{"id":34154,"date":"2013-01-18T17:32:42","date_gmt":"2013-01-18T22:02:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=34154"},"modified":"2013-01-18T17:32:42","modified_gmt":"2013-01-18T22:02:42","slug":"impresiones-mexicanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/01\/18\/impresiones-mexicanas\/","title":{"rendered":"IMPRESIONES MEXICANAS"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>IMPRESIONES MEXICANAS<\/b><\/p>\n<p><b><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><b>POR CARLOS SCHULMAISTER<\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><b><i>(Argentina)<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"right\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b><i>En diciembre de 2012 estuve durante un mes en M\u00e9xico DF visitando por primera vez a mi hermana que reside all\u00ed desde hace 22 a\u00f1os. Fue un sencillo viaje de descanso, por a\u00f1os postergado.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>I<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>Viajar siempre es bueno. Viajar, no huir\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que realmente me agrada es el ver algo nuevo, algo distinto, aquello que es in\u00e9dito para uno.A menudo decimos que son las cualidades del nuevo lugar recorrido las que nos agradan, pero yo siento que las motivaciones experimentadas no dependen de los contenidos de mis percepciones sensibles de las cosas que me rodean, sino del impacto que ellas, cualquiera que sean, producen en mi \u00e1nimo, en mis emociones, en mis reflexiones m\u00e1s \u00edntimas. Y es el contraste, casi siempre m\u00e1s r\u00e1pido que la monoton\u00eda resultante de permanecer largo tiempo en un mismo lugar, el que queda prendido en nuestros recuerdos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De modo que si hubiera nacido en M\u00e9xico y m\u00e1s tarde, en los \u00faltimos a\u00f1os de mi vida, hubiera viajado por primera vez a Argentina habr\u00eda experimentado seguramente los mismos procesos a los que acabo de referirme.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Que no se trata de las cualidades del lugar al que visitamos, sino del cambio en si, lo confirma el hecho de que millones de personas que viven en lugares paradis\u00edacos de todo el planeta sienten las mismas ansias de partir hacia horizontes nuevos o relativamente nuevos para ellos que las que siente cualquier persona independientemente de los atributos que califican su medio. Concretamente, muchos europeos que viven en medio de paisajes alpinos de gran belleza viajan a Bariloche y regresan maravillados. Pero no es la ubicaci\u00f3n del lugar en el ranking de la belleza paisaj\u00edstica lo que determina el mayor o menor impacto en la sensibilidad total del viajero, como vengo diciendo, sino la curiosidad por lo desconocido (por m\u00e1s que una informaci\u00f3n previa pueda ilustrar e interesar al viajero), sus condiciones personales, particularmente su sensibilidad profunda as\u00ed como su sensibilidad est\u00e9tica y sus estados de alma (remedando a Amiel, para quien el paisaje est\u00e1 en el alma, y no fuera de ella).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Resumidamente, cualquier lugar novedoso en la existencia de una persona puede provocar en ella los impactos m\u00e1s grandes independientemente de sus condiciones naturales, especialmente las de tipo paisaj\u00edstico. Sobre todo en el turista, que es una suerte de viajero y \u201cmirador\u201d muy distinto al migrante, y sobre todo al exiliado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este desglose introductorio viene a cuento de ciertas \u201cdemandas\u201d no cumplimentadas y de los consiguientes \u201creproches\u201d que me efectuara una dilecta amiga que vive en aquella gigantesca rep\u00fablica, a quien para el caso llamar\u00e9 Esmeralda (esperando me perdone por el nombre elegido para la ocasi\u00f3n, el cual, sin embargo, en los tiempos de mi infancia se sol\u00eda asociar con bellas princesas de los cuentos de hadas).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esmeralda es una entusiasta -fervorosa es m\u00e1s correcto- admiradora de las culturas populares mejicanas, tanto vivientes como extinguidas. De modo que su amor transita desde\u00a0 las personas cotidianas con las que se encuentra de pronto en una calle de Monterrey\u00a0 como con los pescadores de alg\u00fan pueblito en la zona costera del Golfo de M\u00e9xico, particularmente con aquellos cuyos rostros dan se\u00f1ales at\u00e1vicas de pertenencia a las\u00a0 viejas estirpes del continente, aquellas de rostros morenos, casi cobrizos y a menudo de rigidez p\u00e9trea que evocan una larga historia de sufrimiento ancestral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero como buena culturalista ella ama especialmente las cosas que aquellos hombres y mujeres originarios (por usar un t\u00e9rmino al uso) \u00a0han creado en sus respectivos mundos \u00a0hist\u00f3ricos. Las que son materiales y las inmateriales, es decir, objetos, utensillos, vestimentas, moradas, ciudades, altares, pero tambi\u00e9n ideas, mitos, cuentos, creencias y saberes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esas cosas, se sabe, est\u00e1n vivas en las diversas culturas actuales, tanto en las que se conservan m\u00e1s puras como en las que est\u00e1n ya deculturadas o expresan sincretismos de nuevo cu\u00f1o y renovadas puestas en valor. Me refiero tanto a objetos y a t\u00e9cnicas como a creencias. Pero fundamentalmente esas clases de cosas, cuando pertenecen a tiempos lejanos, se hallan preservadas con mayor o menor fidelidad en los museos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cultura mejicana es de tipo patrimonial. Nada escapa casi a la dimensi\u00f3n colectiva de la idea de patria, tomada \u00e9sta en sus mejores sentidos, aun incluso en aquellas que han sido confrontativas y socialmente excluyentes. Pero la mexicanidad se expresa hoy vitalmente en la diversidad y en la revalorizaci\u00f3n -desde una \u00e9tica vitalista y humanista- de esa misma diversidad que se cuela entre las sangres y las pieles de la mayor\u00eda de sus habitantes convirtiendo a cada hombre y a cada mujer en un hombre tan grandiosamente particular y singular como universal simult\u00e1neamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Estas reflexiones, descarto, son compartidas por Esmeralda inexcusablemente. Sin embargo, la consecuencia natural y l\u00f3gica que constituye su b\u00fasqueda fren\u00e9tica de nuevos pasados y nuevos asombros presentes que la llevan a recorrer tanto los museos como los lugares cargados de historia y de valores culturales, como los espacios paisaj\u00edsticos y ambientales y las muestras de arquitectura hist\u00f3rica, no tienen en mi el mismo correlato.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 sea grave que eso le suceda a un profesor de historia, pero en todo caso, creo tener razones para ello.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fui como ella amante de las culturas pasadas y de los museos y los testimonios vivientes del pasado. Pero eso era en los a\u00f1os de mi juventud, antes y despu\u00e9s de estudiar historia y durante largos a\u00f1os dedicados a su ense\u00f1anza. Complementariamente me sumerg\u00ed por entonces en las aguas de otras ciencias como la Antropolog\u00eda y la Sociolog\u00eda para intentar comprender mejor el pasado por medio del presente y viceversa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, actualmente experimento una desilusi\u00f3n muy grande con la Historia y con las Ciencias Sociales en general. Estas razones -y muchas otras que por no sobreabundar ni aburrir omito- han hecho que mi visita a M\u00e9xico no desembocara en una nutrida agenda de visitas a instituciones museol\u00f3gicas ni a lugares que testimonian no s\u00f3lo valores de categor\u00edas particulares de cosas, como por ejemplo la arquitectura, sino a los que en si se asocian con momentos particulares y singulares de su historia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, habiendo mutado gradualmente de la Historia a la Filosof\u00eda, podr\u00eda decir r\u00e1pidamente que atravieso un personal estado de decepci\u00f3n personal con aquellos saberes, am\u00e9n de presentar atisbos de una filosof\u00eda de la decepci\u00f3n (una m\u00e1s que se suma a las tantas ya existentes), de la cual, encarecidamente ruego que no sea confundida con manifestaciones similares del hombre de la Posmodernidad. Pues si no s\u00e9 con certeza de qu\u00e9 insumos est\u00e1 constituida s\u00ed intuyo firmemente cu\u00e1les se hallan ausentes de ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esto que me sucede tiene un inexorable correlato en Esmeralda. Esmeralda tambi\u00e9n cultiva una suerte de filosof\u00eda o estado de decepci\u00f3n, pero a diferencia de m\u00ed, no se trata de ninguna situaci\u00f3n relacionada con el mundo ni con la totalidad, como es mi caso, sino justamente conmigo, con \u00e9ste su amigo de la adolescencia. Me explico, ella no comprende c\u00f3mo he sido capaz de pasar de largo, de ser indiferente, de haber mirado otros objetos culturales en reemplazo de los que ella durante largos meses insisti\u00f3 en que deb\u00eda dedicarles un tiempo de celebraci\u00f3n en mi agenda tur\u00edstica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como puede observarse, ambos estamos cargados de decepci\u00f3n. Podr\u00eda hablar de lo que significa (para mi) este estado y de lo que siento. Puede ser agobiante hacerlo, repito: para mi, pero tambi\u00e9n para el lector. Por eso creo que sobrevolar\u00e9 apenas sobre el tema en los tramos subsiguientes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>II<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>Esmeralda pasa por ser actualmente una exponente del romanticismo, el cual se trasluce con tremenda fuerza expresiva en sus intervenciones est\u00e9ticas, especialmente las que se hallan ligadas al arte de la fotograf\u00eda que tiene en ella una eximia representante. El color local, la afectividad, la subjetividad, la sensibilidad perseguida y capturada en el objeto retratado y su propia sensibilidad de artista involucrada en un prop\u00f3sito inescindiblemente \u00e9tico y est\u00e9tico lo manifiestan con toda claridad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De modo que, como se sabe, tras su mirada de fot\u00f3grafa rom\u00e1ntica cabe un manifiesto de impugnaci\u00f3n a la realidad a\u00fan cuando su tema aparente ser, en ocasiones, sutilmente descriptivo o paisaj\u00edstico. En consecuencia, en gran parte de su obra est\u00e1 presente, inevitablemente, un alegato por la justicia. Por lo tanto, su arte encierra gozo y a la vez dolor, inextricablemente entrelazados, como ocurre en cualquier aspecto de la realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, yo era as\u00ed a los 20 a\u00f1os de edad, cuando cre\u00eda que hab\u00eda que sentir el dolor de los pobres en carne propia para exorcizar el sentimiento de culpa personal por su estado. Tiempos en los que tambi\u00e9n cre\u00eda que hab\u00eda que sentir en carne viva los grandes valores \u00e9ticos que justificar\u00edan haber pasado por la vida comprometidamente, especialmente rayando en la abnegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, aquel idealismo exacerbado de esas generaciones de los sesentas y setentas trajo muchos dolores y sufrimientos, muchos m\u00e1s que los gozos y las liberaciones prometidos. Pero ese resultado no es exclusivamente atribuible a los hombres malos de entonces que se opon\u00edan al bien, supuestamente representado por \u201cnosotros\u201d. Existe al presente una pol\u00e9mica por la verdad hist\u00f3rica acerca de lo ocurrido en esos a\u00f1os llamados \u201cde plomo\u201d que no logra ver totalmente la luz pues la historia es no s\u00f3lo la b\u00fasqueda de la verdad hist\u00f3rica en cuanto al pasado sino un arma poderos\u00edsima de organizaci\u00f3n y control del presente y sobre todo del futuro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Historia y las Ciencias Sociales en Am\u00e9rica latina tuvieron chispazos moment\u00e1neos de iluminaci\u00f3n para las conciencias libertarias en general, pero complementariamente fundamentaron relatos, memorias, teor\u00edas y pr\u00e1cticas pol\u00edticas que generaron distorsiones descomunales entre los objetivos iniciales y los resultados obtenidos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los colores locales, las apelaciones a \u201clo nacional\u201d y a\u00a0 \u201clo popular\u201d, connot\u00e1ndolas de una supuesta superioridad moral cuya definici\u00f3n y alcances eran de dudoso contenido moral, fruto de situaciones hist\u00f3ricas cargadas de autoritarismo mesi\u00e1nico, y a cargo de organizaciones sectarias, me cansaron, me agotaron, igual que sucedi\u00f3 con muchos miles de connacionales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sucede que el particularismo y el nacionalismo positivo pueden ser calificados as\u00ed si se piensan como un momento del devenir hist\u00f3rico de una naci\u00f3n en busca de un destino universal, lo cual no significa procurar llegar a ser una naci\u00f3n imperial que domine el mundo sino aquella que se re\u00fana democr\u00e1ticamente en la cultura plural, diversa, y en igualdad de condiciones con todas las culturas particulares del planeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese sentido, se puede ser nacionalista siempre que se tenga en claro y no se pierda de vista que cada hombre en la Tierra es un universal, y no s\u00f3lo una promesa de tal, y que el destino de la humanidad es justamente su realizaci\u00f3n gen\u00e9rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De modo que la Globalizaci\u00f3n no me afect\u00f3 como a los sectores falsamente progresistas que habitualmente son designados como \u201cprogres\u201d. La Globalizaci\u00f3n era previsible en el desarrollo evolutivo del sistema capitalista. Ponerse en contra de ello es una muestra de estolidez incalificable. Los indiscutibles beneficios de la Globalizaci\u00f3n son los que les permiten a los agoreros del izquierdismo subvencionado actual poder trabajar de defensores de los pobres, de las culturas nacionales, de los pueblos originarios y de los derechos humanos sectorizados con mayor eficacia que en los tiempos del capitalismo del estado de bienestar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed que mi desilusi\u00f3n no se compadece en lo m\u00e1s m\u00ednimo con los efectos producidos por la crisis de los grandes relatos, la fragmentaci\u00f3n cultural, la anomia, la falta de utop\u00edas, etc., como el discurso posmodernista nos acostumbr\u00f3 a escuchar urbi et orbe.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Celebro la p\u00e9rdida de poder del estado-naci\u00f3n en el mundo actual, en tanto no sea camino para la fragmentaci\u00f3n de la gobernabilidad mundial, y por el contrario facilite la democratizaci\u00f3n de las pr\u00e1cticas pol\u00edticas mundiales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La desmitificaci\u00f3n de simbolismos y sacralidades irracionalmente subsistentes tambi\u00e9n la celebro. La Globalizaci\u00f3n no es un ataque ni una conjura de los poderosos como el iracundo e hist\u00e9rico discurso izquierdista mundial plantea, sino todo lo contrario, es decir, es la organizaci\u00f3n racional de la supervivencia y continuidad sustentable de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y si en contra de esto se opone el remanido argumento de las nefastas pr\u00e1cticas concretas que realizan en ciertas \u00e1reas del mundo algunas grandes compa\u00f1\u00edas multinacionales que atentan contra esa sustentabilidad antes mencionada, contesto que en todo ello tienen gran responsabilidad los propios pol\u00edticos de los pa\u00edses afectados, as\u00ed como sus empresarios, sus sindicalistas e incluso sus masas clientelares, de lo cual la experiencia concreta da m\u00faltiples testimonios, sobre todo en Argentina, mi pa\u00eds de origen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En consecuencia, me cans\u00e9 de los discursos que supuestamente \u201cexplican\u201d la realidad depositando fuera de los lugares locales las responsabilidades. Es que en el planeta existen muchos pa\u00edses en los cuales las leyes s\u00ed funcionan efectivamente, y ello es as\u00ed porque sus pueblos tienen una cultura que lo permite.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A esta altura, pues, cabe acoger mi desilusi\u00f3n por causa del retroceso provocado por los renovados intentos de restauraci\u00f3n de los discursos de izquierda totalitaria, especialmente en los aspectos culturales, mediante los cuales viene recuperando espacios que en el plano econ\u00f3mico social hab\u00eda perdido absolutamente ante el fracaso de sus delirantes planteos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Me cans\u00e9 de ense\u00f1ar las particularidades hist\u00f3ricas en mis clases de historia antigua. Particularismos hist\u00f3ricos en los cuales tantas veces se ha pretendido, se pretende y seguramente se continuar\u00e1 pretendiendo hallar \u201cra\u00edces\u201d idiosincr\u00e1ticas para formular supuestos caracteres \u201cnacionales\u201d. Hoy, por el contrario, prefiero la ense\u00f1anza de aquello que las culturas tienen en com\u00fan en todos los tiempos y lugares, pues de ello ha de nacer sin duda la noci\u00f3n de nuestra semejanza con todos los pueblos de la tierra, tal como el arte, las tradiciones y el folclore\u00a0 de todas las sociedades lo demuestran a\u00fan pintando sus propias realidades con colores locales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed que no tenga m\u00e1s ganas de mirar hacia atr\u00e1s, hacia el pasado hist\u00f3rico, pues rechazo que el pasado nos domine y nos determine a\u00fan en las cuestiones m\u00e1s \u00edntimas de la vida. La cultura popular y la sabidur\u00eda popular no son v\u00e1lidas por ser viejas o inveteradas, sino por ser vitales. Es la vida, lo viviente, lo que da derechos a identificarse con sus componentes. De ninguna manera lo es la muerte ni los cad\u00e1veres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por eso digo: no m\u00e1s al pasado como matriz conservadora del pensamiento con anteojeras, del pensamiento de una sola mano. Es el presente, mejor dicho cada presente el que legitima o deslegitima; por lo tanto es a los hombres que est\u00e1n vivos a los que hay que proteger y amar, m\u00e1s que a las tradiciones hist\u00f3ricas. Y es por eso que ya no me atrae visitar museos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>III<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>En primer lugar, la ciudad de M\u00e9xico DF est\u00e1 llena de museos por doquier, por lo cual la selecci\u00f3n de cu\u00e1les se habr\u00e1n de visitar se vuelve una tarea \u00edmproba, especialmente cuando uno es un turista que tiene poco tiempo disponible; en mi caso, apenas un mes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si a ello se une la tremenda dispersi\u00f3n espacial de la ciudad y la obvia ausencia de esquemas espaciales internalizados mentalmente por mi, reci\u00e9n arribado por primera vez; adem\u00e1s de mi falta de aptitud para utilizar el transporte colectivo (incluso en Buenos Aires) en ausencia de un autom\u00f3vil a mi disposici\u00f3n, pero sobre todo por mi imposibilidad l\u00f3gica de conducir en aquella gigantesca ciudad; y ni hablar del costo que supondr\u00eda manejarme con taxis particulares; todo ello hac\u00eda suponer de antemano que mi agenda muse\u00edstica habr\u00eda de llenarse con pocas pero emblem\u00e1ticas instituciones a visitar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son esas instituciones emblem\u00e1ticas desde la mirada de un reci\u00e9n llegado que desconoce m\u00e1s que lo que conoce de aquella gran Naci\u00f3n? Pues no lo dir\u00e9, deliberadamente. Primero porque mi juicio es muy vulgar y ligero al respecto, y segundo porque a ning\u00fan mejicano le cae bien que un argentino <i>hable como tal<\/i> de su patria (la del mejicano), es decir, <i>como si supiera de lo que habla\u2026<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por lo tanto no mencionar\u00e9 ning\u00fan nombre. Gracias a Ana Mar\u00eda, una amiga de mi hermana M\u00f3nica, pude visitar el museo m\u00e1s grande, el m\u00e1s famoso, y supuestamente (debido a mi ignorancia del tema) el m\u00e1s calificado t\u00e9cnica y cient\u00edficamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No teniendo fresca la historia precolombina de M\u00e9xico y menos a\u00fan un mapa arqueol\u00f3gico en mi mente, me encontr\u00e9 con ausencia de cronolog\u00eda y de mapas geogr\u00e1ficos de las diversas culturas all\u00ed representadas. M\u00e1s a\u00fan, la carteler\u00eda no estaba pensada con sentido educacional (no s\u00f3lo de escolares y estudiantes sino de los diversos p\u00fablicos que suelen visitar museos). Si esto es grave para los nacionales, que de alguna manera van armando sus esquemas hist\u00f3rico-culturales geogr\u00e1ficamente situados gracias a su recorrido por el sistema educativo, imag\u00ednese cu\u00e1nto m\u00e1s grave ha de serlo para los turistas, habida cuenta que el grueso de \u00e9stos no suele ser especializado en estos temas.<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Por eso me hall\u00e9 perdido en una sala, y en otra y en otra. Faltaba una gu\u00eda de ruta a seguir pensando en aquellos que, como yo, conocen o recuerdan poco o nada del poblamiento inicial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n experiment\u00e9 otras sensaciones que nunca hab\u00eda tenido en las visitas a museos de Argentina. Por ejemplo, me impact\u00f3 la abundancia de piezas arqueol\u00f3gicas, el buen estado en que se hallaban, la prolija organizaci\u00f3n de las series y sobre todo la gran magnitud y volumen de muchas de ellas, agigantada por la monumentalidad del edificio del museo, con sus paredes y techos alt\u00edsimos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo ello me produjo una impresi\u00f3n de espect\u00e1culo m\u00e1s que de espacio para explorar y bucear, como me gusta que sean los museos. Por consiguiente, las piezas arqueol\u00f3gicas y yo est\u00e1bamos frente a frente pero como si estuvi\u00e9ramos en dos espacios distintos, y en dos tiempos distintos. Aquellas piezas ya no parec\u00edan reales. Y entre ellas y yo hab\u00eda una distancia que no pod\u00eda desandar ni intentando leer los consabidos carteles o data, como all\u00ed se dice. Es que la grandiosidad de las piezas las sustra\u00eda a mi posible interrogatorio, pues me paralizaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y as\u00ed era en una sala y en otra, experimentando la conocida saturaci\u00f3n visual y agotamiento mental que hab\u00eda estudiado en museolog\u00eda y que ya hab\u00eda experimentado en museos de Argentina. Hasta que no aguant\u00e9 m\u00e1s y le dije a mi encantadora cicerone que por favor sali\u00e9ramos de all\u00ed -por m\u00e1s que restaban muchas salas por recorrer- porque me sent\u00eda como creo que se sienten los que sufren de claustrofobia, aunque sin saber a ciencia cierta cu\u00e1les eran esos s\u00edntomas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez en el patio intent\u00e9 explicarle\u00a0 qu\u00e9 era lo que me suced\u00eda. Le habl\u00e9 entonces de la indiferencia que me produc\u00edan esos restos arqueol\u00f3gicos. Entre ellos y yo existe una distancia real tan grande que no tiene ning\u00fan sentido revisar una a una todas las series existentes en el museo, ni tampoco ir rellenando lagunas de conocimiento. Si esto \u00faltimo ten\u00eda sentido sesenta a\u00f1os atr\u00e1s era cuando la Enciclopedia, pese a sus numerosas zonas err\u00f3neas, tambi\u00e9n ten\u00eda sentido en la ordenaci\u00f3n intelectual de nuestro mundo, o quiz\u00e1 deba decir de mi mundo, pero no es demasiado importante la diferencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por de pronto -le explicaba- siento un revoltijo de tripas cuando leo o escucho las legitimaciones discursivas que hacen actualmente algunos voceros del culturalismo indigenista latinoamericano para justificar los crueles sacrificios humanos de los aztecas mediante el recurso al presunto honor que ese destino supondr\u00eda en las futuras v\u00edctimas. Ese tema merece todo mi rechazo m\u00e1s visceral. A la vez, comprendo el car\u00e1cter ideol\u00f3gico de ese maquillaje intelectual toda vez que comparo c\u00f3mo s\u00ed podemos repudiar (y hasta resulta obligatorio hacerlo) los crueles sacrificios humanos de ni\u00f1os al dios asirio Baal. Pero en ning\u00fan manual existe referencia a los veinte mil ni\u00f1os sacrificados en un solo d\u00eda en la cima de la pir\u00e1mide tal o cual por los aztecas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es cierto que la divisi\u00f3n de la Historia en eras y edades ha convertido a los hombres de la prehistoria en extra\u00f1os para nosotros, los hombres de la \u201chistoria\u201d, siendo que entre ambos no existe cesura alguna de ning\u00fan tipo. De modo que un acto reparador de esta err\u00f3nea percepci\u00f3n debe ser, sin duda, reconocernos en ellos. Somos una sola familia hist\u00f3rica, sobre todo, o tambi\u00e9n, porque en los primeros tiempos de la humanidad no hab\u00eda referencias territoriales ni espaciales ni registros de nativos ni de entrada y salida de inmigrantes, en ninguna parte del planeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que da sentido a la aventura humana y permite de alg\u00fan modo disipar en parte sus arcanos es aquella idea que m\u00e1s de medio siglo atr\u00e1s mi generaci\u00f3n y yo en ella rechaz\u00e1bamos con inagotable petulancia como ignorancia: la idea de progreso. Y si bien hay que reconocer que no existe un progreso lineal en todos los aspectos simult\u00e1neamente, es preciso reconocer que el hombre actual (me refiero al hombre desde el cristianismo hasta hoy) ha avanzado, no sin retrocesos, en la creaci\u00f3n de un marco normativo y valorativo que pese a todos sus defectos es claramente inclusivo de toda la humanidad en las escalas en que este t\u00e9rmino queda referenciado actualmente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lamentablemente, la Globalizaci\u00f3n no nos satisface completamente a\u00fan, quiz\u00e1 no tanto por lo que trae sino por lo que a\u00fan le falta: o sea la Globalizaci\u00f3n \u00c9tica, la gran ausente. En los planos econ\u00f3mico, financiero y pol\u00edtico la Globalizaci\u00f3n ha transformado en pocas d\u00e9cadas el mundo, pero la ausencia de una globalizaci\u00f3n \u00e9tica tiende a sustraer y degradar los avances de aquellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para abundar en este planteo quiero significar que no comprendo bien c\u00f3mo es posible que los mismos cristianos sean inflexibles cr\u00edticos de la Iglesia Cat\u00f3lica, apropiadora del mensaje cristiano y con horribles manchas y culpas, pero no lo sean con los sistemas genocidas y autoritarios de los tiempos contempor\u00e1neos as\u00ed como tampoco con los las culturas llamadas originarias. Obviamente, eso es obra del relativismo cultural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por ende rechazo a priori el relativismo cultural cuando se utiliza no para conocer sino para justificar lo injustificable. Especialmente rechazo el relativismo moral. Y ese relativismo moral est\u00e1 presente en gran medida en los museos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Obviamente, alguien podr\u00eda decir que las teor\u00edas que no sirven no son culpables de nada sino que los verdaderos culpables son aquellos hombres que las piensan y utilizan para fines nefastos. Generalmente quienes sostienen ardorosamente teor\u00edas totalizadoras no suelen tener completa coherencia entre ellas y sus diversas pr\u00e1cticas. Claro que es as\u00ed. Por ejemplo, cuando a los ni\u00f1os, a los j\u00f3venes y a los adultos se les pide que se identifiquen con un hombre del Antiguo Egipto, la gran mayor\u00eda lo hace con los faraones, su familia o sus altos servidores palaciegos. \u00bfPor qu\u00e9 ser\u00e1? Amamos la cultura egipcia antigua, tomamos mucho de ella para el acervo de la cultura occidental, pero nos es indiferente la esclavitud all\u00ed existente. Y s\u00f3lo nos ponemos mal, y nos duele, cuando se habla de la esclavitud en los EE. UU., o en los tiempos de Martin Luther King, que es cuando las luchas por los derechos civiles (\u00a1otro eufemismo!) nos caen \u201crom\u00e1nticas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De modo que, por m\u00e1s que todos seamos descendientes de hombres crueles, y ellos sean entonces miembros de nuestra familia junto con algunos hombres buenos, lo humano del g\u00e9nero es tanto la existencia del mal como la del bien, pero mucho m\u00e1s lo es el acuciante desaf\u00edo por la autosuperaci\u00f3n \u00e9tica. Y esto muy a menudo se pierde de vista.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed, entonces, que rechazo justificar presentes por culpa de los errores y desatinos del pasado, por m\u00e1s que exista raz\u00f3n y justicia para hacerlo. Porque lo \u00fanico que salva al mundo no son las palabras ni los mensajes, sino la acci\u00f3n que se da en consecuencia de aquellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, he amado el pasado hist\u00f3rico como campo de conocimiento, he creado bibliotecas y un museo, y sin embargo no frecuento ya esos \u00e1mbitos. La historia es ambivalente, in\u00fatil y hasta peligrosamente \u00fatil seg\u00fan qui\u00e9nes, c\u00f3mo y para qu\u00e9 la frecuenten. Las bibliotecas est\u00e1n llenas de libros que hablan de hombres que ya no existen, para otros que son distintos a los que inspiraron a sus autores, pues los libros tambi\u00e9n se vuelven anacr\u00f3nicos, y la mayor\u00eda de los que se publican no se leen, pese a que son comprados y regalados cada vez m\u00e1s. Y los museos se ven una sola vez en la vida, y se huye de all\u00ed para nunca m\u00e1s regresar. Claro que he generalizado mucho, pero no arbitrariamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por otra parte, \u00bfpor qu\u00e9 no se pueden cambiar los nombres de las calles, las plazas, y las obras p\u00fablicas? \u00bfPor qu\u00e9 hay que ponerlos a perpetuidad? \u00bfPor qu\u00e9 los hombres de una \u00e9poca pueden impedirle a los de \u00e9pocas posteriores revisar esas denominaciones? \u00bfPor qu\u00e9 los viejos y a menudo perimidos puntos de vista de los muertos, ilustres o an\u00f3nimos, ha de considerarse superior a los de quienes hoy est\u00e1n vivos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No puede haber sacralizaci\u00f3n de algunos, porque los hombres no son sagrados, aunque metaf\u00f3ricamente podamos decir que los hombres deber\u00edan ser sagrados para los hombres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo que vale es vivir (con el ejercicio real de todo lo que ello implica).<\/p>\n<p align=\"center\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b><span style=\"text-decoration: underline\">\u00a0<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>IV<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">\n<p>Ana Mar\u00eda coincid\u00eda conmigo y abonaba con felices argumentaciones las m\u00edas, caus\u00e1ndome asombro que siendo ella fruto de la mezcla de sangres aut\u00f3ctonas con europeas, y con fuerte predominio en su biotipo de las primeras, no se considerara a si misma ni \u201coriginaria\u201d ni misionera de una supuesta identidad que muchos confunden con los rasgos exteriores provistos por los componentes biogen\u00e9ticos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta cuesti\u00f3n la tengo bien clara desde hace mucho tiempo. Estoy harto de escuchar y ver a personas cuyo estilo de vida y cultura es el propio de la cultura occidental, (por lo que no se diferencian en nada de un europeo, un yankee, un argentino o un australiano) pero que porque tienen ascendientes ind\u00edgenas por ambas v\u00edas o por una sola se sienten autom\u00e1ticamente llamadas a dar testimonio de pertenencia in totum a la identidad cultural ind\u00edgena correspondiente. Esto as\u00ed aunque una de las vertientes sea europea (usualmente italiana, inglesa, espa\u00f1ola, etc), de modo que en estas circunstancias el sujeto considera que \u201cdebe\u201d comportarse como miembro de la cultura ind\u00edgena correspondiente. Entiendo que estas \u201copciones\u201d son forzadas y entre otras largas consideraciones abonan esta mi posici\u00f3n el hecho de que ninguno de estos individuos se despoja de los admin\u00edculos de la tecnolog\u00eda moderna, por m\u00e1s que se disfrace de ind\u00edgena en aspectos exteriores de su imagen y supuestamente en otros m\u00e1s rec\u00f3nditos manifiesten afecciones ideol\u00f3gicas rayanas en el primitivismo. \u00a0Ergo, puro bla, bla, bla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>He conocido personas que en el caso de poseer dos vertientes diferentes, por caso la mapuche y la europea anglosajona, consideran que existe algo \u00e9ticamente superior en la inclinaci\u00f3n a adoptar la identidad mapuche frente a la europea. Se trata a mi juicio de presupuestos falsos, pero m\u00e1s all\u00e1 de las err\u00f3neas apreciaciones en que se fundamentan suelen constituir de hecho formas autodiscriminatorias, autosegregacionistas, que parad\u00f3jicamente son revestidas (no s\u00e9 si sentidas) por esas personas como actos de reparaci\u00f3n cultural, cuando son formas de injusticia con respecto a la otra vertiente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las identidades, tal cual son consideradas y asumidas por estas personas, es decir, como corazas y corsets permanentes constituyen mitos negativos, por m\u00e1s que para ellos se traten de posicionamientos de superioridad moral.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, tantas coincidencias hicieron que resultara m\u00e1s gratificante nuestra conversaci\u00f3n que el recorrido por ese famoso museo. As\u00ed se lo dije arguyendo que me agrada conversar con las personas m\u00e1s que ser espectador de cosas viejas y sobre todo muertas. Ana Mar\u00eda pensaba de igual forma, no obstante se ofreci\u00f3 a llevarme a otro museo muy cercano dedicado al arte. Y le dije que no, que podr\u00eda conocer las obras expuestas por Internet si deseara hacerlo. De modo que prefer\u00eda que fu\u00e9ramos a tomar un caf\u00e9, y una vez en el bar aprend\u00ed cosas m\u00e1s interesantes que mirando piezas arqueol\u00f3gicas en el museo. Y no me salga ahora alg\u00fan lector con que esas piezas cobran una nueva vida, aunque distinta, dentro del museo. Conozco esa remanida tesis, pero en ese caso yo no me apercib\u00ed de ello.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el bar le coment\u00e9 a Ana Mar\u00eda que Esmeralda hab\u00eda insistido en que sacara fotograf\u00edas de todos los lugares que eventualmente visitara, pero que no ten\u00eda c\u00e1mara fotogr\u00e1fica y como soy muy torpe con los aparatos tampoco pensaba comprar una. Podr\u00eda contar numerosas an\u00e9cdotas que ejemplificaran esa torpeza, pero ser\u00eda excesivo: he sido, soy y creo que ser\u00e9 cada vez m\u00e1s torpe con la tecnolog\u00eda. Efectivamente, Esmeralda se enoj\u00f3 much\u00edsimo en d\u00edas posteriores cuando supo que no hab\u00eda sacado pilas de fotograf\u00edas sino que mi hermana hab\u00eda tomado algunas pocas en los lugares m\u00e1s dispares.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>He intentado explicarle por qu\u00e9 no tengo inter\u00e9s en sacar fotograf\u00edas, pero no me ha comprendido o no ha admitido mis argumentaciones. Creo que ello obedece a sus caracter\u00edsticas de personalidad, propias de un ser rom\u00e1ntico, es decir, llenas de sentimientos encarnados y desbordados en materia de gustos y afecciones est\u00e9ticas; a diferencia m\u00eda, convertido hoy en una suerte de hombre cl\u00e1sico, aunque con muchas contradicciones.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esmeralda es disrupci\u00f3n y desborde y yo casi lo contrario; y a veces lo contrario, como cuando la realidad me paraliza en la toma de decisiones. Reitero aquello de que estoy casi en las ant\u00edpodas de lo que fui. Esmeralda parece un joven revolucionario y yo un burgu\u00e9s conservador. Lo asumo, pero no es una elecci\u00f3n voluntaria, pues mi voluntad declina frente a mi coraz\u00f3n y mi cerebro sin que pueda hacer nada para cambiar eso. \u00bfO ser\u00e1 que <i>no quiero<\/i> hacer nada al respecto? Soy consciente de ello, \u00bfser\u00e1 cobard\u00eda? Puede que s\u00ed, puede que no.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tengo para mi otros argumentos justificativos de mi reticencia a tomar fotograf\u00edas. Brevemente lo explicar\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tener recuerdos de viajes, o de experiencias gratas de la vida, o de la vida afectiva de las personas es, por lo general, algo muy com\u00fan en la vida de cualquier persona: los hijos desde que nacen hasta que se hacen adultos y se van del hogar; un viaje a la playa o a la monta\u00f1a; los cumplea\u00f1os de los miembros de la familia; el casamiento de los hijos; etc, etc; suelen ser ocasiones en las que muchas im\u00e1genes quedan registradas con la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica o con la filmadora, o los balbuceos del beb\u00e9 con el grabador en sus diversos soportes hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Igual que los recuerdos materiales, igual que las piezas del museo, las fotograf\u00edas integran series y llenan \u00e1lbumes. Sin embargo, son m\u00e1s visitadas que los museos, y gratifican o llenan de tristeza, dolor o melancol\u00eda, seg\u00fan quienes sean los fotografiados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todos esos objetos tienen en com\u00fan que son formas del coleccionismo; es decir, de acumulaci\u00f3n deliberada y selectiva de ciertos objetos a los que se ha otorgado un valor singular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el coleccionismo alberga im\u00e1genes, pero no en un soporte determinado, sino como recuerdos, en ocasiones tan ricos que superan la vitalidad de una fotograf\u00eda. Recuerdo que a los 17 a\u00f1os estaba en Buenos Aires por primera vez con un t\u00edo, cuando \u00e9ste, apuntando a cierto edificio ubicado a unos 150 metros de all\u00ed,\u00a0 me dijo \u201c\u00bfsab\u00e9s que es eso?\u201d\u00a0 Y ante mi respuesta negativa respondi\u00f3: \u201c\u00a1el Cabildo!\u201d Fue un tremendo impacto para mi. Eran las 12 de la noche en verano. Sin vacilar recorr\u00ed esa distancia en pocos segundos ante el asombro de mi t\u00edo, y cuando llegu\u00e9 junto al Cabildo toqu\u00e9 con ambas manos las paredes como para impregnarme de su simbolismo, es decir, de su car\u00e1cter hist\u00f3rico, con un extra\u00f1o deseo de ser yo tambi\u00e9n parte de la historia argentina. En ese momento yo era igual que Esmeralda: los testimonios hist\u00f3ricos me subyugaban y no pod\u00eda sustraerme a ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, estando en la ciudad donde hab\u00eda hecho mis estudios universitarios con la finalidad de inscribir a mi hijo Hern\u00e1n en la Universidad, repar\u00e9 de pronto que estaba junto a un pared\u00f3n muy alto, bien pintado de blanco y con alguna propaganda comercial, y que hab\u00eda sido ah\u00ed donde, veinticinco a\u00f1os atr\u00e1s,\u00a0 los militares de la dictadura hab\u00edan ametrallado una noche a unos amigos que estaban haciendo una pintada de consignas revolucionarias. Y algunos de ellos hab\u00edan sido amigos m\u00edos. En ese momento, para asombro de mi hijo, corr\u00ed hasta la pared y la toqu\u00e9 infinidad de veces\u2026 pero esa vez no experiment\u00e9 ninguna sensaci\u00f3n. No sent\u00ed la emoci\u00f3n que esperaba sentir en el instante en que redescubr\u00ed ese lugar, por eso la tocaba una y otra vez: para ver si sent\u00eda algo. Pero no, no sent\u00eda nada. Y me sent\u00ed muy decepcionado conmigo mismo. Desde este episodio han transcurrido catorce a\u00f1os. Fue a partir de ese momento en que empec\u00e9 a revisar mis viejas afecciones ideol\u00f3gicas para terminar cuestion\u00e1ndolas bien pronto, al punto de que he efectuado un viraje de 180 \u00ba respecto de ellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es muy simple lo que voy a decir: querer detener el tiempo es imposible. Nada vuelve. Todo est\u00e1 destinado al olvido. Estoy seguro que nadie de los que pasaban por esa pared recordaba lo que all\u00ed hab\u00eda sucedido a\u00f1os atr\u00e1s, a\u00fan cuando de muertes se tratara, esa cosas que s\u00ed suelen inducir los recuerdos muchos m\u00e1s que la vida misma. Recuerdo que algunos me miraban como si yo estuviera loco\u2026 pero all\u00ed no hab\u00eda pasado, todo era presente, un presente distinto para cada persona que por all\u00ed pasaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los recuerdos, los sucesos, las consideraciones morales sobre los hechos, etc, etc, todo eso cambia en los sucesivos presentes de las posteriores generaciones. El olvido cubre todo igual que el or\u00edn de las eventuales placas recordatorias que all\u00ed se fijen: con los a\u00f1os se vuelven abstrusas para los nuevos caminantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Querer luchar contra la muerte acumulando objetos que nos distraigan y nos hagan olvidar de las Parcas es no s\u00f3lo una forma de falso consuelo sino tambi\u00e9n una eficaz estrategia de disciplina y control social, sobre todo en estos tiempos de pol\u00edtica de masas. Cuando la muerte ha dejado de ser un hecho \u00edntimo y familiar, para pasar a ser un acontecimiento social, lo cual antiguamente estaba reservado a los reyes y los poderosos y hoy es algo extendido a todos, salvo a los pobres de solemnidad que se mueren sin que nadie se percate de ello, son las cosas exteriores las que se suman a los funerales haci\u00e9ndonos creer que no seremos olvidados.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es todo un vano intento. Incluso, de pronto, una fugaz mirada sobre los recuerdos coleccionados puede disparar un sentimiento de atroz desesperaci\u00f3n por la inexorabilidad de nuestra muerte frente a la probable continuidad de esos objetos. Y sabemos que esos objetos no valdr\u00e1n nada, fuera de nuestras miradas. Ellos, como nosotros, tambi\u00e9n est\u00e1n destinados al olvido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo cierto es que con mi gu\u00eda, en esa oportunidad, disfrut\u00e9 much\u00edsimo, y es muy probable que la recuerde much\u00edsimo m\u00e1s que a las numerosas y diversas piezas de aquel museo y de los otros que visit\u00e9 en d\u00edas posteriores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Desde ya que aquello no tuvo el mismo final rom\u00e1ntico que cantaba Gilbert Becaud en la recordada Natal\u00ed, su gu\u00eda (imaginaria o real da igual) en la Mosc\u00fa comunista. Tampoco pod\u00eda ser lo mismo. La musa de aquella canci\u00f3n era joven, seguramente hermosa, seguramente rom\u00e1ntica y cargada de enso\u00f1aci\u00f3n. En cambio, nosotros \u00e9ramos un poco mayores (sobre todo yo) y, por lo que ella dej\u00f3 traslucir ya hab\u00eda perdido la capacidad de so\u00f1ar. Igual que yo. Ambos est\u00e1bamos m\u00e1s cerca del final que del comienzo. En ambos, saludablemente, el pasado ya no era una carga ni un lastre, pues \u00edbamos ligeros de equipaje.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>V<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>M\u00f3nica me llev\u00f3 a un famoso museo de sitio al aire libre donde cientos de personas miraban las piedras de los sacrificios humanos de los aztecas, antes de la llegada de los espa\u00f1oles, quienes los reemplazaron por sus propios cr\u00edmenes. No recuerdo su nombre ni deseo\u00a0 recordarlo. Quiso sacar unas fotograf\u00edas para que tuviera recuerdos del viaje (\u00a1\u2026!) pero le ped\u00ed que no, y que nos fu\u00e9ramos de all\u00ed r\u00e1pidamente. Poco despu\u00e9s pasamos por un museo dedicado a la tortura y a los instrumentos a ella consagrados (estimo que si eran o no bendecidos, de hecho es lo mismo que la bendici\u00f3n de las armas autom\u00e1ticas de fuego y toda la parafernalia b\u00e9lica al servicio de los dioses hegem\u00f3nicos actuales). Ni aunque me llevaran en una litera habr\u00eda entrado all\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En suma, basta para mi de Enciclopedia. Prefiero emociones genuinas, \u00e9ticas y est\u00e9ticas, aunque sean fugaces, antes que palabras y teor\u00edas insoportablemente pesadas e inanes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luego, mi querida hermana insisti\u00f3 en que podr\u00edamos viajar a tales o cuales ciudades de aquel gigantesco pa\u00eds porque all\u00ed estaban los museos X, Y y Z, dedicados a esto o aquello. Agradec\u00ed su gentileza pero rechac\u00e9 firmemente la invitaci\u00f3n. Apenas acept\u00e9 pasar por uno o dos lugares del DF cargados de intensos recuerdos para los mexicanos, as\u00ed como de gran belleza arquitect\u00f3nica y decorativa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No fueron esas visitas ef\u00edmeras de mi viaje a M\u00e9xico las que rescato con nostalgia sino los hermosos momentos pasados con M\u00f3nica y Esteban, mi sobrino, y las comidas con sus amigos en el Restaurante 1900, as\u00ed como lo agradable que fue vivir en la Villa Ol\u00edmpica y haber pasado una semana en Puerto Escondido, ese hermoso balneario todav\u00eda peque\u00f1o y casi incontaminado de cosmopolitismo. Esas simplezas me llenaron de placidez y por eso estar\u00eda dispuesto a repetirlas. En cambio a los museos ya no ir\u00eda pues con lo que vi tengo bastante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No puedo olvidar que me llen\u00e9 de asombro, de agradable asombro, al recorrer las hermosas avenidas y bulevares de las zonas m\u00e1s tradicionales de la capital observando detalles de la urbanizaci\u00f3n y el extraordinario desarrollo de la inversi\u00f3n p\u00fablica y privada. Maquinalmente comparaba todo lo que ve\u00eda con Buenos Aires.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, pese a que es un lugar com\u00fan hablar del smog existente el DF., yo no lo percib\u00ed en ning\u00fan momento. El clima es bastante benigno. Y en el inicio del invierno en el hemisferio norte uno puede ba\u00f1arse en las aguas del Pac\u00edfico y del Atl\u00e1ntico cuyas temperaturas en gran parte de su extensi\u00f3n costera parecen climatizadas artificialmente. Tampoco vi el m\u00e1s m\u00ednimo rastro de basura en las arenas de la playa, ni presencias intimidantes de polic\u00edas y ba\u00f1eros recorri\u00e9ndolas con aire marcial ni mostrando a que mandam\u00e1s tributan, as\u00ed como tampoco \u00a0puestos de comida sin controles bromatol\u00f3gicos o instalados en cualquier parte sin respeto por el espacio p\u00fablico y los paseantes. El clima lo pondr\u00e1 la naturaleza, obviamente, pero la limpieza es cuesti\u00f3n de humanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las v\u00edas de circulaci\u00f3n est\u00e1n bien realizadas, todas con procesos de asfaltado y como si acabaran de ser inauguradas. No vi ni siquiera un bache, uno solo digo, en todos mis largos paseos en autom\u00f3vil. No vi ni una construcci\u00f3n que afectara el tr\u00e1nsito peatonal por las veredas. \u00a1Y all\u00ed se construye mucho m\u00e1s que en Buenos Aires!, pero se construye con estilo moderno, con dise\u00f1os y materiales de alt\u00edsima calidad y elegantes l\u00edneas est\u00e9ticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los megashop que tiene la capital son impresionantes, en cantidad, en dimensiones y en magnificencia. En el mismo sentido, el nivel de la hoteler\u00eda tambi\u00e9n deja boquiabiertos a los sudamericanos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las zonas residenciales de los sectores altos embellecen la ciudad, igual que las plazas y las embajadas. No se ver\u00e1 ning\u00fan bote de basura tirado en las veredas de la ciudad, como tampoco pude ver a ning\u00fan mendigo, a ning\u00fan borracho, a ning\u00fan drogadicto ni a ning\u00fan ladr\u00f3n huyendo intempestivamente en lugares de alta concentraci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tampoco presenci\u00e9 ni me enter\u00e9 siquiera que en alg\u00fan lugar de la ciudad hubiera tenido lugar un corte de calles, la ocupaci\u00f3n de un edificio, un piquete que impidiera la circulaci\u00f3n de veh\u00edculos y personas, ni tampoco caras amenazantes de in\u00fatiles desocupados subsidiados por el gobierno. Ni una sola vez siquiera. \u00bfAcaso no tiene aquella gran ciudad esos exponentes humanos y sus correspondientes zonas? \u00a1Seguramente que s\u00ed los tiene! Pero el estado todav\u00eda existe all\u00ed y se hace respetar. En consecuencia, una parte de la poblaci\u00f3n no se siente atemorizada por ninguna fracci\u00f3n, o sector, o multitud, ni por individuos aislados.\u00a0 En todas partes puede verse el orden, el ordenamiento. Ese contexto imprescindible para que la libertad sea posible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con s\u00f3lo observar la tremenda inversi\u00f3n p\u00fablica en embellecimiento y mantenimiento de la ciudad, una de las m\u00e1s bellamente forestadas, donde la diversidad y cantidad de \u00e1rboles, arbustos y flores incre\u00edblemente bellas puede apreciarse la importancia que se le da a la calidad de vida de los habitantes. Pero ah\u00ed no se hallar\u00e1 una planta destrozada, basura arrojada, jeringas de drogadictos o preservativos, y mucho menos las rejas que circundan las plazas y las encarcelan por las noches, como en Buenos Aires, R\u00edo de Janeiro u otros pa\u00edses de la Regi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El tr\u00e1nsito automotor es perfecto en comparaci\u00f3n con el de Buenos Aires. Los veh\u00edculos no tienen m\u00e1s de ocho a\u00f1os de antig\u00fcedad por lo general, pues al octavo a\u00f1o ya dejan de transitar un d\u00eda a la semana. De ese modo el parque automotor es renovado muy r\u00e1pidamente. Todos los autom\u00f3viles son nuevos y est\u00e1n limpios y en buenas condiciones. Marcas y modelos de lujo que nunca han llegado al sur del continente sorprenden al turista a cada instante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nunca vi un ca\u00f1o de escape despidiendo humos negros por quemar aceite, ni en autos particulares ni en los transportes colectivos. El metrobus que atraviesa la avenida Insurgentes es un cron\u00f3metro, pero es la gente quien cuida todo, sea p\u00fablico como privado. Es una cuesti\u00f3n cultural de base la que permite que todos los espacios brinden seguridad, calidad y est\u00e9tica. Los monumentos art\u00edsticos abundan, pero no se ver\u00e1 ninguno mutilado ni pintado ni vejado por ning\u00fan representante individual ni colectivo de ese grupo de irresponsables que en Argentina damos en llamar Pueblo.\u00a0 Porque, convengamos de una vez, no son los miembros de la oligarqu\u00eda argentina ni los agentes yankees los que destruyen cada obra de arte\u00a0 en Buenos Aires.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tengo la impresi\u00f3n de que el pueblo, as\u00ed con min\u00fasculas, desprovisto de sacralidad y de \u00a0mistificaci\u00f3n alguna, es uno solo en M\u00e9xico, y no est\u00e1 contaminado del virus de la lucha de clases comunista. No vi ni le\u00ed, salvo alguna min\u00fascula acci\u00f3n de manual subversivo, llena de tremendismo ad hoc, producida unos d\u00edas antes de mi llegada, nada que me haga pensar que hay gentes resentidas con otras gentes o con el gobierno.<\/p>\n<p>Y no es que sea un iluso. \u00a1Seguramente que los hay! \u00a1Seguramente est\u00e1n detectados! \u00a1Seguramente alguna vez son manipulados, convertidos en carne de ca\u00f1\u00f3n y estafados! Pero he visto a personas que se hallan en la pobreza trabajando como cuentapropistas, o vendiendo artesan\u00edas culinarias o textiles, y siempre con una sonrisa en el rostro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfDemasiado optimismo por un mes de vacaciones en M\u00e9xico? Tal vez as\u00ed sea. Por las dudas, si alg\u00fan trasnochado trajera al ruedo con aire triunfalista la epopeya del subcomandante Marcos y la pobreza de Chiapas para pincharme el globo de esta impresi\u00f3n optimista que tengo de aquel pa\u00eds, le dir\u00eda que estoy hablando en serio aunque pueda equivocarme, pero que no respondo sobre tonter\u00edas de consumo p\u00fablico.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfAcaso considero de esta manera al creciente poder del narcotr\u00e1fico? \u00a1Claro que no! Pero ello no es una cuesti\u00f3n idiosincr\u00e1tica, sino un negocio muy rentable y protegido de un lado y del otro de las fronteras de M\u00e9xico. Es, pues, otra discusi\u00f3n la que merece.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pues bien, mi viaje a M\u00e9xico me permiti\u00f3 conocer y querer a las gentes que lo pueblan, que son iguales que cualquiera otras gentes, a excepci\u00f3n de su buena educaci\u00f3n y costumbres, que me han dejado gratamente sorprendido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ello ha sido lo m\u00e1s interesante para mi.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>VILLA REGINA (Argentina) , 15 de enero de 2013.<\/p>\n<p align=\"center\">o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>IMPRESIONES MEXICANAS \u00a0 POR CARLOS SCHULMAISTER (Argentina) \u00a0 En diciembre de 2012 estuve durante un mes en M\u00e9xico DF visitando por primera vez a mi hermana que reside all\u00ed desde hace 22 a\u00f1os. Fue un sencillo viaje de descanso, por a\u00f1os postergado. \u00a0 I Viajar siempre es bueno. Viajar, no huir\u2026 &nbsp; Lo que realmente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1411,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-34154","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-8SS","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1411"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=34154"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/34154\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=34154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=34154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=34154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}