{"id":28031,"date":"2012-08-15T10:05:43","date_gmt":"2012-08-15T14:35:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=28031"},"modified":"2014-06-07T11:54:36","modified_gmt":"2014-06-07T16:24:36","slug":"capitulo-37-de-rayuela-julio-cortazar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/08\/15\/capitulo-37-de-rayuela-julio-cortazar\/","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo 37 de Rayuela &#8211; Julio Cort\u00e1zar"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"28036\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/08\/15\/capitulo-37-de-rayuela-julio-cortazar\/rayuela\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela.jpg?fit=640%2C351&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"640,351\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;9&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS DIGITAL REBEL XS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1264682433&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;55&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;100&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.02&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"rayuela\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela.jpg?fit=640%2C351&amp;ssl=1\" class=\"size-medium wp-image-28036 aligncenter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela-300x164.jpg?resize=300%2C164\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"164\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela.jpg?resize=300%2C164&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela.jpg?resize=320%2C175&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela.jpg?resize=145%2C79&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela.jpg?resize=495%2C271&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/08\/rayuela.jpg?w=640&amp;ssl=1 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>\u00abLe daba rabia llamarse Traveler, \u00e9l que nunca se hab\u00eda movido de la Argentina como no fuera para cruzar a Montevideo y una vez a Asunci\u00f3n del Paraguay, metr\u00f3polis recordadas con soberana indiferencia. A los cuarenta a\u00f1os segu\u00eda adherido a la calle Cachimayo, y el hecho de trabajar como gestor y un poco de todo en el circo \u00abLas Estrellas\u00bb no le daba la menor esperanza de recorrer los caminos del mundo more Barnum; la zona de operaciones del circo se extend\u00eda de Santa Fe a Carmen de Patagones, con largas recaladas en la capital federal, La Plata y Rosario. Cuando Talita, lectora de enciclopedias, se interesaba por los pueblos n\u00f3madas y las culturas trashumantes, Traveler gru\u00f1\u00eda y hac\u00eda un elogio insincero del patio con geranios, el catre y el no te salg\u00e1s del rinc\u00f3n donde empez\u00f3 tu existencia. Entre mate y mate sacaba a relucir una sapiencia que impresionaba a su mujer, pero se lo ve\u00eda demasiado dispuesto a persuadir. Dormido se le escapaban algunas veces vocablos de destierro, de desarraigo, de tr\u00e1nsitos ultramarinos, de pasos aduaneros y alidadas imprecisas. Si Talita se burlaba de \u00e9l al despertar, empezaba por darle de chirlos en la cola, y despu\u00e9s se re\u00edan como locos y hasta parec\u00eda como si la autotraici\u00f3n de Traveler les hiciera bien a los dos. Una cosa hab\u00eda que reconocer y era que, a diferencia de casi todos sus amigos, Traveler no le echaba la culpa a la vida o a la suerte por no haber podido viajar a gusto. Simplemente se beb\u00eda una ginebra de un trago, y se trataba a s\u00ed mismo de cretinacho.<\/p>\n<p>-Por supuesto, yo soy el mejor de sus viajes -dec\u00eda Talita cuando se le presentaba la oportunidad- pero es tan tonto que no se da cuenta. Yo, se\u00f1ora, lo he llevado en alas de la fantas\u00eda hasta el borde mismo del horizonte.<\/p>\n<p>La se\u00f1ora as\u00ed interpelada cre\u00eda que Talita hablaba en serio, y contestaba dentro de la l\u00ednea siguiente:<\/p>\n<p>-Ah, se\u00f1ora, los hombres son tan incomprensibles (sic por incomprensivos).<\/p>\n<p>O:<\/p>\n<p>-Cr\u00e9ame, lo mismo somos yo y mi Juan Antonio. Siempre se lo digo, pero \u00e9l como si llover\u00eda.<\/p>\n<p>O:<\/p>\n<p>-C\u00f3mo la comprendo, se\u00f1ora. La vida es una lucha.<\/p>\n<p>O:<\/p>\n<p>-No se haga mala sangre, do\u00f1a. Basta la salud y un pasar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s Talita se lo contaba a Traveler, y los dos se retorc\u00edan en el piso de la cocina hasta destrozarse la ropa. Para Traveler no hab\u00eda nada m\u00e1s prodigioso que esconderse en el water y escuchar, con un pa\u00f1uelo o una camiseta metidos en la boca, c\u00f3mo Talita hac\u00eda hablar a las se\u00f1oras de la pensi\u00f3n \u00abSobrales\u00bb y a algunas otras que viv\u00edan en el hotel de enfrente. En los ratos de optimismo, que no le duraban mucho, planeaba una pieza de radioteatro para tomarles el pelo a esas gordas sin que se dieran cuenta, forz\u00e1ndolas a llorar copiosamente y sintonizar todos los d\u00edas la audici\u00f3n. Pero de todas maneras no hab\u00eda viajado, y era como una piedra negra en el medio de su alma.<\/p>\n<p>-Un verdadero ladrillo -explicaba Traveler, toc\u00e1ndose el est\u00f3mago.<\/p>\n<p>-Nunca vi un ladrillo negro -dec\u00eda el Director del circo, confidente eventual de tanta nostalgia.<\/p>\n<p>-Se ha puesto as\u00ed a fuerza de sedentarismo. \u00a1Y pensar que ha habido poetas que se quejaban de ser heimatlos, Ferraguto!<\/p>\n<p>-H\u00e1bleme en castilla, che -dec\u00eda el Director a quien el invocativo dram\u00e1ticamente personalizado produc\u00eda un cierto sobresalto.<\/p>\n<p>-No puedo, Dire murmuraba Traveler, disculp\u00e1ndose t\u00e1citamente por haberlo llamado por su nombre-. Las bellas palabras extranjeras son como oasis, como escalas. \u00bfNunca iremos a Costa Rica? \u00bfA Panam\u00e1, donde anta\u00f1o los galeones imperiales&#8230;? \u00a1Gardel muri\u00f3 en Colombia, Dire, en Colombia!<\/p>\n<p>-Nos falta el numerario, che -dec\u00eda el Director, sacando el reloj-. Me voy al hotel que mi Cuca debe estar que brama.<\/p>\n<p>Traveler se quedaba solo en la oficina y se preguntaba c\u00f3mo ser\u00edan los atardeceres en Connecticut. Para consolarse pasaba revista a las cosas buenas de su vida. Por ejemplo, una de las buenas cosas de su vida hab\u00eda sido entrar una ma\u00f1ana de 1940 en el despacho de su jefe, en Impuestos Internos, con un vaso de agua en la mano. Hab\u00eda salido cesante, mientras el jefe se absorb\u00eda el agua de la cara con un papel secante. Esa hab\u00eda sido una de las buenas cosas de su vida, porque justamente ese mes iban a ascenderlo, as\u00ed como casarse con Talita hab\u00eda sido otra buena cosa (aunque los dos sostuvieran lo contrario) puesto que Talita estaba condenada por su diploma de farmac\u00e9utica a envejecer sin apelaci\u00f3n en el esparadrapo, y Traveler se hab\u00eda apersonado a comprar unos supositorios contra la bronquitis, y de la explicaci\u00f3n que hab\u00eda solicitado a Talita el amor hab\u00eda soltado sus espumas como el shampoo bajo la ducha. Incluso Traveler sosten\u00eda que se hab\u00eda enamorado de Talita exactamente en el momento en que ella, bajando los ojos, trataba de explicarle por qu\u00e9 el supositorio era m\u00e1s activo despu\u00e9s y no antes de una buena evacuaci\u00f3n del vientre.<\/p>\n<p>-Desgraciado -dec\u00eda Talita a la hora de las rememoraciones-. Bien que entend\u00edas las instrucciones, pero te hac\u00edas el sonso para que yo te lo tuviera que explicar.<\/p>\n<p>-Una farmac\u00e9utica est\u00e1 al servicio de la verdad, aunque se localice en los sitios m\u00e1s \u00edntimos. Si supieras con qu\u00e9 emoci\u00f3n me puse el primer supositorio esa tarde, despu\u00e9s de dejarte. Era enorme y verde.<\/p>\n<p>-El eucaliptus -dec\u00eda Talita-. Alegrate de que no te vend\u00ed esos que huelen a ajo a veinte metros.<\/p>\n<p>Pero de a ratos se quedaban tristes y comprend\u00edan vagamente que una vez m\u00e1s se hab\u00edan divertido como recurso extremo contra la melancol\u00eda porte\u00f1a y una vida sin demasiado (\u00bfQu\u00e9 agregar a \u00abdemasiado\u00bb? Vago malestar en la boca del est\u00f3mago, el ladrillo negro como siempre).<\/p>\n<p>Talita explic\u00e1ndole las melancol\u00edas de Traveler a la se\u00f1ora de Gutusso:<\/p>\n<p>-Le agarra a la hora de la siesta, es como algo que le sube de la pleura.<\/p>\n<p>-Debe ser alguna inflamaci\u00f3n de adentro -dice la se\u00f1ora de Gutusso-. El pardej\u00f3n, que le dicen.<\/p>\n<p>-Es del alma, se\u00f1ora. Mi esposo es poeta, cr\u00e9ame.<\/p>\n<p>Encerrado en el water, con una toalla contra la cara, Traveler llora de risa.<\/p>\n<p>-\u00bfNo ser\u00e1 alguna alergia, que le dicen? Mi nene el V\u00edtor, usted lo ve jugando ah\u00ed entre los malvones y es propiamente una flor, cr\u00e9ame, pero cuando le agarra la alergia al apio se pone que es un cuasimodo. Mire, se le van cerrando esos ojitos tan negros que tiene, la boca se le hincha que parece un sapo, y al rato ya no puede ni abrir los dedos de los pies.<\/p>\n<p>-Abrir los dedos de los pies no es tan necesario -dice Talita.<\/p>\n<p>Se oyen los rugidos ahogados de Traveler en el water, y Talita cambia r\u00e1pidamente de conversaci\u00f3n para despistar a la se\u00f1ora de Gutusso. Por lo regular Traveler abandona su escondite sinti\u00e9ndose muy triste, y Talita lo comprende. Habr\u00e1 que hablar de la comprensi\u00f3n de Talita. Es una comprensi\u00f3n ir\u00f3nica, tierna, como lejana. Su amor por Traveler est\u00e1 hecho de cacerolas sucias, de largas vigilias, de una suave aceptaci\u00f3n de sus fantas\u00edas nost\u00e1lgicas y su gusto por los tangos y el truco. Cuando Traveler est\u00e1 triste y piensa que nunca ha viajado (y Talita sabe que eso no le importa, que sus preocupaciones son m\u00e1s profundas) hay que acompa\u00f1arlo sin hablar mucho, cebarle mate, cuidar de que no le falte tabaco, cumplir el oficio de mujer cerca del hombre pero sin taparle la sombra, y eso es dif\u00edcil. Talita es muy feliz con Traveler, con el circo, peinando al gato calculista antes de que salga a escena, llevando las cuentas del Director. A veces piensa modestamente que est\u00e1 mucho m\u00e1s cerca que Traveler de esas honduras elementales que lo preocupan, pero toda alusi\u00f3n metaf\u00edsica la asusta un poco y termina por convencerse de que \u00e9l es el \u00fanico capaz de hacer la perforaci\u00f3n y provocar el chorro negro y aceitoso. Todo eso flota un poco, se viste de palabras o figuras, se llama lo otro, se llama la risa o el amor, y tambi\u00e9n es el circo y la vida para darle sus nombres m\u00e1s exteriores y fatales y no hay tu t\u00eda.<\/p>\n<p>A falta de lo otro, Traveler es un hombre de acci\u00f3n. La califica de acci\u00f3n restringida porque no es cosa de andarse matando. A lo largo de cuatro d\u00e9cadas ha pasado por etapas f\u00e1cticas diversas: f\u00fatbol (en Colegiales, centrofoward nada malo), pedestrismo, pol\u00edtica (un mes en la c\u00e1rcel de Devoto en 1934), cunicultura y apicultura (granja en Manzanares, quiebra al tercer mes, conejos apestados y abejas ind\u00f3mitas), automovilismo (copiloto de Marim\u00f3n, vuelco en Resistencia, tres costillas rotas), carpinter\u00eda fina (perfeccionamiento de muebles que se remontan al cielo raso una vez usados, fracaso absoluto), matrimonio y ciclismo en la avenida General Paz los s\u00e1bados, en bicicleta alquilada. La urdidumbre de esa acci\u00f3n es una biblioteca mental surtida, dos idiomas, pluma f\u00e1cil, inter\u00e9s ir\u00f3nico por la soteriolog\u00eda y las bolas de cristal, tentativa de creaci\u00f3n de una mandr\u00e1gora plantando una batata en una palangana con tierra y esperma, la batata cri\u00e1ndose al modo estent\u00f3reo de las batatas, invadiendo la pensi\u00f3n, sali\u00e9ndose por las ventanas, sigilosa intervenci\u00f3n de Talita armada de unas tijeras, Traveler explorando el tallo de la batata, sospechando algo, renuncia humillada a la mandr\u00e1gora fruto de horca, Alraune, r\u00e9moras de infancia. A veces Traveler hace alusiones a un doble que tiene m\u00e1s suerte que \u00e9l, y a Talita, no sabe por qu\u00e9, no le gusta eso, lo abraza y lo besa inquieta, hace todo lo que puede para arrancarlo a esas ideas. Entonces se lo lleva a ver a Marilyn Monroe, gran favorita de Traveler, y-tasca-el-freno de unos celos puramente art\u00edsticos en la oscuridad del cine Presidente Roca.\u00bb<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 37 de Rayuela<\/p>\n<p>Julio Cort\u00e1zar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLe daba rabia llamarse Traveler, \u00e9l que nunca se hab\u00eda movido de la Argentina como no fuera para cruzar a Montevideo y una vez a Asunci\u00f3n del Paraguay, metr\u00f3polis recordadas con soberana indiferencia. 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