{"id":27,"date":"2006-07-08T21:40:15","date_gmt":"2006-07-09T01:40:15","guid":{"rendered":"http:\/\/panfletonegro.com\/v\/2006\/07\/08\/el-despertar-del-diablo\/"},"modified":"2006-07-08T21:40:15","modified_gmt":"2006-07-09T01:40:15","slug":"el-despertar-del-diablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2006\/07\/08\/el-despertar-del-diablo\/","title":{"rendered":"El Despertar del Diablo"},"content":{"rendered":"<p>\tNauseabunda, lynchiana y esmerada nueva versi\u00f3n del cl\u00e1sico contracultural de Wes Craven, The Hills Have Eyes, revisitado por la joven promesa del terror franc\u00e9s, Alexandre Aja, quien con apenas 28 a\u00f1os ya se revela como uno de los alumnos m\u00e1s aventajados de la vieja escuela grangui\u00f1olesca, fundada por los charcuteros americanos de la mejor serie Z, entre los cuales cabe destacar al creador de la imprescindible Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, al progenitor del subg\u00e9nero zombie, George Romero, al poeta maldito del bajo presupuesto, John Carpenter, y por supuesto al propio responsable de la cinta original en que se basa este remake. No es casual, entonces, que su nombre figure a lo largo y ancho de los cr\u00e9ditos de El Despertar del Diablo, encabezando la lista de los productores del proyecto en cuesti\u00f3n. <\/p>\n<p>\tAs\u00ed pues, la meca vuelve a reciclar la filmograf\u00eda de los grandes baluartes del cine de explotaci\u00f3n hemeglob\u00ednico, a fin tanto de compensar las carencias creativas de la industria como de capitalizar la \u00faltima fiebre colectiva por las pel\u00edculas de miedo, surgidas a la sombra de la paranoia post once de septiembre.<br \/>\nDe tal modo, el espanto y el brinco retornan a la cartelera,para proyectar en pleno nuestras fobias contempor\u00e1neas,pero bajo la \u00f3ptica heterodoxa de la corriente independiente.<\/p>\n<p>Por tanto, olv\u00eddense de cualquier parentesco con The Ring, porque lo que viene es candela transpol\u00edtica de la buena, cual fusi\u00f3n at\u00f3mica entre la pesadilla nuclear de Mad Max, la hiperviolencia western de Sam Pekinpah, los juegos macabros al uso, el suculento mal gusto del antiguo Peter Jackson, la vena pesimista de Suart Gordon y el ritmo hiperkinetico del primer Sam Raimi, sin contar con el aporte est\u00e9tico de la cocina del autor, cuyo trabajo detr\u00e1s de c\u00e1maras evoca al de un pinchadiscos de drum and bass con una sobredosis de red bull. <\/p>\n<p>En consecuencia, si El Exorcismo de Emily Rose fue considerada en su momento como una suerte de representaci\u00f3n expresionista del rock de Metallica, El Despertar del Diablo puede ser f\u00e1cilmente comparada con cualquier video clip de Marilyn Manson, dirigido por Floria Sigismondi, la realizadora del genial The Beautiful People.<\/p>\n<p>Curiosamente, de gente bella est\u00e1 hecho el reparto fe\u00edsta y freak de la producci\u00f3n, en el que figura una aut\u00e9ntica galer\u00eda de fen\u00f3menos y desechos radioactivos, reducidos al plano unidimensional del estereotipo maligno. Es decir, desprovistos de rasgos humanos y humanistas. En todo caso, su sola e inc\u00f3moda presencia despierta no pocas suspicacias en esta \u00e9poca donde el fantasma de la bomba anda suelto, desperdigando a diestra y siniestra sus racimos de uranio empobrecido. <\/p>\n<p>\tSeg\u00fan los historiadores del s\u00e9ptimo arte, las detonaciones de Hiroshima y Nagasaki mutaron en el nacimiento de una simb\u00f3lica tendencia largometrada de la guerra fr\u00eda cultural:el simple pasatiempo fant\u00e1stico o la b-movie en forma de denuncia contra los perniciosos efectos de la experimentaci\u00f3n at\u00f3mica.<br \/>\nEllo, por un lado, se tradujo en territorio japon\u00e9s mediante la prefabricaci\u00f3n del mito Godzilla, con todo y sus risibles trajes de Ultraman; mientras por el otro, se concret\u00f3 en Norteamerica a trav\u00e9s de una sucesi\u00f3n de propuestas camp como la \u201cTarantula\u201d colosal de Jack Arnold, el ataque de los \u201cCrab Monsters\u201d de Roger Corman y la famosa \u201cMujer de 50 pies\u201d del artesano Nathan Juran.<\/p>\n<p>En paralelo, cineastas con mayor prestigio y reconocimiento tambi\u00e9n abordaron el espinoso tema durante el apogeo de la era bipolar, desde un enfoque relativamente m\u00e1s serio y comprometido, por el estilo del Stanley Kubrick de Tel\u00e9fono Rojo.<br \/>\nNo es hasta el estreno de El Despetar del Diablo en el 2006, cuando ambas posturas, la pop a lo historieta gr\u00e1fica y la intelectual a lo manifiesto pacifista, se combinan en una misma variante formal, a la usanza de una cr\u00f3nica negra, salpicada por las visceras de la tinta roja. <\/p>\n<p>En suma, es la manera en que Wes Craven y Alexandre Aja ponen el dedo en la llaga de la herencia radioactiva, para ventilarla en nuestro presente a la luz del conflicto del medio oriente y la carrera armamentista en curso.<br \/>\nCabe acotar que la setentosa The Hills Have Eyes nunca explicaba el origen de la deformidad de los personajes anom\u00e1los, aun cuando impl\u00edcitamente se justificara su condici\u00f3n como una consecuencia del incesto. Algo que recuerda al peque\u00f1o inframundo o a la pesadilla darwiniana de la emblem\u00e1tica Deliverance.  <\/p>\n<p>Sin duda, el inobjetable m\u00e9rito de la adaptaci\u00f3n radica en haber depurado el empaque de la anticuada obra hom\u00f3nima, al convertirla en un eficaz ejercicio de narrativa hiperrealista y docudram\u00e1tica, tomando como base el contenido del argumento original. <\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, el libreto reconstruye la historia de una \u201cfamilia que viaja por la carretera y que se ve aterradora e imprevisiblemente desviada de su camino, quedando atrapada en una zona de pruebas nucleares del gobierno. En medio de la nada, ellos descubren r\u00e1pidamente que este lugar aparentemente deshabitado es en realidad el hogar de una familia de mutantes sedientos de sangre, y que ellos&#8230;son sus nuevas v\u00edctimas\u201d(cinemark.com).<br \/>\nCon un casting de miniserie familiar, un montaje de MTV, una atm\u00f3sfera de lejano oeste, un ritmo trepidante , el t\u00edpico choque de la civilizaci\u00f3n con la barbarie y el ineludible antihappyend, El Despertar del Diablo transpira ectasy, sudor y l\u00e1grimas por cada uno de sus hist\u00e9ricos fotogramas, donde asimismo se puede descubrir la High Tension que separa actualmente a franceses y americanos.<br \/>\nEsto ha obligado a muchos reporteros anglosajones a recordarle al galo Alexandre Aja que su pa\u00eds tampoco es un dechado de virtudes en materia de experimentaci\u00f3n at\u00f3mica.<br \/>\nPero al margen de estas pol\u00e9micas est\u00e9riles, la pel\u00edcula funciona como entretenimiento gore de lujo, fruto del capricho de un cin\u00e9filo chic de objetos de culto.<br \/>\nCon todo, el fin ha justificado el derroche de medios del que hace gala el director, pues el resultado no s\u00f3lo ha superado las expectivas de la cr\u00edtica especializada, sino que ha legado una secuencia para la posteridad de la generaci\u00f3n tarantinesca: el demoledor paseito por el pueblo semiderruido y posnuclear en el que habitan los espejos maltrechos de los protagonistas,es decir, los demonios ocultos de una aparente realidad buc\u00f3lica.   <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nauseabunda, lynchiana y esmerada nueva versi\u00f3n del cl\u00e1sico contracultural de Wes Craven, The Hills Have Eyes, revisitado por la joven promesa del terror franc\u00e9s, Alexandre Aja, quien con apenas 28 a\u00f1os ya se revela como uno de los alumnos m\u00e1s aventajados de la vieja escuela grangui\u00f1olesca, fundada por los charcuteros americanos de la mejor serie [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4],"tags":[],"class_list":{"0":"post-27","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-cine"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-r","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}