{"id":31761,"date":"2012-11-10T09:34:43","date_gmt":"2012-11-10T14:04:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=31761"},"modified":"2013-10-03T04:07:03","modified_gmt":"2013-10-03T08:37:03","slug":"mi-vida-a-traves-de-los-perros-xxx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/11\/10\/mi-vida-a-traves-de-los-perros-xxx\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (XXX)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/1.bp.blogspot.com\/-Jy_7O5kIw2U\/UJ5eCdjVosI\/AAAAAAAAAiY\/LSbsDbOLsV0\/s1600\/bulldog.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"321\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/1.bp.blogspot.com\/-Jy_7O5kIw2U\/UJ5eCdjVosI\/AAAAAAAAAiY\/LSbsDbOLsV0\/s400\/bulldog.jpg?resize=400%2C321\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>Fueron unos d\u00edas de gran expectativa, los siguientes a la aceptaci\u00f3n de mi ofrecimiento por parte de Helga. Aunque no hubiera nada entre nosotros, por el momento, la posibilidad de tener a otro ser humano cerca, con el cual compartir una que otra velada, y poder charlar de vez en cuando, me llenaba de gozo. Contaba los d\u00edas que faltaban para su llegada, y me parec\u00eda que cada uno duraba 60 horas, tan lento pasaba el tiempo. Mi ansia era tal que contrat\u00e9 a una se\u00f1ora para que le diera una limpieza a fondo a la casita, y as\u00ed darle la mejor impresi\u00f3n posible a mi futura inquilina.<\/p>\n<p>Por fin el momento de su mudanza lleg\u00f3: no tra\u00eda muchas cosas, pues sus posesiones eran \u00ednfimas: apenas un par de maletas con objetos personales, y, eso s\u00ed, gran cantidad de material relacionado con su &nbsp;actividad pl\u00e1stica. Vi fascinado como sacaban, ella y la persona que tan amablemente le hab\u00eda provisto el transporte, grandes bastidores, cuadros a medio terminar y cajas repletas de pinceles y tubos de pintura al \u00f3leo. Byron no hizo sino corretearle alrededor a Helga, demostrando gran alborozo y curiosidad por la actividad, inusitada para \u00e9l. Ella lo permit\u00eda de buen grado, y de vez en cuando se deten\u00eda para jugar con \u00e9l.<\/p>\n<p>Una vez terminada la escueta mudanza, me le acerqu\u00e9 para darle la bienvenida formal:<\/p>\n<p>-Bueno, Helga, espero que te encuentres a gusto aqu\u00ed.<\/p>\n<p>-\u00bfA gusto? \u00a1Comparada con mi alojamiento anterior, esta casa es un palacio!<\/p>\n<p>-\u00a1Que bien! Mira, te propongo algo: termina de llegar, ponte c\u00f3moda, y a eso de las 8 te acercas a mi casa, para que cenemos juntos.<\/p>\n<p>Puso una expresi\u00f3n extra\u00f1a, como si la proposici\u00f3n no la entusiasmara. Parec\u00eda empezar a argumentar una excusa, &nbsp;pero de pronto cambi\u00f3 de opini\u00f3n y accedi\u00f3 de buena manera, aparentemente. Por suerte m\u00eda: me hab\u00eda esmerado en comprar la mejor comida preparada que pude conseguir, junto con unas botellas de champ\u00e1n, pasapalos y una mousse de chocolate, preparada por un famoso cheff pastelero franc\u00e9s que acababa de montar un peque\u00f1o establecimiento, y hab\u00eda adquirido tal fama que era necesario reservar sus creaciones con d\u00edas de anticipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por fin tuve la oportunidad de utilizar el gran comedor de mi casa. Esa era un \u00e1rea de mi vivienda por la cual casi nunca transitaba, pues jam\u00e1s hab\u00eda tenido &#8211; o propiciado &#8211; la ocasi\u00f3n para estrenarla como es debido. Saqu\u00e9 la vajilla de lujo original de casa de mis padres, de azul cobalto con incrustaciones doradas, as\u00ed como la cubierter\u00eda de plata, objetos que solo se hab\u00edan utilizado en las grandes ocasiones, es decir, casi nunca. Me dej\u00e9 llevar por el entusiasmo, lo que tal vez no fue una muy buena idea, pero as\u00ed era yo, impulsivo y ansioso. A la hora se\u00f1alada Helga toc\u00f3 el timbre, y la fui a recibir con gran excitaci\u00f3n; parec\u00eda un adolescente en su primera cita. Estaba muy sencilla, lo que contrast\u00f3 con el ambiente elegante que hab\u00eda dispuesto de manera torpe, sin meditar primero sobre la inconveniencia de esa decisi\u00f3n, pues es evidente que despu\u00e9s de una mudanza nadie tiene muchas ganas de emperifollarse para salir, y si Helga hab\u00eda accedido a mi solicitud fue solo por no crear fricciones desde el primer momento. Todas estas suposiciones y deducciones me las estaba haciendo al tiempo que trataba de hilvanar una conversaci\u00f3n lo menos engorrosa posible con la mujer, pero mis intentos empezaban a ser demasiado evidentes y Helga me dijo:<\/p>\n<p>-\u00bfTe pasa algo? Pareces estar nervioso, no paras de hablar pero no entiendo nada de lo que dices. \u00bfPor qu\u00e9 no demuestras tus dotes de anfitri\u00f3n y me ofreces algo de tomar?<\/p>\n<p>Los colores debieron sub\u00edrseme a la cara, pues la mirada divertida de Helga fue demasiado evidente. Hice como si nada, y le pregunt\u00e9:<\/p>\n<p>-\u00bfTe apetecen unas burbujas?<\/p>\n<p>-\u00bfChamp\u00e1n? Vaya, debo andar con cuidado. La \u00faltima vez que me ofrecieron esa bebida fue para pedir mi mano.<\/p>\n<p>Alarmado, quise enmendar la plana pero me ataj\u00f3 enseguida:<\/p>\n<p>-Jaja, si eres tonto, te estaba tomando el pelo. Pero s\u00ed, acepto tu proposici\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Aprovech\u00e9 para escabullirme hacia la cocina, a buscar el cubilete, llenarlo de hielo y depositar en \u00e9l la botella. Con mucha ceremonia lo llev\u00e9 al mueble bar, y con un gesto estudiado realic\u00e9 el descorche, como lo mandan las normas: sin la tonta costumbre de hacer volar el cocho, cosa efectista pero perjudicial para el deguste posterior de la bebida. Serv\u00ed dos copas, e improvis\u00e9 un brindis:<\/p>\n<p>-Por mi hermosa inquilina, y el comienzo de una linda amistad.<\/p>\n<p>-\u00a1Salud!<\/p>\n<p>El resto de la velada pas\u00f3 sin demasiados sobresaltos; coloqu\u00e9 una m\u00fasica suave, de fondo, que no interfer\u00eda con la conversaci\u00f3n; despu\u00e9s de los entremeses, unos canap\u00e9s de salm\u00f3n ahumado que regamos generosamente con el champ\u00e1n, &nbsp;procedimos a comer el plato principal, una polvorosa de pollo, para mi gusto demasiado especiada pero que Helga, tal vez m\u00e1s acostumbrada a sazones fuertes, apreci\u00f3 mucho. Y lleg\u00f3 el momento del postre, que parad\u00f3jicamente result\u00f3 amargo, para m\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fueron unos d\u00edas de gran expectativa, los siguientes a la aceptaci\u00f3n de mi ofrecimiento por parte de Helga. Aunque no hubiera nada entre nosotros, por el momento, la posibilidad de tener a otro ser humano cerca, con el cual compartir una que otra velada, y poder charlar de vez en cuando, me llenaba de gozo. 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