{"id":30867,"date":"2012-10-15T23:12:16","date_gmt":"2012-10-16T03:42:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=30867"},"modified":"2012-10-16T14:36:04","modified_gmt":"2012-10-16T19:06:04","slug":"de-los-mitos-heroicos-o-cuando-matar-y-morir-es-honorable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/10\/15\/de-los-mitos-heroicos-o-cuando-matar-y-morir-es-honorable\/","title":{"rendered":"DE LOS MITOS HEROICOS, O CUANDO MATAR Y MORIR ES HONORABLE"},"content":{"rendered":"<p><strong>DE LOS MITOS HEROICOS, O CUANDO MATAR Y MORIR ES<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong>POR CARLOS SCHULMAISTER<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>El Diccionario Sapiens (ed. 1981) reza para el t\u00e9rmino \u201cHero\u00edsmo: esfuerzo elevado de la voluntad y la abnegaci\u00f3n, que lleva al hombre a realizar actos extraordinarios en servicio de Dios, de sus semejantes o de la patria\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Y para \u201cAbnegaci\u00f3n: sacrificio de la voluntad, de los intereses o de los afectos en servicio de Dios o de los semejantes\u201d. (Aunque no lo diga expresamente, de hecho se ha incluido tambi\u00e9n hist\u00f3ricamente la Patria).<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>En tanto que para \u201cAbnegar: renunciar voluntariamente a pasiones, deseos o intereses\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>No s\u00f3lo la raz\u00f3n mueve al mundo, tambi\u00e9n lo hace la sinraz\u00f3n. En realidad, la mal llamada sin-raz\u00f3n, pues \u00e9sta es una forma de la primera y no su ausencia, o, por lo menos, no su ausencia total. Hist\u00f3ricamente se ha asociado a la raz\u00f3n con el bien y a la sinraz\u00f3n con el mal. De ello se ha desprendido una equivocada f\u00f3rmula de sentido com\u00fan seg\u00fan el cual lo bueno descansa sobre lo racional y lo malo sobre lo irracional. Pero no necesariamente esta ecuaci\u00f3n es exacta, pues el mal, para serlo, necesita de la racionalidad, de la inteligencia, si no ser\u00eda un mero acto instintivo, por ende sin responsabilidad para sus autores.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>A modo de ejemplo, el m\u00e1s famoso de los genocidios conocidos: el Holocausto, requiri\u00f3 de altas proporciones de inteligencia \u2013pensamiento racional, l\u00f3gica- que no estuvo solamente en la concepci\u00f3n de la idea y de los fines, (en la formulaci\u00f3n filos\u00f3fica, ideol\u00f3gica o pol\u00edtica) sino tambi\u00e9n y muy especialmente en la ingenier\u00eda necesaria para optimizar los recursos disponibles para su ejecuci\u00f3n. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Siendo el hombre un ser racional, la inteligencia de la humanidad funciona como un sistema, no como simples saberes y actos aislados. De modo que los andamiajes o sistemas de sentido producidos y transmitidos en la historia son formulaciones racionales, pero ello no impide que algunas piedras basales no est\u00e9n correctamente articuladas con las dem\u00e1s. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Con frecuencia sucede que, como en una construcci\u00f3n de mamposter\u00eda realizada por chapuceros, alg\u00fan ladrillo no est\u00e9 correctamente encajado o ensamblado con los vecinos pero que se haya ocultado el defecto con el revoque. Y sin embargo, el edificio permanece en pie y parece s\u00f3lidamente afirmado. Por m\u00e1s que la experiencia nos ense\u00f1e que no se puede construir un castillo sobre la arena, so riesgo de que se venga abajo m\u00e1s temprano que tarde, nada impide hacerlo en condiciones menos riesgosas \u2013pero igualmente riesgosas- que por l\u00f3gica diferir\u00e1n y reducir\u00e1n los \u00a0modos y consecuencias\u00a0 de su inexorable \u00a0colapso.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>La humanidad, an\u00e1logamente, se reproduce mediante insumos materiales y simb\u00f3licos que reorganiza y as\u00ed crea y recrea y a todo lo explica y lo justifica con l\u00f3gicas impecables que parecen conferirle gran solidez. Tr\u00e1tese, otra vez, de objetos materiales o de ideas de todo tipo.\u00a0 No obstante, mucha de esa edificaci\u00f3n hist\u00f3rica posee fundamentos err\u00f3neos, a menudo producidos a designio. Sin embargo, la solidez de lo edificado parece indiscutible. Tal el caso, emblem\u00e1tico por cierto, de cosmogon\u00edas y religiones que se mantienen en pie desde tiempos insondables.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Una de las fuentes principales de este fen\u00f3meno de perduraci\u00f3n lo constituyen los mitos y las mitolog\u00edas. Particularmente los mitos heroicos, conocidos por todos los pueblos del planeta en todos los tiempos, a menudo con rasgos similares, como es com\u00fan en la vida social gen\u00e9rica de la humanidad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin embargo, la gestaci\u00f3n de muchos mitos heroicos no siempre se ha producido por causa de una credulidad popular, espont\u00e1nea y an\u00f3nimamente consolidada a lo largo del tiempo. Por el contrario, con frecuencia nacieron de un acto mistificador, justificado por la necesidad de contar con un relato fundacional, creador y original, concreto y deliberadamente perge\u00f1ado, transmisor de emoci\u00f3n, de sentimentalismo y trascendencia espiritual, efectos mediante las cuales se buscaba anclar el origen de una historia colectiva, o el de un linaje particular, volc\u00e1ndolo en el correspondiente relato m\u00edtico. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Tanto los mitos como los h\u00e9roes a ellos asociados han estado relacionados con intereses, concepciones o cosmogon\u00edas relacionadas y pertenecientes\u00a0 a un poderoso, a una clase, un estamento, un grupo, una casa din\u00e1stica, o una causa pol\u00edtica, religiosa o ideol\u00f3gica, los cuales transmitir\u00e1n y confirmar\u00e1n a trav\u00e9s del discurso y la imaginer\u00eda, y con mayor o menor vitalidad y fidelidad seg\u00fan tiempos y lugares futuros, a tenor de los innumerables cambios que atravesar\u00e1n.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El poder cohesivo y legitimante del particularismo identitario que los mitos representan al interior de sus respectivos colectivos socioculturales, junto con el sentido final\u00edstico que les proveen, y la carga espiritual aristocratizante que brinda el culto de los h\u00e9roes a las generaciones posteriores, permiten comprender la funcionalidad y finalidad de su existencia en relaci\u00f3n con la construcci\u00f3n y el ejercicio del poder real y simb\u00f3lico sobre hombres y sociedades del pasado, del presente y del futuro. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Una vez echados a andar, los mitos tienen el poder de ocultar sus or\u00edgenes, as\u00ed como la identidad de sus verdaderos beneficiarios, facilitando la creencia general de que \u201cel acceso colectivo a su uso y disfrute es libre\u201d, seg\u00fan fraseolog\u00eda de moda. Sin embargo, ning\u00fan mito es inocente o inocuo.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hasta hace muy poco, en Argentina, los mitos y los h\u00e9roes no se discut\u00edan. Propon\u00e9rselo e intentarlo era descabellado y altamente sospechoso pues se reputaba como un intento disolvente de \u201clos n\u00facleos morales de la nacionalidad\u201d (fraseolog\u00eda nacionalista ya superada que habilitaba la puesta en marcha de ejemplares procedimientos estatales y sociales de castigo). Hoy se considera un acto \u201cdestituyente\u201d y los mencionados procedimientos han cambiado, pero siguen existiendo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La escuela, las fechas patrias, los\u00a0 actos patrios escolares y c\u00edvico-militares, los s\u00edmbolos nacionales, los libros de historia y de geograf\u00eda, hasta los mismos mapas, eran veh\u00edculos para su apropiaci\u00f3n expl\u00edcita e impl\u00edcita, como aquel exiguo p\u00e1rrafo en letra peque\u00f1a y a pie de p\u00e1gina en el libro de historia antigua de primer a\u00f1o de Jos\u00e9 Cosmelli Iba\u00f1ez, publicado desde 1961 hasta el presente, referido a los trescientos espartanos de Le\u00f3nidas que enfrentaron a un mill\u00f3n de persas muriendo por la patria en las Term\u00f3pilas. O el relato conmovedor de la madre espartana a la que le comunicaron que su hijo hab\u00eda muerto en combate y que se enorgullec\u00eda porque lo hab\u00eda hecho por la Patria. La defensa del suelo natal, del territorio, de la Patria, interpelaban a los vivos y\u00a0 demandaban la ofrenda de valores extremos, de esos que albergan los corazones y que manan \u00a0cuando fluye la sangre generosamente derramada en la liturgia del combate. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ambos relatos son abrumadoramente dudosos en cuanto a su veracidad, pese a lo cual cumplieron grandes servicios a la patria (reducida en esos tiempos a las polis) pero m\u00e1s a\u00fan al posterior patriotismo nacional de los griegos hasta llegar al Occidente contempor\u00e1neo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La historia argentina est\u00e1 poblada de h\u00e9roes de talla descomunal, junto a otros de discutible heroicidad, demasiado peque\u00f1os frente a los primeros. En muchos casos, con estaturas y jerarqu\u00edas\u00a0 ganadas\u00a0 en vida pero p\u00e9rdidas\u00a0 en la posteridad; otras veces sucedi\u00f3 lo contrario: habi\u00e9ndoseles escapado\u00a0 la gloria en vida -y no simplemente por una cabeza sino por varios cuerpos- el procerato y el hero\u00edsmo atribuido post mortem les fueron inventados y adjudicados por famosos \u00a0historiadores \u201corg\u00e1nicos\u201d.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Cuando las glorias leg\u00edtimamente obtenidas se confunden con otras adquiridas con m\u00e9todos espurios, todos los h\u00e9roes pasan por tales en las penumbras de la historia oficialmente consagrada, y\u00a0 todos sirven a los fines a los que se hallan alineados. Si bien, \u00faltimamente han aparecido nuevos h\u00e9roes contraculturales producidos por ciertos\u00a0 mistificadores profesionales de turno. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin embargo, la historia no construye h\u00e9roes civiles, que los hay en abundancia y cuyas acciones heroicas son con frecuencia m\u00e1s conmovedoras que las referidas a los h\u00e9roes \u00e9picos en batallas convencionales o irregulares. Una conducta heroica es, por ej., dejar de comer el \u00fanico mendrugo de pan disponible para d\u00e1rselo a alguien con m\u00e1s hambre; o como dice el poeta: no dormir esta noche si hay un ni\u00f1o en la calle; arrojarse a aguas turbulentas para salvar a un ni\u00f1o a punto de ahogarse; entrar a una casa que est\u00e1 incendi\u00e1ndose para rescatar a un ocupante en peligro de muerte; la opci\u00f3n de vida del Dr. Maradona de quedarse para siempre en la selva chaque\u00f1a para servir a los necesitados; lo mismo que el Dr. Albert Schweitzer renunciando al mundo acad\u00e9mico de Alemania para crear un hospital en Lambaren\u00e9, o \u00a0la Madre Teresa de Calcuta consagr\u00e1ndose a los pobres. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Hero\u00edsmo como abnegaci\u00f3n, como renuncia y entrega voluntaria al pr\u00f3jimo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0En todos los casos, los mitos heroicos que entran en la historia son mitos ag\u00f3nicos, de combatientes humanos entre si. Matar y morir es la\u00a0 conducta extrema que el mito heroico pone en valor.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Yo descreo absolutamente de esta clase de h\u00e9roes. Me resultan tremendamente conmovedores los millones de personas de todas las edades que estuvieron, murieron y sobrevivieron en los campos de exterminio del Holocausto. Con virtudes, con altivez, con fuerzas casi imposibles de sacar, con sonrisas y afecto,\u00a0 y tambi\u00e9n con miserias, con flaquezas, con locura, ellos\u00a0 son h\u00e9roes para mi.\u00a0 <\/strong><\/p>\n<p><strong>Pero para la mayor\u00eda no son h\u00e9roes sino an\u00e9cdotas y estad\u00edsticas que terminan en olvido colectivo. Por eso es que los genocidios nunca son prevenidos: porque son olvidados. En cambio, los h\u00e9roes \u00e9picos son rescatados, representados, exaltados, proyectados al futuro y tomados como ejemplos de vida para los vivos y para nuestros descendientes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Estos efectos residuales negativos que produce esta clase de heroicidad no son imputables, por lo general, a los presuntos h\u00e9roes en torno a los cuales se generan, sino a los mistificadores de turno, sean civiles o militares, religiosos o laicos, gobernantes y gobernados, autoritarios y sometidos. Ellos son quienes de mil maneras expl\u00edcitas e impl\u00edcitas perpet\u00faan el c\u00edrculo vicioso de la heroicidad de origen religioso y pol\u00edtico, heroicidad de bando y de facci\u00f3n, nunca de car\u00e1cter universal.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En Espa\u00f1a hay muchos casos de mitos y hero\u00edsmos al servicio de causas personales o de facci\u00f3n. Recuerdo dos en los que el mito es siempre el mismo: el de la Patria (con may\u00fascula, como ente metaf\u00edsico) y los h\u00e9roes respectivos dispuestos a morir por ella, a aceptar la muerte con alegr\u00eda, como si de una amiga se tratara, seg\u00fan clamaba cierta poes\u00eda envenenada de falangismo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Uno de ellos es el de Don Alonso P\u00e9rez de Guzm\u00e1n, defensor de la plaza de Tarifa, sitiado en 1294 por el infante Don Juan en alianza con los benimerines del norte de \u00c1frica. El infante captur\u00f3 a Pedro Alonso, hijo de Don Alonso, y lo present\u00f3 maniatado afuera del castillo, amenazando con degollarlo all\u00ed mismo si su padre no se rend\u00eda. Pero Don Alonso no s\u00f3lo se neg\u00f3 sino que dijo que le dar\u00eda su propio cuchillo para matar a su hijo y a otros cinco hijos si los tuviera, y all\u00ed mismo le arroj\u00f3 su cuchillo en prueba de su determinaci\u00f3n. Enfurecido, Don Juan lo degoll\u00f3 en el acto y catapult\u00f3 la cabeza hacia el interior del castillo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La otra leyenda es la del coronel Moscard\u00f3, atrincherado en el Alc\u00e1zar de Toledo, el 23 de julio de 1936, durante la Guerra Civil Espa\u00f1ola. Se trata del mismo tipo de h\u00e9roe que en los ejemplos anteriores. Ese d\u00eda nace la leyenda nacionalista (reproducida en innumerables sitios de Internet) seg\u00fan la cual el Jefe de las milicias republicanas que asediaban el Alc\u00e1zar hab\u00eda telefoneado al coronel Moscard\u00f3 que si no se rend\u00eda ejecutar\u00edan en diez minutos\u00a0 a su\u00a0 hijo Luis, de 24 a\u00f1os,\u00a0 capturado esa ma\u00f1ana.<\/strong><\/p>\n<p><strong>La leyenda menciona el siguiente di\u00e1logo:<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00abPara que vea que es verdad le va a hablar\u00bb \u2014dijo aquel hombre, llamado Cabello.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00ab\u00bfQu\u00e9 ocurre, hijo m\u00edo?\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00abNada, \u2014respondi\u00f3 el muchacho \u2014que dicen que me fusilar\u00e1n si el Alc\u00e1zar no se rinde\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00abSi fuera cierto \u2014contest\u00f3 su padre, el coronel Moscard\u00f3 \u2014encomienda tu alma a Dios, grita un \u00a1Viva Espa\u00f1a! y muere como un h\u00e9roe. Adi\u00f3s, hijo m\u00edo, un \u00faltimo beso\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00abAdi\u00f3s, padre, \u2014contest\u00f3 Luis \u2014un beso muy grande\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong><br \/>\nCabello se puso al tel\u00e9fono nuevamente, entonces Moscard\u00f3 contest\u00f3 que no hac\u00eda falta esperar que se cumplieran los diez minutos pues&#8230;<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <strong>\u00ab\u2026 el Alc\u00e1zar no se rendir\u00e1 jam\u00e1s\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Incluso habr\u00eda escuchado por tel\u00e9fono el disparo en la nuca de su hijo. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Un mes despu\u00e9s, el 26 de septiembre, la plaza semiderruida es recuperada por las tropas nacionalistas del general Varela. Moscard\u00f3, cuadr\u00e1ndose marcialmente, habr\u00eda contestado, imperturbable y lac\u00f3nico (como buen habitante de la Laconia, seg\u00fan ese famoso libro de historia antigua de primer a\u00f1o): <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u2014 \u00abMi general, sin novedad en el Alc\u00e1zar\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hoy se sabe que este relato es una leyenda, una falsa historia, que Luis Moscard\u00f3 muri\u00f3 el 23 de agosto ejecutado por los republicanos junto con otros presos como represalia por un bombardeo de los nacionalistas, y que el tel\u00e9fono del Alc\u00e1zar estaba cortado desde antes del 23 de julio. Y lo mismo se dice del mito de Guzm\u00e1n el Bueno. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Ah, la Patria! \u00a1Ah, la paternidad! La madre espartana, fr\u00eda, dura y orgullosa rediviva en la Espa\u00f1a brutal, desde donde el nacionalismo y el catolicismo la proyectar\u00e1n a Am\u00e9rica para que contin\u00fae generando modelos de pensar y sentir como se debe, como corresponde a todo hombre de bien, cat\u00f3lico y nacionalista por supuesto. \u00a1De qu\u00e9 otro modo si no!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Patria, la del pueblo y la raza;\u00a0 paternidad, la de la sangre y el amor. Ambas fundidas en el imaginario colectivo del momento, exaltadas en los tiempos del romanticismo y de los Estados Naci\u00f3n para sentirse orgullosamente enlazados con la grandeza de aquellos \u201cfundadores\u201d medievales.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a1Qu\u00e9 mezcla repugnante de soberbia, vanidad y narcisismo!<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ambos relatos son construcciones falaces de los hechos hist\u00f3ricos. Sin embargo, igual que muchos otros, han servido para alimentar emociones muy \u00edntimas en el alma de los espa\u00f1oles falangistas, as\u00ed como en los nacionalistas contempor\u00e1neos de Hispanoam\u00e9rica, especialmente los del primer peronismo, y en sus descendientes, muchos de ellos protagonistas marciales del segundo peronismo, que hab\u00edan recibido el mito del coronel Moscard\u00f3 por transmisi\u00f3n oral de sus padres, por lecturas (cuando todav\u00eda se le\u00edan libros) o por \u201ccursillos\u201d especiales en innumerables cofrad\u00edas cat\u00f3licas y militares de esos a\u00f1os. <\/strong><\/p>\n<p><strong>A finales de los a\u00f1os \u00b460 y comienzos de los \u00b470 la \u00e9pica guerrillera creaba un relato y una imaginer\u00eda poblada de h\u00e9roes juveniles, vivientes, de carne y hueso, cuyas vidas se presentaban reproductibles, imitables, al alcance la mano de aquellos que ten\u00edan sed de absolutos y cre\u00edan que las luchas por Dios y, o, por la Patria, eran formas trascendentales de redenci\u00f3n de la muerte inexorable. He ah\u00ed, pues, nuevos modelos vivos a imitar por los hombres\u00a0 de aquellas generaciones juveniles.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Valent\u00eda, temeridad, coraje, eran valores atribuibles s\u00f3lo a h\u00e9roes y semidioses en lucha. La dignidad y la altivez tambi\u00e9n eran mod\u00e9licas, como cuando el coronel Dorrego\u00a0 pidi\u00f3 que le alcanzaran una chaqueta antes de enfrentar el pelot\u00f3n de fusilamiento, o la del coronel Chilavert no aceptando el perd\u00f3n de Urquiza ni el fusilamiento por la espalda, propio de los traidores. Sin embargo, en el fusilamiento del general Aramburu, acusado por sus ejecutores del asesinato del general Valle y otros militares y civiles en 1956, aquel pidi\u00f3 que le ataran los cordones de los zapatos antes de ser ejecutado. Lo que hizo, en realidad, fue vengarse para toda la eternidad de todos ellos al hacerle hincar la cerviz a quien cumpli\u00f3 ese pedido, reduci\u00e9ndolos a la m\u00ednima expresi\u00f3n moral. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Conste que todas han sido muertes injustas ya que no hay muerte justa, y que toda muerte mancha a sus ejecutores. No importa a qu\u00e9 bando hayan pertenecido.<\/strong><\/p>\n<p><strong>El hero\u00edsmo de matar y morir por Dios, por la Patria o por la comunidad es tal en el contexto de un imaginario del patriotismo concebido como la virtud mayor del hombre de la colmena. Imaginario compuesto de im\u00e1genes de acci\u00f3n, brillantes, emotivas, conmovedoras, que aluden a sentimientos de coraje y valent\u00eda, a abnegaci\u00f3n, a amores y odios sublimes, todo lo cual se presenta en determinados momentos de la historia de un individuo como un \u201cllamado\u201d. Quien lo perciba, quien lo sienta, quien lo atienda, se unir\u00e1 a la historia general, y si perece en combate se elevar\u00e1 a la gloria de los h\u00e9roes ol\u00edmpicos.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Muchos hombres y mujeres fueron seducidos por un ardiente patriotismo extremo para dar y recibir la muerte, y muchos lo hicieron por absoluto convencimiento. Sin embargo, en otros muchos casos, en la larga historia del nacionalismo, y tambi\u00e9n del comunismo, expresiones ambas del colectivismo, muchas entregas de la vida no fueron causadas por un aut\u00e9ntico patriotismo, por m\u00e1s extraviado que fuera, sino tambi\u00e9n por una megaloman\u00eda feroz. La psicolog\u00eda tiene mucho para decir, desde hace mucho tiempo, acerca de ciertas conductas suicidas y temerarias de ra\u00edz egoc\u00e9ntrica y narcisista, que vale la pena conocer despojados de prejuicios y con criticidad, como debe ser respecto de cualquier asunto: siempre se debe decir la verdad, pero toda la verdad. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Por \u00faltimo, matar y morir por la patria, extremos que suelen ir juntos, constituyen conductas repudiadas por el cristianismo \u2013no hace falta mayor abundamiento al respecto-, precisamente la religi\u00f3n m\u00e1s representativa de Iberoam\u00e9rica, que es donde florece y se propaga como peste esta clase de mitos. Y tambi\u00e9n son rechazadas por el pensamiento pacifista desde la antig\u00fcedad hasta hoy, as\u00ed como tambi\u00e9n por el pensamiento \u00e1crata. <\/strong><\/p>\n<p><strong>Ciertamente, matar y morir busc\u00e1ndose una \u00e9tica y una est\u00e9tica de respaldo, es \u2013como el rom\u00e1ntico \u201cvivir peligrosamente\u201d- una intensa manera de sentirse vivo para muchas personas. <\/strong><strong>La mistificaci\u00f3n de vivir a trav\u00e9s del h\u00e9roe, clonado con \u00e9l, reivindicado en \u00e9l, encarnado en \u00e9l a partir de un sufrimiento indecible, proporciona un sentido de pertenencia a un supuesto n\u00facleo de dignidad colectiva de la raza, de la naci\u00f3n, del linaje o del apellido,\u00a0 concebidas con caracter\u00edsticas metaf\u00edsicas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y eso sin importar la insignificancia o la miserabilidad que de hecho se pueda portar como capital real, como en el caso de Judas, que se sinti\u00f3 grande por unas horas, ni las miserias y extrav\u00edos reales, idiosincr\u00e1ticos, del \u201cpueblo\u201d que a un personaje as\u00ed le haya tocado en suerte. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>No obstante, es una opci\u00f3n equivocada y tremendamente ego\u00edsta, para nada valiente por m\u00e1s que pueda parecerlo, sino altamente cobarde por las condiciones y las legitimaciones no s\u00f3lo morales sino eficientistas con que a menudo se realiza el matar, y sin hablar de la maldad que habita dicho acto en todos los casos y circunstancias. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Siempre, absolutamente siempre, matar por la patria, o por Dios, o por nuestros semejantes, a\u00fan en una guerra externa legalmente declarada, es siempre una desgracia que afecta no s\u00f3lo a los combatientes sino a todo el g\u00e9nero humano.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><em><strong>\u201c<\/strong><\/em><strong><em>El valor no es estar dispuesto a matar porque se posee un arma; hay un valor que vale mucho m\u00e1s que \u00e9se, aunque pueda temblar el cuerpo y vacilar la carne: es el valor moral de defender una idea\u201d<\/em> (Am\u00edlcar Vasconcellos, pol\u00edtico uruguayo perseguido por la\u00a0 dictadura militar de su pa\u00eds, en su famoso libro Febrero Amargo).<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DE LOS MITOS HEROICOS, O CUANDO MATAR Y MORIR ES POR CARLOS SCHULMAISTER \u00a0 El Diccionario Sapiens (ed. 1981) reza para el t\u00e9rmino \u201cHero\u00edsmo: esfuerzo elevado de la voluntad y la abnegaci\u00f3n, que lleva al hombre a realizar actos extraordinarios en servicio de Dios, de sus semejantes o de la patria\u201d. Y para \u201cAbnegaci\u00f3n: sacrificio [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1411,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3],"tags":[],"class_list":{"0":"post-30867","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-descontento"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-81R","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30867","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1411"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30867"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30867\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30867"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30867"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30867"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}