{"id":3222,"date":"2009-05-21T20:28:51","date_gmt":"2009-05-22T00:58:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=3222"},"modified":"2009-05-21T20:28:51","modified_gmt":"2009-05-22T00:58:51","slug":"%c2%a1el-rey-esta-desnudo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/05\/21\/%c2%a1el-rey-esta-desnudo\/","title":{"rendered":"\u00a1El Rey est\u00e1 desnudo!"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: small;\"><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;\">Cuando a mediados del siglo XV Gutenberg invent\u00f3 la imprenta, introdujo a la humanidad en una emocionante aventura: la b\u00fasqueda del criterio propio. Sometidos los textos a la consideraci\u00f3n de un mayor n\u00famero de personas, la verdad dej\u00f3 de ser patrimonio de las dictaduras eclesiales para ser discutida por la mayor\u00eda. Entonces la humanidad pudo gritar: \u201c\u00a1el Rey est\u00e1 desnudo!\u201d. \u00bfRecuerdan el cuento? Unos p\u00edcaros charlatanes llegaron al reino diciendo al Rey que ten\u00edan una tela invisible que s\u00f3lo los inteligentes pod\u00edan ver. Tocado el orgullo intelectual del monarca y sumando a ello su debilidad por los trajes no se habl\u00f3 m\u00e1s: los supuestos sastres confeccionar\u00edan la prenda. El Rey convoc\u00f3 a sus s\u00fabditos para que vieran en un desfile el traje no sin antes advertir que s\u00f3lo los inteligentes pod\u00edan ver la tela. De entre la multitud asistente un ni\u00f1o grit\u00f3 con inocencia reveladora: \u00a1el Rey est\u00e1 desnudo!<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Tenemos un patrimonio inmenso en la lectura. La posibilidad de considerar otras realidades o conocer mejor nuestras circunstancias son opciones a las que no debemos renunciar. Leer puede lograr que de una vez por todas despeguemos como sociedad y comencemos a ver la vida desde una perspectiva m\u00e1s ventajosa, dotados de m\u00e1s conocimiento de nosotros mismos y de los dem\u00e1s. Un pa\u00eds que lee es un pa\u00eds que ha comenzado a madurar, es una sociedad que no se dejar\u00e1 enga\u00f1ar por el primer charlat\u00e1n de feria (l\u00e9ase pol\u00edticos y similares) que le susurre al o\u00eddo sus peculiares cantos de sirena. La lectura es, en muchos casos, una suerte de cura contra los mentirosos.<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Hay mucho entusiasta de la ignorancia. Hay mucho interesado en convertir Am\u00e9rica Latina en una sociedad de hombres y mujeres que prefieren el conformismo antes que el conocimiento. Leemos en la prensa o escuchamos en televisi\u00f3n o en la radio aut\u00e9nticas barbaridades pol\u00edticas, intelectuales (incluso religiosas) que se tienen por verdad por el simple hecho de haber sido dichas por tal o cual doctor o licenciado. Hemos de gritar de una vez por todas \u00a1el Rey est\u00e1 desnudo! sin el m\u00e1s m\u00ednimo rubor ya que el criterio debe residir en las conciencias,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>no en los reyes tuertos de un reino de ciegos. La lectura nos sumerge en ese maravilloso problema que el invento de Gutenberg inaugur\u00f3 hace siglos y que es se\u00f1al de libertad: la b\u00fasqueda del propio criterio.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: justify; margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"mso-tab-count: 1;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/span>Esa b\u00fasqueda a trav\u00e9s de los libros no es tan dif\u00edcil como parece. El cuento que abre \u00e9ste art\u00edculo es un cuento para ni\u00f1os pero encierra una ense\u00f1anza capaz de transformar la vida de nuestro pa\u00eds. S\u00f3lo hay que volver a los libros, a las historias de siempre. Daniel Pennac dice en su libro <em>Como una novela<\/em> lo siguiente: \u201cleer, leer, y confiar en los ojos que se abren, en las caras que se alegran, en la pregunta que nacer\u00e1, y que arrastrar\u00e1 otra pregunta\u201d. Confiar en que podamos gritar \u00a1el Rey est\u00e1 desnudo! para verg\u00fcenza de los tuertos entusiastas que reinan en el pa\u00eds de la ignorancia.<\/p>\n<p><font size=\"3\"><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"text-align: left; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n<p><\/font><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"text-align: left; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"MsoBodyText\" style=\"text-align: left; text-indent: 35.4pt; margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando a mediados del siglo XV Gutenberg invent\u00f3 la imprenta, introdujo a la humanidad en una emocionante aventura: la b\u00fasqueda del criterio propio. Sometidos los textos a la consideraci\u00f3n de un mayor n\u00famero de personas, la verdad dej\u00f3 de ser patrimonio de las dictaduras eclesiales para ser discutida por la mayor\u00eda. 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