{"id":2964,"date":"2009-05-01T15:14:05","date_gmt":"2009-05-01T19:44:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=2964"},"modified":"2009-05-01T15:25:52","modified_gmt":"2009-05-01T19:55:52","slug":"miralba-y-los-perros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/05\/01\/miralba-y-los-perros\/","title":{"rendered":"Miralba y los perros"},"content":{"rendered":"<p><span><span> <\/span>Siempre era de noche cuando sal\u00eda al colegio, tanto que nunca me sent\u00eda como si fuera la madrugada, como si el alba estuviera cerca, sino m\u00e1s bien parec\u00eda que estuvieran en distintos pa\u00edses, mi casa y el colegio, la luna y el sol. <\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Apenas me vest\u00eda y me preparaba, y sal\u00eda a la calle para esperar que mi t\u00eda me pasara buscando, el primer olor que sent\u00eda era el de la humedad acumulada de la noche. No era ning\u00fan fresco aroma del roc\u00edo: para eso se necesita luz. No hab\u00eda tampoco ni el menor rasgu\u00f1o del calor que tanto se critica al mediod\u00eda, sino un fr\u00edo que congela las visiones, los sabores, las sensaciones, los sonidos y hasta los olores. La repugnante humedad nocturna que todav\u00eda no ha metamorfoseado en roc\u00edo persiste en su pena natural de asquear a los hombres, de mezclarse con las hojas muertas \u2013y, preferentemente, secas\u2013, de acaparar las cunetas y desbordar las cloacas. Sufre la humanidad por el olor a mojado, despierta ascos y envidias pero nunca felicidad. Pues en este detritus matutino, la verde y h\u00fameda venganza de la luna, me sentaba yo todas las \u00abma\u00f1anas\u00bb a esperar que llegase mi t\u00eda, Miralba. Yo me despertaba solo para no molestar a mis padres, quienes dorm\u00edan hasta unas horas m\u00e1s tarde. La cu\u00f1ada de Miralba (esa era mi madre) hab\u00eda acordado con ella, quien s\u00ed sal\u00eda m\u00e1s temprano, que me buscase todas las ma\u00f1anas y me llevase al colegio para esquivar las colas que se formaban apenas unos minutos despu\u00e9s. <\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span><!--more-->Lo que me llamaba la atenci\u00f3n de mi t\u00eda es que ella me abr\u00eda la puerta de su carro siempre con aquel entusiasmo&#8230; como si la madrugada no le hiciera ning\u00fan efecto, como si anduviera despierta desde hac\u00eda horas y el sol hubiera dejado a\u00fan su estela en sus pupilas. Esa felicidad injustificada en Miralba me llevaba a odiarla (el olor a mojado despierta envidias, ya lo dije), adem\u00e1s de que, a fuerza de la costumbre, asociaba con ella los d\u00edas escolares, que parec\u00edan interminables para un ni\u00f1o como lo era yo en ese entonces. Yo me montaba con aquella cara tan de dormido y tan de encabronado, y la alegr\u00eda de Miralba permanec\u00eda inc\u00f3lume ante mi negatividad matinal. Ese choque de perspectivas sobre la vida y, m\u00e1s precisamente, sobre la madrugada era ya una rutina para el tiempo de los perros, por lo que s\u00f3lo lo menciono para tratar de explicar mi resentimiento hacia esa t\u00eda m\u00eda, tan feliz por el olor a cloaca rebosada del infame roc\u00edo.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Me gustaba pensar que el asqueroso olor a moho que s\u00f3lo aparece en la agon\u00eda de la noche era, realmente, el olor del mar. Que el viento \u00e1rtico que me atacaba era una brisa c\u00e1lida y cargada de salitre, cuyos sonidos no proven\u00edan de los \u00e1rboles temblorosos sino de las olas alteradas por el astro argentino. Que Miralba no estaba all\u00ed y que su carro era un barco de esos de madera que ya no existen. Pero era siempre una fantas\u00eda f\u00fatil porque se acababa cada vez que ve\u00eda la grotesca sonrisa absurda de mi t\u00eda. Y es hoy que me doy cuenta de que mi met\u00e1fora oce\u00e1nica no era sino el disfraz de la lejan\u00eda que me rodeaba la infancia: yo <em>viv\u00eda<\/em> lejos de mi <em>vida<\/em>.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>La cara de Miralba convert\u00eda al salitre en humedad y las olas en pu\u00f1ales. Mi tortura ya era bastante inhumana aun antes del tiempo de los perros.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>No obstante, siempre trataba de reiniciar mi imagen mental del mar. Mientras segu\u00eda siendo oscuro ve\u00eda yo entre las nubes una pista de un sol opaco y que brillaba a pesar de ello. \u00c9ste dejaba escapar rayos negros de luz que calentaban el mar y las tablas del nav\u00edo. Pero entonces hablaba Miralba.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>\u2014\u00bfTienes sue\u00f1o, X&#8230;?<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Su voz sonaba como clarinetes rotos en mi imaginaci\u00f3n, como trompetas que anuncian malas noticias. Desaparecieron el mar embravecido por la noche y el sol negro que se escond\u00eda en el cielo para ser sustituidos por la densa jungla que me separaba de la ciudad y un prehist\u00f3rico puente de hierro \u2013o acero, no estoy seguro\u2013 de cuya c\u00faspide colgaba un cartel ahogado en \u00f3xido en el cual se habr\u00eda podido leer en un siglo lejano<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"center\"><span>\u00abPUENTE VIEJO GARC\u00cdA\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Usualmente no me fijaba en los detalles de esa estructura met\u00e1lica pero hoy no puedo olvidarla y se me ha quedado grabado ese nombre porque fue esa noche en ese puente en donde Miralba \u2013creo yo, a\u00fan no estoy seguro de qu\u00e9 fue lo que pas\u00f3\u2013 atropell\u00f3 al primero de los perros.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Claramente escuch\u00e9, o\u00ed los chillidos del animal; el golpe del carro fue notable y preocupante: era obvio que nos hab\u00edamos llevado <em>algo<\/em> por el medio, y el ladrido final de la criatura me confirm\u00f3 su especie. Al menos a m\u00ed: Miralba ni se inmut\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>\u2014\u00bfTe pasa algo, X&#8230;?\u2014me pregunt\u00f3 al ver mi alarma.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>\u2014\u00bfNo sentiste algo, t\u00eda?<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>\u2014Nada, <em>m&#8217;hijo<\/em>, acu\u00e9state y du\u00e9rmete.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Y su sonrisa no cambiaba. Comenc\u00e9 a creer que todo me lo hab\u00eda imaginado como parte de mi fantas\u00eda naval, as\u00ed que segu\u00ed el consejo de Miralba y trat\u00e9 de dormirme. Pas\u00f3 mucho tiempo, mucho tiempo, para que retornara el golpe, y el amanecer todav\u00eda nada que se dignaba en aparecer.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Me despert\u00e9 y me sobresalt\u00e9 al sentir el golpe que le sucedi\u00f3 al primero. Me asom\u00e9 a la ventana y vi a un perro muerto aferrado por las costillas a la rueda trasera y llegu\u00e9 a ver a la delantera aplastando a otro can y vaciando sus tripas azules y rojas sobre el asfalto. Me puse l\u00edvido pues no es normal para un ni\u00f1o ver a, no ya un perro muerto, sino dos, m\u00e1s el que estaba seguro ahora que hab\u00edamos atropellado mientras cruz\u00e1bamos el<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"center\"><span>\u00abPUENTE VIEJO GARC\u00cdA\u00bb<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: center; line-height: 150%;\" align=\"center\"><span>(Pero Miralba permanec\u00eda sonriendo)<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Lo que antes me imagin\u00e9 que era un barco se hab\u00eda convertido en una locomotora que avanzaba cada vez m\u00e1s r\u00e1pidamente, llev\u00e1ndose cualquier cosa infortunada que estuviera en su v\u00eda. El sonido del cuerpo inerte del perro dando vueltas en la rueda y chocando r\u00edtmicamente contra la carretera creaba el ambiente propicio para un tren a vapor en movimiento:<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: center;\" align=\"center\"><em><span style=\"font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;High Tower Text&quot;,&quot;serif&quot;;\" lang=\"EN-US\">Sh<span> <\/span>Sh<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: center;\" align=\"center\"><em><span style=\"font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;High Tower Text&quot;,&quot;serif&quot;;\" lang=\"EN-US\">Sh<span> <\/span><span> <\/span>Sh<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: center;\" align=\"center\"><em><span style=\"font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;High Tower Text&quot;,&quot;serif&quot;;\" lang=\"EN-US\">Sh<span> <\/span><span> <\/span><span> <\/span>Sh<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: center;\" align=\"center\"><em><span style=\"font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;High Tower Text&quot;,&quot;serif&quot;;\">Sh<span> <\/span><span> <\/span><span> <\/span>Sh<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: center;\" align=\"center\"><em><span style=\"font-size: 12pt; line-height: 115%; font-family: &quot;High Tower Text&quot;,&quot;serif&quot;;\">Sh<span> <\/span>Sh<span> <\/span>Sh<\/span><\/em><\/p>\n<p><span><span> <\/span>Ya para el cuarto y quinto perros que mataba mi t\u00eda como sin darse cuenta el remordimiento me atac\u00f3 a m\u00ed, como si yo fuera el culpable cuando en verdad parec\u00eda ser el \u00fanico testigo. Tanta era la carga injustificada de conciencia que, cuando matamos al perro n\u00famero seis y luego al siete, me empezaron a doler los pies de tanto presionar un pedal de freno invisible para salvar a las despistadas criaturas. La sangre y energ\u00eda que enviaba mi cuerpo a mis piernas torturadas por la presi\u00f3n me comenzaba a afectar la cabeza hasta que me sent\u00eda mareado. Ya para cuando hab\u00edamos pisado al octavo can hab\u00eda dejado de intentar in\u00fatilmente de detener los pies de Miralba (quien, por cierto, continuaba sin darse cuenta a pesar de que el carro ya iba hasta m\u00e1s lento por la cantidad de v\u00edsceras que estorbaban su marcha).<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>S\u00ed not\u00e9 que el sol hab\u00eda comenzado a salir (al parecer ya hab\u00edamos cruzado varios husos horarios), pero las n\u00e1useas que sent\u00eda no me dejaban verlo claramente. Parec\u00eda, m\u00e1s bien, una estrella que estuviera haci\u00e9ndose m\u00e1s peque\u00f1a y yo, junto a \u00e9l, a su ritmo, me hund\u00eda m\u00e1s en mi asiento y en mi mareo. Casi no sent\u00ed cuando pisamos al noveno can, y luego al d\u00e9cimo. Yo continuaba ahog\u00e1ndome en esa oscuridad ma\u00f1anera, en ese bajo profundo del carro de Miralba. Por alguna raz\u00f3n me sobresalt\u00f3 el und\u00e9cimo y \u00faltimo perro, que me infundi\u00f3 una angustia incomparable; no estaba seguro si era por la sensaci\u00f3n de hundimiento que ten\u00eda o por la realizaci\u00f3n repentina de que parec\u00eda que me estuviera quedando ciego.<\/span><\/p>\n<p><span><span> <\/span>La inesperada libertad que me sac\u00f3 de mi letargo fue la puerta del carro abri\u00e9ndose, dejando entrar mucha luz. Era como si mi cuerpo fuera uno de esos sarc\u00f3fagos de los faraones egipcios, as\u00ed, tal cual, y que, al abrirse, la momia que se encontrara all\u00e1 adentro ser\u00eda el mismo, exacto e id\u00e9ntico yo, s\u00f3lo que m\u00e1s peque\u00f1o y m\u00e1s vivo, no embalsamado. M\u00e1s inerte ser\u00eda la urna ceremonial, que antes fuera mi propio cuerpo&#8230; como una cris\u00e1lida en forma de mariposa con una mariposa reposando adentro&#8230; no s\u00e9 si me explico&#8230; Bueno, eso era, y lo sigue siendo ahora, la sensaci\u00f3n de ser libre para m\u00ed: haber sido escondido en un sarc\u00f3fago, como el sol negro entre las nubes madrugadoras. Miralba me bes\u00f3 el cachete con su cara de alegr\u00eda antes de que me bajara a trancos de su carro, como si aquel fuera otro d\u00eda ordinario. La puerta abierta me dejaba salir a la entrada del colegio, en la que me par\u00e9 y sostuve con impasibilidad, hasta que detall\u00e9 todo el veh\u00edculo de mi t\u00eda: tapizado en sangre y partes de perros muertos, que hasta parec\u00edan ladrar todav\u00eda de dolor. Pero, al notar que los compa\u00f1eros y maestros que me recib\u00edan no reaccionaban ante tan grotesca visi\u00f3n \u2013como lo hab\u00eda hecho mi t\u00eda Miralba\u2013, me di por entendido que aquello era algo perfectamente normal. Di media vuelta y reflexion\u00e9 sobre la lejan\u00eda de mi hogar, viendo ya al sol en su cenit y las actividades en curso propias de una ma\u00f1ana al borde de convertirse en tarde.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: right; line-height: 150%;\" align=\"right\"><em><span>Animus a Nemo<\/span><\/em><span>,<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 6pt 0cm; text-align: right; line-height: 150%;\" align=\"right\"><span>Abril de 2009.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siempre era de noche cuando sal\u00eda al colegio, tanto que nunca me sent\u00eda como si fuera la madrugada, como si el alba estuviera cerca, sino m\u00e1s bien parec\u00eda que estuvieran en distintos pa\u00edses, mi casa y el colegio, la luna y el sol. 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