{"id":26580,"date":"2012-07-02T10:51:22","date_gmt":"2012-07-02T15:21:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=26580"},"modified":"2012-12-10T07:46:26","modified_gmt":"2012-12-10T12:16:26","slug":"una-minuscula-vision-del-mundo-version-corta-adaptada-la-navidad-caduca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/07\/02\/una-minuscula-vision-del-mundo-version-corta-adaptada-la-navidad-caduca\/","title":{"rendered":"Una min\u00fascula visi\u00f3n del mundo (versi\u00f3n corta adaptada a la navidad que no caduca)."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"26581\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/07\/02\/una-minuscula-vision-del-mundo-version-corta-adaptada-la-navidad-caduca\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?fit=1015%2C1402&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1015,1402\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?fit=696%2C962&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o-741x1024.jpg?resize=696%2C962\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"962\" class=\"aligncenter size-large wp-image-26581\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?resize=741%2C1024&amp;ssl=1 741w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?resize=217%2C300&amp;ssl=1 217w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?resize=320%2C442&amp;ssl=1 320w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?resize=145%2C200&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?resize=495%2C683&amp;ssl=1 495w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?resize=670%2C925&amp;ssl=1 670w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/07\/322099_3218149569537_1140321161_33361296_1164723117_o.jpg?w=1015&amp;ssl=1 1015w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Son casi las 12 de la noche y el m\u00e1rmol se siente bajo los pies desnudos como un bloque de hielo, generador de una procesi\u00f3n de hormigas en las extremidades inferiores.<\/p>\n<p>Los adornos de siempre decoran un sombr\u00edo y desolado hogar, en el cual no ha sido posible fundar una familia. A pesar de todo, las paredes se mantienen impecables y est\u00e1n perfectamente definidas, inclusive las ara\u00f1as se desplazan de manera enloquecida para aplicar estrategias particulares, a fin de escapar de la metodicidad que este hombre, quien ya ronda los 70 a\u00f1os, aplica al limpiar el lugar.<\/p>\n<p>Con un desarticulado movimiento, se levanta el ser del mueble que lo manten\u00eda enterrado en las entra\u00f1as de una profunda concentraci\u00f3n, necesaria para volar a ras de las tinieblas que caracterizan la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sigiloso asomo por el gran ventanal muestra una realidad paralela, donde pareciera existir otra civilizaci\u00f3n. El refugio del Se\u00f1or se vincula a este ambiente peculiar, \u00fanicamente a trav\u00e9s de las interpretaciones de cada observador, el interno y el externo.<\/p>\n<p>En el exterior, la gente se debate en el lodo de las traiciones, la indiferencia, los celos y los deseos orientados hacia lo inalcanzable. A\u00fan as\u00ed, vistas las personas desde adentro, parecieran interpretar una de las pel\u00edculas mudas m\u00e1s taquilleras de la historia del cine.<\/p>\n<p>La ventana se ilumina con grandes frases luminosas cuyos escudos son las enormes estructuras que las sostienen. Sus luces saborean peri\u00f3dicamente a la ciudad que se mantiene despierta y solamente las nubes son capaces de acariciarlas a su antojo.<\/p>\n<p>Abajo, justo sobre el concreto y el asfalto, se vive una especie de historia de amor forzada, ya que cientos de amos despiadados vociferan miles de palabras sobre almas oprimidas, algunas errantes. Los rostros de los obreros al servicio del dinero y la ignorancia, se notan extremadamente demacrados, asemej\u00e1ndose a espejos expuestos a la continua intemperie.<\/p>\n<p>Invisibles unidades trabajan de sol a sol, estableciendo constantemente encrucijadas sin direcciones de partida palpables, vigorizando una monoton\u00eda inestable y absurda que se puede sentir en ambos ambientes, el protegido donde es posible respirar profundamente, y el acelerado, donde la fusi\u00f3n de olores citadinos provoca nauseabundos malestares a quienes por all\u00ed pasan.<\/p>\n<p>Deseos inconclusos que se arrastran suplicantes en el valle de pupilas multicolores, celebraciones de fallecimientos, compartir comida con mascotas que generalmente se alimentan mejor que los due\u00f1os, pagos de obligaciones que se discuten abiertamente, sexo callejero e innumerables posibilidades observables.<\/p>\n<p>Destacan las pecosas y angelicales criaturas que suplican por una limosna mientras las madres las controlan cual insoportables fisgonas. Estos \u00e1ngeles pintados por la contaminaci\u00f3n ambiental que caracteriza las calles de las grandes metr\u00f3polis, aprovechan cualquier momento disponible para jugar con sus amigos, para patear un bal\u00f3n, para degustar deliciosas sobras que lograron esconder del gendarme que las pari\u00f3.<\/p>\n<p>Los artistas de la calle captan perfectamente estas im\u00e1genes, ali\u00f1adas con el placer que otorgan las mujeres casuales, cuya infancia fue an\u00e1loga a la de las ni\u00f1as pedig\u00fce\u00f1as. En este mundo paralelo para el Se\u00f1or que observa, cada quien tiene su due\u00f1o, y cada due\u00f1o act\u00faa como un banco cuyos intereses son extremadamente filosos.<\/p>\n<p>En el interior, el individuo mantiene el equilibrio con el bast\u00f3n y el marco de la ventana que no abre para protegerse del fr\u00edo decembrino y los olores que tanto odia. Ese bast\u00f3n que en su juventud fue la sangrienta espada del gladiador, unos a\u00f1os atr\u00e1s la llave de la ciudad a\u00f1orada y en la actualidad, el simple y necesario apoyo para no caer.<\/p>\n<p>Mientras empu\u00f1a fuertemente la suave curvatura que ha formado un surco en la palma de su mano, piensa el Se\u00f1or: \u00bfC\u00f3mo estar\u00e1n mis hijos?, \u00bfEn que lugar se encontrar\u00e1n mis viejos amigos?, \u00bfEn la cama de qui\u00e9n dormir\u00e1 aquella ni\u00f1a esta noche?, \u00bfSer\u00e1 golpeada nuevamente por el compa\u00f1ero drogadicto de su madre? Ellos alegran mi coraz\u00f3n, por lo que esta noche, antes de dormir, rezar\u00e9 nuevamente por todos.<\/p>\n<p>Las memorias del Se\u00f1or yacen en los deteriorados caminos labrados en cada cent\u00edmetro de piel, equivalentes a ramales de una complicada autopista construida a costa de los odiados errores que no prefiere recordar. Las intersecciones y v\u00edas sin se\u00f1alizaci\u00f3n, se asemejan a documentos que aunque se escribieron por a\u00f1os, no se pueden leer.<\/p>\n<p>Su raciocinio est\u00e1 estrictamente ligado a los dolores que lo aquejan, los cuales podr\u00edan ser calmados definitivamente con la ingesta de todos los medicamentos que le han recetado. Esta opci\u00f3n suicida pasa continuamente por su mente, pero no se atreve a dar el gran paso, limit\u00e1ndose a tomar su dosis del momento.<\/p>\n<p>Que ir\u00f3nica y vac\u00eda se siente la vida cuando los objetivos son motivos para sentir verg\u00fcenza, y por orgullo no se desea volver atr\u00e1s, cuando los frutos del \u00e1rbol se vuelven inalcanzables por estar este al pie de un abismo.<\/p>\n<p>Los colores de este lienzo se realzan con la celebraci\u00f3n del nacimiento del divino ni\u00f1o, para irse opacando gradualmente con el pasar de los meses. El lienzo, cual macabra obra, recobra vida, color y valor, con las fiestas en las que supuestamente nuestra personalidad cambia y nos acercamos m\u00e1s a las dimensiones que rodean a terceros individuos.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de la ventana, el se\u00f1or observa el reflejo del costoso arbolito con miles de lucecitas multicolores, que a principios del mes mand\u00f3 a colocar para recordar la paradoja festiva llamada Navidad, donde nuestro acercamiento civilizado, se contradice con las excesivas dosis de alcohol y alimentos que destruyen paulatinamente los cuerpos que nos sustentan. Por supuesto, la destrucci\u00f3n tambi\u00e9n puede ser definitiva si caemos en las garras del destino controlado por otros o simplemente la suerte nos abandona. Que decir de la feria que no duerme al otro lado de la ventana, cuya contaminaci\u00f3n sonora se realza con los petardos y dem\u00e1s explosivos que mutilan los sentidos y t\u00edmpanos de los inocentes espectadores. Solo quienes se movilizan entre la muchedumbre como perezas pueden mantener cierto nivel de aislamiento dentro de los veh\u00edculos, pero igualmente transpiran estr\u00e9s y amargura.<\/p>\n<p>La Navidad le recuerda al se\u00f1or que un a\u00f1o m\u00e1s ha pasado, por lo que es hora de renovar el seguro de vida para beneficiar en un plazo perentorio, a quienes virtualmente le desean la muerte para cobrar los dividendos. La Navidad se ha convertido en una especie de juego de resistencia, en el cual, el hecho de vivir las variopintas realidades, compensa el sufrimiento que el gastado cuerpo sigue experimentando. Las necesidades de quienes desean la desaparici\u00f3n f\u00edsica del Se\u00f1or son complementos vitam\u00ednicos y prote\u00ednicos que lo nutren para mantener funcionando al organismo.<\/p>\n<p>Ni un paso atr\u00e1s, como dir\u00edan los fan\u00e1ticos de cualquier causa, es la consigna del Se\u00f1or, quien ha tenido la oportunidad de abrir la ventana y respirar a plenitud las impurezas de la distorsionada sociedad que le rodea, pero no lo hace. Para \u00e9l, resulta sumamente dif\u00edcil salir de las cuatro paredes en las que se refugia para contaminarse con los pensamientos y deseos de esas personas, que lo han acompa\u00f1ado silenciosamente por d\u00e9cadas. Esta iron\u00eda existencial resulta incomprensible, pero simplemente sucede y seguir\u00e1 sucediendo, cobijada por las quejas de quienes la viven sin tomar acciones trascendentales que les den sentido a sus traves\u00edas terrenales.<\/p>\n<p>No existen opciones viables, y las horas seguir\u00e1n pasando hasta el inicio del nuevo a\u00f1o, cuando sentado en una banqueta municipal ubicada justo frente a la principal morgue de la ciudad, podr\u00e1 observar en la prensa sensacionalista, los cincuenta o sesenta fallecidos de la fecha y comentar\u00e1 con su fiel cuidadora, que el mundo se est\u00e1 acercando a su fin. All\u00ed mirar\u00e1 con nostalgia a trav\u00e9s de las paredes del edificio que alberga a los cuerpos que dejaron de ser personas para quienes los manipulan como piezas de carnicer\u00eda. Solamente all\u00ed sus deseos por compartir esa especial condici\u00f3n se hinchan como las carnes de sus compa\u00f1eros silenciosos.<\/p>\n<p>De vuelta a la habitaci\u00f3n, despu\u00e9s de volar con su imaginaci\u00f3n por unos minutos, el Se\u00f1or se arma de valor y decide abrir la ventana por primera vez desde que habita esa fortaleza. Como puede y aplicando las pocas fuerzas que a\u00fan le acompa\u00f1an, logra liberar los cerrojos que lo a\u00edslan. Su primera sensaci\u00f3n es un fr\u00edo extremo que se anida sobre su corrugada coraza y el retumbar de muchas voces que al mismo tiempo se comunican. El Se\u00f1or se siente desorientado por el repentino cambio que le hace temblar, y clavando varias veces el bast\u00f3n en la piedra pulida, retorna a la usual posici\u00f3n, para finalmente sentarse a descansar en el c\u00f3modo sof\u00e1 que alberga sus humores.<\/p>\n<p>\u00c9l cierra sus ojos y trata de relajarse, pero no lo logra ya que las vibraciones de explosiones externas y las voces, parecieran concentrarse y rebotar en su pecho una y otra vez. El Se\u00f1or piensa que si aplica los m\u00e9todos de relajaci\u00f3n aprendidos en su juventud, podr\u00e1 abstraerse de la realidad, y de hecho lo logra, sumergi\u00e9ndose en el silencio absoluto, perturbado \u00fanicamente por el conocido tono del tinnitus que lo acompa\u00f1a desde su \u00e9poca roquera.<\/p>\n<p>Pasados unos segundos, inclusive el tono desaparece y se escucha una voz profunda que dice: \u201cEnfermera, no podemos hacer m\u00e1s nada por este anciano, anote las 12:00 am como hora de su muerte y Feliz Navidad equipo, ya se acab\u00f3 nuestro turno, por lo que los espero en la tasca de Pepe\u201d.<\/p>\n<p>Pompeo Paolo Zotti Forgione<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son casi las 12 de la noche y el m\u00e1rmol se siente bajo los pies desnudos como un bloque de hielo, generador de una procesi\u00f3n de hormigas en las extremidades inferiores. 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