{"id":30301,"date":"2012-10-08T15:32:12","date_gmt":"2012-10-08T20:02:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=30301"},"modified":"2012-10-11T15:53:35","modified_gmt":"2012-10-11T20:23:35","slug":"del-amor-y-la-violencia-del-cristianismo-y-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/10\/08\/del-amor-y-la-violencia-del-cristianismo-y-la-iglesia\/","title":{"rendered":"DEL AMOR Y LA VIOLENCIA DEL CRISTIANISMO Y LA IGLESIA"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>DEL AMOR Y LA VIOLENCIA DEL CRISTIANISMO Y LA IGLESIA<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><strong>POR CARLOS SCHULMAISTER<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Para los cristianos resulta cuasi natural demonizar la violencia del Islam y de otras religiones de oriente, al punto que \u00e9sta viene a ser funcional a la\u00a0 necesidad de ocultar, olvidar y negar la propia violencia y el odio generados a lo largo de la historia en el seno de las comunidades religiosas del tronco\u00a0 judeo-cristiano. <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Sin \u00e1nimo ni pretensiones de desconocer aquella violencia, ni de subestimar su perfil y su magnitud, intento llevar al lector a tomar conciencia de\u00a0 que la violencia est\u00e1 presente en todos los campos de la vida social, sin que ninguno pueda salvarse de ella, por lo cual resulta hip\u00f3crita\u00a0 hacerse cruces ante\u00a0 la violencia \u201cajena\u201d sin blanquear antes la propia, tal como sucede actualmente.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Recordando la famosa, interesante, esclarecedora y olvidada pol\u00e9mica entre Lisandro De la Torre y Monse\u00f1or Francescchi, sostenida p\u00fablicamente durante largos meses en dos peri\u00f3dicos porte\u00f1os de la d\u00e9cada de 1930 -publicada luego como \u201cLa cuesti\u00f3n social y un cura\u201d- viene a mi memoria una afirmaci\u00f3n de aquel gigante intelectual y moral acerca de que algunas religiones orientales llegaban en sus planteos doctrinales acerca del Bien a niveles de sublimidad, lo cual \u00e9l no ve\u00eda reflejado en el cristianismo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Por cierto, la Iglesia Cat\u00f3lica ha predicado el mandato cristiano del amor exaltando el deber de los creyentes de negarse a si mismos en beneficio del pr\u00f3jimo, o sea de renunciar a sus deseos, conveniencias, intereses, derechos y merecimientos. Y digo \u201cha predicado\u2026\u201d pues a ella, como instituci\u00f3n, le ha faltado cumplimiento, m\u00e1s all\u00e1, por cierto,\u00a0 de muchas p\u00e1ginas memorables y conmovedoras de la encarnaci\u00f3n de aquel mandato, de lo cual dan testimonio la santidad y la religiosidad de individuos y comunidades cristianas de todas las \u00e9pocas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin recurrir a los Evangelios, tan abundantes en ense\u00f1anzas y mandatos de amor, recordemos por un lado el deber de \u201cponer la otra mejilla\u201d en lugar de practicar venganza, violencia o ira cuando nuestras expectativas se ven injustamente defraudadas; y por otro, el propio sacrificio de Jesucristo en la cruz. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En ambos casos es el otro, el pr\u00f3jimo, los dem\u00e1s, los destinatarios del amor cristiano cuando \u00e9ste se traduce fundamentalmente en dar, antes que en recibir, tal como expresa aquel famoso poema cuya autor\u00eda se atribuye a San Francisco. Especialmente en aquel verso que dice: \u201cEs dando como se recibe\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Esta gradaci\u00f3n superlativa del deber de amar de los cristianos llega a su punto m\u00e1ximo toda vez que incluye el deber de amar hasta a los propios enemigos. Creo que en este punto, el cristianismo est\u00e1 por encima de cualquier otra confesi\u00f3n religiosa. Por lo menos, en un plano doctrinal.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>De modo que el amor cristiano es fundamentalmente un amor activo, o en acci\u00f3n, un amor objetivable, demostrable, visible; no reductible a una abstracci\u00f3n sentimental del amor sino a su encarnaci\u00f3n y puesta en acto concreto. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Siendo as\u00ed, la entrega del amor cristiano no tiene l\u00edmites ni reservas, salvo que por causa de ella se perjudique a alguien que es acreedor de nuestros deberes de amor con anterioridad. Por ejemplo, un padre que es \u00fanico sost\u00e9n de su familia, o su \u00fanico protector frente a peligros reales y potenciales serios no debe dejarla desprotegida para acudir en auxilio de terceros si con ello agrava aquellos riesgos y peligros. O una persona que tiene el noble prop\u00f3sito de ir, supongamos, al \u00c1frica, a ayudar a quienes padecen hambre y enfermedades por causa de la miseria de ese continente, no deber\u00eda hacerlo si para ello debe abandonar a sus padres ancianos cuando \u00e9l representa su \u00fanica ayuda. As\u00ed lo indica una sencilla racionalidad y una s\u00f3lida responsabilidad, convertidas en recaudos fundamentales para el ejercicio del amor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>De modo que el amor cristiano entra\u00f1a responsabilidad no s\u00f3lo te\u00f3ricamente sino de hecho. No es un vago sentimiento de bondad con un objeto difuso que no llega a materializarse y del cual no nace ninguna responsabilidad. El amor cristiano debe demostrarse mediante las obras de amor. Por consiguiente, una obra de amor realizada en beneficio del pr\u00f3jimo, sea \u00e9ste una sola persona, varias o muchas, no puede implicar paralelamente da\u00f1os y perjuicios\u00a0 para otras, tambi\u00e9n independientemente del n\u00famero o cantidad de \u00e9stas. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>El n\u00facleo del amor es la entrega sincera, desinteresada, que no pretende ni busca recompensa de ninguna clase. El amor es eso cuando se cumplen estos requisitos. No siendo as\u00ed, es lo m\u00e1s parecido al ego\u00edsmo. Pero como el ego\u00edsmo ha sido considerado muchas veces como veh\u00edculo o fuente del amor y de la entrega al pr\u00f3jimo me adelanto a negarlo desde ya, pese a que cuando era joven me pareci\u00f3 leg\u00edtimo. M\u00e1s adelante me explicar\u00e9 al respecto.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Pues bien, el deber ser del cristiano aut\u00e9ntico reside fundamentalmente en la obligaci\u00f3n de amar al pr\u00f3jimo. Esto es as\u00ed desde la \u00e9tica del cristianismo m\u00e1s puro. Sin embargo, la fe de la Iglesia Cat\u00f3lica ha entrado hist\u00f3ricamente en contradicciones toda vez que ha admitido y convalidado requerimientos del Estado para la utilizaci\u00f3n de la fuerza y la violencia, por lo dem\u00e1s legitimada y legalizada desde otros cartabones ajenos a las creencias religiosas y tan profanos como el derecho, la pol\u00edtica y la administraci\u00f3n. \u00c9stos dar\u00e1n origen a diversos instrumentos regulatorios no s\u00f3lo de su ejercicio sino del ejercicio del <em>no amor<\/em> -en un extremo de la gradaci\u00f3n- hasta directamente del <em>odio, el dolor, la crueldad, el sufrimiento<\/em>, en el otro extremo. Es decir, de todas las manifestaciones antag\u00f3nicas del amor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahora bien, aquella respuesta de Jesucristo, \u201cdad a C\u00e9sar lo que es de C\u00e9sar, y a Dios lo que es de Dios\u201d, fuente de una extensa producci\u00f3n argumental desde entonces, sobre todo a favor de ella, es una contradicci\u00f3n basada en el hecho inexcusable de que no se puede servir a dos amos al mismo tiempo, cosa que ya los primeros cristianos reconocieron. No s\u00f3lo porque C\u00e9sar era Augusto, o sagrado, es decir, divinizado, sino porque la consiguiente obligaci\u00f3n de servir en los ej\u00e9rcitos, de la cual nace el soldado, aquel que habitualmente utiliza armas para matar, es la m\u00e1xima contradicci\u00f3n del mandato de amor a los enemigos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Y digo \u201carmas para matar\u201d porque si bien \u00e9stas pueden ser elementos disuasorios,\u00a0 atemorizantes y disciplinantes est\u00e1n concebidas para que de su uso pleno y total resulte la muerte de otros humanos devenidos en \u201cenemigos\u201d. Por lo dem\u00e1s, el \u00fanico equipamiento de los ej\u00e9rcitos que no est\u00e1 destinado a matar ni a destruir, sino estrictamente para la propia defensa est\u00e1 constituido \u00fanicamente por los antiguos escudos. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>De ah\u00ed, pues, la negativa de los primeros cristianos y de muchos cristianos actuales a tomar las armas como servicio ciudadano por contradecir el mandato de Jesucristo de poner la otra mejilla en caso de agravios u ofensas. Tanto as\u00ed que el cristianismo m\u00e1s puro y profundo manda no matar a otro u otros ni siquiera para defenderse cuando \u00e9stos pongan en riesgo la propia vida.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>En consecuencia, ese cristianismo no admite ninguna legitimaci\u00f3n de la guerra, y mucho menos de la \u201cguerra justa\u201d, tal como efectivamente ha sido elaborado y sostenido por la teolog\u00eda cat\u00f3lica hasta la actualidad.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahora bien, si se examina detenidamente la llamada historia sagrada del judeo-cristianismo se hallar\u00e1n en el Antiguo Testamento innumerables ejemplos de violencia de toda clase, admitida, legitimada y legalizada dentro del mismo pueblo hebreo, al punto de que actualmente en ciertos pa\u00edses dar\u00edan lugar a la intervenci\u00f3n de los defensores de los \u201cderechos humanos\u201d. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Sin embargo, m\u00e1s atroz que el hecho de que aquella violencia, odios y desamores hayan sido admitidos y practicados por el pueblo hebreo resulta que ellas hayan sido \u201cordenadas\u201d muchas veces por el propio Dios de Israel, autor y promotor temible de muerte, da\u00f1o, destrucci\u00f3n, violencia y sufrimiento, de modo que ese Dios Padre no parece realmente un Dios de amor.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Si a ello se a\u00f1ade la existencia de una previa guerra celestial entre el Bien y el Mal, de la cual -pese a la derrota de los representantes de este \u00faltimo- el Mal contin\u00faa en combate, esto pone en duda otra vez la superioridad del primero sobre el segundo, y la certeza de que el Bien sea efectivamente tan bueno y deseable toda vez que la teolog\u00eda cat\u00f3lica ha establecido que el Mal cumple una funci\u00f3n necesaria en el plan divino.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Recuerdo que en los a\u00f1os 60\u00b4s del siglo XX, a aquella respuesta de Jesucristo, antes citada, que entra\u00f1aba el acatamiento a la ley de los hombres tanto como a la ley de Dios, los cristianos tercermundistas\u00a0 le contrapon\u00edan el evangelio de San Mateo, concretamente la expulsi\u00f3n de los mercaderes del templo por parte de Jesucristo, de la cual se desprend\u00eda una legitimaci\u00f3n del ejercicio de la violencia que respond\u00eda a los fines de ese cristianismo encarnado y exaltado. Todo ello asociado a la hip\u00f3tesis de la lucha de los zelotes contra la dominaci\u00f3n romana. Lucha nacional con la cual habr\u00eda simpatizado Jesucristo e incluso Juan el Bautista. <\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Hoy sabemos cu\u00e1nto da\u00f1o enorme se produjo al pr\u00f3jimo desde las c\u00fapulas dirigenciales de la sinagoga y del templo cristiano, tanto como el producido por otras religiones al margen del judeo-cristianismo, por causa de int\u00e9rpretes, comentaristas, te\u00f3logos y canonistas oficiales, generalmente conservadores y tradicionalistas, as\u00ed como tambi\u00e9n sabemos cu\u00e1nto enorme da\u00f1o ha producido el fanatismo individual y colectivo de los cristianos en general, puestos a ejecutar mandatos \u201coficiales\u201d con cargo al cristianismo tanto como a las diversas\u00a0 iglesias cristianas y no s\u00f3lo a la cat\u00f3lica, y el producido por las interpretaciones \u201clibres\u201d, rupturistas, de base y no de c\u00fapula, durante tantos siglos, antes del Concilio Vaticano II y despu\u00e9s de \u00e9ste.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>o0o\u00a0\u00a0 o0o\u00a0\u00a0 o0o<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 DEL AMOR Y LA VIOLENCIA DEL CRISTIANISMO Y LA IGLESIA \u00a0 \u00a0 POR CARLOS SCHULMAISTER \u00a0 \u00a0 Para los cristianos resulta cuasi natural demonizar la violencia del Islam y de otras religiones de oriente, al punto que \u00e9sta viene a ser funcional a la\u00a0 necesidad de ocultar, olvidar y negar la propia violencia y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1411,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-30301","post","type-post","status-publish","format-standard","category-descontento"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-7SJ","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30301","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1411"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=30301"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/30301\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=30301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=30301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=30301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}