{"id":28515,"date":"2012-08-26T01:00:50","date_gmt":"2012-08-26T05:30:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=28515"},"modified":"2014-06-07T11:53:19","modified_gmt":"2014-06-07T16:23:19","slug":"el-estado-del-disimulo-la-entrevista-a-cabrujas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/08\/26\/el-estado-del-disimulo-la-entrevista-a-cabrujas\/","title":{"rendered":"El estado del disimulo: La entrevista a Cabrujas"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"28516\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/08\/26\/el-estado-del-disimulo-la-entrevista-a-cabrujas\/cabrujas4\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4.jpg?fit=567%2C376&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"567,376\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"cabrujas4\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4.jpg?fit=567%2C376&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4-300x198.jpg?resize=300%2C198\" alt=\"\" title=\"cabrujas4\" width=\"300\" height=\"198\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-28516\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4.jpg?resize=300%2C198&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4.jpg?resize=320%2C212&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4.jpg?resize=145%2C96&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4.jpg?resize=495%2C328&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/cabrujas4.jpg?w=567&amp;ssl=1 567w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>A mis padres, mi t\u00edo anarquista, a mi abuela adeca, a mi familia loca, al vinz, a O., a su br\u00f3der, a mis amigos, a todos nosotros&#8230;  \u00bfAl pa\u00eds? <\/p>\n<p>S\u00f3lo es copiar y pegar \u00bfGran vaina? ;) <\/p>\n<p>Todos los cr\u00e9ditos a continuaci\u00f3n<\/p>\n<p>Nota importante: \u00a1Esta entrevista fue hecha en 1986!<\/p>\n<p>Nota importante: \u00a11986!<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/prodavinci.com\/2012\/04\/04\/actualidad\/el-estado-del-disimulo-cabrujas-entrevistado-por-luis-garcia-mora-y-ramon-hernandez\/\">Tomado de provavinci <\/a><\/p>\n<p>\u00abLa entrevista que a continuaci\u00f3n publicamos fue realizada por el equipo editor de la Revista Estado y Reforma, integrado por V\u00edctor Su\u00e1rez, Trino M\u00e1rquez, Luis Garc\u00eda Mora y Ram\u00f3n Hern\u00e1ndez. La revista era una publicaci\u00f3n trimestral de la Comisi\u00f3n Presidencial para la Reforma del Estado (Copre).\u00bb<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>\u00abExponente de la modernidad del teatro venezolano, Jos\u00e9 Ignacio Cabrujas no se oculta en la forma para evadir el fondo. Racionalmente cr\u00edtico con la realidad, tiene su referente cr\u00edtica en la cultura venezolana y su raz\u00f3n dial\u00e9ctica parte de la confrontaci\u00f3n de la regionalidad y la universalidad para asegurar una evidente trascendencia. Actor, director y dramaturgo, se inici\u00f3 en el oficio con el Teatro Universitario de la Universidad Central de Venezuela, donde estudiaba Derecho. Hombre de la televisi\u00f3n y del periodismo, no ha desaprovechado sus opciones como comunicador de masas. De aguda percepci\u00f3n, claro estilo y reflexivo decir, es un intelectual de bien ganada credibilidad en el quehacer cultural contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>El concepto de Estado en Venezuela es apenas un disimulo. Cabrujas dej\u00f3 volar su gusto por el an\u00e1lisis y la reflexi\u00f3n durante tres horas con el equipo editor de Estado y Reforma. Por razones estrictamente relacionadas con la dictadura del espacio, buena parte de la conversaci\u00f3n se ha quedado en la libreta; sin embargo, consideramos que la s\u00edntesis que presentamos refleja en buena medida el parecer de Jos\u00e9 Ignacio Cabrujas sobre el Estado y el proceso modernizador que adelanta la Comisi\u00f3n Presidencial para la Reforma del Estado.<\/p>\n<p>JIC: El concepto de Estado es simplemente un \u201ctruco legal\u201d que justifica formalmente apetencias, arbitrariedades y dem\u00e1s formas del \u201cme da la gana\u201d. Estado es lo que yo, como caudillo o como simple hombre de poder, determino que sea Estado. Ley es lo que yo determino que es Ley. Con las variantes del caso, creo que as\u00ed se ha comportado el Estado venezolano, desde los tiempos de Francisco Fajardo hasta la actual presidencia del doctor Jaime Lusinchi. El pa\u00eds tuvo siempre una visi\u00f3n precaria de sus instituciones porque, en el fondo, Venezuela es un pa\u00eds provisional. La sensaci\u00f3n que uno tiene cuando viaja al Per\u00fa o a M\u00e9xico y observa las edificaciones coloniales \u2013palacios de gobierno, cuarteles, catedrales, inquisiciones; es decir, las formas arquitect\u00f3nicas del Estado\u2013 es de permanencia y solidez, como si la noci\u00f3n de futuro estuviese en cada ladrillo. Quien hizo la Catedral de M\u00e9xico, adem\u00e1s de edificar un concepto, pretendi\u00f3 exactamente levantar un templo perdurable y asombroso. Por el contrario, cuando uno entra en la Catedral de Caracas, termina por entender d\u00f3nde vive. La Catedral de Caracas es un parecido, un lugar grande, relativamente grande, todo lo grande que podr\u00eda ser en Venezuela un lugar religioso, pero al mismo tiempo se trata de una edificaci\u00f3n provisional que forma parte del \u201cm\u00e1s o menos\u201d nacional. Uno siente ese \u201cm\u00e1s o menos\u201d en la artesan\u00eda de los racimos de uvas, corderos pascuales, tri\u00e1ngulos teologales o sandalias de pastores. Uno comprende que alguien levant\u00f3 esa catedral \u201cmientras tanto y por si acaso\u201d. La historia nos habla de un pa\u00eds rico habitado por depredadores incapaces de otra nostalgia que no fuese el recuerdo de Espa\u00f1a. Se dice que nuestros ind\u00edgenas eran tribus errantes que marchaban de un lugar a otro en busca de alimentos. Pero tan errantes como los ind\u00edgenas fueron los espa\u00f1oles. Vivir fue casi siempre viajar y cuando el Sur comenz\u00f3 a presentirse como el lugar del \u201coro prometido\u201d, ll\u00e1mese Dorado o Potos\u00ed, Venezuela se convirti\u00f3 en un sitio de paso donde quedarse significaba ser menos. Menos que Lima. Menos que Bogot\u00e1. Menos que el Cuzco. Menos que La Paz. Se instal\u00f3 as\u00ed un concepto de ciudad campamento magistralmente descrito por Francisco Herrera Luque en una de sus novelas.<\/p>\n<p>\u00bfSeguimos viviendo en un campamento?<\/p>\n<p>Han pasado siglos y todav\u00eda me parece vivir en un campamento. Qui\u00e9n sabe si al campamento le sucedi\u00f3 lo que suele ocurrirle a los campamentos: se transform\u00f3 en un hotel. Esa es la mejor noci\u00f3n de progreso que hemos tenido: convertirnos en un gigantesco hotel donde apenas somos hu\u00e9spedes. El Estado venezolano act\u00faa generalmente como una gerencia hotelera en permanente fracaso a la hora de garantizar el confort de los hu\u00e9spedes. Vivir, es decir, asumir la vida, pretender que mis acciones se traducen en algo, moverme en un tiempo hist\u00f3rico hacia un objetivo, es algo que choca con el reglamento del hotel, puesto que cuando me alojo en un hotel no pretendo transformar sus instalaciones, ni mejorarlas ni adaptarlas a mis deseos. Simplemente las uso. No vivo en un lugar, me limito a utilizar un lugar. El gigantesco hotel necesitaba la f\u00f3rmula de un Estado capaz de administrarlo. Alguna vez, \u00bfqui\u00e9n sabe cu\u00e1ndo?, fue necesario comenzar a crear instituciones, leyes, reglamentos, ordenanzas, para garantizar un m\u00ednimo de orden, de convivencia. Habr\u00eda sido m\u00e1s justo inventar esos art\u00edculos que leemos siempre al ingresar en un cuarto de hotel, casi siempre ubicados en la puerta. \u201cC\u00f3mo debe vivir usted aqu\u00ed\u201d, \u201ca qu\u00e9 hora debe marcharse\u201d, \u201cfavor, no comer en las habitaciones\u201d, \u201cqueda terminantemente prohibido el ingreso de perros a su cuarto\u201d, etc\u00e9tera, etc\u00e9tera; es decir, un reglamento pragm\u00e1tico y sin ning\u00fan melindre principista. \u201cEste es su hotel, disfr\u00fatelo y trate de echar la menos vaina posible\u201d, podr\u00eda ser la forma m\u00e1s sincera de redactar el primer p\u00e1rrafo de la Constituci\u00f3n Nacional, puesto que por \u201cConstituci\u00f3n Nacional\u201d deber\u00edamos entender un documento sincero, capaz de reflejar con cierta exactitud lo que somos y lo que aspiramos.<\/p>\n<p>Pero\u2026<\/p>\n<p>En lugar de esa sinceridad que tanto bien pudo hacernos, elegimos ciertos principios elegantes, apol\u00edneos m\u00e1s que elegantes, mediante los cuales \u00edbamos a pertenecer al mundo civilizado. El campamento aspir\u00f3 convertirse en un Estado y, para colmo de males, en un Estado culto, principista, institucional; en todo caso, legendario por todo lo que tiene de hermoso y de irreal. Las constituciones nacionales, desde los hermanitos Monagas para ac\u00e1, son verdaderos tratados de contemporaneidad y hondura conceptual. El d\u00e9spota, y vaya si los hubo, jam\u00e1s us\u00f3 la palabra \u201ctiran\u00eda\u201d ni los eufemismos correspondientes, como podr\u00eda ser la palabra \u201cautoritario\u201d o \u201cgobierno de fuerza\u201d o \u201cr\u00e9gimen de excepci\u00f3n\u201d. Por el contrario, redactar una Constituci\u00f3n fue siempre en Venezuela un ejercicio ret\u00f3rico, destinado a disimular las criadillas del gobernante. En lugar de escribir \u201cme da la gana\u201d, que era lo real, el legislador, por orden del d\u00e9spota, escribi\u00f3 siempre \u201cen nombre del bien com\u00fan\u201d y dem\u00e1s afrancesamientos por el estilo. El resultado es que durante siglos nos hemos acostumbrado a percibir que las leyes no tienen nada que ver con la vida. Nunca levantamos muchas salas de teatro en este pa\u00eds. \u00bfPara qu\u00e9? La estructura principista del poder fue siempre nuestro mejor escenario.<\/p>\n<p>Ilustra con una an\u00e9cdota:<\/p>\n<p>Nicanor Bolet Peraza escribi\u00f3 una cr\u00f3nica costumbrista sobre el Teatro del Maderero. Se representaba all\u00ed, en los d\u00edas de Semana Santa, nada menos que La pasi\u00f3n de Cristo, con crucifixi\u00f3n y azotes y crueldades habituales a la seren\u00edsima figura del Hijo del Hombre. Cuenta Bolet Peraza que en la escena del G\u00f3lgota sal\u00edan los dos centuriones romanos y representaban aquella escena donde Cristo pide agua de manera conmovedora. Los dos centuriones empapaban esponjas con hiel y vinagre, acerc\u00e1ndolas a la boca del crucificado. Entonces, comenzaban a o\u00edrse grandes carcajadas en la sala, puesto que todo el mundo supon\u00eda, vaya usted a saber por qu\u00e9, que las esponjas estaban repletas de mierda. Mayor era el sufrimiento de Cristo y m\u00e1s vigorosas eran las risotadas de los espectadores. Hasta que un ni\u00f1o grit\u00f3: \u201c\u00a1Es que ese no es Cristo! \u00a1Ese es el hijo de Estelita con el chichero de la esquina!\u201d Nada, en mi vida de hombre de teatro, me ha parecido tan esclarecedor como esta perspicacia de Bolet Peraza. En efecto, asumir la majestad es una de nuestras imposibilidades. Jam\u00e1s hemos aceptado el drama extremo del poder. Cuando la instituci\u00f3n se toma en serio a s\u00ed misma, no tarda en aparecer el rasero de la \u201cjoda\u201d. Est\u00e1 bien, gobierna\u2026, pero tampoco te lo tomes tan en serio. Est\u00e1 bien, ponte el uniforme y mete la barriga\u2026, pero, d\u00e9jate de vainas, porque t\u00fa, uniformado, protocolar, d\u00e1ndotelas de gran cosota, sigues siendo el hijo de Estelita con el chichero de la esquina.<\/p>\n<p>Insiste en el ejemplo:<\/p>\n<p>La entrada del Presidente de la Rep\u00fablica al Congreso, en la ceremonia de entrega de cuentas, se parece a la contradicci\u00f3n que vivimos. All\u00ed est\u00e1 la verdadera identidad nacional, en ese presidente picar\u00f3n, desesperado porque no vaya alg\u00fan jodedor a pensar que \u00e9l se lo est\u00e1 tomando en serio. Persiste en m\u00ed una imagen, la del presidente Luis Herrera Campins en el trance de dar una de sus habituales ruedas de prensa, transmitidas en cadena nacional de radio y televisi\u00f3n. La ceremonia era id\u00e9ntica, quincena tras quincena. Los televidentes observ\u00e1bamos una puerta laqueada, de un versallismo arrepentido, repleta de ornatos dorados, como corresponde a una puerta de poder. Se abr\u00eda la puerta y la c\u00e1mara retroced\u00eda hasta mostrar a dos soldados venezolanos, fornidos y retacos, vestidos con la interpretaci\u00f3n estilo Centeno Vallenilla del uniforme de Carabobo, inexplicablemente zarista, como si se tratara de una escena de La guerra y la paz. De inmediato sal\u00eda Herrera, precedido de una fanfarria republicana casi siempre destemplada. Y comenzaba la comedia, porque Herrera, en ese corto paseo hacia la sala de conferencias, hac\u00eda un gigantesco esfuerzo por aparentar cordialidad y llaneza de car\u00e1cter. All\u00ed lo ve\u00edamos gui\u00f1ar el ojo, dar palmaditas, sonre\u00edr a la c\u00e1mara, saludar con la mano a la altura de la cintura para no parecerse al emperador Trajano. Era como si Herrera nos dijese: \u201c\u00a1Un momento! \u00a1Yo sigo siendo Luis Herrera! (el hijo de Estelita y el chichero), yo estoy cumpliendo un protocolo m\u00e1s o menos y tal, pero sigo si\u00e9ndole amigote cordial, el simpatic\u00f3n Herrera, el gordo Herrera, el \u00f1ato Herrera, el negro Herrera, el c\u00f3mplice de todos ustedes cruzando un pedacito de Miraflores sin que los humos se me hayan ido a la cabeza\u201d. Porque m\u00e1s all\u00e1 de las ceremonias, el Presidente sabe muy bien a qui\u00e9n representa.<\/p>\n<p>Terminada la comparaci\u00f3n, regresa a lo concreto:<\/p>\n<p>Alg\u00fan pol\u00edtico del siglo xix en Venezuela, lamento no recordar ahora su nombre, dijo que el venezolano pod\u00eda perder la libertad pero jam\u00e1s la igualdad. Nosotros entendemos por igualdad ese formidable rasero donde a todos nos hace el traje el mismo sastre, donde lo importante es que no me vengas con cuentos, no te las des \u201cde\u201d, porque si te las das \u201cde\u201d yo te desmantelo, yo acabo contigo, yo digo la verdad, yo revelo qui\u00e9n eres t\u00fa en el fondo, qu\u00e9 clase de pill\u00edn o de sinverg\u00fcenz\u00f3n eres t\u00fa, para que no te me vayas demasiado alto, para que no te me vuelvas predominante y espectacular.<\/p>\n<p>Otro ejemplo:<\/p>\n<p>A\u00f1os atr\u00e1s, cuando trabajaba en la Direcci\u00f3n de Cultura de la UCV, fui invitado por el inolvidable Jes\u00fas Mar\u00eda Bianco a una recepci\u00f3n acad\u00e9mica mediante la cual se iba a rendir homenaje a un ilustre venezolano que hab\u00eda hecho un singular aporte a la cirug\u00eda cardiovascular. Las revistas inglesas y norteamericanas, me refiero desde luego a revistas especializadas, hab\u00edan comentado en t\u00e9rminos sumamente elogiosos y admirativos el trabajo de nuestro compatriota, de all\u00ed que la Universidad se sent\u00eda en el deber de reconocer con la solemnidad del caso los logros de un miembro de la comunidad. Est\u00e1bamos all\u00ed muchos invitados, y los acad\u00e9micos entraron con toga y birrete, aproxim\u00e1ndose de inmediato al homenajeado. El rector pronunci\u00f3 un parco discurso donde destac\u00f3 la trayectoria de ese gran cirujano. Me pareci\u00f3, y por lo dem\u00e1s era natural, que el distinguido cient\u00edfico se sent\u00eda muy bien porque mostraba un evidente orgullo y hasta una honda emoci\u00f3n. Concluy\u00f3 el acto. Salieron las cuadrillas de mesoneros con las correspondientes botellas de champa\u00f1a y el protocolo se \u201canim\u00f3\u201d despu\u00e9s de un vigoroso aplauso en el instante en que el rector condecor\u00f3 al \u201chombre\u201d. No hubo en ese aplauso ninguna hipocres\u00eda. Por el contrario, era una reacci\u00f3n emotiva y, desde luego, sincera. Pero, despu\u00e9s de los aplausos, comenz\u00f3 el coctel, desaparecieron las togas y los birretes y todo el mundo se \u201crepublicaniz\u00f3\u201d. Entonces empez\u00f3 la verdadera ceremonia nacional, el aut\u00e9ntico ritual de \u201cno te me vayas tan lejos\u201d. Los amigos rodearon al encumbrado, y as\u00ed como en las corridas de toros salen los picadores para que el toro se acostumbre a la lidia, es decir, para que el toro sea menos toro, as\u00ed, al doctor Gonz\u00e1lez (invento el apellido porque no recuerdo c\u00f3mo se llamaba el cirujano) lo comenzaron a llamar Gonzalito. Menudearon las palabrotas y las palmadotas: \u201c\u00a1Gonzalito, carajo! \u00bfQui\u00e9n lo iba a decir, Gonzalito? \u00bfC\u00f3mo fue ese peg\u00f3n, Gonzalito, si a ti te \u2018rasparon\u2019 en Anatom\u00eda II? \u00a1Si t\u00fa eras m\u00e1s malo que el carajo! \u00bfEsa operaci\u00f3n no te la har\u00eda la enfermera?\u201d Etc\u00e9tera, etc\u00e9tera. Esta sociedad familiar que no acepta deserciones a la cervecita cotidiana, que convierte a Gonz\u00e1lez en Gonzalito, justamente el d\u00eda que Gonz\u00e1lez es m\u00e1s Gonz\u00e1lez que nunca; esta sociedad de complicidades, de lados flacos, ha hecho de la noci\u00f3n de Estado un esquema de disimulos. Vamos a fingir que somos un pa\u00eds con una Constituci\u00f3n. Vamos a fingir que el Presidente de la Rep\u00fablica es un ciudadano esclarecido. Vamos a fingir que la Corte Suprema de Justicia es un santuario de la legalidad. Pero en el fondo, no nos enga\u00f1emos. En el fondo, todos sabemos c\u00f3mo se \u201cbate el cobre\u201d, cu\u00e1l es la verdad, de qu\u00e9 pie cojea el Contralor, o el Ministro de Energ\u00eda, o el Secretario del Ministro de Educaci\u00f3n. La \u201cverdad\u201d no est\u00e1 escrita en ninguna parte. La verdad es mi compadre, la verdad es el resorte mediante el cual puedo burlar la apariencia legal, eso que en la jerga administrativa se denomina la \u201cveredita\u201d. Lo expresa muy bien el venezolano cuando decimos: \u201cNo, chico, no hables con el Secretario. Habla directamente con el Presidente, porque el Secretario es un pendejo. Vete a la cabeza\u201d.<\/p>\n<p>Nadie conf\u00eda en nadie.<\/p>\n<p>Hemos aprendido a vivir minti\u00e9ndole al Estado, y ese aprendizaje tiene raz\u00f3n de ser; si este pa\u00eds viviese de acuerdo a las normas, leyes, disposiciones, reglamentos, permisos, procedimientos, etc\u00e9tera, todo se habr\u00eda paralizado. En tiempos del doctor Caldera, yo trabajaba en el fallecido Inciba y hab\u00eda all\u00ed una disposici\u00f3n mediante la cual no se pod\u00edan efectuar \u00f3rdenes de pago por encima de cinco mil bol\u00edvares. Un cheque por m\u00e1s de cinco mil bol\u00edvares ten\u00eda que ser sometido a revisiones, autorizaciones y otras tortuosidades que escapaban a la din\u00e1mica de ese gasto, casi siempre urgente. \u00bfQu\u00e9 soluci\u00f3n se encontr\u00f3 para burlar este principio, probablemente justo, probablemente necesario? Emitir varios cheques de cinco mil bol\u00edvares a la misma persona o a la misma entidad. Si era necesario gastar diez mil bol\u00edvares en una urgencia, se ordenaban dos cheques de cinco mil y todo el mundo en paz. No se trataba de un robo. Nadie estaba robando. Se trataba de una realidad, de eso que intento definir como una realidad paralela al ser apol\u00edneo que es el Estado venezolano. Si te detiene un fiscal de tr\u00e1nsito, t\u00fa sabes muy bien que por encima de su reclamo protocolar (\u201cUsted se comi\u00f3 la luz, ciudadano\u201d) hay una proposici\u00f3n paralela, no necesariamente deshonesta. Puede ser que el fiscal te diga simplemente: \u201cMira, vete y vamos a dejar esa vaina as\u00ed\u201d, probablemente porque t\u00fa le has dicho al fiscal: \u201cHermano, es que tengo a mi mam\u00e1 enferma, es que me est\u00e1n esperando en el Hip\u00f3dromo porque me van a dar un dato, es que ven\u00eda distra\u00eddo porque tengo un problem\u00f3n en mi casa\u2026\u201d \u00bfPor qu\u00e9? Porque la boleta que el fiscal te debe entregar de acuerdo a las disposiciones del tr\u00e1nsito es en el fondo una agresi\u00f3n personal. No es que t\u00fa faltaste. Es que t\u00fa le ca\u00edste mal al fiscal. Es que el fiscal es un antip\u00e1tico, un desgraciado, que ese d\u00eda se levant\u00f3 de mal humor porque anoche qui\u00e9n sabe lo que comi\u00f3 ese mu\u00e9rgano que la pag\u00f3 conmigo. De ah\u00ed que la corrupci\u00f3n sea un estado habitual, yo dir\u00eda que normal, en ese inmenso tejido de situaciones cotidianas donde necesitamos dialogar con el Estado convertido en fiscal de tr\u00e1nsito, o en escribiente de tribunal, o en secretario de notar\u00eda, o en enfermera de los seguros sociales. Los procedimientos no persiguen en este pa\u00eds aligerar los procesos. Por el contrario: casi siempre se trata de verdaderos obst\u00e1culos que no tienen nada que ver con mi vida. El funcionario es mi enemigo cuando se pone pesado, es decir, cuando cumple con las normas. Por eso, en Venezuela, todo funcionario p\u00fablico cumple con las normas. Por eso, en Venezuela, todo funcionario p\u00fablico o es un delincuente o es un antip\u00e1tico. La verdadera filosof\u00eda del Estado venezolano descansa sobre un axioma preciso y di\u00e1fano, esto es: el Estado en Venezuela sirve para impedir una cat\u00e1strofe. El Estado desconf\u00eda absolutamente de los ciudadanos. El Estado venezolano parte de la idea de que somos unos pillos y de que es necesario impedir que seamos tan pillos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo hacer un pa\u00eds donde la realidad no est\u00e9 divorciada de lo que est\u00e1 escrito en el papel?<\/p>\n<p>Hace unos a\u00f1os escrib\u00ed una comedia llamada Acto cultural. Los personajes de esa comedia eran miembros de la junta directiva de una sociedad cultural en una peque\u00f1a ciudad provinciana. Viv\u00edan para la cultura y representaban la cultura, quiero decir, \u201cla gran cultura\u201d. Un d\u00eda, esta junta directiva de la Sociedad Louis Pasteur decide celebrar los cincuenta a\u00f1os de la instituci\u00f3n con una representaci\u00f3n teatral de la vida de Crist\u00f3bal Col\u00f3n. La representaci\u00f3n es un fracaso, porque, diab\u00f3licamente, perversamente, en lugar de recitar el texto previamente acordado, esos miembros de la Sociedad Pasteur hablan de lo que les pasa, confrontan sus intimidades, proclaman sus amarguras y cat\u00e1strofes cotidianas. El secretario de la Sociedad declara ante los supuestos espectadores del pueblo que a \u00e9l toda la vida lo que le ha gustado es el trasero de una alemana y la posibilidad de tomarse quince rones despu\u00e9s de las seis de la tarde. Que esa es su cultura porque, al mismo tiempo, esa es su apetencia, su sinceridad, su realidad. La declaraci\u00f3n es catastr\u00f3fica y las \u201cfuerzas vivas\u201d de la localidad abandonan el recinto. La Sociedad Louis Pasteur ha muerto. Nadie le dar\u00e1 una subvenci\u00f3n, nadie le permitir\u00e1 funcionar. Es el precio de la confesi\u00f3n o, si se quiere, de la sinceridad. Creo que la sociedad venezolana, y me refiero a la sociedad en el sentido de grupo humano que establece ciertos compromisos, ciertos objetivos comunes, est\u00e1 basada en una mentira general, en un vivir postizo. Lo que me gusta no es legal. Lo que me gusta no es moral. Lo que me gusta no es conveniente. Lo que me gusta es un error. Entonces, obligatoriamente tengo que mentir. No voy a renunciar a mis apetencias, a mi \u201cverdad\u201d. Voy a disimularla. Voy a aparentar esto o lo otro, para as\u00ed poder esconderme, porque vivo en un pa\u00eds donde mis deseos no forman parte de la poes\u00eda, donde el \u201cculo de la alemana\u201d o los quince rones del atardecer no son \u201cculturales\u201d, donde la descripci\u00f3n que se hace de m\u00ed en t\u00e9rminos literarios, pict\u00f3ricos, es decir, en t\u00e9rminos \u201csublimes\u201d pertenece a ese edificio casi teologal que es el \u201cdeber ser\u201d. \u00bfDe d\u00f3nde sacamos nuestras instituciones p\u00fablicas? \u00bfDe d\u00f3nde sacamos nuestra noci\u00f3n de \u201cEstado\u201d? De un sombrero. De un rutinario truco de prestidigitaci\u00f3n. El campamento que era una ciudad como Caracas hacia 1700 consigui\u00f3 una \u201cforma\u201d capaz de disimular ciertas amabilidades precarias, cierta vida aut\u00e9ntica, donde intercambi\u00e1bamos un poquito de sal y un poquito de harina, cierto \u201cmientras tanto\u201d y cierto \u201cpor si acaso\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfY hoy?<\/p>\n<p>Vivir es defendernos del Estado. Defendernos de un patr\u00f3n \u00e9tico al que llamamos \u201cEstado\u201d y que no es otra cosa que la traslaci\u00f3n mec\u00e1nica de un esquema europeo. Se acept\u00f3 el \u201corden\u201d, pero no el principio generador de \u201corden\u201d. Se acept\u00f3 la \u201cmoral\u201d y la \u201cc\u00edvica\u201d, como me las ense\u00f1aban en el bachillerato, cuando mi profesor en el Liceo Ferm\u00edn Toro me dec\u00eda una cosa y el polic\u00eda de la esquina me dec\u00eda otra. Vivimos en una sociedad que no ha podido escoger entre la \u201cmoral\u201d y la \u201cc\u00edvica\u201d, hasta el sol de hoy, conceptos absolutamente contrapuestos. Si soy \u201cmoral\u201d no soy \u201cc\u00edvico\u201d. Y si soy \u201cc\u00edvico\u201d, \u00bfc\u00f3mo diablos hago para ser \u201cmoral\u201d? El Estado venezolano dicho as\u00ed, con may\u00fascula, no se parece a los venezolanos. El Estado venezolano es una aspiraci\u00f3n m\u00edtica de sus ciudadanos. El Presidente es Presidente solo porque \u00e9l dice que es Presidente. Pero, en realidad, no es un Presidente. Es una persona que est\u00e1 all\u00ed, desempe\u00f1ando una provisionalidad, mientras le encontramos su \u201clado flaco\u201d, su rasero de miserias cotidianas, su condici\u00f3n de \u201cz\u00e1ngano\u201d del panal. De all\u00ed que la funci\u00f3n presidencial no es entendida del todo por los ciudadanos. Casi todos nuestros compatriotas piensan \u201chonestamente\u201d que el Presidente, sea quien sea, ll\u00e1mese como se llame, es un ladr\u00f3n. O es m\u00e1s o menos un ladr\u00f3n. Si un hombre llega a Miraflores, es necesariamente \u201cl\u00f3gico\u201d que se dedique a robar. Si no lo hace, pertenece a la categor\u00eda de los \u201cinexistentes\u201d, al limbo del \u201cparadigma\u201d. Desde luego, no nos gusta que el Presidente robe. No nos gusta. Lo damos por hecho. Puede ser que nos quejemos con amargura de la corrupci\u00f3n gubernamental, de tal o cual pillo que se rob\u00f3 un dinero, pero lo damos por hecho. \u201cTodos los pol\u00edticos son unos bandidos.\u201d \u201cTodos los pol\u00edticos son unos corruptos.\u201d \u201cTodos los pol\u00edticos son unos ladrones.\u201d Eso es lo que realmente pensamos. El corrupto no es un ser excepcional. El corrupto es un ser l\u00f3gico, sostenido por una relaci\u00f3n de causa y efecto. El corrupto es \u201cla norma\u201d. El hombre honesto o es un pendejo o es simplemente una excepci\u00f3n lujosa.<\/p>\n<p>Con la aparici\u00f3n del petr\u00f3leo, el ciudadano empieza a pedirle al Estado una cierta racionalidad, una efectividad y una eficacia.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n del petr\u00f3leo como industria cre\u00f3 en Venezuela una especie de cosmogon\u00eda. El Estado adquiri\u00f3 r\u00e1pidamente un matiz \u201cprovidencial\u201d. Pas\u00f3 de un desarrollo lento, tan lento como todo lo que tiene que ver con agricultura, a un desarrollo \u201cmilagroso\u201d y espectacular. Un ciudadano ingl\u00e9s, un italiano, un sueco, no espera \u201cmilagros\u201d del Estado. A eso se reduce lo que se llama \u201cmadurez pol\u00edtica\u201d, a no esperar demasiado del Estado. Los par\u00e1metros de las sociedades europeas son previsibles. Inglaterra se mueve dentro de una relativa prosperidad y una relativa pobreza desde hace un mont\u00f3n de a\u00f1os. La apreciaci\u00f3n de la gesti\u00f3n gubernamental, por parte de un ciudadano ingl\u00e9s, es un hecho bastante objetivo, proviene de situaciones absolutamente concretas. Para Margaret Thatcher es relativamente sencillo convocar a los ingleses y decirles: \u201cMiren, la situaci\u00f3n es muy dif\u00edcil. No prometo prosperidad, no prometo multiplicar los panes y los peces. Prometo dificultades, peligros de todo tipo, y prometo un empe\u00f1o en tratar de salir adelante. Prometo seriedad. Tal vez vamos a decaer. Tal vez vamos a vivir peor. Pero, prometo que voy a tratar de hacerlo lo mejor posible\u201d.<\/p>\n<p>De ellos a nosotros, de lo ideal a lo concreto.<\/p>\n<p>Imaginemos que un pol\u00edtico venezolano diga algo parecido en una campa\u00f1a electoral. Imaginemos un candidato que nos hable de imposibilidades, de limitaciones, de realidades. Un candidato que no nos prometa el para\u00edso es un suicida. \u00bfPor qu\u00e9? Porque el Estado no tiene nada que ver con nuestra realidad. El Estado es un brujo magn\u00e1nimo, un tit\u00e1n repleto de esperanzas en esa bolsa de mentiras que son los programas gubernamentales. Un tomate, una papa, una mazorca, un arbusto de caf\u00e9 eran en la Venezuela de 1900 productos de un esfuerzo tangible, de mediocre certeza. No hay ning\u00fan milagro posible en una mazorca, como no sea el milagro de la tierra. Una mazorca de ma\u00edz cuesta tres centavos, cuatro centavos, cinco centavos, seis centavos. Esas son, en t\u00e9rminos de precio, las \u00fanicas sorpresas que puede darnos. El petr\u00f3leo es diferente. Espectacularmente diferente. Hoy val\u00eda medio d\u00f3lar. Ma\u00f1ana tres. Despu\u00e9s seis, doce, veinticuatro, hasta treinta y seis d\u00f3lares. No se trata de una econom\u00eda fundamentada en el fatigoso esfuerzo, en el \u201cun poquito hoy\u201d y \u201cun poquito ma\u00f1ana\u201d. Se trata de un show econ\u00f3mico. El petr\u00f3leo es fant\u00e1stico y por lo tanto induce a lo \u201cfantasioso\u201d. El anuncio de que \u00e9ramos un pa\u00eds petrolero cre\u00f3 en Venezuela la ilusi\u00f3n de un milagro. Cre\u00f3 en la pr\u00e1ctica la \u201ccultura del milagro\u201d. Por primera vez, el Estado venezolano hab\u00eda hecho un \u201cbuen negocio\u201d, lo cual, vi\u00e9ndolo bien resultaba excepcional dada su costumbre de hacer p\u00e9simos negocios. \u00bfC\u00f3mo un pobre se convert\u00eda en rico en la Venezuela de 1905? Descubriendo un tesoro. No hab\u00eda otra manera. No hab\u00eda \u201cnegocios\u201d, ni especulaci\u00f3n en la bolsa, ni golpes de fortuna. Hab\u00eda la leyenda de que los espa\u00f1oles en los d\u00edas de la Independencia enterraron ba\u00fales, arcones, botijuelas repletas de morocotas. Mi padre, un primitivo habitante de lo que hoy en d\u00eda llamamos, en Caracas, Catia o parroquia Sucre, sol\u00eda hablar de un canario que a principios de siglo descubri\u00f3 uno de esos tesoros. Cav\u00f3 en la tierra, hizo un hoyo y encontr\u00f3 monedas de oro. Pues bien: a eso se parece el petr\u00f3leo. Es cuesti\u00f3n de cavar hoyos y descubrir riqueza. El hueco petrolero sustitu\u00eda la imaginaci\u00f3n del hueco donde hab\u00eda morocotas espa\u00f1olas. El Estado era ahora capaz de hacernos progresar mediante audaces saltos. \u00a1Viva G\u00f3mez y adelante! \u00bfNo era esa la consigna? \u00bfNo pag\u00f3 el dictador la deuda externa en pocos a\u00f1os? \u00bfNo comenzamos a ver prodigios? \u00bfNo fue ese el comienzo del \u201csue\u00f1o venezolano\u201d? Tal vez Argentina lo tuvo en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Tal vez Chile en los lejanos d\u00edas del cobre y el nitrato. Tal vez Brasil, en tiempos de Getulio Vargas. Pero no se puede hablar de un sue\u00f1o colombiano, ni de un sue\u00f1o paraguayo, ni de un sue\u00f1o boliviano u hondure\u00f1o. La agricultura y la ganader\u00eda no provocan las m\u00ednimas condiciones de ese \u201csue\u00f1o\u201d. Nuestro \u201csue\u00f1o\u201d fue saltar sobre esa lenta y fatigosa historia.<\/p>\n<p>\u00bfY nos apoyamos en una mentira?<\/p>\n<p>La riqueza petrolera tuvo la fuerza de un mito. Mi padre hablaba de Filippo Gagliardi como los norteamericanos hablaban de Henry Ford. Digo mal, porque la riqueza de Henry Ford es el producto concreto de una inventiva y de una inmensa capacidad de trabajo. Pero Gagliardi, en los a\u00f1os de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, lleg\u00f3 al sitio del \u201cba\u00fal de morocotas\u201d. Lleg\u00f3, seg\u00fan mi padre, con los pantalones rotos. De hecho, tuvo que hacerse unos pantalones nada menos que con la bandera del barco. \u201cY ahora \u2013me parece estarlo oyendo\u2013, m\u00edralo, m\u00edralo, adonde lleg\u00f3. Mira el realero que tiene.\u201d En mi casa de Catia, por all\u00e1 por 1955, vivi\u00f3 un inmigrante italiano. Un d\u00eda, ese italiano de profesi\u00f3n tornero, descubri\u00f3 en una revista un anuncio que promocionaba esas se\u00f1ales de carretera que llamamos \u201cojos de gato\u201d. El hombre recort\u00f3 el aviso y me hizo escribirle una carta al ministro de Obras P\u00fablicas, solicit\u00e1ndole una audiencia. La carta fue enviada, pasaron meses y meses, y por fin, el ministro se dign\u00f3 atender al italiano tornero. Pas\u00f3 un a\u00f1o y por fin el contrato se hizo realidad. De golpe y porrazo, como solemos decir, el italiano era representante exclusivo de los \u201cojos de gato\u201d en ese fant\u00e1stico pa\u00eds en ascenso. Dem\u00e1s est\u00e1 decir que se hizo millonario. Pero ese concepto, o mejor dicho, esa ilusi\u00f3n, profundiz\u00f3 m\u00e1s la idea de la provisionalidad. Nunca fuimos tan \u201cprovisionales\u201d como en los dorados a\u00f1os de P\u00e9rez Jim\u00e9nez. Hab\u00eda m\u00e1s riqueza que presencia. La ciudad de Caracas no era capaz de reflejar esa prosperidad por m\u00e1s edificios y monumentos que se construyeran. La ciudad segu\u00eda siendo una aldea, pero todos est\u00e1bamos de acuerdo en que se trataba de una aldea provisional, \u201cmientras tanto y por si acaso\u201d. Por eso desapareci\u00f3 el Hotel Majestic, para dolor de los nost\u00e1lgicos. Por eso despedazaron, con una bola de acero, la miserable casita donde hab\u00eda nacido Andr\u00e9s Bello. No viv\u00edamos donde ten\u00edamos que vivir, pero tampoco sab\u00edamos d\u00f3nde ten\u00edamos que vivir, cu\u00e1l era la imagen de la ciudad que so\u00f1\u00e1bamos, en qu\u00e9 consist\u00eda esa fabulosa ciudad. Por eso, Caracas no es una ciudad reconocible. Por eso no se la puedes describir a un extranjero. Vete a Par\u00eds e intenta explicar a un franc\u00e9s qu\u00e9 es Caracas. \u00bfQu\u00e9 puedes decir? Grandes edificios, muchas autopistas, algo como Houston, como Los \u00c1ngeles, algo inerte y sin recuerdos. Grandes edificios, grandes autopistas, como los discursos de P\u00e9rez Jim\u00e9nez, que eran una s\u00edntesis de cuantos edificios se hicieron y cuantas autopistas se construyeron. La democracia, lejos de apartarse de ese camino, insisti\u00f3 en la construcci\u00f3n de ciudades provisionales. Betancourt, Leoni y Caldera no fueron demasiado lejos en ese \u201csue\u00f1o venezolano\u201d porque la realidad presupuestaria lo imped\u00eda. Segu\u00edamos siendo ricos, pero, no tan ricos. Pero vino el otro P\u00e9rez, Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez, y all\u00ed s\u00ed encontramos la frase que nos defin\u00eda. Est\u00e1bamos construyendo la Gran Venezuela. P\u00e9rez no era un Presidente. Era un mago. Un mago capaz de dispararnos hacia una alucinaci\u00f3n que dejaba peque\u00f1as las fanfarronadas del perezjimenismo. P\u00e9rez enrumb\u00f3 el acto del poder hacia la fantas\u00eda.<\/p>\n<p>El pueblo venezolano es irreverente frente al poder; sin embargo, le exige formalidad.<\/p>\n<p>Es cierto. No solamente el venezolano le est\u00e1 pidiendo al Estado que asuma dignamente su condici\u00f3n de tal, sino que, por primera vez en la historia de Venezuela, hay signos inequ\u00edvocos de que nos interesa la suerte de ese Estado, hasta donde percibimos la noci\u00f3n de Estado. Normalmente, en Venezuela el Estado es el Gobierno, y concretamente el Gobierno de turno. Desde los tiempos de Juan Vicente G\u00f3mez hasta el segundo o el tercer a\u00f1o de gobierno del doctor Herrera Campins, los informes del Banco Central, las alocuciones presidenciales y las declaraciones de los ministros de Hacienda pregonaban un continuo crecimiento. El pa\u00eds crec\u00eda econ\u00f3micamente casi como los ciclos de la naturaleza, y tan irresponsable era ese crecimiento como puede ser irresponsable un aguacero. Era un crecimiento que no depend\u00eda de nosotros. El mundo nos hac\u00eda crecer. La prosperidad norteamericana o europea nos hac\u00eda crecer. El nacionalismo egipcio nos hac\u00eda crecer. Las ambiciones \u00e1rabes nos hac\u00edan crecer. Y de repente, ese crecimiento se detuvo. Hemos comenzado a vivir un d\u00e9ficit, y el presidente Lusinchi no ha podido soltar una balandronada de esas de \u201cahora somos m\u00e1s ricos\u201d o \u201cestamos pensando regalarle un barco a Bolivia\u201d o \u201cvamos a prestarle dinero a los pa\u00edses pobres de Latinoam\u00e9rica\u201d, como alguna vez nos dijo P\u00e9rez Jim\u00e9nez. Por el contrario, andamos ahora de lo m\u00e1s modestos y nuestra \u00fanica soberbia es pagar puntualmente los intereses de la deuda externa y a rega\u00f1adientes un pedacito de capital. El Gobierno tiene problemas y todo el mundo sabe que el Gobierno tiene problemas. Entonces nos ha empezado a interesar la suerte del Gobierno. Hemos comenzado a entender que el Gobierno no es una cat\u00e1strofe natural, sino una contingencia que se expresa en un proyecto econ\u00f3mico. Y hemos comenzado a entender que ese proyecto econ\u00f3mico del Gobierno tiene que ver con el precio del solomo y de los pimentones cotidianos. Que un error del Gabinete reduce las posibilidades del sueldo que gano. Antes no ocurr\u00eda. Antes el Gobierno era simplemente una calamidad, una desgracia natural, una breve esperanza y un inevitable deterioro en estos tiempos de la democracia; un fraude ontol\u00f3gico. \u00a1Qu\u00e9 lejos quedaron los tiempos del segundo P\u00e9rez! La noci\u00f3n del progreso surgi\u00f3 en nosotros a partir de acontecimientos gratuitos. Yo me acerco a los cincuenta a\u00f1os y jam\u00e1s, en mi vida de ciudadano, un Presidente me ha convocado a nada. Yo he vivido cuarenta y ocho a\u00f1os en calidad de testigo del Gobierno, sin escuchar una proposici\u00f3n que venga de Miraflores. De Miraflores vienen hechos cumplidos e indiscutibles. A veces, esos hechos cumplidos, producto de un azar hist\u00f3rico (la crisis del Canal de Suez, la guerra \u00e1rabe-jud\u00eda, etc\u00e9tera), han provocado un tremendo impacto emocional en mi vida. Lo provoc\u00f3 P\u00e9rez Jim\u00e9nez cuando nos particip\u00f3 que \u00e9ramos un pa\u00eds rico. Hasta ese momento, yo estaba acostumbrado a vivir en un pa\u00eds de gente que sobreviv\u00eda. Durante el siglo xix y, en este siglo, hasta la presidencia de Cipriano Castro, el pa\u00eds viv\u00eda decayendo. Vivir era sobrevivir. Un peque\u00f1o per\u00edodo de bonanza relativa, una correcta administraci\u00f3n de alg\u00fan servicio p\u00fablico, era todo un acontecimiento excitante. Era salirse de la norma habitual. P\u00e9rez Jim\u00e9nez decret\u00f3 el sue\u00f1o del progreso. El pa\u00eds no progres\u00f3, desde luego. El pa\u00eds engord\u00f3, y hay una gran diferencia entre engordar y progresar. Pero esa gordura, ese sobrepeso, desempe\u00f1\u00f3 el rol del progreso. Los venezolanos creemos que la Gran Venezuela del otro P\u00e9rez fue impactante. Pero esa Gran Venezuela del segundo P\u00e9rez fue mucho menos sensacional que la Gran Venezuela del primer P\u00e9rez. P\u00e9rez Jim\u00e9nez fue un debut; Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez, una reprise. A pesar de la visceral enemistad, los dos P\u00e9rez se parecen mucho. P\u00e9rez Jim\u00e9nez identific\u00f3 nuestro pasado con la mediocridad. Nos hizo pensar que esa esperanza que el pueblo venezolano deposit\u00f3 en el breve gobierno de R\u00f3mulo Gallegos era un error candoroso. P\u00e9rez Jim\u00e9nez logr\u00f3 identificar al pa\u00eds pal\u00fadico y juambimboso, al pa\u00eds de los hombrecitos de un metro sesenta y tez amarillosa con el plebeyismo adeco. No fue P\u00e9rez Jim\u00e9nez un gobernante impopular. Fue simplemente un gobernante \u201capopular\u201d. Derroc\u00f3 el gobierno de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica con un golpe fr\u00edo sumamente aplaudido por la exigua clase media, por los socialcristianos y por la \u00e9lite financiera. Acci\u00f3n Democr\u00e1tica se disolvi\u00f3 como un anti\u00e1cido a pesar de toda esa leyenda de oposici\u00f3n clandestina que resalta como heroica, precisamente por lo que tuvo de individual, porque fue el enfrentamiento de una dictadura ante una pavorosa indiferencia general. Creo que he insistido mucho en los a\u00f1os de P\u00e9rez Jim\u00e9nez a lo largo de esta conversaci\u00f3n. Pero es que a veces me preocupa que nos olvidemos de la trascendencia hist\u00f3rica de esos a\u00f1os. \u00bfHasta cu\u00e1ndo la Historia de Venezuela va a continuar cont\u00e1ndose en t\u00e9rminos morales? \u00bfHasta cu\u00e1ndo vamos a dividir nuestros gobernantes en buenos y malos?<\/p>\n<p>\u00bfHemos intentado construir un Estado que no coincide con lo que somos?<\/p>\n<p>Si hemos construido desde 1828 hasta el sol de hoy un Estado apol\u00edneo, donde la realidad act\u00faa como una frustraci\u00f3n de lo sublime, no tiene nada de extra\u00f1o, entonces, que nuestra historia se cuente, y lo que es peor: se interprete, en t\u00e9rminos morales. La tradici\u00f3n hist\u00f3rica de esta rep\u00fablica parte de un supuesto terrible. En 1783, naci\u00f3 en Caracas un genio inimitable. Un extraterrestre insuperable, una especie de carambola c\u00f3smica. La historia de Sim\u00f3n Bol\u00edvar, la que aparece en sus documentos, en sus cartas, en sus manifiestos, en sus consideraciones sobre la pol\u00edtica de los primeros a\u00f1os del siglo xix, no tiene nada que ver con ese semidios inventado, fertilizado y a veces censurado por la Sociedad Bolivariana. Desde luego, el culto a Bol\u00edvar, la sacralizaci\u00f3n del Padre de la Patria, no es una potestad \u00fanica de la Sociedad Bolivariana. Desde Guzm\u00e1n Blanco para ac\u00e1, no ha habido un Presidente de Venezuela que no haya citado a nuestro gran personaje a la hora de cometer cualquier arbitrariedad. El pensamiento de Bol\u00edvar es rom\u00e1ntico y por lo tanto febril y tormentoso, repleto de humores, indignaciones, exaltaciones, tormentos y alucinaciones, como las sinfon\u00edas de Beethoven o las extravagancias de Lord Byron. De hecho, quienes conocieron de cerca a Bol\u00edvar nos lo describen como un hombre pintoresco, esc\u00e9nico, amigo de los coups de th\u00e9\u00e2tre, erot\u00f3mano e inestable. De all\u00ed que sus acciones en el campo pol\u00edtico presenten claras contradicciones, malos humores, depresiones y cuanto \u201cego\u201d puede haber en este mundo, caracter\u00edsticas todas estas que lo hacen ser un hijo de su tiempo.<\/p>\n<p>Este hombre intuye en Europa una visi\u00f3n americana. \u00c9l tiene el paisaje. Europa le aporta una ideolog\u00eda, o dicho m\u00e1s rigurosamente, una inquietud ideol\u00f3gica. Su pasi\u00f3n, la misma que lo llev\u00f3 a inventar sombreros a Par\u00eds o a jugar naipes como un libertino desaforado, lo induce a afirmar que Napole\u00f3n Bonaparte es un traidor, que ha cambiado la casaca republicana por ese manto de armi\u00f1o y ese oropel de pedrer\u00eda que aparece en el famoso cuadro de la coronaci\u00f3n. Napole\u00f3n ha abandonado los principios esenciales de la Revoluci\u00f3n Francesa. Bol\u00edvar, atrapado en esa ira, merienda en el monte Sacro de Roma, y all\u00ed, si ha de creerle uno a la tormentosa memoria de Sim\u00f3n Rodr\u00edguez, nuestro Libertador habla del Imperio Romano y de piedras seculares y de la independencia de su tierra. Dicho de otra manera: \u00e9l va a enmendarle la plana a Napole\u00f3n. \u00c9l va a hacer lo que Napole\u00f3n no hizo. \u00c9l va a vivir un drama mas\u00f3nico, sue\u00f1o de los freres y todo eso, en G\u00fairia o en Ocumare o en Puerto Cabello. La construcci\u00f3n de la obra es la construcci\u00f3n de \u00e9l mismo. \u00c9l es su obra. Terminada la acci\u00f3n donde este caraque\u00f1o se desempe\u00f1a con impresionante y hasta neur\u00f3tica tenacidad, Bol\u00edvar pierde el rumbo y se convierte en un hombre inc\u00f3modo. Ha concebido un gran ideal, la uni\u00f3n de varios pa\u00edses en lo que \u00e9l denomina la Gran Colombia. La idea es perfectamente francesa, y cuando digo esto, por Dios, no pretendo ser peyorativo, no pretendo que los lectores de la secci\u00f3n de Cartas de El Nacional me exhiban como un nuevo Santander o como un segundo Arciniegas. La idea de la Gran Colombia es francesa, es universalista, es europea, es, en una palabra, una idea de \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d. Y si hubiese ido m\u00e1s lejos, si hubiese concebido un pa\u00eds del tama\u00f1o de Suram\u00e9rica, con Brasil, Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay sumados, el delirio, pues, habr\u00eda sido fant\u00e1stico. Pero la realidad no funcion\u00f3. Y lo que me niego a pensar es que la realidad que destruye el sue\u00f1o de la Gran Colombia es una simple sumatoria de mediocridades. Me niego a considerar al general P\u00e1ez como un cretino pat\u00e1n que no supo entender la magnitud de un genio. A eso llamo la historia moral de Venezuela. Bol\u00edvar es genial. P\u00e1ez es un imb\u00e9cil. Santander es un cochino. Sucre era muy bueno. Mari\u00f1o, medio bueno. Piar, un ambicioso. Berm\u00fadez, un mat\u00f3n, etc\u00e9tera. \u00bfQu\u00e9 es esto? \u00bfA d\u00f3nde vamos con este catecismo? \u00bfQu\u00e9 clase de historia es esta que comienza por etiquetar virtudes morales en los pr\u00f3ceres? \u00bfQu\u00e9 derecho tienen las \u201cviudas del Libertador\u201d de despotricar del general P\u00e1ez? Cometido ese pecado original, la historia de Venezuela se comporta como un melodrama a lo Victorien Sardou, o como una telenovela de vieja estirpe. Este es un bueno. Este es un malo. Esta, pobrecita, es mala porque no le informaron. Vargas es bueno. Carujo es malo. Soublette es bueno. Guzm\u00e1n robaba pero no se le pueden negar sus virtudes. A Castro lo perdieron las mujeres. Zamora era bueno y lo mataron los malvados en Santa In\u00e9s; G\u00f3mez era un vampiro, pero hizo la Trasandina; o G\u00f3mez es el mejor presidente que hemos tenido porque nos meti\u00f3 a todos en cintura. \u00bfQu\u00e9 estupidez es esta? \u00bfC\u00f3mo le podemos ense\u00f1ar a nuestros j\u00f3venes semejante basura?<\/p>\n<p>Bol\u00edvar\u2026<\/p>\n<p>He citado a Bol\u00edvar como un personaje v\u00edctima de sus admiradores, para referirme a la manera como la sociedad venezolana percibe a sus caudillos. R\u00f3mulo Betancourt me interesa mucho m\u00e1s; desde luego, no porque lo considere m\u00e1s importante que Bol\u00edvar, en esta especie de carrera de caballos o de olimp\u00edada en que hemos convertido el an\u00e1lisis hist\u00f3rico, sino porque me ata\u00f1e m\u00e1s. Yo tuve una gran desgracia, o mejor dicho, una doble desgracia, a la hora de apreciar la figura de Betancourt. Cuando era ni\u00f1o, mi padre, ferviente cat\u00f3lico, describ\u00eda a Betancourt, en nuestras sobremesas, como un comunista que recib\u00eda rublos del Kremlin, un enemigo de lo piadoso, pr\u00e1cticamente un esp\u00eda a las \u00f3rdenes de la kgb. Cuando ingres\u00e9 al Partido Comunista, la descripci\u00f3n era tan religiosa como la de mi padre. Betancourt era simplemente un agente de la cia, un tenebroso personaje a las \u00f3rdenes del imperialismo, dispuesto a entregar el petr\u00f3leo, el acero y el aluminio a esa especie de guarida del diablo que era Wall Street. Quiero decir que yo viv\u00ed dos religiones frente a R\u00f3mulo Betancourt. Durante su Gobierno, me sent\u00ed perseguido. Sobreviv\u00ed gracias a la piedad del director de Cultura del Ministerio de Educaci\u00f3n y a la generosidad del director de la Radio Nacional, porque literalmente fui expulsado del Departamento de Teatro Infantil del Consejo Venezolano del Ni\u00f1o, por comunista. Fue necesario un cierto tiempo para que yo pudiese percibir la figura de Betancourt con una relativa serenidad. Durante el Gobierno del doctor Leoni, le\u00ed por primera vez la reproducci\u00f3n de El libro rojo, editado por Jos\u00e9 Agust\u00edn Catal\u00e1. Pocas lecturas nacionales me han impactado tanto. Las cartas de inconfundible estilo, enviadas por Betancourt desde Costa Rica, nos describen a un febril muchach\u00f3n marxista en el trance de descubrir que el marxismo no era una panacea universal. La reflexi\u00f3n de Betancourt sobre las peculiares condiciones socioecon\u00f3micas de Venezuela es, mira t\u00fa lo que es la vida, el origen del mas, solo que se trataba de un mas concebido en 1930, cuarenta y un a\u00f1os antes de la aparici\u00f3n de ese grupo pol\u00edtico. Betancourt, en su lenguaje no siempre feliz, habla de un socialismo con vaselina, es decir, de una estrategia y una t\u00e1ctica donde el movimiento revolucionario contra la dictadura de G\u00f3mez tiene que tomar en cuenta la realidad concreta de la econom\u00eda y de la historia de Venezuela. Betancourt distingue matices en la primitiva \u201cburgues\u00eda nacional\u201d y esgrime la democracia como una t\u00e1ctica destinada a crear rebeld\u00eda en \u201clas masas\u201d. Era un pensamiento. Los comunistas de esa \u00e9poca actuaban, por el contrario, como un club de admiradores de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, como fans de Stalin empe\u00f1ados en proclamar los logros de la actividad koljosiana en la remota Ucrania. Hablaban de remolachas sovi\u00e9ticas y de campesinos de ropa modesta y almidonada contemplando puestas de sol con m\u00fasica de balalaika. El primer manifiesto del pcv est\u00e1 escrito en vocativo. \u201cVosotros obreros sois\u2026\u201d, es decir, est\u00e1 escrito en el lenguaje de los curas espa\u00f1oles. Betancourt le puso el \u201ct\u00fa\u201d a la moderna pol\u00edtica venezolana. Su actividad consiste en visitar cada pueblo, cada caser\u00edo, cada conuco y explicar all\u00ed la idea de un partido redentor. Betancourt se ata a la cuerda hist\u00f3rica de la Revoluci\u00f3n Federal y, desde luego, le hace la cruz a la candidez de los comunistas. Betancourt llega a definir al Partido Comunista de Venezuela como un partido \u201cpeque\u00f1o burgu\u00e9s\u201d. La democracia, es decir, el pa\u00eds donde hoy vivimos, es su norte. Dudo mucho que Betancourt haya entendido en profundidad las ideas de Marx. \u00bfD\u00f3nde las pod\u00eda leer integralmente en 1940? La actividad pol\u00edtica lo convirti\u00f3 en un hombre de circunstancias. La formaci\u00f3n stalinista le hizo pensar que la democracia era \u00e9l. Los sucesos en que se vio involucrado, desde el golpe contra Medina hasta la ca\u00edda de R\u00f3mulo Gallegos, terminaron por convertirlo en un pragm\u00e1tico, en un hombre cauteloso que aprendi\u00f3 a dominar sus rabietas. De all\u00ed que hizo amigos, que uni\u00f3 esfuerzos, que le hizo la corte al doctor Caldera, que denunci\u00f3 el sectarismo como un peligro. El Betancourt que gobern\u00f3 Venezuela, durante los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada del sesenta, era un obsesivo de la democracia por la democracia misma. Su pol\u00edtica econ\u00f3mica es la l\u00f3gica transici\u00f3n de lo que el perezjimenismo hab\u00eda acumulado y la l\u00f3gica cr\u00edtica de lo que el perezjimenismo hab\u00eda dejado de hacer. No se trata de un golpe de tim\u00f3n. Se trata de una correcci\u00f3n de rumbo carente del menor dramatismo. El pa\u00eds en el plano econ\u00f3mico sigue siendo m\u00e1s o menos el mismo si se descuenta la feroz posici\u00f3n ante los corruptos, la necesidad de sanear la administraci\u00f3n p\u00fablica y el establecimiento de unas reglas de juego mucho m\u00e1s civilizadas. Hab\u00edamos conquistado la democracia y Betancourt aspiraba sinceramente a una efectividad gubernamental que no levantase demasiadas ampollas. La consigna con la cual llega al poder es impresionante. Los Napolitan se habr\u00edan llevado las manos a la cabeza. Los estrategas de sal\u00f3n lo habr\u00edan tildado de loco o de suicida: \u201cContra el miedo, vota blanco\u201d. Pero, en efecto, su Gobierno se hizo \u201ccontra el miedo\u201d, contra los traumas, contra los que aspiraban, incluso en su propio partido, a una mayor profundizaci\u00f3n en las reformas sociales. Hab\u00edamos conquistado la democracia y para Betancourt, hombre del 28 al fin y al cabo, la posibilidad de hablar mal del Gobierno, la posibilidad de criticar a un ministro ineficaz o a un funcionario ladr\u00f3n, era una raz\u00f3n de vida. Era una tarea hist\u00f3rica. \u201cHablar pendejadas del Gobierno\u201d, es decir, \u201cmenos barbarie y m\u00e1s decencia\u201d, fue su visi\u00f3n. Betancourt, el fiero, hab\u00eda aprendido a vivir en sociedad. All\u00ed estuvo su gloria y, a veces creo, su infierno. Qui\u00e9n sabe si le agreg\u00f3 az\u00facar a la vaselina. En todo caso, evit\u00f3 cuidadosamente \u201clos grandes cambios\u201d, hasta que mi pap\u00e1 me dijo, caramba, es verdad, como que el tipo no era comunista.<\/p>\n<p>Betancourt s\u00ed intenta cambios en lo econ\u00f3mico. \u00c9l inicia la pol\u00edtica de sustituci\u00f3n de importaciones.<\/p>\n<p>No quiero ser mezquino. Pero la pol\u00edtica de sustituci\u00f3n de importaciones era una exigencia empresarial o, por lo menos, de un gran sector del empresariado. Exist\u00eda una capacidad econ\u00f3mica para ensamblar autom\u00f3viles y cigarrillos y laticas de petit pois. Exist\u00eda la posibilidad de cerrar gradualmente las importaciones. El pa\u00eds no se lanza a un sacrificio ni a una empresa hist\u00f3rica. El pa\u00eds se lanza por el camino de lo gradual. Betancourt enmend\u00f3 una pol\u00edtica econ\u00f3mica, sin eso que los dirigentes adecos suelen llamar \u201cmayores traumas\u201d. Insisto en esto, no por disminuir la figura de Betancourt, sino porque resulta rid\u00edculo en estos momentos pensar que el 23 de enero de 1958 fue un cambio radical de la sociedad venezolana. No. Todo el mundo ten\u00eda miedo. Todo el mundo pensaba que el pa\u00eds se estaba embochinchando y que los militares iban a dar un golpe y que iba a regresar Pedro Estrada con sus \u201cchicos malos\u201d. El 23 de Enero fue un j\u00fabilo, un aire cordial que flot\u00f3 en el pa\u00eds. Fue la posibilidad de hablar vainas, de criticar al Gobierno y hasta de sustituirlo. Betancourt defini\u00f3 posiciones y jug\u00f3 al equilibrio. El modelo del pa\u00eds que su Gobierno intu\u00eda se parec\u00eda a ese lugar donde viv\u00edan Mickey Rooney y Elizabeth Taylor en las comedias mgm de mitad de los a\u00f1os cuarenta. Era la apoteosis de la clase media. El Cafetal es un museo viviente de esa aspiraci\u00f3n. Por eso, du\u00e9lale a quien le duela, Betancourt no solo es el fundador de Acci\u00f3n Democr\u00e1tica, sino el art\u00edfice supremo, el gran constructor del partido socialcristiano. Betancourt fue el gran empresario del partido Copei en esa especie de trust democr\u00e1tico que se construy\u00f3 durante su gobierno. Cuando Gonzalo Barrios perdi\u00f3 las terceras elecciones presidenciales de la democracia, Betancourt debe haber puesto una fiesta, porque, muy por encima de las aspiraciones hegem\u00f3nicas de su partido aparec\u00eda un concepto de alternabilidad democr\u00e1tica. El caudillo no solo hab\u00eda inventado el Gobierno, hab\u00eda inventado nada menos que la oposici\u00f3n. Cuando P\u00e9rez perdi\u00f3, todos vimos a Betancourt diciendo: \u201cWe will come back\u201d. \u00bfAlguien vio amargura en su rostro? Por el contrario, yo dir\u00eda que el hombre que nos hablaba era un hombre feliz. Copei ocup\u00f3 el lugar que en una \u00e9poca eterna y tormentosa ocupaban las Fuerzas Armadas, o los caudillos alzados: la ilusi\u00f3n de cambio, la misma que excus\u00f3 la Invasi\u00f3n de los Sesenta contra el Gobierno de Ignacio Andrade. La misma. Solo que menos espont\u00e1nea, m\u00e1s c\u00edvica y definitivamente constitucional.<\/p>\n<p>\u00bfUsted cree que el Estado se puede reformar en fr\u00edo? \u00bfLa \u00fanica salida es el escepticismo?<\/p>\n<p>Sinceramente, no me siento esc\u00e9ptico en cuanto a las posibilidades de una reforma del Estado venezolano. No me siento esc\u00e9ptico frente a la Copre, si por escepticismo entendemos la c\u00f3moda posici\u00f3n de quedarse en casa y decir, con el estilo de un viejo mat\u00f3n de la pol\u00edtica: \u201cEst\u00e1n perdiendo el tiempo. Hay otras realidades\u201d. Y toda esa quincalla. S\u00ed creo que la Copre se mueve en un terreno dif\u00edcil. S\u00ed creo que no es del todo cierta esta convocatoria del Estado a su propia reforma. Pero, ser\u00eda un necio si no me percatara de que, por alg\u00fan motivo, el pa\u00eds ha comenzado a vislumbrar que en la reforma del Estado est\u00e1 su supervivencia. Que en las actuales circunstancias la Copre arribe al \u00e9xito que todos esperamos, desde luego, me parece dif\u00edcil. Qui\u00e9n sabe si la Copre es el inicio de un proceso, una instituci\u00f3n en medio de una crisis, destinada a crear una conciencia. La Copre no brot\u00f3 de la nada. Brot\u00f3 de ciertas formas organizativas que la poblaci\u00f3n ha comenzado a poner en pr\u00e1ctica para defenderse de las arbitrariedades del Estado. Cuando alguien dice que los venezolanos debemos votar por los gobernantes regionales, est\u00e1, al mismo tiempo, proclamando una experiencia, est\u00e1 constatando una situaci\u00f3n a partir de seis gobiernos, y de lo que ha ocurrido en esos seis gobiernos. Est\u00e1 claro que no podemos continuar as\u00ed. Dec\u00eda al comienzo de esta conversaci\u00f3n que por primera vez nos importa la suerte de un Gobierno, la oposici\u00f3n al Gobierno del doctor Lusinchi no ha podido ser radical. Nadie en Venezuela est\u00e1 pensando en qu\u00e9 diablos hacer para desembarazarnos de este Gobierno. Por el contrario, existe una demanda de \u00e9xito, un desearle al Presidente, como s\u00edmbolo de poder, cierta lucidez para que el pa\u00eds salga del atolladero. La etapa infantil de castigar al Gobierno y volvernos a enamorar de un nuevo pretendiente ha comenzado a ceder. El fracaso de Lusinchi ser\u00eda mi fracaso y mi fracaso no me puede alegrar; la polarizaci\u00f3n mediante la aplicaci\u00f3n mec\u00e1nica de la alternabilidad \u2013AD-COPEI-COPEI-AD\u2013 tiene ahora otro sentido. Si alguna cr\u00edtica se le puede hacer al doctor Lusinchi es haber cometido el acto de adolescencia de prometernos que con \u00e9l \u00edbamos a vivir mejor. La \u00e9poca de los ofertones ha comenzado a declinar, porque el pa\u00eds demanda del Gobierno una mejor y m\u00e1s l\u00facida explicaci\u00f3n de lo que est\u00e1 haciendo. Ning\u00fan Gobierno es exitoso. El poder conduce a la desilusi\u00f3n en las sociedades primitivas. \u00bfNo se desilusion\u00f3 el pa\u00eds de P\u00e9rez a pesar de su espect\u00e1culo, a pesar del \u201cpleno empleo\u201d? Creo firmemente que los venezolanos hemos comenzado a salir de esa estupidez mediante la cual concebimos al Presidente como un se\u00f1or que arregla problemas por obra del Esp\u00edritu Santo. Un Presidente no es un ser definitivo. G\u00f3mez era definitivo. Franco, en Espa\u00f1a, fue definitivo. P\u00e9rez Jim\u00e9nez fue definitivo. Fidel Castro es lo m\u00e1s definitivo que existe. Pero se trata de dictadores, de gobiernos sometidos al sello personal, dram\u00e1tico dir\u00eda yo, del gobernante. Son hombres que se extienden en el tiempo y sus gobiernos terminan por ser \u201c\u00e9pocas\u201d. Nadie puede hablar del Gobierno de Fidel Castro en Cuba. En todo caso hablar\u00e1 de la \u201cera\u201d de Fidel Castro en Cuba. Pero un presidente quinquenal no es un caudillo. Y si la Constituci\u00f3n venezolana proh\u00edbe dr\u00e1sticamente la reelecci\u00f3n del mandatario, t\u00fa me dir\u00e1s qu\u00e9 clase de caudillo puede ser ese. Pero en Venezuela le atribuimos al presidente caracter\u00edsticas de caudillo; es decir, de hombre capaz de crear \u201ceras\u201d. Yo personalmente detesto los caudillos y no me gusta vivir \u201ceras\u201d. A veces creo que es absurdo que los venezolanos no podamos reelegir al presidente, porque, desde luego, en cinco a\u00f1os, es idiota prometer un \u201ccambio\u201d. Pero esto forma parte del p\u00e1nico que inspira en Venezuela la figura del Presidente. Cinco a\u00f1os y salimos de \u00e9l, como exclamando: \u00a1uf!<\/p>\n<p>\u00bfRealmente el venezolano se ha dado cuenta de la necesidad de reformar el Estado o ha sido una reforma impuesta?<\/p>\n<p>El pa\u00eds se atasc\u00f3. Eso es un hecho. El pa\u00eds est\u00e1 saturado de vicios que provienen del Estado. Probablemente lo que sucede es que resulta muy dif\u00edcil en Venezuela percibir la noci\u00f3n del Estado. En Venezuela hay Gobierno\u2026 y de vaina. El Gobierno es el primer agresor del Estado. Cada cinco a\u00f1os, el Gobierno se enfurece contra el Estado, descabeza funcionarios, liquida planes, desv\u00eda presupuestos, liquida proyectos, quema documentos, cambia los membretes; es decir, destroza una m\u00ednima continuidad administrativa. El Presidente irrumpe en Miraflores prometiendo un pa\u00eds nuevo, como las promociones de detergentes. Pero en el fondo, los detergentes no son nuevos. Los detergentes son m\u00e1s o menos lo mismo y sus posibilidades de cambio pertenecen al mundo de los detalles. El Gobierno se publicita a s\u00ed mismo como \u201cnuevo\u201d, \u201caudaz\u201d, \u201cdefinitivo\u201d, \u201cotra cosa\u201d, \u201cde aqu\u00ed en adelante\u201d, pero las relaciones de poder, las relaciones institucionales con la ctv, con Fedec\u00e1maras, con los bancos, con el Ej\u00e9rcito, con el clero, con los maestros, etc\u00e9tera, son m\u00e1s o menos la misma cosa. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9, en lugar de proclamar novedad, no proclamamos efectividad? La noci\u00f3n de reforma del Estado, que en el fondo no es m\u00e1s que una m\u00e1s sana y efectiva distribuci\u00f3n del poder, atenta contra ese principio jabonero de nuestros gobiernos. Hace poco el doctor Humberto Celli argumentaba en televisi\u00f3n contra la proposici\u00f3n de que los gobernantes fuesen elegidos mediante una votaci\u00f3n directa. El Celli se preguntaba por el desastre que eso significar\u00eda. \u00a1Un gobernante del estado Aragua enfrentado al Presidente de la Rep\u00fablica! \u00a1Qu\u00e9 horror! \u00a1Qu\u00e9 caos! \u00a1Qu\u00e9 desorden! Si ahora cuesta meter a los gobernantes en cintura, \u00a1imag\u00ednense c\u00f3mo ser\u00eda eso! Pero lo que no dice el doctor Celli es que el sistema actual ha creado una gran frustraci\u00f3n en la provincia. Lo que no dice el doctor Celli es que nuestra provincia se ha hecho m\u00e1s s\u00f3lida culturalmente hablando, m\u00e1s aut\u00f3noma en la vida cotidiana y que esa f\u00f3rmula del gobernador elegido \u201ca dedo\u201d por el Presidente de la Rep\u00fablica amenaza el desarrollo del pa\u00eds. La presencia de ese polic\u00eda central que es el Gobierno, ese polic\u00eda que desde un alto faro vigila el territorio nacional, ha comenzado a resultar intolerable. Porque en el fondo es un polic\u00eda que vigila mal, un polic\u00eda equivocado, mofletudo, carente de reflejos, achacoso. Es el \u201csupremo autor\u201d seg\u00fan la letra de nuestro himno. El \u201csupremo autor\u201d que vigila desde el \u201cEmp\u00edreo\u201d. Volvemos a la comedia del Estado. Hay que enga\u00f1ar al Gordo. La expresi\u00f3n circunstancial del Estado, que es el Gobierno, es la de un cretino al que debes enga\u00f1ar si quieres sobrevivir. Vas a pedirle algo y jam\u00e1s podr\u00e1s decir la verdad. Est\u00e1s obligado a la mentira. Tienes que convertirte en un experto en el uso de palabras clave. Tienes que otear en el horizonte y percibir que hoy el Gobierno est\u00e1 interesado, qu\u00e9 s\u00e9 yo, en las instituciones pedag\u00f3gicas populares. Entonces t\u00fa quieres escribir un ensayo, qu\u00e9 s\u00e9 yo, sobre Teresa de la Parra, y deseas que el Gobierno te patrocine esa investigaci\u00f3n. Tienes que mentir. Tienes que decir que el ensayo sobre Teresa de la Parra se compadece perfectamente con la pol\u00edtica de desarrollo de las instituciones pedag\u00f3gicas de la cultura popular. Aquello no pega ni con cola. Tu ensayo es elitesco, no va m\u00e1s all\u00e1 de treinta interesados, pero t\u00fa mientes y estafas al Gordo. Los documentos p\u00fablicos, las cartas de peticiones, son en Venezuela una gran picaresca que r\u00edete del Lazarillo de Tormes. Pero esta comedia no es potestad del Gobierno. Es tambi\u00e9n un modo de ser de la oposici\u00f3n. La oposici\u00f3n en nuestro pa\u00eds es rid\u00edculamente pavloviana. Oposici\u00f3n en Venezuela es decir lo contrario de lo que dice el gobierno. Esto es blanco, dice Lusinchi. Esto es negro, contesta Fern\u00e1ndez. Esto es verdad, dice Lusinchi. Esto es mentira, dice Fern\u00e1ndez. Nada hay en este mundo m\u00e1s previsible que un discurso de la oposici\u00f3n. Un discurso de la oposici\u00f3n es un \u201ccasette\u201d previamente grabado. Se trata de una oposici\u00f3n \u201cprogramada\u201d como una Apple II. Lusinchi comete el dislate de decir que con su Gobierno se va a vivir mejor, porque me da la gana, y la oposici\u00f3n lo espera en la bajadita, en la bajadita inevitable. Los candidatos le presentan al pa\u00eds un \u201cplan de gobierno\u201d, por all\u00ed, cuando la campa\u00f1a est\u00e1 concluyendo, y todos sabemos que eso no es m\u00e1s que un \u201csaludo a la bandera\u201d. En mi actividad que se refiere al teatro, los planes de gobierno consisten casi siempre en decir que se va a estimular la cultura, que se va a hacer m\u00e1s popular la cultura y, desde luego, que se va a afirmar la identidad cultural del venezolano. \u00bfC\u00f3mo? Ah, no s\u00e9. La oposici\u00f3n aguarda en la bajadita. Pasan tres a\u00f1os y, naturalmente, ni se desarroll\u00f3 la cultura, ni se populariz\u00f3 la cultura, ni se encontr\u00f3 por ninguna parte la identidad nacional. Entonces, la oposici\u00f3n sale de su escondite y grita: \u201c\u00a1Fracaso!\u201d \u201c\u00a1Fracaso!\u201d \u00a1Por Dios! \u00bfHasta cu\u00e1ndo? \u00bfHasta cu\u00e1ndo le permitimos al Presidente de la Rep\u00fablica que sea triturado por ese implacable mecanismo? \u00bfHasta cu\u00e1ndo le vamos a permitir a la oposici\u00f3n ese ritual can\u00f3nico, inexorable, que le impide hacer verdadera pol\u00edtica?<\/p>\n<p>\u00bfHasta cu\u00e1ndo la clase pol\u00edtica est\u00e1 dispuesta a fracasar?<\/p>\n<p>Esa es una gran pregunta. \u00bfNo ser\u00e1 que al pa\u00eds le hace falta un nuevo liderazgo? \u00bfNo ser\u00e1 que debemos permitirle a ad y a Copei un buen descanso, unos cuantos a\u00f1os de recogimiento y meditaci\u00f3n en alg\u00fan claustro? Tal vez ni siquiera sean malos partidos. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 no los mandamos a las duchas, para ver si se refrescan, para ver si leen, si aprenden otro vocabulario? Son partidos que carecen de objetividad. Son demasiados protagonistas. Pero hasta Laurence Olivier cansa, si lo ves siempre en la misma cartelera.<\/p>\n<p>Eso es ut\u00f3pico.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo inevitable. AD y Copei est\u00e1n viciados. Y, lo que es peor, en sus vicios han arrastrado a los otros partidos. Arrastraron al mas, por ejemplo. El mas, al insertarse en ese ritual pol\u00edtico, en calidad de actores de reparto, perdi\u00f3 su raz\u00f3n de ser. No hablo, por Dios, de fusiles; no tengo la menor nostalgia por los fusiles. Los fusiles siguen siendo tan est\u00fapidos como en 1963. Pero s\u00ed hablo de otra pol\u00edtica. Estoy harto de que el mas baile al son que le tocan ad y Copei. \u00bfQu\u00e9 le promete ese partido al pa\u00eds? Hoy en d\u00eda, nada. Hace unos a\u00f1os tampoco promet\u00eda nada, pero est\u00e1bamos en v\u00edas de prometer algo. Y ya eso es bastante. Hoy en d\u00eda, apenas podemos prometer ser\u2026\u201cmejores\u201d. \u00bfPero qui\u00e9n le cre\u00f3 eso al mas? \u00bfQu\u00e9 significa que el mas sea \u201cmejor\u201d que esto? \u00bfQu\u00e9 es ser mejor? De nuevo el esquema, la forma, la reflexi\u00f3n que nace y muere en el seno del partido pol\u00edtico se impone sobre lo que deber\u00eda ser real. De nuevo el pol\u00edtico aturdido por su propio mecanismo pierde la noci\u00f3n de sus funciones reales en esta sociedad. El desesperado esfuerzo del actual mas es: \u201c\u00a1T\u00f3menme en serio! \u00a1Yo soy tan serio como el doctor Gonzalo Barrios! \u00a1Yo no soy aquel loquito que propon\u00eda fantas\u00edas! \u00a1Yo cambi\u00e9!\u201d Es decir, yo me parezco a mis adversarios, yo s\u00e9 de juego, de elegancia, de fair play. \u00bfC\u00f3mo puede ser una alternativa, as\u00ed?<\/p>\n<p>\u00bfHacia d\u00f3nde puede dirigirse una reforma del Estado?<\/p>\n<p>\u00bfReformar qu\u00e9? \u00bfReformar en funci\u00f3n de qu\u00e9? Tenemos la sensaci\u00f3n y, m\u00e1s que la sensaci\u00f3n, las pruebas de que el Estado venezolano es impr\u00e1ctico. Y hemos formulado la necesidad de una reforma del Estado. Sabemos que el Estado es ineficaz y que su estructura provoca en \u00e9l un movimiento de paquidermo. Sabemos, por ejemplo, que existe una permisolog\u00eda aterradora, casi sovi\u00e9tica, que impide un mejor desarrollo de la industria de la construcci\u00f3n. El elefante se ha convertido en un carcamal pesad\u00edsimo e insoportable y, por lo tanto, son urgentes una serie de reformas pr\u00e1cticas dictadas casi por el sentido com\u00fan. Es posible, entonces, que estas medidas de car\u00e1cter inmediato, m\u00ednimamente pragm\u00e1ticas, tengan lugar en estos pr\u00f3ximos meses. Pero ellas no deben confundirnos. El problema sigue siendo el mismo. \u00bfPara qu\u00e9 vamos a reformar el Estado? \u00bfQu\u00e9 queremos lograr con esa reforma? \u00bfCu\u00e1l es la proposici\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 es lo que entendemos por Estado aparte de la solemnidad principista? Un organismo existe en la medida que cumple una funci\u00f3n y persigue unos objetivos. Se supone que el objetivo del Estado es el progreso efectivo, real, coherente, pr\u00e1ctico de la sociedad, tal como el reglamento del hotel a que hice referencia. Cuando estudi\u00e9 Derecho en la ucv, mi profesor de Derecho Constitucional dec\u00eda que toda la armaz\u00f3n jur\u00eddica de una naci\u00f3n persegu\u00eda como objetivo una cosa llamada \u201cel bien com\u00fan\u201d. Est\u00e1 bien. Pero, \u00bfqu\u00e9 diablos es el \u201cbien com\u00fan\u201d? \u00bfLa felicidad humana? \u00bfEl bienestar humano? \u00bfLa dignidad humana? \u00bfLa justicia humana? El Estado, al igual que el hombre, vive prisionero de prejuicios, de verdades generales, de cosas que parecen ciertas o que el uso ha convertido en \u201cciertas\u201d. Se supone que debemos \u201cprogresar\u201d, pero nadie nos dice qu\u00e9 se entiende por progreso. \u00bfM\u00e1s cemento? \u00bfM\u00e1s \u00e1rboles? \u00bfM\u00e1s autom\u00f3viles? \u00bfM\u00e1s calles destinadas a que los ciudadanos caminen y oigan el piar de los pajaritos? \u00bfA qu\u00e9 nos debemos parecer los venezolanos? \u00bfA la vida del estado de Texas? Ojo, no califico, simplemente me hago esa pregunta. Porque, de repente, para algunos, progreso puede ser que vivamos como los pemones. Y para otros, progreso es chimenea, contaminaci\u00f3n y cabillas. Todos estamos de acuerdo en que Venezuela debe fortalecer su agricultura. Jam\u00e1s he conocido un venezolano que diga: \u201cAl diablo la agricultura, abajo la cosecha de arroz\u201d. Supongamos entonces que el Gobierno decide, como evidentemente es el caso del Gobierno actual, aumentar la productividad del campo y reformar leyes, ordenanzas, c\u00f3digos, procedimientos que tengan que ver con la productividad en el campo. Eso, aparentemente, ser\u00eda estupendo. Pero, \u00bfalguna vez nos hemos preguntado c\u00f3mo vive un agricultor venezolano? \u00bfQu\u00e9 necesita ese ser humano que recoge una cosecha de pl\u00e1tanos? \u00bfDinero? \u00bfM\u00e1s dinero? Pero, \u00bfdinero para qu\u00e9? \u00bfNo necesitar\u00e1, por ejemplo, ese hombre un teatro donde ver maravillas del arte? \u00bfNo necesitar\u00e1, por ejemplo, una televisi\u00f3n regional, capaz de confrontarlo consigo mismo? \u00bfNo aumentar\u00eda la productividad del campo si el hombre que lo trabaja est\u00e1 orgulloso, verdaderamente orgulloso, del lugar donde vive? \u00bfNo aumentar\u00e1 esa productividad si el hijo del campesino puede encontrar una s\u00f3lida librer\u00eda, un s\u00f3lido cine de arte, una programaci\u00f3n musical y otras tantas dignidades? \u00bfNo soy mejor agricultor si mi hijo puede graduarse de fil\u00f3sofo en la universidad cercana? Se dir\u00e1: \u201c\u00a1Qu\u00e9 idealismo!\u201d Pero es que la vida de un hombre, de un ciudadano, no puede medirse en t\u00e9rminos de productividad. No solo es cosechar tomates. Es \u00bfpara qu\u00e9 cosecho tomates? He citado goces del arte y del pensamiento pero puedo hablar tambi\u00e9n de un buen restaurant, de una desconcertante discoteca para bailar, de un circo que me visita, de un recital de El Puma cerca de mi siembra de tomates, de una conferencia de Ram\u00f3n J. Vel\u00e1squez en la casa de cultura de mi comunidad. No de miserias culturales que es a lo que estamos acostumbrados. No de migajas que la capital desparrama sobre la provincia. Hablo de vida plet\u00f3rica. De posibilidades aut\u00e9nticas. De incorporaci\u00f3n de todos los hombres de este pa\u00eds a las mejores oportunidades. La calidad deber\u00eda ser una consecuencia de la cantidad. Pero en nuestro pa\u00eds la cantidad es el \u00fanico logro.<\/p>\n<p>Tal vez la reforma m\u00e1s importante ser\u00eda dotar al Estado de un conjunto de pol\u00edticas coherentes, que eviten los movimientos espasm\u00f3dicos, err\u00e1ticos y convulsionados, y que son los que explican la ausencia de continuidad en los planes. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda una pol\u00edtica coherente en el campo de la cultura?<\/p>\n<p>La pol\u00edtica cultural del Estado venezolano es una pol\u00edtica de mecenazgo. Desgraciadamente, no aparece Lorenzo de Medicis por ninguna parte, tal vez porque al mecenas le falta buen gusto, le falta contemporaneidad. Pero, en todo caso, la posici\u00f3n del artista venezolano es la de la mendicidad. El Estado se limita a distribuir un presupuesto, irritante las m\u00e1s de las veces, entre las instrucciones culturales. Toma esto. Toma esto. Toma esto\u2026 y sigue en tu vida. Te beco, te financio, te ayudo, te doy. Pero el Estado venezolano no hace pr\u00e1cticamente nada por crear las estructuras m\u00ednimas donde pueda desenvolverse la cultura en cualquiera de sus expresiones. Por ejemplo, se ayuda al teatro, en el sentido de que se dan unos reales o unos realitos a los grupos teatrales. Pero el Estado es incapaz de organizar y cuidar y estructurar hacia un concepto de rentabilidad m\u00ednima las salas de teatro que existen en el pa\u00eds. Es como darle dinero a un se\u00f1or para que cultive tomates y despu\u00e9s desentenderme de d\u00f3nde demonios va a vender ese se\u00f1or esos tomates. \u00a1Es que el tomate sirve para comerlo! \u00bfQu\u00e9 hago yo con unos tomates en unos huacales o en un dep\u00f3sito? Yo quiero comerme esos tomates. Yo quiero ver, o\u00edr y tocar las manifestaciones de cultura. Yo quiero que Zhandra Rodr\u00edguez se gane su dinero, mientras m\u00e1s, mejor, bailando para la gente y no para una \u00e9lite ilustrada. Y lo quiero porque seguro que Zhandra Rodr\u00edguez se convierte en una empresaria, se autofinancia, se muestra como un ser real, y como un art\u00edculo de lujo m\u00e1s o menos prescindible. Entonces, que sobrevivan los mejores, como pasa en todas partes del mundo. En todas partes del mundo civilizado hay artistas profesionales y hay artistas aficionados. Los aficionados hacen rifas, t\u00f3mbolas, colectas y reciben alguna ayuda comunal para presentar sus espect\u00e1culos de aficionados. Los profesionales generan dinero y no hacen rifas. \u00bfQue el proceso es gradual? S\u00ed, es gradual. \u00bfPero cu\u00e1ndo lo vamos a poner en marcha? A m\u00ed no me importa que ocurra en el a\u00f1o 2150. Lo importante es que ocurra y ahora hay que sembrarlo. Esa magnanimidad del Estado con la cultura es letal porque, repito, son unos Lorenzos de Medicis taca\u00f1os y de horroroso gusto. La actividad cultural en Venezuela es apenas una mala conciencia de nuestros gobernantes. Y si no, f\u00edjate en el gobernador del estado Miranda, que de un plumazo cancel\u00f3 del presupuesto regional la partida cultural. \u00bfPor qu\u00e9 no cancela la de papel toilette? \u00bfPor qu\u00e9 no se cancela la partida de \u201cclips\u201d? \u00bfPor qu\u00e9 le es tan f\u00e1cil cancelar la cultura?<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la tarea del ciudadano com\u00fan?<\/p>\n<p>La gran pelea es asumir la democracia. Sincerarla. Hay que ense\u00f1arle al Presidente de la Rep\u00fablica a que sea realmente dem\u00f3crata. Nadie, en esta tarea, tiene derecho a colocarse en la acera de enfrente. No ha llegado la hora del outsider. Es importante elevar la discusi\u00f3n. Es importante que los socialdem\u00f3cratas piensen y act\u00faen como socialdem\u00f3cratas; y que los dem\u00f3crata-cristianos piensen y act\u00faen como dem\u00f3crata-cristianos. Un cierto cinismo se ha apoderado de nuestros partidos. A veces el cinismo se disfraza de resignaci\u00f3n. Es as\u00ed. Tiene que ser as\u00ed. Tengo la obligaci\u00f3n, como intelectual, como artista o como lo qu\u00e9 diablos sea yo, de tomarme en serio a los hombres que hacen pol\u00edtica en Venezuela. Muchos de ellos han dado lo mejor de s\u00ed mismos en esa actividad. Por lo tanto, vale la pena reclamar inconsecuencias. Un d\u00eda, Miguel Otero Silva me ofreci\u00f3 una columna en el cuerpo C de El Nacional. Entonces pens\u00e9: \u201cJos\u00e9 Ignacio, tienes cuarenta y ocho a\u00f1os, \u00bfcu\u00e1ndo carajo vas a decir lo que piensas?\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mis padres, mi t\u00edo anarquista, a mi abuela adeca, a mi familia loca, al vinz, a O., a su br\u00f3der, a mis amigos, a todos nosotros&#8230; \u00bfAl pa\u00eds? S\u00f3lo es copiar y pegar \u00bfGran vaina? ;) Todos los cr\u00e9ditos a continuaci\u00f3n Nota importante: \u00a1Esta entrevista fue hecha en 1986! Nota importante: \u00a11986! 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