubiera tenido con quien conversar sobre el asunto! Pero mis relaciones eran demasiado superficiales como para ventilar un asunto tan \u00edntimo y delicado como ese.<\/p>\n<p>Volviendo a la situaci\u00f3n canina, cuando la perra tonta destet\u00f3 a los cachorros se dign\u00f3 a permitir acercarnos a ellos. En lo que pudimos examinarlos supimos que eran todos machos. Eran cuatro bolas de pelo, y al parecer su tama\u00f1o hab\u00eda sido cortes\u00eda del padre. Si se me permite un s\u00edmil bastante burdo, eran cuatro bulldogs hippies. Los bautizamos como \u00abLos Beatles\u00bb, as\u00ed en conjunto, pues nunca los supimos diferenciar muy bien que digamos. Byron los estuvo tutelando un tiempo, pero cuando alcanzaron los cinco meses ya andaban por su cuenta, haciendo desastres varios por los jardines para gran alborozo de Helga, quien les re\u00eda las gracias a pesar de ser ella la encargada de recoger los vidrios rotos. Y ocurri\u00f3 algo inesperado: la perra comenz\u00f3 a buscar a Byron, quien se dio el lujo de hacerse de rogar. Mi perro hab\u00eda obtenido una sonora victoria, para mi gran satisfacci\u00f3n..<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se me estaba quedando en el tintero una historia referente a la perra de Luc\u00eda (me refiero al afgano que trajo a la casa, la perra tonta como le dec\u00edamos). Tal vez se acuerden de que rechazaba de la peor manera a Byron, quien andaba todo despechado esos d\u00edas. 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