{"id":27211,"date":"2012-07-28T09:08:26","date_gmt":"2012-07-28T13:38:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=27211"},"modified":"2013-10-03T04:08:11","modified_gmt":"2013-10-03T08:38:11","slug":"mi-vida-traves-de-los-perros-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/07\/28\/mi-vida-traves-de-los-perros-xx\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (XX)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both; text-align: center;\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/1.bp.blogspot.com\/-w-i68e9ckd0\/Te_gnIvLB7I\/AAAAAAAAAYo\/tcnzHxhTp7g\/s400\/perros_aullando.jpg\" imageanchor=\"1\" style=\"margin-left: 1em; margin-right: 1em;\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"266\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/1.bp.blogspot.com\/-w-i68e9ckd0\/Te_gnIvLB7I\/AAAAAAAAAYo\/tcnzHxhTp7g\/s400\/perros_aullando.jpg?resize=400%2C266\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>De regreso a la realidad. Despu\u00e9s de esa intensa jornada tuve que volver a poner los pies sobre la tierra, y empezar a reestablecer el orden. Ten\u00eda una idea entre ceja y ceja: mudar la tienda hacia el este. Ya el punto original hab\u00eda dejado de ser importante, y una progresiva capa de deterioro iba deposit\u00e1ndose en la zona. La decadencia comenzaba a arropar al centro, y las lujosas tiendas de anta\u00f1o iban trastoc\u00e1ndose en comercios de baratijas. Dado ese estado de cosas, pens\u00e9 en una maniobra audaz: convertir la casa familiar en una moderna tienda por departamentos. No era algo demasiado novedoso, por otra parte: ya muchos de los inmuebles unifamiliares hab\u00edan sido convertidos en locales comerciales, o derrumbados para construir en su lugar enormes edificios residenciales.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s dif\u00edcil fue convencer a mi madre: despu\u00e9s de todo, ten\u00eda una vida entera viviendo all\u00ed, y en un primer momento se opuso de manera radical al cambio. Us\u00e9 todos los argumentos que se me ocurrieron, pero ella segu\u00eda inamovible en su posici\u00f3n; supongo que considerar\u00eda como una traici\u00f3n a mi padre ese extra\u00f1o movimiento, y por otro lado la casa era un enorme almac\u00e9n de recuerdos, un dep\u00f3sito de nostalgias. Ya empezaba a desesperar y a dar por perdida mi causa, cuando un acontecimiento inesperado puso las cosas a mi favor.<\/p>\n<p>Una noche, alrededor de las 2:00 am como pude constatar gracias a mi reloj despertador, escuchamos un alboroto de los perros, diferente al habitual que ocurr\u00eda cuando alg\u00fan gato osaba penetrar nuestros predios. Esta vez algo daba a entender que se trataba de un asunto diferente, dada la rabia y la angustia que trasluc\u00edan los ladridos desesperados de los perros. Escuchamos gritos confundidos con los chillidos de dolor de los perros: se estaba escenificando una batalla entre humanos y canes, era obvio. Ladrones, seguramente. Me vest\u00ed a la carrera, cuando son\u00f3 un disparo. Ese hecho me fren\u00f3 en mis intenciones de bajar enseguida, y en cambio me dirig\u00ed a la alcoba de mi madre. All\u00ed contempl\u00e9 una escena curiosa: mi viejita estaba asomada en la ventana, blandiendo una escopeta de cacer\u00eda, que todav\u00eda emanaba humo del ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9 hiciste, mam\u00e1?<\/p>\n<p>-Se estaban metiendo tres hombres a la casa, pero los perros se dieron cuenta y los espantaron.<\/p>\n<p>-\u00bfY esa escopeta?<\/p>\n<p>-De tu padre, la tengo siempre debajo de la cama por alguna eventualidad, como la que acaba de pasar.<\/p>\n<p>Espantado, pregunt\u00e9:<\/p>\n<p>-Y&#8230;\u00bfHabr\u00e1s herido a alguien?<\/p>\n<p>-Descuida, tir\u00e9 al aire. No al de los pulmones como me hubiera gustado; no pienso pasar los d\u00edas que me quedan en una c\u00e1rcel solo porque a unos ladroncitos se les antoj\u00f3 mi casa.<\/p>\n<p>-Voy a bajar a revisar.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 al patio, me encontr\u00e9 con una escena lastimosa: una de las perras estaba malherida. Hamlet estaba a su lado, lami\u00e9ndola y consol\u00e1ndola, mientras emit\u00eda ladridos de pena.Trat\u00e9 de examinarla, pero el solo hecho de tocarla le causaba dolor. Poco a poco una &nbsp;laguna de sangre se iba formando alrededor de la perra. Esos desgraciados la hab\u00edan apu\u00f1alado, por lo visto. Por suerte su agon\u00eda no fue demasiado larga: en unos quince minutos la vida abandon\u00f3 su cuerpo. En el inter\u00edn mi madre tambi\u00e9n hab\u00eda bajado, y con gran dolor gritaba:<\/p>\n<p>-\u00a1Princesa! \u00a1Princesa! \u00bfQu\u00e9 te han hecho? \u00a1Malditos desgraciados!<\/p>\n<p>Los perros hicieron una especie de ceremonia f\u00fanebre: se dispusieron en forma de c\u00edrculo alrededor de su camarada ca\u00edda en acci\u00f3n, y emit\u00edan aullidos de dolor, como invocando a alguna deidad. Hamlet encabezaba el coro, como director de ese acto luctuoso, y las dos perritas sobrevivientes lo secundaban. Estuvieron largo rato en esa actividad, hasta que poco a poco fueron call\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Busqu\u00e9 en el dep\u00f3sito de las herramientas un pico y una pala. Escog\u00ed un lugar en el patio, y bajo la luz de la luna empec\u00e9 a abrir lo que ser\u00eda la tumba de Princesa, la perra preferida de mi madre. Ella me observaba sin proferir palabra, pero en sus ojos se reflejaba una profunda tristeza. La muerte de mi padre estaba todav\u00eda fresca en su memoria, y los acontecimientos de la noche le avivaron los recuerdos. Tal vez al verme cavar ese hoyo record\u00f3 el entierro de mi padre, y un par de l\u00e1grimas rodaron silenciosamente por sus mejillas.<\/p>\n<p>Cuando consider\u00e9 que la excavaci\u00f3n ten\u00eda suficiente profundidad, me dirig\u00ed hacia donde estaba Princesa, la tom\u00e9 con la mayor delicadeza posible, y la deposit\u00e9 en lo que ser\u00eda su \u00faltima morada. Los tres perros me observaban con atenci\u00f3n, pero no me impidieron hacerlo. Una vez recubierta la tumba, se acercaron curiosos al t\u00famulo y lo olisquearon un rato, como si conservara el olor de la perra. Despu\u00e9s se echaron encima de \u00e9l, dispuestos a pasar la noche all\u00ed, velando a su compa\u00f1era ca\u00edda en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, cuando est\u00e1bamos en la mesa desayunando, mi madre me dijo:<\/p>\n<p>-Ve buscando un terreno en alguna de las urbanizaciones nuevas. Este barrio ya dej\u00f3 de ser lo que era, es un antro de hampones. Ya lleg\u00f3 el momento de cambiar.<\/p>\n<p>-\u00bfEst\u00e1s segura? Hace unos d\u00edas me llamaste loco por querer salir de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>-No te quieras pasar de listo. Ya tom\u00e9 una decisi\u00f3n y se har\u00e1 lo que te estoy pidiendo.<\/p>\n<p>-Como t\u00fa digas, hoy mismo comienzo a buscar.<\/p>\n<p>-Quiero que sea un terreno en donde quepan dos casas: una para t\u00ed, grande, porque supongo que alg\u00fan d\u00eda vas a formar familia. Y una peque\u00f1a para m\u00ed, que no me de tanto trabajo.<\/p>\n<p>-Est\u00e1 bien, mam\u00e1. Tratar\u00e9 de encontrar un lugar que cumpla con tus deseos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, provocado por esa infortunada experiencia, comenz\u00f3 un nuevo per\u00edodo en mi vida.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De regreso a la realidad. Despu\u00e9s de esa intensa jornada tuve que volver a poner los pies sobre la tierra, y empezar a reestablecer el orden. Ten\u00eda una idea entre ceja y ceja: mudar la tienda hacia el este. 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