{"id":27475,"date":"2012-07-27T20:44:34","date_gmt":"2012-07-28T01:14:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=27475"},"modified":"2014-06-07T12:17:10","modified_gmt":"2014-06-07T16:47:10","slug":"desgracia-j-m-coetzee","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/07\/27\/desgracia-j-m-coetzee\/","title":{"rendered":"Desgracia J.M. Coetzee"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"27479\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/07\/27\/desgracia-j-m-coetzee\/desgracia-coetzee-2\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?fit=1414%2C1883&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1414,1883\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"desgracia-coetzee\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?fit=696%2C928&amp;ssl=1\" class=\"alignnone size-full wp-image-27479\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?resize=696%2C927\" width=\"696\" height=\"927\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?w=1414&amp;ssl=1 1414w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?resize=225%2C300&amp;ssl=1 225w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?resize=768%2C1024&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?resize=320%2C426&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?resize=145%2C193&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?resize=495%2C659&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/desgracia-coetzee1.jpg?resize=670%2C892&amp;ssl=1 670w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Tal vez ya lo conozcan, John Maxwell Coetzee es escritor, traductor, ling\u00fcista y profesor universitario. Nacido en Ciudad del Cabo en 1940. Ganador del premio Nobel de literatura en 2003. Me gustar\u00eda comentarles hoy de la visi\u00f3n particular de este autor y c\u00f3mo se plasma en su obra. Desde su primera novela Tierras de Poniente, que a su vez, contiene dos historias separadas entre s\u00ed, tanto en la tem\u00e1tica como en los personajes, Coetzee pone de manifiesto su apego a la cultura europea-occidental, aunque la mayor\u00eda de sus narraciones est\u00e9n ambientadas en Sud\u00e1frica, Australia o en Estados Unidos, que son los sitios donde ha residido. En este breve art\u00edculo y por cuestiones de tiempo, me centrar\u00e9 espec\u00edficamente en su novela **Desgracia**, publicada por primera vez en 1999.<br \/>\nDicha novela, trata de un profesor universitario venido a menos, gracias a una aventura amorosa con una alumna y que lo obliga a dejar Ciudad del Cabo, para trasladarse a la casa de campo, que ahora es el hogar de su hija. Esta ha decidido llevar un estilo de vida campesino, opuesto a su verdadera formaci\u00f3n urbana. El panorama se complica, ya que corren tiempos convulsos en Sud\u00e1frica, posterior a la segregaci\u00f3n racial del Apartheid. El campo sudafricano, en ese entonces, estaba comenzando a ser habitado por negros que buscaban la propiedad legal de sus tierras y luchaban por eso, siendo en algunos casos, tan injustos, como los mismos blancos que los segregaban en un principio. Es as\u00ed como Lucy cae en una seria depresi\u00f3n luego de ser violada por un peque\u00f1o grupo de estas personas. El resultado de esto es el conflicto entre el protagonista llamado David Lurie que ha decidido cumplir su rol de padre, aunque de manera tard\u00eda y una joven que desea imponerse en un medio adverso para los de su raza.<br \/>\nDesgracia es una palabra que ya nos hace pensar en estructuras psicol\u00f3gicas cristianas. La narraci\u00f3n de esta novela, contiene muchos signos que poco a poco nos acercan al paradigma cristiano muy particular de Coetzee. Se mezclan estas ideas con elementos de la literatura universal, equipar\u00e1ndolos dentro de un espacio escogido de manera arbitraria. Es importante tambi\u00e9n observar el hecho de que el autor escoge como personaje principal a un profesor que ha perdido las perspectivas intelectuales, quiz\u00e1 debido a este mismo sincretismo. Petrus se llama el vecino de su hija -en clara alusi\u00f3n al Ap\u00f3stol-, quien se las ingenia para hacerle la vida imposible a Lucy.<br \/>\nOtra pista importante, es el conflicto interno entre la aceptaci\u00f3n de que los encuentros amorosos con su alumna, fueron provocados por Eros, el dios griego de la atracci\u00f3n sexual y del amor (p\u00e1gina 115):<br \/>\n\u2026vuelve a verse arrodillado sobre ella, quit\u00e1ndole la ropa, mientras ella deja los brazos yertos como si fuese una muerta. Fui un sirviente de Eros: eso es lo que desea decir, pero \u00bfser\u00e1 capaz de semejante desfachatez? Fue un dios el que actu\u00f3 a trav\u00e9s de m\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 vanidad! Y sin embargo, no es mentira, no lo es del todo.<br \/>\nLa psique del personaje va incorporando elementos mitol\u00f3gicos y literarios, (sobre todo de Byron y Wordsworth) a su punto de vista cristiano, mientras que su entorno verdadero va quedando en un segundo plano. Incluso se puede pensar que este profesor en cierto momento pierde su conexi\u00f3n con el mundo que le rodea.<br \/>\nPero no nos enga\u00f1emos pensando que David, al igual que su hija, busca alguna manera de mimetizarse con el medio rural en el cual se encuentra envuelto, en cierta forma, la extra\u00f1eza a trav\u00e9s de la cual ha comenzado a ver el mundo, le env\u00eda una imagen de intruso, de un ser ajeno, inclusive extranjero en aquel campo sudafricano (p.122).<br \/>\nEst\u00e1 desamparado como una solterona, como un personaje de dibujos animados, como un misionero con su sotana y su salacot a la espera, las manos entrelazadas y los ojos clavados en el cielo, mientras los salvajes parlotean en su lenguaje incomprensible y se preparan para meterlo en un caldero de agua hirviendo. La obra de las misiones: \u00bfqu\u00e9 ha dejado en herencia tan inmensa empresa de elevar las almas? Nada, o nada que \u00e9l alcance a ver.<br \/>\nSiente tambi\u00e9n, acaso por primera vez en su vida, el peso de la responsabilidad que significa el ser padre de aquella criatura, rodeada de las adversidades del entorno. La noche despu\u00e9s de sufrir la violaci\u00f3n, perpetrada por tres hombres negros, sufre terribles pesadillas, o tal vez se podr\u00edan llamar visiones, algo que requerir\u00eda de su parte ser creyente. En las visiones, Lucy agoniza ba\u00f1ada en sangre, mientras le grita a su padre que la salve. Es entonces que David se hace las siguientes preguntas (p.132)<br \/>\n\u00bfEs tal vez posible que el alma de Lucy haya abandonado su cuerpo y de hecho lo haya visitado? \u00bfEs posible que las personas que no creen en el alma de hecho tengan una? \u00bfEs posible que sus almas lleven una vida independiente?<br \/>\nSalta de su cama y se detiene ante la puerta de la habitaci\u00f3n donde duerme su hija y se cuestiona a s\u00ed mismo de la siguiente manera:<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 haciendo? Est\u00e1 vigilando a su ni\u00f1a, la guarda de los malos esp\u00edritus.<br \/>\nPara nosotros como latinoamericanos, es sumamente complicado pensar en las poderosas asimetr\u00edas y contrastes presentes en la sociedad sudafricana post-apartheid. Es a\u00fan m\u00e1s dif\u00edcil de comprender la actitud de Lucy luego de la violaci\u00f3n, ya que decide no hacer ning\u00fan tipo de denuncia formal, bien sea ante la polic\u00eda o alg\u00fan otro ente. Decide guardar silencio ante tal situaci\u00f3n, incluso con su padre, raz\u00f3n por la cual David le recrimina.<br \/>\nLa actitud de Lucy, va m\u00e1s all\u00e1 de la afrenta f\u00edsica y psicol\u00f3gica de la v\u00edctima, es la respuesta moral de la mujer blanca que quiere convivir en aquel ambiente de intolerancia hacia los de su raza. Es la fuerza de un grito silente, la demostraci\u00f3n de orgullo femenino en toda su crudeza.<br \/>\nDavid no lo asume como tal y a tal efecto le pregunta de manera directa a la afectada (p.143):<br \/>\n\u00bfEs alguna forma de salvaci\u00f3n privada lo que intentas poner en pie? \u00bfEsperas expiar los pecados del pasado mediante tu sufrimiento en el presente?<br \/>\nA lo que ella contesta de una manera un tanto pragm\u00e1tica:<br \/>\nLa culpa y la salvaci\u00f3n son abstracciones. Yo no act\u00fao de acuerdo con meras abstracciones. Hasta que no hagas un esfuerzo para entenderlo, no puedo ayudarte.<br \/>\nDe forma paralela, el trabajo que ha escogido David, para suplantar su antiguo oficio de profesor, es ahora ayudante en una cl\u00ednica veterinaria muy particular. Aqu\u00ed llegan animales de todas las especies, con algo en com\u00fan: est\u00e1n demasiado enfermos, o se han convertido en un estorbo para quienes los cuidan. Es entonces cuando entra en el juego Bev Shaw, \u2013la propietaria\u2013 quien se encarga de aplicarle la eutanasia a estos animales que ya nadie quiere.<br \/>\nEn el fuero interno de David, se desencadena una lucha, entre el intelectual que fue antes de caer en desgracia y el hombre sensible que ha demostrado empezar a ser (p.180):<br \/>\nProcura no mostrar sentimientos a los animales que mata, ni mostrar sentimientos a Bev Shaw. Evita decirle: &lt;&gt;, para no tener que o\u00edrle responder: &lt;&gt;. No descarta la posibilidad de que en lo m\u00e1s profundo Bev Shaw tal vez no sea un \u00e1ngel liberador, sino un demonio, y que tras su compasi\u00f3n puede ocultarse un coraz\u00f3n tan correoso como el de un matarife.<br \/>\nEl protagonista asume que dichos animales, al igual que los humanos, poseen un alma que abandona el cuerpo del animal una vez que este ha fallecido. Esto lo va aceptando de manera progresiva, como d\u00e1ndose cuenta en el proceso (p.201):<br \/>\nTermina la jornada que dedica a matar perros; se amontonan ante la puerta las bolsas negras, cada una de ellas con un cuerpo y un alma en su interior.<br \/>\nQuiz\u00e1, el cap\u00edtulo donde se note de manera m\u00e1s evidente la posici\u00f3n cr\u00edtica de Coetzee frente a los cristianos sea el 19. El profesor decide hacer una visita sorpresa a la familia de la joven con quien vivi\u00f3 su aventura amorosa y que fuera causante de toda su desgracia.<br \/>\nEl padre de la chica, cuyo apellido es Isaacs \u2013\u2013por dem\u00e1s b\u00edblico\u2013\u2013, es descrito como un hombre de muy baja estatura, delgado y encorvado. Portador de un sempiterno traje azul que le queda demasiado grande para su tama\u00f1o. En esta imagen que nos presenta el narrador, se hace patente la t\u00edpica visi\u00f3n del hombre conservador, reservado, cristiano.<br \/>\nDavid al fin tiene la oportunidad de detallarlo, pero es el narrador \u2013omnisciente, una cualidad asociada al Dios cristiano por regla general\u2013 quien se encarga de transmitirnos sus impresiones (p.207)<br \/>\n\u00bfTendr\u00e1 tambi\u00e9n sus aventuras el hombre que lo mira desde el otro extremo de la mesa? Cuanto m\u00e1s lo mira, m\u00e1s lo duda. No le extra\u00f1ar\u00eda que Isaacs tuviera alg\u00fan cargo en una iglesia, que fuese di\u00e1cono o monaguillo, lo que sea.<br \/>\nAl referirse a la se\u00f1ora Isaacs, no escatima esfuerzo en hacer alarde de su conocimiento b\u00edblico. Esta vez nos sit\u00faa tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento (p.212).<br \/>\nTiene los rasgos faciales r\u00edgidos y evita mirarlo a los ojos, pero le dedica una se\u00f1a de asentimiento casi imperceptible. Es obediente y abnegada, una buena esposa. Y ser\u00e9is una sola carne. \u00bfSaldr\u00e1n a ella las dos hijas?<br \/>\nLlega a\u00fan m\u00e1s lejos cuando nos sit\u00faa en el comedor de aquella familia, donde est\u00e1 a punto de ser servida la cena a la cual ha sido invitado por el padre de su ex amante. El cuadro es el de la t\u00edpica familia cristiana practicante, que hace sus oraciones en la mesa justo antes de comer (p.212-213).<br \/>\nTodav\u00eda falta bendecir la mesa. Los Isaacs se dan la mano; no le queda m\u00e1s remedio que tender las manos, a la izquierda al padre de la chica, a la derecha a la madre.<br \/>\n\u2013\u2013Te damos gracias, Se\u00f1or, por los alimentos que vamos a tomar \u2013\u2013dice Isaacs.<br \/>\n\u2013\u2013Am\u00e9n \u2013\u2013responden la esposa y la hija; \u00e9l, David Lurie, murmura tambi\u00e9n &lt;&gt; y suelta las dos manos, la del padre fresca como la seda, la de la madre peque\u00f1a, carnosa, caliente todav\u00eda por su traj\u00edn en la cocina.<br \/>\nEs interesante ver de qu\u00e9 forma el personaje encarnado por el se\u00f1or Isaacs, es al mismo tiempo una voz que acerca al lector a la visi\u00f3n de esa guerra fr\u00eda entre el intelectual agn\u00f3stico, o mejor dicho ateo y el hombre carnal, sangu\u00edneo y tradicionalista, que al mismo tiempo le da una interpretaci\u00f3n moral del mundo en que se desenvuelve (p.215).<br \/>\n\u2013\u2013\u00bfPuedo pronunciar la palabra Dios ahora que usted me escucha? \u00bfNo es usted una de esas personas que se irritan al o\u00edr el nombre de Dios? Bien. El asunto est\u00e1 en saber qu\u00e9 es lo que Dios desea de usted, se\u00f1or Lurie, aparte de que lo lamente. \u00bfTiene alguna idea al respecto, se\u00f1or Lurie?<br \/>\nCoetzee, se vale de esta estrategia para plantear las dos caras de la moneda, a sabida cuenta que le hemos pillado en el autoretrato que se pretende hacer, al encarnar al mismo tiempo al profesor universitario David Lurie, y al se\u00f1or Isaacs maestro de ense\u00f1anza media.<br \/>\n\u2026Por lo que se refiere a Dios, yo no soy creyente, de modo que tendr\u00e9 que traducir a mi propio lenguaje lo que usted llama Dios y los deseos que tenga Dios. Seg\u00fan mi propio lenguaje, estoy siendo castigado por lo que sucedi\u00f3 entre su hija y yo. Estoy sumido en una desgracia de la que no ser\u00e1 nada f\u00e1cil que salga por mis propios medios\u2026 \u00bfCree usted que a Dios le parecer\u00e1 suficiente que viva en la desgracia sin saber cu\u00e1ndo ha de terminar?<br \/>\n\u2013\u2013No lo s\u00e9, se\u00f1or Lurie. En una situaci\u00f3n normal le dir\u00eda que no me pregunte a m\u00ed, que se lo pregunte a Dios. Pero como est\u00e1 claro que usted no reza, no tiene manera de pregunt\u00e1rselo a Dios. Por eso Dios habr\u00e1 de encontrar su medio para dec\u00edrselo. \u00bfPor qu\u00e9 cree que est\u00e1 usted aqu\u00ed, se\u00f1or Lurie?<br \/>\n\u00c9l permanece en silencio.<br \/>\nLuego de una demostraci\u00f3n de arrepentimiento, un tanto exagerada, en la cual se arrodilla ante la madre y la hermana de la chica, David decide volver a casa de Lucy. Esta ahora luce un evidente embarazo, producto de la violaci\u00f3n sufrida meses atr\u00e1s. Tambi\u00e9n se entera de que uno de los violadores, el m\u00e1s joven, se ha mudado a casa del vecino Petrus.<br \/>\nLa reacci\u00f3n inicial del profesor Lurie es decirle a Lucy que aborte, pues es un embarazo no deseado y la ley vigente la puede amparar en dicho caso. Ella est\u00e1 decidida a tener al beb\u00e9 y se lo hace saber de la manera m\u00e1s directa. Aceptando su destino, David medita en el hecho de ser abuelo (p.268)<br \/>\nUn abuelo. Un Jos\u00e9. \u00a1Qui\u00e9n lo hubiera dicho! \u00bfA qu\u00e9 bella moza puede contar con engatusar a base de arrumacos, cu\u00e1l se mostrar\u00e1 dispuesta a irse a la cama con un abuelo?<br \/>\nAs\u00ed, nuestro autor temina su ciclo cristiano, justo en el nacimiento mismo del cristianismo, con esa imagen de Jos\u00e9 el anciano padre de Jesucristo, quien se pregunta a trav\u00e9s de la pluma de Coetzee como tomar\u00e1n los dem\u00e1s su futura paternidad, a destiempo si se quiere. Vemos tambi\u00e9n una met\u00e1fora en esa inclinaci\u00f3n del hombre viejo a conquistar una moza que se desea con fuerza, y que la misma se resiste por temor al qu\u00e9 dir\u00e1n, con el cristianismo que trata de conquistar nuevos adeptos, pero que ya est\u00e1 demasiado viejo, luego de dos mil a\u00f1os de historia, ante una sociedad laica, o mejor dicho pagana, donde conviven cada vez m\u00e1s dioses.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tal vez ya lo conozcan, John Maxwell Coetzee es escritor, traductor, ling\u00fcista y profesor universitario. Nacido en Ciudad del Cabo en 1940. Ganador del premio Nobel de literatura en 2003. Me gustar\u00eda comentarles hoy de la visi\u00f3n particular de este autor y c\u00f3mo se plasma en su obra. 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