{"id":33742,"date":"2013-01-08T09:12:57","date_gmt":"2013-01-08T13:42:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=33742"},"modified":"2013-06-25T16:40:49","modified_gmt":"2013-06-25T21:10:49","slug":"nostalgia-para-una-generacion-shuffle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2013\/01\/08\/nostalgia-para-una-generacion-shuffle\/","title":{"rendered":"Nostalgia para una generaci\u00f3n Shuffle"},"content":{"rendered":"<p>Hace aproximadamente 15 a\u00f1os viv\u00eda en Caracas, en una zona que se llama Santa Paula. Cerca de mi edificio, al menos lo suficiente como para ir caminando, se encuentra el Centro Comercial Vizcaya, en el que abri\u00f3 sus puertas la primera tienda de discos Esperanto. Poco tiempo despu\u00e9s de su apertura, comenz\u00f3 a ser reconocida por la enorme variedad y el buen gusto que sus encargados ten\u00edan para seleccionar la m\u00fasica que ofrec\u00edan.<\/p>\n<p>All\u00ed compre mi primer disco de Aphex Twin, y por recomendaci\u00f3n de un vendedor conoc\u00ed a Sonic Youth. Era uno de los pocos lugares en el que encontraba a otras personas que respetaban la m\u00fasica tanto como yo. Comentar una canci\u00f3n, analizar un disco, \u00a0o criticar el arte de un \u00ablibrito\u00bb, era mucho m\u00e1s que una trivialidad. Aquellas conversaciones y recomendaciones surg\u00edan de una honesta pasi\u00f3n por la m\u00fasica, del reconocimiento de su importancia como algo que trascend\u00eda el mero entretenimiento.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, era la \u00fanica tienda en la que te permit\u00edan escuchar los discos antes de comprarlos. Por esto algunos iban solo a conversar y a o\u00edr un poco de m\u00fasica vieja o nueva, elegida en la secci\u00f3n de recomendaciones. \u00a0Sin control cambiario, los discos llegaban en la fecha de su lanzamiento mundial o apenas d\u00edas despu\u00e9s. Aun conservo la imagen de tres o cuatro tipos sentados junto al mostrador con aud\u00edfonos puestos, y una columna de discos esperando para ser escuchados.<\/p>\n<p>Era genial, para m\u00ed pronto se convirti\u00f3 en un ritual ir una vez por semana a Esperanto y salir con un par de \u00e1lbumes en la mano o una lista de pr\u00f3ximas compras. A veces vend\u00eda discos viejos que no me gustaban para poder comprar algo nuevo. Cuando llegaba a casa me encerraba en mi cuarto, sacaba el discman y los aud\u00edfonos, y escuchaba cada disco completo por lo menos una vez. Mientras sonaba, lo primero que hacia era leer los nombres de las canciones en la parte posterior de la car\u00e1tula, luego sacaba el folleto y detallaba cada p\u00e1gina. Si la banda cantaba en ingl\u00e9s, que era lo m\u00e1s frecuente, buscaba las palabras que no conoc\u00eda para entender las letras.<\/p>\n<p>Era una experiencia total, escuchar el disco como la banda o el artista lo hab\u00edan concebido. Entend\u00ed que un LP era mucho m\u00e1s que una recopilaci\u00f3n de canciones agrupadas al azar, que detr\u00e1s del orden elegido para los temas, de los nombres de cada uno, e incluso del arte, hab\u00eda un concepto que buscaba producir sensaciones espec\u00edficas en quienes escuch\u00e1bamos; que en la m\u00fasica el orden de los factores s\u00ed \u00a0altera el producto, y que cada elemento era una pieza de un mensaje que deb\u00edamos descifrar.<\/p>\n<p>Pronto descubr\u00ed que varios de los discos m\u00e1s grandes de la historia (o considerados como tales) eran conceptuales y estaban cargados de significado, de ideas que a veces eran complejas y profundas, y otras solo estimulantes en un sentido est\u00e9tico. La clave era la experiencia, darle a la creaci\u00f3n la oportunidad de revelarse en sus propios t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>Estaba consiente de que no todos escuchaban m\u00fasica del mismo modo que yo, que era eso justamente lo que distingu\u00eda a un oyente ocasional de un verdadero mel\u00f3mano. Yo lo adopt\u00e9 intuitivamente, como algo natural, y se transform\u00f3 en un ritual, en una teor\u00eda general de la m\u00fasica. M\u00e1s adelante, cuando comenc\u00e9 a leer revistas especializadas como Rolling Stone y a encontrar cr\u00edticas en los primeros blogs que aparecieron en internet a finales de los a\u00f1os 90, entend\u00ed que no solo la m\u00fasica, sino todo el arte pod\u00eda beneficiarse de una determinada estructura o formato, que toda obra de creaci\u00f3n art\u00edstica requer\u00eda una serie de condiciones m\u00ednimas para poder ser apreciada en todo su esplendor. En ese sentido, nosotros como audiencia, ten\u00edamos un rol decisivo en la percepci\u00f3n del arte.<\/p>\n<p>Por supuesto, no todas las bandas o artistas se interesaban por esto, pero un grupo importante de ellos se arriesg\u00f3 a crear obras totales en las que cada elemento, incluso la duraci\u00f3n de las canciones, hab\u00eda sido cuidado para producir un efecto determinado. \u201cSgt. Pepper\u201d de Los Beatles y \u201cThe Wall\u201d de Pink Floyd, por nombrar solo dos cl\u00e1sicos, son ejemplos perfectos. Luego bandas como The Smashing Pumpkins y Nine Inch Nails, con \u201dMellon Collie and the Infinite Sadness\u201d y \u201cThe Downward Spiral\u201d respectivamente, continuaron con la tradici\u00f3n del \u00e1lbum conceptual. Hoy, en menor cantidad, algunos se siguen atreviendo a pesar de las implicaciones comerciales, y en ciertos casos, precisamente por eso.<\/p>\n<p>Sin embargo, el centro del argumento son los grandes cl\u00e1sicos, porque siguen siendo respetados, reconocidos e invocados cuando una escena pop rock demasiado mediocre desborda los niveles de tolerancia de una generaci\u00f3n acostumbrada a la m\u00fasica trivial y gen\u00e9rica, concebida fundamentalmente como negocio. Porque incluso aquellos que crecieron con Guitar Hero y descubrieron a Jimmy Hendrix gracias a Rock Band, encuentran en The Beatles, Led Zeppelin y The Rolling Stones un legado que aun no ha sido superado. Pero a pesar del reconocimiento, de esa conexi\u00f3n que atraviesa d\u00e9cadas y culturas diferentes, se ha perdido algo esencial en la relaci\u00f3n con ellos y en como experimentamos su m\u00fasica. Las condiciones m\u00ednimas ya no existen, sus obras son desmembradas y reducidas a sus partes elementales. El disco, como formato, ha muerto. Como catalizador de la experiencia art\u00edstica ha sido abandonado por el <i>single<\/i> o sencillo.<\/p>\n<p>Las razones son numerosas y complejas, pero la progresiva digitalizaci\u00f3n del entretenimiento y de la m\u00fasica a trav\u00e9s de comunidades de intercambio como Napster y dispositivos como el iPod, ha contribuido a desplazar el LP para establecer al MP3 como el nuevo est\u00e1ndar. El esp\u00edritu de los tiempos ya no escucha discos, escucha canciones. Parece que la tradici\u00f3n no sobrevivir\u00e1 al cambio de paradigma.<\/p>\n<p>En reuniones de amigos y conocidos he visto cientos de iPods sin un disco completo de ning\u00fan artista, y cuando los tienen, los temas est\u00e1n desordenados. Como una novela de la que se leen solo algunos cap\u00edtulos de forma aleatoria. Ni siquiera Rayuela soportar\u00eda esto.\u00a0 Lo m\u00e1s obvio ser\u00eda preguntar: \u201centonces, \u00bfqu\u00e9 se pierde?\u201d En mi caso particular, la respuesta podr\u00eda ocupar las p\u00e1ginas de otro articulo, pero es algo que en \u00faltima instancia depende de cada quien. Lo \u00fanico seguro e indiscutible es que la experiencia no puede ser la misma. Algo que, desde cierto punto de vista, es completamente l\u00f3gico porque consumimos m\u00fasica del mismo modo en que vivimos. Escuchar un disco requiere tiempo, compromiso y un estado de \u00e1nimo particular que nos permita entregarle nuestra atenci\u00f3n durante 40 o 60 minutos. A la velocidad que vivimos actualmente es dif\u00edcil disponer de \u201ctanto\u201d tiempo. Siempre hay correos que revisar, tweets que leer y p\u00e1ginas que visitar. La mayor\u00eda de las veces escuchamos m\u00fasica mientras hacemos otras cosas, y eso est\u00e1 bien, pero perdemos algo cuando <i>solo <\/i>es as\u00ed. En la vida y en la m\u00fasica hay un exceso de <i>shuffle<\/i>.<\/p>\n<p>Hace tiempo le\u00ed una encuesta en la que hab\u00eda que elegir entre vivir sin sexo o sin m\u00fasica. El 80% respondi\u00f3 que preferir\u00eda vivir sin sexo. Pocas cosas son tan importantes en nuestras vidas, aunque en ocasiones no estemos completamente conscientes de ello. Mi propuesta es que intentemos no diluir el arte, no darlo por sentado y no permitir que se evapore en la vertiginosa banalidad del cinismo pop. Recuperar algunas de esas cosas que se desvanecen en el cambio, y recordarle a quien pueda interesar que un gran disco es mucho m\u00e1s que una canci\u00f3n, y que la suma de las partes no siempre es el todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace aproximadamente 15 a\u00f1os viv\u00eda en Caracas, en una zona que se llama Santa Paula. 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