{"id":32739,"date":"2012-12-08T10:19:06","date_gmt":"2012-12-08T14:49:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=32739"},"modified":"2013-10-03T04:07:03","modified_gmt":"2013-10-03T08:37:03","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-xxxiv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/12\/08\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-xxxiv\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (XXXIV)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.detodomascotas.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/raza-de-perros-afgano-10.jpeg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"341\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.detodomascotas.com\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/raza-de-perros-afgano-10.jpeg?resize=400%2C341\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>Al parecer Luc\u00eda ten\u00eda el firme prop\u00f3sito de restablecer la situaci\u00f3n, ambigua y acomodada a sus caprichos, que sostuvi\u00e9ramos en el pasado, sin ning\u00fan tipo de obligaciones por parte de ella, sin ning\u00fan tipo de derechos para m\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 de disfrutar de su compa\u00f1\u00eda cuando a ella le viniera bien. Se instal\u00f3, como era previsible, en el cuarto principal de la casa, es decir en el que acostumbraba ocupar yo. Pero, como todo en ella, fue algo impreciso, que podr\u00eda variar en cualquier momento y sin aviso previo.<\/p>\n<p>Hablando de la casa, por esos d\u00edas ya comenzaba a tomar aires de comuna hippie, por la variedad de personajes y horarios diversos que se daban cita en la propiedad. Como era natural, Helga fue construyendo &nbsp; una red de interesados en su actividad, tanto compradores como colegas o simples curiosos que iban y ven\u00edan sin cesar, y comenzaban a formar parte del ecosistema del lugar. Siempre respetando, eso s\u00ed, mis espacios: nunca penetraron mis recintos privados a menos que yo los hubiera invitado antes, cosa que pasaba con alguna regularidad, sobre todo cuando llegaba la hora del pago mensual de mi inquilina, momento festivo y ceremonioso en el cual escog\u00eda alguna pared virgen de ornamentos y colgaba la pintura, brindando con quien estuviera por las cercan\u00edas. Ya ten\u00eda 6 cuadros de Helga, para m\u00ed maravillosos, en palabras de Luc\u00eda bodrios absolutos. Pero all\u00ed no daba mi brazo a torcer, ignoraba ol\u00edmpicamente sus opiniones y al contrario los colocaba en lugares privilegiados, con la mejor iluminaci\u00f3n posible para poder disfrutar a cabalidad los detalles que, sin sentido de la econom\u00eda, prodigaba la pintora. En esos momentos estaba en medio de una transici\u00f3n, y de aquel estilo on\u00edrico de los primeros cuadros que le conoc\u00ed comenzaba a transitar por terrenos m\u00e1s abstractos, con algunas reminiscencias del surrealismo de principios del siglo XX. En parte creo haber podido influenciar ese cambio de tim\u00f3n, puesto que en alguna oportunidad le prest\u00e9 mi colecci\u00f3n de libros de arte, poniendo especial \u00e9nfasis en el volumen dedicado a ese per\u00edodo prodigioso de la pintura, en donde se quebraron los c\u00f3digos cl\u00e1sicos y la experimentaci\u00f3n era la norma. Ella qued\u00f3 deslumbrada con esas proposiciones, ya que ven\u00eda de una escuela m\u00e1s bien conservadora y respetuosa de las formas tradicionales, por lo que pienso haberle abierto un mundo nuevo, en el cual se sumergi\u00f3 sin medida.<\/p>\n<p>Luc\u00eda despreciaba esas manifestaciones, y desaparec\u00eda durante algunos d\u00edas cuando cumpl\u00eda la ceremonia mensual, sin decir nada, pero con visible mal humor. No creo que &nbsp;fueran celos, pues no era capaz de albergar ese sentimiento; m\u00e1s bien se trataba de algo territorial. Yo la dejaba hacer, ya estaba acostumbrado a sus desplantes y los tomaba como algo natural, pues despu\u00e9s regresaba mansa a ocupar su lugar del lado derecho de la cama, y por los momentos eso era suficiente para m\u00ed. Durante ese per\u00edodo la soledad que se hab\u00eda convertido en mi estado habitual hab\u00eda desaparecido, y m\u00e1s bien estaba demasiado acompa\u00f1ado. Tanto, que a veces yo mismo inventaba pretextos para estar solo, pues llegaba a aturdirme con tanta palabrer\u00eda a mi alrededor.<\/p>\n<p>Un par de veces al mes me tocaba viajar fuera de la ciudad, y durante esas pausas trataba de poner un poco de orden en mis asuntos espirituales. \u00bfA qu\u00e9 estaba jugando? \u00bfCu\u00e1nto tiempo m\u00e1s podr\u00eda durar esa situaci\u00f3n irreal? Esas preguntas me asaltaban con frecuencia, pero no ten\u00eda con quien ventilarlas. En esos momentos me hubiera venido bien alg\u00fan amigo, el proverbial \u00abmejor amigo\u00bb que todos debi\u00e9ramos tener pero del cual yo hab\u00eda carecido durante toda mi vida. Haciendo un poco de introspecci\u00f3n, ca\u00ed en cuenta sobre el predominio de las figuras femeninas en mi existencia. Hab\u00eda estado casi siempre en un matriarcado, y aunque pareciera una situaci\u00f3n envidiable, en el fondo estaba extra\u00f1ando la camarader\u00eda masculina, la cual hab\u00eda suplido con mis perros, siempre machos para contrarrestar de alguna manera la influencia femenina. Pero los perros son buenos escuchas y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Al regresar de un viaje vi que la fauna de Villa Tom\u00e1s, como hab\u00edan comenzado a decirle a mi propiedad, hab\u00eda ganado un nuevo especimen. Una hermosa y tont\u00edsima hembra de raza afgana, que alguien le hab\u00eda regalado a Luc\u00eda. Parec\u00eda haber encarnado la misma actitud de su ama: cuando me vio por primera vez, lo hizo lanz\u00e1ndome una mirada displicente, de arriba a abajo, para luego darme la espalda como si no fuera digno de alguna atenci\u00f3n de su parte. Y lo peor de todo es que el pobre de Byron estaba subyugado por la perra, la miraba con sus ojos tristes y expectantes, suplicando por una migaja de atenci\u00f3n que ella le donaba muy de vez en cuando, las raras veces en las que le apetec\u00eda jugar en los jardines. Eran una pareja grotesca: \u00e9l, rechoncho y bajito, ella alta &nbsp;y esbelta. Bromeando, una vez le dije a Luc\u00eda:<\/p>\n<p>-\u00bfTe imaginas el animal que saldr\u00eda de ese par?<\/p>\n<p>A lo que ella respondi\u00f3:<\/p>\n<p>-Est\u00e1s loco, Emperatriz jam\u00e1s se dejar\u00eda montar por el enano siniestro.<\/p>\n<p>Eso me doli\u00f3, pues Byron, feo y todo, era un noble y leal perro, de talante bondadoso y capaz de dar enormes cantidades de cari\u00f1o. Enseguida pens\u00e9 en la analog\u00eda entre ambas situaciones, pero no quise entrar en una discusi\u00f3n con Luc\u00eda y perd\u00ed una oportunidad de oro para ventilar ese asunto que ya comenzaba a tomar cuerpo en mi cabeza: as\u00ed como Emperatriz le negaba el cuerpo a Byron, me negaba Luc\u00eda su alma. Se me entregaba f\u00edsicamente sin ning\u00fan pudor, pero era algo parecido a una competencia atl\u00e9tica, una actividad f\u00edsica nada m\u00e1s, ajena por completo a cualquier sentimiento. Parec\u00eda incapaz de expresar amor, por lo menos hacia m\u00ed; todav\u00eda hoy ignoro si esa actitud era nada m\u00e1s conmigo o si constitu\u00eda algo generalizado. Era una gata hecha mujer, si se me permite el torpe s\u00edmil. Tal vez sea algo injusto, pero eso era lo que sent\u00eda en esos momentos: Luc\u00eda era una enorme gata, que me buscaba solo cuando me necesitaba. Y ya comenzaba a hartarme de eso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al parecer Luc\u00eda ten\u00eda el firme prop\u00f3sito de restablecer la situaci\u00f3n, ambigua y acomodada a sus caprichos, que sostuvi\u00e9ramos en el pasado, sin ning\u00fan tipo de obligaciones por parte de ella, sin ning\u00fan tipo de derechos para m\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 de disfrutar de su compa\u00f1\u00eda cuando a ella le viniera bien. 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