{"id":31709,"date":"2012-11-08T04:34:27","date_gmt":"2012-11-08T09:04:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=31709"},"modified":"2012-11-08T04:38:15","modified_gmt":"2012-11-08T09:08:15","slug":"historia-maestra-de-la-vida-madre-de-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/11\/08\/historia-maestra-de-la-vida-madre-de-la-verdad\/","title":{"rendered":"HISTORIA, \u00abMAESTRA DE LA VIDA\u00bb, \u00abMADRE DE LA VERDAD\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left\" align=\"center\"><strong>HISTORIA, \u201cMAESTRA DE LA VIDA\u201d, \u201cMADRE DE LA VERDAD\u201d.<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong>POR CARLOS SCHULMAISTER<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para Cicer\u00f3n la historia era \u201cmaestra de la vida\u201d y para Cervantes \u201cmadre de la verdad\u201d. En realidad, ambas sentencias eran y son \u00a0expresiones de deseo, esperanzas de que as\u00ed sea, apuestas al futuro respecto de que la historia sirva para algo bueno, precisamente porque consustancial a ella es la verdad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Especialistas de todos los colores han debatido largamente en los dos \u00faltimos siglos acerca de los fines de la historia\u00a0 y de la verdad hist\u00f3rica, y mucho se ha avanzado en ese camino. Aqu\u00ed mencionaremos muy al pasar algunas grandes conclusiones: <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En la historia no existen predeterminaciones teleol\u00f3gicas, pues si as\u00ed fuera obrar\u00edan como un cepo para la propia ciencia historia. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Adem\u00e1s,\u00a0 no es posible alcanzar en ella una objetividad absoluta que permita arribar a verdades definitivas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tampoco es la historia un espacio de relativismo total, porque ello constituir\u00eda un impedimento para la producci\u00f3n, acumulaci\u00f3n y transmisi\u00f3n de saberes hist\u00f3ricos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por \u00faltimo, as\u00ed como la b\u00fasqueda de la verdad debe ser un horizonte \u00e9tico que nunca debe perderse de vista, el quehacer historiogr\u00e1fico debe tener una finalidad de aplicaci\u00f3n que trascienda su producto. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Lo anterior es el abc de la ciencia historia. De entrada, pues, se parte reconociendo la existencia de un desfase entre teor\u00eda, metodolog\u00eda\u00a0 y filosof\u00eda de la historia, por un lado, y la realidad, por el otro. Desfase que conoc\u00edan muy bien Cicer\u00f3n y Cervantes hace ya muchos siglos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Desde sus inicios hasta el presente \u00a0la producci\u00f3n de historia y su conocimiento fueron ampli\u00e1ndose cada vez m\u00e1s, \u00a0especialmente desde la invenci\u00f3n de la imprenta con la consiguiente difusi\u00f3n de la lectoescritura; tanto como crecientes fueron sus distanciamientos de aquella\u00a0 aspiraci\u00f3n y recomendaci\u00f3n axiol\u00f3gica de buscar la verdad por m\u00e1s dif\u00edcil que ello pudiera resultar en la pr\u00e1ctica. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sobre todo desde el siglo XIX hasta la actualidad -precisamente el per\u00edodo de formaci\u00f3n y establecimiento de las culturas nacionales primero y de las de masas despu\u00e9s-\u00a0 la investigaci\u00f3n, la ense\u00f1anza y la formaci\u00f3n de una conciencia hist\u00f3rica popular ampliamente representativa han experimentado una serie de procesos tendenciales que no transitan en la direcci\u00f3n que aquellos gigantes de la literatura se\u00f1alaran como un deber ser inexcusable del oficio y ciencia de historiar y de la apropiaci\u00f3n de los saberes hist\u00f3ricos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El car\u00e1cter multimedi\u00e1tico de la cultura en los \u00faltimos decenios convierte a todas las actividades sociales en eventos de mercado. Es decir, en programas de una agenda centralizada que a\u00f1o a a\u00f1o se repite en el vaiv\u00e9n entre lo reiterado \u00a0y la innovaci\u00f3n. Estas consideraciones alcanzan tambi\u00e9n, obviamente, a la actividad cient\u00edfica y literaria y a todas las que quedan al alcance de las modernas industrias culturales. Es decir, a todas las actividades sociales, las cuales se expresan constantemente en narrativas y descripciones que formulan y reformulan, crean y recrean de mil formas novedosas la realidad social. As\u00ed aparecen cada vez m\u00e1s\u00a0 el cambio y la diversidad como las notas salientes de esa realidad cuyas transformaciones y la velocidad con que ellas se producen responden a un complejo de causas que se inscriben en la\u00a0 tesis de la \u201cproducci\u00f3n de la realidad\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rasgos destacados como novedad y diversidad, que hasta hace muy pocas d\u00e9cadas \u00a0no eran demasiado exploradas ni debatidas en la ciencia historia por la fuerte tendencia contraria a la uniformizaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de saberes y paradigmas de interpretaci\u00f3n -especialmente durante la vigencia de la teor\u00eda del progreso de la historia- \u00a0hoy son el ardiente objeto de deseo de una ciencia que cada d\u00eda m\u00e1s se mueve al ritmo de inducciones mercantiles, por ende necesitada de renovados est\u00edmulos para la producci\u00f3n de mercanc\u00edas culturales.\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>As\u00ed, las demandas de la funci\u00f3n social educativa del pa\u00eds, cada vez m\u00e1s crecientes, junto con la agenda de celebraciones de aniversarios hist\u00f3ricos van delimitando los alcances y modalidades de las\u00a0 ofertas historiogr\u00e1ficas \u00a0correspondientes. Cortes temporales como las fechas de aniversarios de hechos y procesos del pasado, que son meras formalidades sin significados reales, que se expresan por lo general con n\u00fameros de a\u00f1os pares, mediante decenas, cincuentenas\u00a0 y centenas de a\u00f1os, son producidos a repetici\u00f3n por los gobiernos buscando el est\u00edmulo y la dinamizaci\u00f3n de las actividades productivas de mercado, como la producci\u00f3n de diversas industrias culturales (del libro, la gr\u00e1fica, el cine, y tambi\u00e9n el turismo y las actividades conexas) en lugar de impulsar procesos socioculturales de revisi\u00f3n de la historia vivida con miras a producir transformaciones de los comportamientos sociales para las sociedades del futuro.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Eventos y producciones de ocasi\u00f3n, habituales en la agenda cultural de Am\u00e9rica latina, \u00a0son replicados hasta el hartazgo bajo los lineamientos de la cultura espect\u00e1culo, raz\u00f3n por la cual no representan momentos o estaciones en los cuales las respectivas sociedades hayan de autoexaminarse, m\u00e1s si algo de esto pudiera llegar a tener alg\u00fan punto de realizaci\u00f3n se sabe que ser\u00e1 siempre fragmentaria e incompletamente, y lo peor de todo ser\u00e1 que las miradas y las preocupaciones abocadas al examen minucioso de los tiempos pasados se quedar\u00e1n all\u00ed, sin dar lugar al aprendizaje de ninguna lecci\u00f3n para el futuro, tal como deber\u00eda suceder si realmente la historia fuera \u201cmaestra de la vida\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En el presente, el pasado es s\u00f3lo un pretexto \u00fatil \u00a0para la realizaci\u00f3n de fines que nada tienen que ver con la conciencia hist\u00f3rica, como sucede con el principal de todos ellos: la producci\u00f3n\u00a0 de mercanc\u00edas sin valor de uso, m\u00e1s all\u00e1 del solaz que puede eventualmente representar para p\u00fablicos de todas las edades y caracter\u00edsticas una historia novelada o una pel\u00edcula hist\u00f3rica convenientemente aderezada con ingredientes culturales actuales, propios de las industrias culturales exitosas del mercado que se considere.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y ello es as\u00ed por m\u00e1s que la profusi\u00f3n de discursos al uso de gobernantes y autoridades \u00a0pueda hacer creer a los menos avispados que, por ej., \u201ceste gobierno\u201d (el que sea) est\u00e1 interesado en poner en foco el an\u00e1lisis de los \u00faltimos 30, 50, 100, 200 \u00f3 500 a\u00f1os de historia de \u201cnuestra Patria\u201d, \u00a0o de \u201cnuestro Pueblo\u201d (en estos casos siempre son escritos con may\u00fasculas cuando no hay ninguna raz\u00f3n para ello).<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>No s\u00f3lo la conflictividad de las relaciones sociales va en aumento en todas partes, sino que la misma \u00a0producci\u00f3n de historia y de ciencias sociales en general aborda preferencialmente su estudio \u00a0con procedimientos tremendistas y conflictivos en el plano te\u00f3rico-metodol\u00f3gico, pues no siendo as\u00ed corre peligro su realizaci\u00f3n como mercanc\u00eda, o bien ella se alcanzar\u00e1 en condiciones menos rentables. De modo que la presencia de acciones, sentimientos y pasiones contrapuestas en los m\u00faltiples objetos hist\u00f3ricos habitualmente considerados en la producci\u00f3n historiogr\u00e1fica actual, junto con la presencia de enfoques y m\u00e9todos altamente discutibles \u00a0constituyen evidencias cada vez m\u00e1s notorias de la presencia de formulas o \u201cmiradas\u201d hist\u00f3ricas sesgadas, parciales, incompletas, superficiales, cada vez m\u00e1s deliberada y conscientemente producidas, y no ya como en otros tiempos, como resultado de un excesivo personalismo de los historiadores involucrados. Eso s\u00ed, siempre queda lugar para que muchas presencias o ausencias narrativas tambi\u00e9n sean fruto de las limitaciones intelectuales de aquellos, y no s\u00f3lo de sus opciones conscientemente realizadas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La producci\u00f3n de ciencia\/mercanc\u00eda est\u00e1 hoy desembozadamente determinada y condicionada por las necesidades de las grandes editoriales, como se observa con la producci\u00f3n de trabajos acerca de cuestiones altamente conflictivas desde la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica, como por ejemplo los Quinientos a\u00f1os de Am\u00e9rica o el Bicentenario de Mayo. Los intereses ideol\u00f3gicos tambi\u00e9n est\u00e1n presentes en la oferta\u00a0 oficial, sobre todo, destinada a la educaci\u00f3n masiva, pero ya en segundo lugar, detr\u00e1s de su car\u00e1cter mercantil.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>De modo que la abundante oferta actual de contenidos diversos, novedosos y contrapuestos, \u00a0en m\u00faltiples soportes y formatos, as\u00ed como los innumerables encuentros acad\u00e9micos y conmemorativos llevados a cabo \u00a0no constituyen necesariamente\u00a0 indicios a priori de mayor claridad, ni de facilidad, y mucho menos de objetividad -aunque m\u00e1s no fuera en proporciones m\u00ednimas- en la producci\u00f3n te\u00f3rica del pasado hist\u00f3rico de una sociedad, ni en la asunci\u00f3n de una conciencia o mentalidad colectiva homog\u00e9nea o relativamente extendida respecto de aqu\u00e9l. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hasta los a\u00f1os 70\u00b4s del siglo XX\u00a0 era frecuente escuchar de boca de especialistas en ciencias sociales que \u00a0seg\u00fan fuera el espesor del pasado considerado el\u00a0 velo subjetivo que empa\u00f1ase las miradas de los investigadores o divulgadores ser\u00eda inversamente proporcional. As\u00ed, cuanto mayor fuera el tiempo que separase al intelectual de su objeto de estudio se supon\u00eda que correr\u00eda menor riesgo\u00a0 el compromiso indebido de su subjetividad, y cuanto m\u00e1s cercano se hallase aquel objeto respecto del presente del historiador o del analista mayores riesgos tendr\u00eda \u00e9ste \u00a0de incurrir en errores impropios de un cient\u00edfico, imparcial por definici\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hoy es un lugar com\u00fan que dicha presunci\u00f3n\u00a0 sea considerada inconsistente en los hechos. Hemos conocido historiadores que durante toda su vida mantuvieron vivos rencores contra personajes hist\u00f3ricos de facciones opuestas a las de sus propios h\u00e9roes, de los cuales los separaban a menudo cien o m\u00e1s a\u00f1os. Tal el caso de tantos historiadores rosistas en los a\u00f1os 60\u00b4s del siglo XX respecto de Sarmiento, \u00a0y de tantos historiadores sarmientinos respecto de Rosas. Muchos de ellos, devenidos en animadores pol\u00edticos de homenajes y aniversarios en sectas y cofrad\u00edas de ambas trincheras, tan selectas como exiguas, han hecho de sus propias vidas un cat\u00e1logo de frases c\u00e9lebres de sus h\u00e9roes respectivos, compitiendo a\u00f1o tras a\u00f1o consigo mismos y con sus colegas en la producci\u00f3n de piezas oratorias brillantes para cada ocasi\u00f3n. De modo que en esos extremos, por lo general, el tiempo no aplaca los \u00a0arrebatos y estremecimientos propios de la pasi\u00f3n ni las consiguientes exageraciones por presencia u omisi\u00f3n ni las perfidias cometidos a designio por los intelectuales implicados.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Rechazamos a priori la utilizaci\u00f3n de expresiones como \u201ccada loco con su tema\u201d, o \u201ccada maestro con su librito\u201d, como si cada quien tuviera derecho a decir \u201csu verdad\u201d por tratarse supuestamente de un derecho humano a la libre interpretaci\u00f3n del pasado y que todos debieran respetar a rajatabla para no caer en alguna discriminaci\u00f3n tem\u00e1tica o de conciencia que pudiera agraviar potencialmente a historiadores y p\u00fablicos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La producci\u00f3n del pensamiento y su expresi\u00f3n son derechos b\u00e1sicos para los hombres actuales, independientemente de su reconocimiento legal previo, pues constituyen lo humano por antonomasia, tanto si se trata del pensamiento sobre la realidad presente o sobre la realidad pasada. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con todo, al igual que toda realizaci\u00f3n social, el pensamiento y su expresi\u00f3n constituyen tambi\u00e9n hechos morales, por lo tanto sujetos a las necesidades y normativas propias de la convivencia social. Ergo, son \u00a0sujetos y objetos de responsabilidad social.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0As\u00ed, recordar, evocar, memorar, percibir, interpretar y creer son actividades individuales que pueden permanecer en el fuero \u00edntimo (hasta cierto l\u00edmite), \u00a0o ser compartidas con otros a partir de la explicitaci\u00f3n de su car\u00e1cter subjetivo. Y no son por cierto, tan libres o puras, o menos sujetas a controles y disciplinamientos como suele parecer. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>A su vez, producir historia, es crear un \u00a0producto te\u00f3rico reputado de cient\u00edfico,\u00a0 acerca de la humanidad o de una parte de ella en el tiempo. Y es una actividad que tampoco es absolutamente aut\u00f3noma por m\u00e1s que los historiadores intervinientes \u00a0se propusieran ser absolutamente independientes y ajenos a toda predeterminaci\u00f3n de su pensamiento historiogr\u00e1fico, ya que aunque lo desearan fervientemente y dieran pasos en ese sentido nunca lo lograr\u00edan plenamente pues, como todas las personas, ellos tambi\u00e9n est\u00e1n atravesados por ideolog\u00edas, doctrinas, creencias, concepciones personales y adscripciones conscientes e inconscientes. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Incluso esta limitaci\u00f3n no es lo m\u00e1s comprometedor de la tarea social de historiar. Historiar, es sabido, no es lo mismo que recordar. Memoria no es lo mismo que historia. Las memorias son mayormente recuerdos de vida encarnados en la subjetividad, tanto que muchas veces son simples opiniones y en general se cimentan sobre arenas movedizas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En cambio, la producci\u00f3n de historia es una funci\u00f3n social acotada a determinadas productores y receptores, lo cual supone necesariamente responsabilidad social y consecuencias\u00a0 sociales. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Producir historia, producir el pasado, es ni m\u00e1s ni menos que producir la realidad, es decir, producir el presente. Por lo tanto, no es una funci\u00f3n en la que participen todos los miembros de una sociedad, y los que s\u00ed lo hacen est\u00e1n sujetos a normas expl\u00edcitas e impl\u00edcitas que deben respetar. Por ejemplo, no debe ser llevada a cabo a como d\u00e9 lugar y seg\u00fan el agrado de cada historiador ya que es una funci\u00f3n social con una finalidad que persigue una alta representatividad de casos particulares. De modo que una historia representa mayormente una abstracci\u00f3n o una s\u00edntesis, a diferencia de la memoria particular.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por otra parte, y a diferencia de la memoria que se centra sobre si misma como expresi\u00f3n de una subjetividad concreta, la historia investiga no s\u00f3lo hechos sino tambi\u00e9n y cada vez m\u00e1s, creencias, representaciones, sensaciones y expectativas sociales de otros \u00a0con las mismas exigencias y recaudos cient\u00edficos que aplica a la investigaci\u00f3n de los hechos.\u00a0\u00a0 \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahora bien, \u00bfy la memoria colectiva? \u00bfQu\u00e9 es eso? \u00bfQu\u00e9 valor e importancia tiene? En principio, no existe una memoria colectiva porque no existe una cabeza colectiva, sino muchas cabezas individuales. En realidad pueden existir memorias ampliamente extendidas socialmente pero que nunca ser\u00e1n \u00fanicas\u00a0 ni uniformes. De modo que s\u00ed existen memorias colectivas diversas y a menudo contrapuestas.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta afirmaci\u00f3n merece una aclaraci\u00f3n. Sobre todo desde la formaci\u00f3n de los estados naci\u00f3n y la educaci\u00f3n p\u00fablica de masas se han ido produciendo constantes intervenciones de los poderes hegem\u00f3nicos en las memorias colectivas que anteriormente atravesaban los tiempos por v\u00eda de la tradici\u00f3n. Por lo tanto, se han producido transformaciones en las memorias individuales tanto como en las representaciones colectivas,\u00a0 caracterizadas por una creciente uniformidad en su factura.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>De modo que los poderes p\u00fablicos y privados\u00a0 cada vez m\u00e1s cultivan mentalidades como si de tierras se tratara, con la diferencia de que a \u00e9stas \u00faltimas las consideran\u00a0 propiedad privada, en tanto que las mentalidades han llegado a constituir propiedad del Estado, a cargo de los gobiernos de turno.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por lo tanto, hablar de memoria colectiva hoy, sin efectuar aclaraciones previas, es hablar de memoria masificada producida desde el estado y los gobiernos, que se superpone a las\u00a0 memorias de los miembros de la sociedad influyendo sobre \u00e9stas, generalmente transform\u00e1ndolas de acuerdo a los\u00a0 intereses hegem\u00f3nicos. Pero tambi\u00e9n\u00a0 puede ocurrir que a nivel de memorias individuales tengan lugar procesos de resistencia contra la memoria colectiva manipulada. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esas resistencias tendr\u00e1n mayor o menor fuerza y firmeza seg\u00fan sean las particulares condiciones de todo tipo que caractericen a los individuos implicados: por ej., niveles de conocimiento, criticidad, posiciones y status, afinidades o adscripciones a formas de resistencia, etc. Muchas veces, pese a ser perif\u00e9ricas respecto a la centralidad de los poderes principales, la efectividad de esas resistencias puede ser mayor, como cuando se apoyan en claras determinaciones de tipo religioso, econ\u00f3mico o ideol\u00f3gico que les permiten -gracias a una relativa autonom\u00eda de aquellos- mayores grados de cohesi\u00f3n interna.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Intervenir en la producci\u00f3n de la realidad, cualquiera sea el instrumento y las modalidades utilizadas, encierra una cuota de poder precisamente por el poder de producir los encuadres mentales y los correspondientes\u00a0 marcos interpretativos que un grupo de personas que representan a otras personas ofrecer\u00e1n a la sociedad para su apropiaci\u00f3n supuestamente as\u00e9ptica e incontaminada. L\u00f3gicamente, existir\u00e1n entonces realidades diversas, algunas de car\u00e1cter hegem\u00f3nico y otras subordinadas o enfrentadas con las primeras.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Como ocurre con toda funci\u00f3n social en tanto sea legitimada, sus realizadores devienen\u00a0 agentes -de agencias o usinas-, con lo cual tiene lugar la colocaci\u00f3n institucional de sus producciones\u00a0 en el mercado de contenidos de la cultura global y de la cultura particular de que se trate.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Es sabido que la interacci\u00f3n con el pasado es fundamento de toda socializaci\u00f3n en tiempo presente, de modo que el proceso de producci\u00f3n de la realidad est\u00e1 necesariamente acompa\u00f1ado por el proceso de producci\u00f3n del pasado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ambos procesos requieren para su realizaci\u00f3n \u00a0condiciones sociales y culturales necesariamente dotadas de ciertos rasgos de estabilidad, o si se quiere de ciertas condiciones de conservatismo que cumplen una importante funci\u00f3n adicional: la de naturalizar la realidad. S\u00f3lo de ese modo podr\u00e1 ser adquirida y luego, eventualmente, aceptada, consensuada, acatada, criticada y por \u00faltimo rechazada.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los relatos hist\u00f3ricos,\u00a0 tanto los orales como los escritos, cumplen una funci\u00f3n conservadora de la cultura y la sociedad. En consecuencia, quienes intervienen en ellos como productores, emisores y consumidores (por lo general todos los humanos hacen todo eso simult\u00e1neamente) se posicionan ante el pasado \u2013por ende ante el presente- desde los extremos de la aceptaci\u00f3n al rechazo, como ya vimos.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ello sucede desde las convicciones y de las intenciones. Respecto de estas \u00faltimas, entonces, hay que tener en cuenta que \u00a0junto con las pasiones de cada historiador profesional act\u00faan tambi\u00e9n los designios de las agencias intervinientes en la producci\u00f3n hist\u00f3rica (en las cuales, adem\u00e1s de los historiadores, las academias y cen\u00e1culos, se incluyen las no menos importantes agencias editoriales y distribuidoras de libros). <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esos designios pueden ser propios y exclusivos de ellas, aunque frecuentemente les son inducidos por otras agencias del estado o del establishment\u00a0 tan interesadas unas como otras en la configuraci\u00f3n can\u00f3nica de las preceptivas oficiales acerca de la interpretaci\u00f3n\u00a0 ya no dir\u00e9 del pasado sino de la realidad, lo cual, tambi\u00e9n constituye el armado del futuro, la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n del futuro.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahora bien. \u00bfCu\u00e1les son los valores fundamentales en juego en estas operaciones?, \u00bfcu\u00e1les ser\u00e1n los que se deber\u00edan preservar para la producci\u00f3n de la realidad? <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para la ciencia historia el valor fundamental es la verdad. Para ella, para la filosof\u00eda y para la religi\u00f3n \u2013en ese orden- la verdad es intr\u00ednsecamente valiosa y debe ser dicha siempre, pero en forma completa. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para el mercado, en cambio, el valor fundamental es la realizaci\u00f3n de la mercanc\u00eda en todas sus etapas. S\u00f3lo cuando as\u00ed sucede el proceso correspondiente adquiere valor de verdad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Para el Estado y para sus agencias dependientes y aliadas el valor a preservar a rajatabla es la Raz\u00f3n de Estado, bajo las formas m\u00e1s duras o m\u00e1s blandas, seg\u00fan sea la importancia de los intereses en juego y las correspondientes conveniencias. S\u00f3lo en estos casos, los hechos o sus interpretaciones\u00a0 se convertir\u00e1n en valor de verdad para aqu\u00e9l.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cabe preguntarse c\u00f3mo se maneja esa confrontaci\u00f3n de intereses diversos, a menudo antag\u00f3nicos. Las formas var\u00edan seg\u00fan el correspondiente momento hist\u00f3rico. Por ej., \u00a0por m\u00e1s que un pa\u00eds tuviera \u00a0un sistema pol\u00edtico institucional firme, por caso el republicano, y por m\u00e1s que la forma de vida pudiera ser considerada, en principio,\u00a0 como democr\u00e1tica, habr\u00eda que explorar las particulares modalidades de ese republicanismo y de esa democracia en los hechos sociales concretos. Vale decir, las formas en que el poder concreto incide en el sistema desde lo pol\u00edtico, lo econ\u00f3mico, incluso \u2013frecuentemente- desde lo religioso; etc, etc. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En los hechos es f\u00e1cil comprobar la existencia de unas \u00e9pocas de confrontaci\u00f3n extrema o ag\u00f3nica y otras de conciliaci\u00f3n o de eclecticismos tanto consensuados como \u201cconducentes\u201d. Tambi\u00e9n hay momentos donde ciertas caracter\u00edsticas del poder concreto son demonizadas desde determinados patrones \u00e9ticos, \u00a0y otros en los cuales esas mismas caracter\u00edsticas son tenidas como novedades recomendables. Al decir esto \u00faltimo no pienso en historiadores o ide\u00f3logos particulares enfermos de autoritarismo o sectarismo, como tantos que hemos conocido, sino en posiciones pol\u00edticas p\u00fablicamente asumidas con enjundia por el poder mismo,\u00a0 aun siendo intr\u00ednsecamente perversas y ominosas. Tal el caso del \u201cstalinismo\u201d, aberraci\u00f3n hist\u00f3rica de triste recuerdo y merecido y eterno oprobio, equivalente al nazismo y al fascismo, pero que en la Argentina del siglo XXI ha sido asumido orgullosamente por algunos \u201crepresentantes del Pueblo\u201d como un valor cargado de amor y entrega a una supuesta \u00a0causa nacional y popular capaz de reciclar toda clase de insumos pol\u00edticos y econ\u00f3micos sin importarle en lo m\u00e1s m\u00ednimo sus lineamientos y trayectorias morales.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Recapitulando, el primer valor en desaparecer de la producci\u00f3n de historia es siempre la verdad cuando as\u00ed lo requiere el juego de la oferta y la demanda del mercado, o las necesidades y conveniencias del gobierno o del poder hegem\u00f3nico.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En consecuencia, \u00a1qu\u00e9 tremenda distancia existe en la realidad respecto de que la historia sea maestra de la vida o madre de la verdad!<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si la realidad se compone, se manipula, se disfraza, se maquilla, siempre se hace mediante las industrias culturales, el libro, la novela, el manual, la pel\u00edcula, el documental, la informaci\u00f3n de los mass media, que conllevan necesariamente deformaci\u00f3n siempre prolija y hasta bellamente plasmada \u00a0en\u00a0 sus correspondientes elementos formales. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La realidad se encarna en la conciencia, y la conciencia se realiza mediante la palabra. Cuando la realidad es mentida o impostada el veneno est\u00e1 en la palabra. Palabra pronunciada, evocada, escrita o archivada. Esa falsaria e indigna dama que transmite y comunica, que forma y deforma, que enciende y vivifica, que apaga y\u00a0 mata, y que sirve a cualquier amo seg\u00fan sea la paga. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero as\u00ed como la mentira se expresa y se lee mediante la palabra envenenada,\u00a0 tambi\u00e9n la verdad, o al menos, la luz, o incluso una claridad menor que esta \u00faltima \u00a0requieren de la palabra para combatir a la primera. Esto, que es una obviedad, es a menudo olvidado. Y no deber\u00eda ser as\u00ed si se tiene en alto, con claridad y convicci\u00f3n como deber\u00eda ser, que la condici\u00f3n de lo humano es por definici\u00f3n y vocaci\u00f3n el lugar de la verdad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>De modo que como las palabras no tienen vida propia, no combaten por cuenta propia, no eligen sus\u00a0 argumentos para demostrar, convencer, persuadir\u00a0 ni disuadir sino que son armas o instrumentos de hombres con conciencia y voluntad,\u00a0 la verdad, fruto de la creatividad humana, siempre se impondr\u00e1 y marcar\u00e1 el l\u00edmite de la mentira.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por eso mismo, un cerebro no es un dep\u00f3sito limpio, ordenado y espacioso, sino un campo de combate permanente en el cual la conciencia experimenta saltos formidables.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por cierto, las dudas, las incertezas, los miedos, constituyen grados de oscuridad y de dolor. Pero s\u00f3lo despu\u00e9s de haberlas experimentado es posible conocer y apreciar la luz.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HISTORIA, \u201cMAESTRA DE LA VIDA\u201d, \u201cMADRE DE LA VERDAD\u201d. \u00a0 POR CARLOS SCHULMAISTER \u00a0 \u00a0 Para Cicer\u00f3n la historia era \u201cmaestra de la vida\u201d y para Cervantes \u201cmadre de la verdad\u201d. En realidad, ambas sentencias eran y son \u00a0expresiones de deseo, esperanzas de que as\u00ed sea, apuestas al futuro respecto de que la historia sirva [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1411,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-31709","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-8fr","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31709","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1411"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=31709"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/31709\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=31709"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=31709"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=31709"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}