{"id":2714,"date":"2009-03-29T17:42:37","date_gmt":"2009-03-29T21:42:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=2714"},"modified":"2009-03-30T02:19:03","modified_gmt":"2009-03-30T06:19:03","slug":"mercurio-v","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/03\/29\/mercurio-v\/","title":{"rendered":"Mercurio, V"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>Los ladridos iracundos de Ram\u00f3n despertaron a Julieta en la ma\u00f1ana, rabiosa ella tambi\u00e9n por haber tenido un sue\u00f1o interrumpido, por haber tenido que regresar a la fuerza de su mundo de olvido: su bar on\u00edrico. Lo primero que not\u00f3 al abrir los ojos es que ella y Ram\u00f3n estaban solos en el cuarto, y probablemente en todo el galp\u00f3n, porque a Luisa ni se le ve\u00eda ni se le escuchaba. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>La c\u00f3lera de Ram\u00f3n manaba de sus ojos y de sus labios como lo hac\u00eda la sangre desde los miembros amputados de Alfredo, finalmente cansado de vivir la tortura de la noche anterior. Es curioso c\u00f3mo en situaciones de esta furia extrema el espectador puede ser transportado a las memorias m\u00e1s pat\u00e9ticas de su infancia, domando al m\u00e1s bravo rencor y sometiendo la voluntad como estuviera la de un ni\u00f1o a la de un padre irascible. Julieta vio desvanecer a su propio resentimiento ante aquel rosario de insultos desesperados que la hab\u00edan despertado, confundiendo su prop\u00f3sito y proyect\u00e1ndoselo a s\u00ed misma. Fue culpa lo que invadi\u00f3 a la mujer entonces: se sinti\u00f3 como la \u00fanica responsable de la ira de Ram\u00f3n, de modo que quiso disculparse.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span><!--more--> <\/span>As\u00ed, contra toda l\u00f3gica, Julieta trat\u00f3 en vano de zafarse de las cuerdas que la amarraban al catre en donde hab\u00eda dormido, no para huir, sino para pedirle perd\u00f3n a su captor, para llorar a sus pies y rogar por la absoluci\u00f3n o el castigo pertinente. Ram\u00f3n se sorprendi\u00f3 ante los gritos que ped\u00edan disculpas y los intentos desesperados por liberarse de Julieta y se qued\u00f3 callado, tratando de entender el absurdo sentimiento de culpa de su reh\u00e9n. Al notar el silencio, ella se sinti\u00f3 profundamente apenada, uni\u00e9ndose tambi\u00e9n a la afon\u00eda del galp\u00f3n; se irgui\u00f3 en la decadente camilla, esperando estar comport\u00e1ndose al agrado de Ram\u00f3n, y abri\u00f3 la boca para hablar.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>\u2014Fue Luisa\u2014dijo\u2026 muy redundantemente. Ya Ram\u00f3n sab\u00eda qui\u00e9n lo hab\u00eda hecho, s\u00f3lo Luisa ser\u00eda capaz de esa bestialidad y Julieta estuvo amarrada toda la noche presenciando el tormento de Alfredo. El problema era que la asesina ya no estaba en el galp\u00f3n, y tampoco estaban las joyas de la muerta.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>Julieta le relat\u00f3 lo que pudo sobre la noche anterior, pero Ram\u00f3n concluy\u00f3 que esa historia no servir\u00eda de nada para encontrar a Luisa. Su mismo captor la desat\u00f3 para que le ayudara a buscarla, pero ella no trat\u00f3 de escapar teniendo una oportunidad envidiable de libertad, sino que obedeci\u00f3 a Ram\u00f3n y comenz\u00f3 a llamar a Luisa sin conseguir respuesta. A pesar de estar totalmente desatada, el secuestrador le prohibi\u00f3 a Julieta salir del galp\u00f3n, le dijo que se quedara adentro buscando a Luisa en donde se le ocurriera mientras \u00e9l mismo revisaba el exterior. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>Sali\u00f3 dejando filtrar una cantidad de luz que no hab\u00eda sentido Julieta desde hac\u00eda cinco d\u00edas, de suerte que se le antoj\u00f3 haberla sentido como si fuera la primera vez, naciendo, d\u00e1ndose a la luz. Tuvo que cerrar los ojos cuando la intensidad del haz era demasiado fuerte para su mirada de reci\u00e9n nacida, mas, en esa relativa oscuridad que nos envuelve cuando los p\u00e1rpados nos esconden del sol que tenemos en frente, Julieta pudo ver. El cad\u00e1ver de la vieja mir\u00e1ndola con fijeza desde la urna; la imagen permanente del torso cercenado de Alfredo, a\u00fan sangrante; pero, m\u00e1s que nada, el brillante term\u00f3metro clavado cual fotograf\u00eda en su ceguera, girando sobre el eje esf\u00e9rico del mercurio, casi habl\u00e1ndole, casi tent\u00e1ndole.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>La oscuridad ulterior al cierre de la puerta someti\u00f3 al exilio a sus im\u00e1genes l\u00f3bregas, oblig\u00e1ndola a abrir los ojos y regresar a la realidad. Vio el <em>cuerpo<\/em> de Alfredo sentado en una silla dentro del cuarto, vio el term\u00f3metro colgando in\u00fatilmente en la pared y vio tambi\u00e9n, cosa curiosa, el sarc\u00f3fago vac\u00edo de la vieja que, con tantos adornos y calidad art\u00edstica, valdr\u00eda m\u00e1s que las joyas de la muerta. Al entender esto, Julieta llam\u00f3 a Ram\u00f3n y le se\u00f1al\u00f3 el ata\u00fad intacto, y \u00e9l dio como comprendida la situaci\u00f3n con una sonrisa y el levantamiento del tel\u00e9fono. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>Llam\u00f3 al jefe de Julieta y le pregunt\u00f3 simplemente si estaba listo, a lo que \u00e9l respondi\u00f3 que s\u00ed, y que ya estaba en camino.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>Luisa regres\u00f3 al galp\u00f3n al anochecer con un malet\u00edn en la mano izquierda y una pistola en la derecha, ya levantada y apuntando a Julieta apenas la lleg\u00f3 a ver. Ram\u00f3n apareci\u00f3 de inmediato y sac\u00f3 tambi\u00e9n su rev\u00f3lver, pidi\u00e9ndole la maleta de dinero y una explicaci\u00f3n por la amenaza mortal a la v\u00edctima del secuestro. La mujer narr\u00f3 con rabia el intercambio de las joyas y del cad\u00e1ver que hab\u00eda hecho con el jefe; \u00abpara aguarle la boca\u00bb hab\u00eda sido la justificaci\u00f3n que dio al hecho de recibir el rescate parcial del bot\u00edn. Ram\u00f3n le reproch\u00f3 sosteniendo que pudo haber sido capturada por la polic\u00eda, que pudo haber sido una trampa, pero Luisa hac\u00eda caso omiso del rega\u00f1o, apuntando cada vez m\u00e1s cerca a la cabeza de Julieta.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>\u2014Dijo que me quedara con el ata\u00fad, que no val\u00eda nada, y que nada val\u00eda tampoco su secretaria\u2014comenz\u00f3 a hablar Luisa, ya habiendo dejado caer el malet\u00edn y sosteniendo el arma con las dos manos tan cerca de la frente de su v\u00edctima que ya le quemaba el ca\u00f1\u00f3n\u2014\u2026 que hiciera lo que quisiera con ella.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><span> <\/span>Julieta ensordeci\u00f3 sin darse cuenta, tan s\u00f3lo viendo dibujarse el punto, negro al principio pero rojo despu\u00e9s, en la frente de Luisa, a la vez que el humo que brotaba del ahora agujero achicharrado sustitu\u00eda la imagen de la pistola ante sus ojos, la cual ca\u00eda. El sonido que le devolvi\u00f3 su facultad de escuchar fue, de hecho, el del arma golpeando el suelo. Luisa, en efecto, ten\u00eda que morir eventualmente.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los ladridos iracundos de Ram\u00f3n despertaron a Julieta en la ma\u00f1ana, rabiosa ella tambi\u00e9n por haber tenido un sue\u00f1o interrumpido, por haber tenido que regresar a la fuerza de su mundo de olvido: su bar on\u00edrico. 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