{"id":27131,"date":"2012-07-19T08:29:59","date_gmt":"2012-07-19T12:59:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=27131"},"modified":"2012-12-29T18:29:45","modified_gmt":"2012-12-29T22:59:45","slug":"la-decadencia-de-la-noche-caraquena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/07\/19\/la-decadencia-de-la-noche-caraquena\/","title":{"rendered":"La Decadencia de la noche Caraque\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/hipster.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"27132\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/07\/19\/la-decadencia-de-la-noche-caraquena\/hipster\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/hipster.jpg?fit=400%2C518&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"400,518\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"hipster\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/hipster.jpg?fit=400%2C518&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/hipster-231x300.jpg?resize=231%2C300\" alt=\"\" title=\"hipster\" width=\"231\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-27132\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/hipster.jpg?resize=231%2C300&amp;ssl=1 231w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/hipster.jpg?resize=320%2C414&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/hipster.jpg?resize=145%2C187&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/hipster.jpg?w=400&amp;ssl=1 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/a><br \/>\n<strong>*Texto Le\u00eddo en la fiesta del 13 aniversario de Panfletonegro en Discovery Bar. <\/strong><\/p>\n<p>La noche caraque\u00f1a cambi\u00f3 de 13 a\u00f1os para ac\u00e1. Y no lo digo en tono de \u201cCaracas Ciudad de Despedidas\u201d. Aunque en honor a la verdad y si pudiera, me ir\u00eda demasiado.<br \/>\nEn cualquier caso,  las diferencias entre 1999 y el 2012 son del cielo a la tierra, como comparar a \u201cMiami Nuestro\u201d y \u201cZool\u00f3gico\u201d con los dizque documentales de hoy en d\u00eda.  Hagamos las conexiones pertinentes e impertinentes.<br \/>\nAntes si sal\u00edas de madrugada a la calle, hab\u00eda un porcentaje alto de regresar con vida a tu casa. Ahora se vir\u00f3 la tortilla y si vuelves sano y salvo, es de puro milagro.<br \/>\nA finales del siglo XX, tus amigos borrachos se las tiraban de graciosos y hac\u00edan chistes malos, de la barra para dentro.<br \/>\nEn el tercer milenio, ellos decidieron salir de closet, competir con Carlos Sicilia y abrir sesiones de stand up comedy en los locales de la escena caraque\u00f1a, donde los convirtieron en s\u00faper estrellas, a falta de oferta y por la crisis.<br \/>\nA la primera, te r\u00edes con ellos. A la segunda y la tercera, te aburren y comienzas a extra\u00f1arlos cuando se echaban palos contigo, divirti\u00e9ndote con sus cuentos. Para rematar, los contrataron para hacer de secundarios y reporteros de Luis Chaiting y Erika Tipo Nula.<br \/>\nEl resultado es obvio. Perdieron su incorrecci\u00f3n pol\u00edtica y los neutralizaron, utiliz\u00e1ndolos como el relleno de los programas enlatados de Venevisi\u00f3n y Televen. Moraleja: rebelarse vende y se paga en c\u00f3modas cuotas de rating.<br \/>\nPor ende, los mes\u00edas del pasado son los judas del presente. No nos hace falta leer al escritor del momento para saberlo. Nuestra leyenda negra se imprime desde los tiempos de la Biblia.<br \/>\nAl respecto, veamos otra mutaci\u00f3n en pleno proceso.<br \/>\nEn mi \u00e9poca de los noventa, los poetas, los narradores, los prosistas, los cr\u00edticos and\u00e1bamos agazapados, casi con miedo, entre las alcantarillas y cloacas del sistema. La autoestima la carg\u00e1bamos por el piso y la medi\u00e1tica no nos prestaba la menor atenci\u00f3n.<br \/>\nEl mercado editorial era propiedad de la \u00e9lite, del cogollito literario, de los grandes cacaos y monopolios del gremio.<br \/>\nEl control de cambio brillaba por su ausencia. Pero luego vino Cadivi a trastocarlo todo.<br \/>\nEn un santiam\u00e9n, las estanter\u00edas y anaqueles de las librer\u00edas se quedaron vac\u00edas.<br \/>\nActo seguido, el poder decidi\u00f3 llenar el hueco con oferta local. Lo mismo pasar\u00eda con la m\u00fasica, aunque la \u201ccanciocita\u201d de las nuevas bandas la dejaremos para el final.<br \/>\nPara echar el cuento corto, los muchachos penosos y minizados, los estudiantes reci\u00e9n graduados, los autores n\u00f3veles y los chicos relegados por el status, fueron transformados por arte de magia en las esperanzas blancas del futuro promisorio de las letras vern\u00e1culas.<br \/>\nAhora sus novelas, relatos y cr\u00f3nicas figuran en las listas de ventas y en las recomendaciones de las revistas del ramo. Mientras tanto, las redes sociales y los blogs le brindaron legitimidad a los mitos en ascenso, quienes supieron adaptarse y manejar sus firmas como marcas registradas.<br \/>\nEn la actualidad, el contenido es lo de menos. Importa m\u00e1s el reinado de la apariencia, el acaparamiento y la omnipresencia a trav\u00e9s de internet.<br \/>\nEn consecuencia, repetimos la mentira mil veces para dise\u00f1ar el consenso y la supuesta verdad. Es parte de nuestra demagogia y de nuestro populismo electr\u00f3nico en v\u00edas de consolidaci\u00f3n. Sucede en las pantallas, en Facebook, en Twitter, y por supuesto, hasta en las mejores familias de la tabla redonda, de la burocracia, del pensamiento elevado.<br \/>\nCiertamente, la web nos proporcion\u00f3 herramientas v\u00e1lidas de emancipaci\u00f3n, al costo de condenarnos al encierro de otras prisiones y servidumbres voluntarias.<br \/>\nEs as\u00ed como somos esclavos de una imagen, de un comentario diario en 140 caracteres, de un me gusta o no me gusta. Se nos exige ser famosos, inteligentes, p\u00edcaros, exitosos y creativos. La presi\u00f3n social es enorme y pende sobre nuestros hombros como el hacha de un verdugo.<br \/>\nSurge entonces un dilema. Ceder al chantaje o resistir a la tentaci\u00f3n. La minor\u00eda opta por el suicidio virtual. La mayor\u00eda busca el prestigio y la consagraci\u00f3n personal, a cualquier precio. Incluso al precio de hacer el rid\u00edculo. Tambi\u00e9n una forma de practicarse un Hara Kiri, de desangrarse en vivo para atraer quince minutos de atenci\u00f3n.<br \/>\nPara ello todo vale, como en el programa del canal diez, Tv Libre, donde nace el fen\u00f3meno de \u201cFrancisco y Fernando\u201d, con su \u201cVamos, Vamos a la Playa, Vamos a Gozar\u201d.<br \/>\nPor consiguiente, vivimos rodeados de una suerte de reality show sin cortes comerciales, plagado de presuntos talentos an\u00f3nimos y desconocidos. Una invasi\u00f3n de wanabees y de hipsters con sus poses de chicos mal intensos. Para ilustrarlo mejor, estoy vestido como uno de ellos.<br \/>\nFashionistas disfrazados de celebridades emergentes. Bohemios confundidos de c\u00f3ctel en mano, copa de champa\u00f1a y pinta de modelos de publicidad, de comercial vintage de cerveza Zulia.<br \/>\nNos acosan por las tapas de la revistas, nos asolan con sus videos, nos imprimen la agenda de actividades. En la ma\u00f1ana, mercado de dise\u00f1o en plaza Alfredo Sadel. En la tarde, concierto con la nueva copia de los Artic Monkeys. A las diez y media tenemos cita por el medio de la calle.<br \/>\nLo peor del caso es la falta de humildad de semejantes espec\u00edmenes de la fauna aut\u00f3ctona. Llevan un par de a\u00f1os en tarima y ya exigen trato de s\u00faper estrellas.<br \/>\nLas radios contribuyen a alimentar la fantas\u00eda y el teatro del ego carente de atributos. De ah\u00ed emerge la \u00faltima Pepsi Cola del desierto: una generaci\u00f3n de relevo de grupos y bandas de la mentada movida independiente. Ir\u00f3nicamente, tambi\u00e9n bailan pegado con lo due\u00f1os del negocio y solo sue\u00f1an con ganarse el Grammy. Nada de oponerse o de revelarse contra los reyes del arroz con pollo, los secuestradores del mango de la sart\u00e9n.<br \/>\nLos montan en la olla, los cuecen a fuego lento y los sirven blanditos y suavecitos para el gusto de las audiencias masivas.<br \/>\nSi te enfrentas, si eres pol\u00edticamente incorrecto, vas para fuera. Se mantienen callados y pasivos hasta cuando los matan en la calle o los secuestran. Entonces se dan golpes de pecho por tres d\u00edas o 24 horas de vigilia.<br \/>\nAl cabo de las semanas, vuelven a lo suyo y el asunto se olvida. Se\u00f1ores, ac\u00e1 no pasa ni pas\u00f3 nada. Todo sigue en su marcha a la velocidad de una operaci\u00f3n tortuga.<br \/>\nEl presidente puede dormir tranquilo. Mario Silva lo acostar\u00e1 con su canci\u00f3n de cuna al ritmo de la Hojilla. Prep\u00e1rense.<br \/>\nPor fortuna, el reba\u00f1o de borregos de la noche, depara sorpresas y oportunidades de descubrir a gente sincera, realmente trabajadora, sensible, honesta y consciente del estado de las cosas.<br \/>\nPor ellos vale la pena seguir desafiando al terror de la oscuridad, para ir al encuentro de la luz, del arte, del compromiso, de la pasi\u00f3n, de la entrega, de la disidencia.<br \/>\nTampoco debemos pecar de optimistas o de triunfalistas.<br \/>\nNo obstante, existen razones y argumentos para pensar en la ocasi\u00f3n de vislumbrar una salida para el laberinto, un destello al final del t\u00fanel.<br \/>\nPero como esto no es un libro de autoayuda, mejor nos despedimos con un dejo de suspenso y escepticismo en el ambiente.<br \/>\nPor lo pronto, esta historia no tiene un happy ending. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>*Texto Le\u00eddo en la fiesta del 13 aniversario de Panfletonegro en Discovery Bar. 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