{"id":31015,"date":"2012-10-29T08:09:04","date_gmt":"2012-10-29T12:39:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=31015"},"modified":"2014-06-07T12:17:08","modified_gmt":"2014-06-07T16:47:08","slug":"paralelismos-historicos-de-peron-a-chavez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/10\/29\/paralelismos-historicos-de-peron-a-chavez\/","title":{"rendered":"Juan Domingo Per\u00f3n, o esto ya lo hab\u00eda vivido"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"31301\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/10\/29\/paralelismos-historicos-de-peron-a-chavez\/peron\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron.jpg?fit=648%2C388&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"648,388\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"peron\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron.jpg?fit=648%2C388&amp;ssl=1\" class=\"size-medium wp-image-31301 aligncenter\" title=\"peron\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron-300x179.jpg?resize=300%2C179\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"179\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron.jpg?resize=300%2C179&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron.jpg?resize=320%2C191&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron.jpg?resize=145%2C86&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron.jpg?resize=495%2C296&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/peron.jpg?w=648&amp;ssl=1 648w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Indro Montanelli fue un gran escritor y periodista italiano, nacido en 1909. En su juventud fue fascista, cuando Mussolini estaba en su apogeo;\u00a0sin embargo, por avatares de la vida tuvo la oportunidad de conocer al monstruo por dentro y se asque\u00f3, tomando una posici\u00f3n netamente\u00a0contraria a partir de ese momento. Fue tan independiente como para ser acusado a la vez de fascista y de comunista; por su parte, se defin\u00eda\u00a0anarco-conservador. Logr\u00f3 ser amado y odiado por igual a trav\u00e9s de su largu\u00edsima carrera; como muestra de ello, basta se\u00f1alar el atentado del\u00a0que fuera v\u00edctima en el a\u00f1o 1977, cuando una c\u00e9lula de las Brigadas Rojas lo marc\u00f3 como objetivo pol\u00edtico y lo abale\u00f3. Tiene en su haber unos 70\u00a0libros, de historia y cr\u00f3nicas por lo general, m\u00e1s un enorme n\u00famero de art\u00edculos de prensa, acumulados en sus m\u00e1s de sesenta a\u00f1os de carrera\u00a0activa.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Uno de sus mejores libros, en mi opini\u00f3n, se llama \u00abLos encuentros (Gli incontri)\u00bb. Si se quisiera reconstruir la historia mundial de la primera\u00a0mitad del siglo XX, yendo de lo particular a lo general, ese libro dar\u00eda material suficiente. Se trata de centenares de semblanzas de personajes\u00a0de toda \u00edndole y de todas las nacionalidades, que Montanelli tuvo la oportunidad de conocer en muchos casos a profundidad.<\/p>\n<p>En estos d\u00edas me invitaron a participar en un proyecto literario, y acud\u00ed a ese libro para buscar documentaci\u00f3n. Debo aclarar que el volumen\u00a0lleg\u00f3 a mi casa cuando era un pre-adolescente, tal vez a finales de los a\u00f1os 60, y fue una de mis primeras lecturas serias. El libro en cuesti\u00f3n\u00a0es, o mejor dicho era, una estupenda edici\u00f3n, encuadernado en cuero y con una sobrecubierta dura que proteg\u00eda las p\u00e1ginas; me llam\u00f3 la\u00a0atenci\u00f3n por la forma antes de que por el fondo; lo intu\u00eda importante y solemne, gracias a sus caracteres en oro y sus m\u00e1s de mil p\u00e1ginas de\u00a0papel biblia. Claro que hoy en d\u00eda su antiguo esplendor desapareci\u00f3, perdi\u00f3 una de sus tapas y parte del \u00edndice al final del volumen, pero su<br \/>\ncontenido est\u00e1 relativamente intacto. Lo he retomado en diversas etapas de mi vida, para reconfirmar hechos y datos, y contrastar visiones.\u00a0Para m\u00ed es una especie de referencia r\u00e1pida, y puedo encontrar con relativa facilidad ciertos art\u00edculos por los cuales he pasado antes repetidas\u00a0veces.<\/p>\n<p>Como es mi costumbre cuando lo tomo de la biblioteca, lo abro al azar en cualquier parte y dejo que me lleve a trav\u00e9s de sus p\u00e1ginas; casi\u00a0nunca me defrauda, pero tambi\u00e9n casi nunca llega a sorprenderme, dada mi familiaridad con \u00e9l. Pero esta vez ocurri\u00f3 algo diferente: consegu\u00ed\u00a0una semblanza que me ilumin\u00f3 como un rel\u00e1mpago en una noche sin luna. Voy a tratar de traducirla de la mejor manera que me sea posible,\u00a0pero consciente del adagio \u00abtraduttore, traditore\u00bb. Yo saqu\u00e9 mis propias conclusiones, espero que quienes lean el art\u00edculo hagan lo propio.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Per\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Desde el balc\u00f3n de la Casa Rosada, Per\u00f3n le habla esta ma\u00f1ana al pueblo. Por m\u00e1s que se haya vuelto fastidioso, como tenor, todav\u00eda no\u00a0tiene rivales. Y un tenor hace falta, en Argentina. Todos bostezan, aburridos. Pero nadie se resignar\u00eda a no tenerlo.<\/p>\n<p>La fuerza de Per\u00f3n est\u00e1 en su logorrea, en la sorprendente facilidad que tiene para reducir todas las cuestiones a t\u00e9rminos simples, de\u00a0divertirse \u00e9l mismo con sus lados rid\u00edculos y de conmoverse con los pat\u00e9ticos. \u00bfSe trata de responderle a los que lo acusan de haber\u00a0depauperado el Tesoro de las monedas valiosas y sobre todo de los d\u00f3lares que antes abundaban? Per\u00f3n se asoma al balc\u00f3n, abre los\u00a0brazos como para abarcar toda la multitud que lo aclama, y se encadena: \u00abHermanos m\u00edos, dicen que nuestras finanzas est\u00e1n mal porque se\u00a0acabaron los d\u00f3lares. Yo soy un hombre del pueblo, un hombre como ustedes, y de estos asuntos no entiendo mucho. Tal vez sea cierto que\u00a0hoy no tenemos d\u00f3lares. Tal vez sea cierto que ayer ten\u00edamos. \u00bfPero cuantos de estos legendarios d\u00f3lares, hermanos m\u00edos, fueron a parar a\u00a0sus bolsillos?\u00bb Grito de la multitud: \u00ab\u00a1Ninguno!\u00bb<\/p>\n<p>Y Per\u00f3n contin\u00faa: \u00ab\u00bfCuantas veces, en los tiempos en los cuales se dice que Argentina los regurgitaba, vieron ustedes un d\u00f3lar?\u00bb Grito de la\u00a0multitud: \u00ab\u00a1Nunca!\u00bb Y Per\u00f3n sigue: \u00abNi siquiera yo, que soy un hombre del pueblo como ustedes, los he visto. Y cuando voy a comprar un kilo de\u00a0pan, no es con d\u00f3lares que pago, sino con pesos. \u00bfY ustedes?\u00bb Grito de la multitud: \u00ab\u00a1Nosotros tambi\u00e9n!\u00bb<\/p>\n<p>Y entonces Per\u00f3n, siempre en el mismo estilo y con los mismos argumentos, se presta a desarrollar sus concepciones econ\u00f3micas. Y todo est\u00e1\u00a0claro. No hay problema, como dice. Y los descamisados desalojan la plaza, despu\u00e9s de un derroche de osannas y de aplausos, convencidos\u00a0de ser la gente m\u00e1s rica sobre la tierra y de saber m\u00e1s, sobre econom\u00eda, que Ricardo y Pareto.<\/p>\n<p>Fue con esta misma simplicidad que enfrent\u00f3 hace algunos meses el problema de las relaciones con la iglesia y respondi\u00f3 a los que trataron\u00a0de disuadirlo de llevar a cabo las acciones peligrosas que estaba a punto de acometer. Pero no lo hizo solamente desde el balc\u00f3n y para uso\u00a0de los descamisados. Lo hizo en su despacho presidencial de Casa Rosada, con cuantos acudieron a consultarlo y a aconsejarlo. \u00ab\u00bfYo,\u00a0anticat\u00f3lico?\u00bb Le dijo al nuncio apost\u00f3lico. \u00ab\u00a1Mire!\u00bb Y se\u00f1al\u00f3 hacia el crucifijo que le cuelga encima de la cabeza. \u00abTengo otro en la cabecera de\u00a0la cama, en mi quinta. Y todas las noches me arrodillo delante de \u00e9l y rezo. Rezo por el alma de mi inolvidable compa\u00f1era&#8230;\u00bb y en ese momento<br \/>\nla voz se le rompi\u00f3 en un sollozo que a su vez le rompi\u00f3 el coraz\u00f3n al prelado. Quien regres\u00f3 a casa convencido de que se trataba de\u00a0habladur\u00edas. El presidente hab\u00eda respondido a todas sus peticiones: \u00ab\u00a1C\u00f3mo no!, no hay problema&#8230; Pero claro, es sencill\u00edsimo&#8230;\u00bb. Y, despu\u00e9s\u00a0de que saliera el nuncio, firm\u00f3 la ley que ordenaba \u00a0exactamente lo opuesto a lo que hab\u00eda prometido.<\/p>\n<p>Sin embargo Per\u00f3n no es un mentiroso, y ese es su secreto. \u00c9l actuaba de completa buena fe cuando le dec\u00eda al nuncio que cada noche reza\u00a0por su alma y por la de su inolvidable compa\u00f1era. Tal vez lo hace realmente, cuando se encuentra entre el crucifijo y el retrato de Evita. Tal vez\u00a0se da golpes de pecho y llora. Pero despu\u00e9s le vienen a decir que un un cura en C\u00f3rdoba o Entrerrios habl\u00f3 mal de \u00e9l o lo que es peor, de la\u00a0difunta; entonces regresa furioso a Casa Rosada, abre violentamente las puertas del balc\u00f3n, y a los descamisados que acudieron en masa\u00a0anuncia la reforma laica con un lenguaje digno de Mart\u00edn Lutero, se calienta, se exalta, trasciende en la herej\u00eda y sobre la ola de aclamaciones\u00a0que surgen desde la plaza anuncia, o hace anunciar, la cruzada contra la iglesia: \u00ab\u00bfA quien prefieren, hermanos? \u00bfAl hombre que les habla en\u00a0un idioma incomprensible, d\u00e1ndoles la espalda, o el que les habla en su mismo idioma mir\u00e1ndolos a los ojos?\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente, una vez que se formula el problema en estos t\u00e9rminos, no pueden existir dudas sobre la respuesta.<\/p>\n<p>Alg\u00fan bienintencionado trata de advertirlo: La Argentina es un pa\u00eds, si no de profunda fe, ciertamente de arraigadas costumbres cat\u00f3licas,\u00a0garantizadas por la f\u00e9rrea unidad familiar, por la severa y susceptible monogamia, por el cr\u00e9dito que todav\u00eda tiene la virginidad de las mujeres\u00a0solteras. Es un pa\u00eds, Argentina, en donde los caf\u00e9s, hasta aquellos iluminados con luces de ne\u00f3n, con pretensiones modernistas, tienen dos<br \/>\ncompartimientos: para las familias, y para hombres solos. Pero Per\u00f3n no le da importancia, dice \u00abno hay problema\u00bb y ordena combatir la\u00a0familia introduciendo el divorcio, y mortificar la austeridad instituyendo los prost\u00edbulos, el comercio de pornograf\u00eda y los shows de \u00abstreep tease\u00bb.<\/p>\n<p>El nuncio regresa con la cara contra\u00edda por el esfuerzo de parecer severo. No lo logra completamente, porque es un hombre dulce, de p\u00e1lidas\u00a0mejillas debajo de la canosa cabellera, iluminadas por dos grandes ojos azules. Y delante de ese prelado, que se encuentra m\u00e1s a gusto en la\u00a0indulgencia que en el anatema, el crucifijo es tomado por Per\u00f3n con ambas manos, y con un largo mon\u00f3logo, salpicado de \u00abpueblo, popular,<br \/>\njusticia social, verdad\u00bb demuestra que todo lo que hace lo hace por y para el Evangelio. Se vuelve a conmover, llora, besa el crucifijo. Besa el\u00a0anillo del nuncio. Y cuando \u00e9ste le pide reconsiderar ciertas decisiones, que desorientar\u00edan las conciencias de los cat\u00f3licos argentinos,\u00a0responde \u00ab\u00a1C\u00f3mo no, c\u00f3mo no! No hay problema&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Es la respuesta que le diera tambi\u00e9n a los generales la ma\u00f1ana del 16, cuando, justo despu\u00e9s del primer bombardeo, Lucero lo hizo conducir\u00a0(los maliciosos dicen: traducir) frente a ellos, al Ministerio de Guerra. El golpe de los Comandos de Marina hab\u00eda fallado, pero pod\u00eda renovarse\u00a0como de hecho sucedi\u00f3 un par de horas despu\u00e9s, y por las calles estaban disparando. El vicesecretario de la Confederaci\u00f3n General del\u00a0Trabajo, De Pietro, hab\u00eda radiado a los descamisados la orden de dirigirse a Casa Rosada para apoyar al padre del pueblo, al Hermano de\u00a0todos. Decomisando todos los medios de transporte, a costas de la vida de sus conductores de ser necesario. Pero la situaci\u00f3n estaba en<br \/>\nmanos del Ej\u00e9rcito, es dec\u00edr, de quienes lo ten\u00edan detenido. Entre las condiciones que le impusieron para respaldarlo estaba tambi\u00e9n la de\u00a0echar para atr\u00e1s la lucha contra la Iglesia. Pero Per\u00f3n pareci\u00f3 caer de las nubes ante esa petici\u00f3n. \u00bfHab\u00eda \u00e9l luchado contra la Iglesia?\u00a0\u00bfCu\u00e1ndo? \u00bf\u00c9l, el hombre del crucifijo, el viudo de Evita la Santa? Lo generales lo conocen porque es uno de ellos, aunque haya sido un poco\u00a0olvidado; y no se contentaron con su palabra, quisieron garant\u00edas. \u00ab\u00a1C\u00f3mo no!\u00bb, respondi\u00f3 Per\u00f3n, \u00abno hay problema&#8230;\u00bb. Y tom\u00f3 el bol\u00edgrafo para\u00a0firmar sobre cualquier declaraci\u00f3n que le fuera presentada.<\/p>\n<p>Si, lo conocen, los generales. Sin embargo, ni siquiera ellos pudieron resistir a la capacidad oratoria de Per\u00f3n, a su ametrallamiento de \u00abpatria,\u00a0unidad, grandeza nacional, honor, gloria&#8230;\u00bb. Tambi\u00e9n porque Per\u00f3n, pronunciando esas palabras, se conmovi\u00f3, se exalt\u00f3, llor\u00f3 recordando los\u00a0tiempos de la Academia Miltar y del Regimiento, los desfiles con la bandera. Y las batallas. Si, tambi\u00e9n las batallas: no las que el combati\u00f3,\u00a0porque no combati\u00f3 ninguna, sino aquellas que podr\u00eda combatir y que tal vez combatir\u00e1 con sus queridos hermanos generales. Y concluy\u00f3\u00a0aceptando todas sus condiciones: \u00ab\u00a1C\u00f3mo no!, \u00a1C\u00f3mo no!, no hay problema&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Si sus interlocutores le creyeron, eso no se sabe. Pareciera imposible, dado que es la tercera o la cuarta vez que ellos se enfrentan con Per\u00f3n, y le escuchan repetir que en ninguna de sus peticiones hay alg\u00fan problema, y por lo tanto, como no, ser\u00e1n satisfechas. Y despu\u00e9s todo vuelve a\u00a0ser como antes. Es decir, no todo, precisamente. Algo sustancioso y perdurable, de todas esas crisis, aparece siempre. El \u00abEstado de\u00a0emergencia\u00bb, por ejemplo, que una vez decretado, a Per\u00f3n se le olvida derogar y de hecho est\u00e1 en vigor, ininterrumpidamente, desde hace dos\u00a0a\u00f1os, y que contempla doble remuneraci\u00f3n para tropa y oficiales. Porque tambi\u00e9n con esto, en el fondo, no hay problema&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfSuceder\u00e1 tambi\u00e9n esta vez, despu\u00e9s de la crisis del 16 de junio \u00a0que, a decir verdad, fue bastante m\u00e1s seria que las anteriores? Est\u00e1n de por\u00a0medio cientos de cad\u00e1veres, esta vez, media flota a\u00e9rea fugada a Montevideo, dos almirantes presos, y muchas firmas en muchos papeles.\u00a0Sin embargo Per\u00f3n siempre puede objetar, a quien le exija ma\u00f1ana honrar los compromisos, que hay que mantener la plaza en paz, es decir, \u00a0la Confederaci\u00f3n del Trabajo, acostumbrada a ver en \u00e9l el hombre para el cual no hay problemas a la hora de realizar reformas sociales. Y solamente \u00e9l puede hacerlo, porque en el mito popular es \u00abel jefe que cumple\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfCon quien est\u00e1, Per\u00f3n? \u00bfCon los generales a los cuales garantiza el orden de la plaza, o con la plaza a la cual le garantiza el apoyo de los\u00a0generales? Tal vez ni siquiera \u00e9l lo sabe, que le llora l\u00e1grimas igualmente verdaderas, con la misma conmoci\u00f3n, a los unos y a la otra, y\u00a0cierra sus d\u00edas de lucha contra la iglesia d\u00e1ndose golpes de pecho arodillado delante del crucifijo. \u00c9l sabe solamente esto: que nadie, a largo plazo,\u00a0puede resistirse a sus sollozos, a su sonrisa cordial, a su simpat\u00eda humana, a su inquebrantable convicci\u00f3n de que en este mundo no hay\u00a0problema. Y de hecho ver\u00e1n lo que suceder\u00e1 tambi\u00e9n despu\u00e9s de los \u00faltimos acontecimientos: el prisionero de los generales se embolsillar\u00e1 a\u00a0sus carceleros, uno a uno, con una simple pr\u00f3rroga indefinida del \u00abEstado de emergencia\u00bb.<\/p>\n<p>Solo una revuelta inesperada, que le permita a los insurgentes no mirarlo directamente a los ojos y no le de tiempo a \u00e9l de acudir al balc\u00f3n,\u00a0podr\u00e1 defenestrarlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Indro Montanelli fue un gran escritor y periodista italiano, nacido en 1909. En su juventud fue fascista, cuando Mussolini estaba en su apogeo;\u00a0sin embargo, por avatares de la vida tuvo la oportunidad de conocer al monstruo por dentro y se asque\u00f3, tomando una posici\u00f3n netamente\u00a0contraria a partir de ese momento. 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