{"id":29133,"date":"2012-09-08T13:37:10","date_gmt":"2012-09-08T18:07:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=29133"},"modified":"2012-09-08T14:08:03","modified_gmt":"2012-09-08T18:38:03","slug":"amuay-lo-peor-esta-por-venir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/09\/08\/amuay-lo-peor-esta-por-venir\/","title":{"rendered":"AMUAY: Lo peor est\u00e1 por venir"},"content":{"rendered":"<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"29135\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/09\/08\/amuay-lo-peor-esta-por-venir\/amuay\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?fit=998%2C665&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"998,665\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"amuay\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?fit=696%2C464&amp;ssl=1\" class=\"alignnone  wp-image-29135\" title=\"amuay\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?resize=599%2C399\" alt=\"\" width=\"599\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?w=998&amp;ssl=1 998w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?resize=320%2C213&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?resize=145%2C96&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?resize=495%2C329&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/amuay.jpg?resize=670%2C446&amp;ssl=1 670w\" sizes=\"auto, (max-width: 599px) 100vw, 599px\" \/><\/p>\n<p>Quise esperar un tiempo para ir contra la tendencia natural frente a los desastres, esa en la que primero la gente se solidariza y hace su mejor esfuerzo para luego desentenderse del asunto.<\/p>\n<p><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"29137\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/09\/08\/amuay-lo-peor-esta-por-venir\/fases-de-un-desastre\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/fases-de-un-desastre.jpg?fit=467%2C296&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"467,296\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"fases de un desastre\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/fases-de-un-desastre.jpg?fit=467%2C296&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-29137\" title=\"fases de un desastre\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/fases-de-un-desastre.jpg?resize=467%2C296\" alt=\"\" width=\"467\" height=\"296\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/fases-de-un-desastre.jpg?w=467&amp;ssl=1 467w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/fases-de-un-desastre.jpg?resize=300%2C190&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/fases-de-un-desastre.jpg?resize=320%2C202&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/fases-de-un-desastre.jpg?resize=145%2C91&amp;ssl=1 145w\" sizes=\"auto, (max-width: 467px) 100vw, 467px\" \/><\/p>\n<p>Aprovecho de escribir ahora, justo cuando me entero que, no conformes con haber cocinado la cat\u00e1strofe mediante la negligencia, ahora el gobierno lo adereza de manera de crear otro desastre de igual o peor magnitud. Me refiero a las secuelas psicol\u00f3gicas en las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Vamos por partes.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es el trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico?<\/strong><\/p>\n<p>Frente a un evento como el de Amuay, debemos saber que nadie queda exento de consecuencias. Las v\u00edctimas individuales son solo la punta del iceberg, el centro de una onda expansiva que toca tambi\u00e9n a sus familias y sus redes sociales, a los trabajadores de rescate y el personal de salud involucrados (como tambi\u00e9n sus familias y redes sociales), las poblaciones vulnerables y los negocios impactados en la zona, hasta resonar en la gente com\u00fan y sus comunidades. Quiz\u00e1s suene cursi, pero <strong>todos somos Amuay<\/strong>. Especialmente porque pronto estar\u00e1 por verse el impacto econ\u00f3mico sobre la naci\u00f3n, sobre ese pa\u00eds que ha elegido depender exclusivamente de la renta petrolera.<\/p>\n<p>Junto a este impacto en lo extenso, se da otra dimensi\u00f3n, que afecta el mundo interno de las personas. Cuando experimentamos eventos traum\u00e1ticos, todos quedamos afectados, al menos en lo inmediato (con ansiedad, estr\u00e9s, miedo a que nos vuelva a pasar algo igual o similar\u2026). Con el tiempo y las condiciones adecuadas, la memoria del evento se \u201cdigiere\u201d y, poco a poco, podemos retomar la vida cotidiana con normalidad.<\/p>\n<p>Condiciones adecuadas: necesitamos hablar de lo sucedido, dejar que las emociones fluyan; permitir que nuestro cuerpo y nuestra mente se reintegren; que lo que vivimos y sentimos (el impacto en lo real) y lo que decimos y pensamos (nuestras representaciones respecto a lo vivido y sucedido) se vayan alineando de manera congruente. El efecto b\u00e1sico por el cual se genera un trauma es por esta disociaci\u00f3n (o <em>splitting<\/em>): el evento es tan abrumador que no podemos asimilarlo y, como mecanismo de protecci\u00f3n, surge la separaci\u00f3n entre los registros antes mencionados. Por eso en el trabajo cl\u00ednico evidenciamos que la gente traumatizada puede hablar de lo sucedido, por un lado, sin que esto tenga relaci\u00f3n con lo que su cuerpo expresa, por el otro. A la vez que, \u201csin razon aparente\u201d, ciertos est\u00edmulos generen reacciones emocionales desproporcionadas. Por ejemplo que un encendedor cause miedo o ansiedad.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, con el tiempo y la posibilidad de hacer el trabajo de reintegraci\u00f3n, las personas pueden reponerse por s\u00ed mismas. Sin embargo, y aunque se den las condiciones adecuadas, alrededor de un tercio desarrollar\u00e1 lo que se conoce como estr\u00e9s postraum\u00e1tico. Con esta etiqueta se indica la presencia de:<\/p>\n<ul>\n<li>Pesadillas<\/li>\n<li>Flashbacks<\/li>\n<li>Fobia al sitio o a est\u00edmulos que recuerden a la tragedia<\/li>\n<li>Ataques de p\u00e1nico<\/li>\n<li>Ansiedad generalizada<\/li>\n<li>Depresi\u00f3n<\/li>\n<li>Incluso episodios psic\u00f3ticos como resultado de la angustia<\/li>\n<li>Entre otros<\/li>\n<\/ul>\n<p>Estos ser\u00edan algunos de los s\u00edntomas relacionados con la incapacidad para procesar de manera espont\u00e1nea el evento traum\u00e1tico. El resultado es obvio: el compromiso de la salud en general y la incapacidad para desenvolverse en el trabajo o las actividades cotidianas. Vivir con estr\u00e9s postraum\u00e1tico es como estar en el purgatorio o como uno de esos titanes en el inframundo; cada d\u00eda es el eterno retorno de lo mismo, c\u00f3mo una computadora que se guinda, donde la mente est\u00e1 en un <em>loop<\/em> constante, con el evento fresco en la memoria a corto plazo. Una vez que el estr\u00e9s postraum\u00e1tico se instala, se requiere atenci\u00f3n especializada, de lo contrario puede continuar por toda la vida.<\/p>\n<p><span class=\"embed-youtube\" style=\"text-align:center; display: block;\"><iframe loading=\"lazy\" class=\"youtube-player\" width=\"696\" height=\"392\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/1sURszv9zjQ?version=3&#038;rel=1&#038;showsearch=0&#038;showinfo=1&#038;iv_load_policy=1&#038;fs=1&#038;hl=es-ES&#038;autohide=2&#038;wmode=transparent\" allowfullscreen=\"true\" style=\"border:0;\" sandbox=\"allow-scripts allow-same-origin allow-popups allow-presentation allow-popups-to-escape-sandbox\"><\/iframe><\/span><\/p>\n<p>Es alentador saber que hay recursos terap\u00e9uticos para resolver este problema. Hay intervenciones espec\u00edficas muy efectivas para superar el estr\u00e9s postraum\u00e1tico, como EMDR (Siglas en ingles para la Desensibilizaci\u00f3n y el Reprocesamiento a trav\u00e9s del Movimiento Ocular) o la Terapia Sensoriomotora. Digamos en este punto, no sin que algunos profesionales de la salud mental se sientan ofendidos, que el estr\u00e9s postraum\u00e1tico requiere t\u00e9cnicas muy espec\u00edficas y que, por ejemplo, hablar y hablar del asunto (una vez que est\u00e1 instalado el trastorno) puede estar contraindicado. Con esto digo, por ejemplo, que sentarse en un div\u00e1n a asociar libremente s\u00f3lo conseguir\u00e1 retraumatizar a la persona (ya que el habla ocurre de manera desconectada de la experiencia corporal) y que someterse a las terapias de inundaci\u00f3n del modelo conductual es, en lo fundamental, un acto cruel, antes que terap\u00e9utico (pues se somete a la persona al impacto emocional de la experiencia, dej\u00e1ndola desasistida en la posibilidad de elaborar representaciones).<\/p>\n<p><strong>Maldita pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>Asi las cosas, es alarmante que pese m\u00e1s la preocupaci\u00f3n por la imagen de Ch\u00e1vez, de cara a las elecciones presidenciales, que el drama que est\u00e1n viviendo en este momento los sobrevivientes a la explosi\u00f3n de la refiner\u00eda. Con esto me refiero al <strong>sacrificio forzado de las v\u00edctimas de Amuay, quienes no pueden articular adecuadamente su voz en lo individual y, especialmente, en lo social<\/strong>.<\/p>\n<p>Para quien no lo sepa, no es s\u00f3lo que Venezuela carece de pol\u00edticas p\u00fablicas de salud mental y, por consiguiente, de servicios para hacer frente a una tragedia como la aludida; es que muchas de las v\u00edctimas est\u00e1n siendo atendidas s\u00f3lo por los psic\u00f3logos de PDVSA, a la vez que se les impide dar entrevistas o expresarse frente a desconocidos.<\/p>\n<p>Puesta en el contexto del estr\u00e9s postraum\u00e1tico, <strong>esta situaci\u00f3n es un acto iatrog\u00e9nico de la peor cala\u00f1a \u00e9tica<\/strong>. Si bien es cierto que en Venezuela un psic\u00f3logo puede ejercer legalmente en cualquier rama, en la pr\u00e1ctica los psic\u00f3logos venezolanos tenemos limitaciones de acuerdo a nuestra \u00e1rea de experticia. De hecho, la mayor\u00eda de los psic\u00f3logos de PDVSA, por el tipo de organizaci\u00f3n, son psic\u00f3logos industriales quienes (especialmente si vienen de la UCV, una escuela que grad\u00faa profesionales ya especializados) carecen del entrenamiento m\u00ednimo para la asistencia cl\u00ednica. Peor a\u00fan, el trabajo con trauma, por ser una hiperespecializaci\u00f3n, se requiere mucho m\u00e1s que simplemente dedicarse a la cl\u00ednica o al asesoramiento psicol\u00f3gico para ser competente.<\/p>\n<p>Si a esto le a\u00f1adimos el componente pol\u00edtico, las amenazas expl\u00edcitas o veladas para comunicar lo sucedido, para simplemente expresarse como cualquier humano lo har\u00eda despu\u00e9s de una tragedia, lo menos que podemos hacer es horrorizarnos ante lo que est\u00e1 por venir, a saber, un contingente de venezolanos que sufrir\u00e1 de estr\u00e9s postraum\u00e1tico, buena parte del cual ser\u00e1 resultado de este manejo absurdo por parte del gobierno.<\/p>\n<p>El panorama de \u201cla gente del petr\u00f3leo\u201d en Venezuela es simplemente desolador: a ese primer gran trauma, el del despido armado de los empleados previos a la PDVSA roja rojita (el abuso y la violencia a ciudadanos venezolanos, muchos de los cuales ahora viven como refugiados en el extranjero) se le suma la tragedia de Amuay, una tragedia con un costo a\u00fan indeterminado en lo econ\u00f3mico y definitivamente ya muy alto en t\u00e9rminos de lo humano.<\/p>\n<p>Quiero cerrar con la mejor ilustraci\u00f3n del drama venezolano expresado en Amuay: en una bomba de gasolina de Falc\u00f3n, a pocos kil\u00f3metros de la tragedia, el bombero se extiende explicando las bondades de El Comandante. La cliente, exasperada, responde:<br \/>\n&#8211;<em>Debe ser que su gesti\u00f3n te tiene viviendo dignamente, que en tu casa nunca se va la luz o el agua<\/em>.<br \/>\n&#8211;<em>No importa, tengo mi afiche de Ch\u00e1vez que es m\u00e1s importante y me ilumina<\/em>.<\/p>\n<p>Pobre pueblo. Pobre pa\u00eds. Pobre gente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quise esperar un tiempo para ir contra la tendencia natural frente a los desastres, esa en la que primero la gente se solidariza y hace su mejor esfuerzo para luego desentenderse del asunto. 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