{"id":27596,"date":"2012-08-05T00:40:48","date_gmt":"2012-08-05T05:10:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=27596"},"modified":"2012-08-05T00:44:21","modified_gmt":"2012-08-05T05:14:21","slug":"fanfiction-sobre-una-novela-de-mark-twain","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/08\/05\/fanfiction-sobre-una-novela-de-mark-twain\/","title":{"rendered":"Fanfiction sobre una novela de Mark Twain."},"content":{"rendered":"<p>La historia comienza alrededor de 535 de la era cristiana. Estamos en las islas brit\u00e1nicas, hacia el sureste de Inglaterra. Se acerca la \u00e9poca de la cosecha. El se\u00f1or del castillo que domina la peque\u00f1a comarca est\u00e1 de malas y ha ido a la choza de una pobre familia de s\u00fabditos suyos. A la fuerza se ha llevado a los tres hijos mayores, los brazos con los que la familia contaba para trabajar sus campos y poder cumplir con el tributo. Se los han arrancado sin misericordia. Los tres hermanos van, forzados, encadenados, a trabajar los campos del se\u00f1or. Marchan con la cabeza gacha, doblegado el orgullo a golpes y salivazos de los esbirros.<\/p>\n<p>En la casa se han quedado los peque\u00f1os John y Ann, dos ni\u00f1os vivarachos e inocentes; Mary, una p\u00faber excesivamente delgada de rasgos demasiado finos para ser una campesina, excesivamente triste tambi\u00e9n. Junto a ellos, su padre, -un anciano de 40 a\u00f1os- y su madre. Todos se quedan viendo a lo lejos hasta que los tres hijos mayores se pierden en el horizonte, arreados como bueyes. Los ni\u00f1os dec\u00edan adi\u00f3s con la mano a sus hermanos. La madre llora y reza. El padre se seca una l\u00e1grima furtiva con la mano callosa y sus ojos casi ciegos se elevan mientras le pide a Dios que cuide a sus hijos. Mary, como ausente, piensa que nunca volver\u00e1 a verlos.<\/p>\n<p>Llega el momento de cosechar. Los hijos no est\u00e1n. La delgaducha Mary, su madre y su padre ciego no pueden hacer mucho. Llegan los del castillo. El total del tributo no ha sido recogido. Se llevan todo lo que pueden, todo lo que hay, incluso lo que la pobre familia necesitaba para subsistir.<\/p>\n<p>Luego viene el invierno. Tambi\u00e9n viene el hambre. Los hijos mayores han muerto a manos de los esbirros. Toda su fortaleza no ha podido con la explotaci\u00f3n del se\u00f1or. En medio del tormento del hambre, la madre maldice al se\u00f1or del castillo. La maldici\u00f3n llega a o\u00eddos del se\u00f1or, que a su vez maldice a la familia campesina. Viene la enfermedad, la muerte: en el curso de pocas horas caen el padre, la peque\u00f1a Ann, Mary y por \u00faltimo la madre, v\u00edctimas de la peste. El se\u00f1or ha prohibido todo contacto con los apestados so pena de colgamiento. Nadie, salvo un par de caminantes que no conoc\u00edan la prohibici\u00f3n, fue a socorrerlos.<br \/>\nEl peque\u00f1o John contemplaba la aniquilaci\u00f3n de su familia con todo el espanto que pod\u00eda experimentar a los cuatro a\u00f1os. Estaba escondido en un rinc\u00f3n cuando uno de los caminantes lo vi\u00f3. Estaba temblando asustado cuando uno de los caminantes que entr\u00f3 en la choza a auxiliar a la familia lo carg\u00f3 en sus brazos.<\/p>\n<p>El caminante era el rey Arturo, el caudillo saj\u00f3n de la zona, que andaba de inc\u00f3gnito visitando a sus s\u00fabditos por sugerencia de su primer ministro, un hombre bastante exc\u00e9ntrico al que s\u00f3lo se conoc\u00eda como \u00abjefe\u00bb. Recogi\u00f3 al ni\u00f1o, lo llev\u00f3 a la corte y dispuso que fuera educado y criado por un paje conocido como Clarence.<\/p>\n<p>Esta buena acci\u00f3n de Arturo salv\u00f3 la vida de John, el cual creci\u00f3 feliz sirviendo al rey en su corte y logr\u00f3 morirse de viejo unos sesenta a\u00f1os despu\u00e9s de aquello.<\/p>\n<p>Pero la misma noche de el d\u00eda en que Arturo se llev\u00f3 a John de la choza, el se\u00f1or feudal se incaut\u00f3 de ella y de las tierras de los pobres campesinos. Lo cual era una pura formalidad, por supuesto, pues \u00e9l en su feudo no rend\u00eda cuentas a nadie y todo, incluso las vidas de sus s\u00fabditos, le pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>Un poco m\u00e1s de mil a\u00f1os despu\u00e9s, un descendiente muy lejano del peque\u00f1o John cruz\u00f3 el oceano. Era un granjero pobre y honrado, pues si bien la familia hab\u00eda alcanzado una buena posici\u00f3n en la Britannia sajona, nuevamente hab\u00edan ca\u00eddo en desgracia despu\u00e9s de la conquista normanda y luego de todo un milenio de desventuras. John Foster iba a buscar en un nuevo mundo un poco de tierra y libertad.<\/p>\n<p>Pasaron varios siglos, los descendientes del peque\u00f1o John consiguieron arraigarse en Am\u00e9rica, lucharon en varias guerras por su pa\u00eds, lograron mayor o menor fortuna; despu\u00e9s de unos trescientos a\u00f1os no recordaban siquiera a John Foster y mucho menos al peque\u00f1o John con el que empez\u00f3 el linaje.<\/p>\n<p>Casi mil quinientos a\u00f1os despu\u00e9s del inicio de nuestra historia, alrededor del a\u00f1o 2000 despu\u00e9s de Cristo, mor\u00eda en la cama de un hospital un tercer John, el segundo John Foster de la historia, cuya familia hab\u00eda llegado tres siglos antes a Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Hab\u00eda estudiado ingenier\u00eda en Georgia Tech, luego lo hab\u00edan empleado en Hypertronics International Corporation con un excelente sueldo. Trabajaba 12 horas al d\u00eda, de sol a sol, para la compa\u00f1\u00eda. Poco a poco sus relaciones con el resto del mundo se fueron deteriorando y solamente pensaba en la compa\u00f1\u00eda. El trabajo y la compa\u00f1\u00eda estaban rob\u00e1ndole su vida. Rompi\u00f3 con su mujer, sus amigos se alejaron. Cuando se dio cuenta de su situaci\u00f3n, maldijo amargamente a la compa\u00f1\u00eda, a su trabajo, a su adicci\u00f3n. La Compa\u00f1\u00eda ya lo hab\u00eda maldecido al \u00e9l hac\u00eda mucho tiempo atr\u00e1s. Se enferm\u00f3: le descubrieron el c\u00e1ncer cuando ya era terminal. Nadie fue a visitarlo. La Compa\u00f1\u00eda le hab\u00eda quitado ahora incluso su salud, con cada minuto le quitaba algo de aliento. Ni siquiera hubo alg\u00fan caminante compasivo que fuera a compartir con \u00e9l las \u00faltimas horas que le quedaban en el mundo, como s\u00ed hubo quien socorriera a su lejan\u00edsimo antepasado.<\/p>\n<p>La misma noche que muri\u00f3 John Foster, la Compa\u00f1\u00eda se apresur\u00f3 a recuperar el carro, la casa, la computadora y todas sus posesiones para cobrarse algunos pr\u00e9stamos. Lo cual era una pura formalidad, por supuesto, pues La Compa\u00f1\u00eda no rend\u00eda cuentas a nadie y todo, incluso las vidas de sus empleados, le pertenec\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia comienza alrededor de 535 de la era cristiana. Estamos en las islas brit\u00e1nicas, hacia el sureste de Inglaterra. Se acerca la \u00e9poca de la cosecha. El se\u00f1or del castillo que domina la peque\u00f1a comarca est\u00e1 de malas y ha ido a la choza de una pobre familia de s\u00fabditos suyos. 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