{"id":25984,"date":"2012-06-15T19:02:49","date_gmt":"2012-06-15T23:32:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=25984"},"modified":"2012-06-15T19:02:49","modified_gmt":"2012-06-15T23:32:49","slug":"el-pez-fuma-la-caida-de-la-babilonia-criolla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/06\/15\/el-pez-fuma-la-caida-de-la-babilonia-criolla\/","title":{"rendered":"El Pez que Fuma: La Ca\u00edda de la Babilonia Criolla"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/165827_10151042487816214_139285805_n.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"25985\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/06\/15\/el-pez-fuma-la-caida-de-la-babilonia-criolla\/165827_10151042487816214_139285805_n\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/165827_10151042487816214_139285805_n.jpg?fit=230%2C317&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"230,317\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"165827_10151042487816214_139285805_n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/165827_10151042487816214_139285805_n.jpg?fit=230%2C317&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/165827_10151042487816214_139285805_n-217x300.jpg?resize=217%2C300\" alt=\"\" title=\"165827_10151042487816214_139285805_n\" width=\"217\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-25985\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/165827_10151042487816214_139285805_n.jpg?resize=217%2C300&amp;ssl=1 217w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/165827_10151042487816214_139285805_n.jpg?resize=145%2C199&amp;ssl=1 145w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/06\/165827_10151042487816214_139285805_n.jpg?w=230&amp;ssl=1 230w\" sizes=\"auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px\" \/><\/a><br \/>\nN\u00famero cero del cine nacional. Antes y despu\u00e9s. Obra maestra imperdurable. Ojal\u00e1 Chalbaud las hiciera as\u00ed, con igual desparpajo y desenfado, en la actualidad. Su rabiosa modernidad evidencia el anacronismo, el conservadurismo y el estancamiento de la industria criolla, incapaz de superarla.<\/p>\n<p>Para el propio autor es como una amarga condena, como la maldici\u00f3n de \u201cCiudadano Kane\u201d para Welles, salvando las distancia. Siempre comparar\u00e1n su trayectoria posterior con aquella feliz confluencia de talentos y descubrimientos de los a\u00f1os setenta, entre la vieja y la nueva escuela.<\/p>\n<p>A su modo metaf\u00f3rico, \u201cEl Pez que Fuma\u201d anticipaba el declive o la decadencia de un sistema de cara al arribo de un orden est\u00e9tico diferente.<\/p>\n<p>La dama de la actuaci\u00f3n, Hilda Vera, fallec\u00eda por culpa de Miguel \u00c1ngel Landa, para darle cabida a la generaci\u00f3n de relevo encarnada por el gal\u00e1n Orlando Urdaneta y la hermosa Hayd\u00e9e Balza, los dos \u00e1ngeles destructores del \u201cTeorema\u201d, de \u201cLa Muerte en Venecia\u201d, del \u201cGatopardo\u201d cabaretero del creador inspirado por las musas dionis\u00edacas de Fellini, las vanguardias de la posguerra y las corrientes emancipadas de la Caracas de ayer. L\u00e1stima porque no hubo continuidad en el proyecto, al margen de ciertas excepciones a la regla.<\/p>\n<p>En cualquier caso, \u201cEl Pez que Fuma\u201d sigue vigente a la luz de los ojos esc\u00e9pticos del espectador contempor\u00e1neo. No es poco m\u00e9rito.<\/p>\n<p>La c\u00e1mara de C\u00e9sar Bol\u00edvar abandona el tr\u00edpode para proponer la ruptura con el canon cl\u00e1sico y rodar con sensibilidad documental el descenso a los infiernos esbozado por la pluma de Jos\u00e9 Ignacio Cabrujas.<\/p>\n<p>A falta de recursos, el director se las arregla para estructurar unos planos secuencia de una contundencia expresiva admirable. Las escenas en la playa son brillantes y melanc\u00f3licas. Anticipan el crep\u00fasculo y el ocaso de los \u00eddolos de la pantalla.<\/p>\n<p>Los segmentos en el bar se resuelven con econom\u00eda de medios y apuntan a lo alto de la poes\u00eda transgresora y subversiva del trash, del undreground, de la contracultura.<\/p>\n<p>El gui\u00f3n permite el lucimiento de los personajes principales y secundarios. El Bagre cuenta las monedas con la iron\u00eda de Rafael Brice\u00f1o, predestinado a cumplir un derrotero tragic\u00f3mico en el relato. El mismo de Tob\u00edas y su sonrisa macabra del desenlace.<\/p>\n<p>Nada perdura y es estable en el averno de los juegos de poder, de la ruleta rusa vern\u00e1cula, donde los caciques ascienden y descienden con igual velocidad.<\/p>\n<p>La econom\u00eda del prost\u00edbulo los quita y los pone, cual desfile de prostitutas cansadas y decr\u00e9pitas, sustituidas por la carne fresca en busca de fama, dinero, \u00e9xito, lujo y confort. Imposible mejor retrato indirecto de la eterna campa\u00f1a de la Quinta Rep\u00fablica, de la lucha del gobierno con la oposici\u00f3n, de la binaria y maniquea guerra civil no declarada, del sue\u00f1o fracasado de los padres de la independencia, del insomnio de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Nuestros ancestros redactaron el libreto de \u201cEl Pez que Fuma\u201d. Los fundadores de la patria le propinaron un puntapi\u00e9 a los espa\u00f1oles. Antes los colonizadores hab\u00edan echado de sus tierras a los jefes de la tribu local. Es el pecado original del martirio de Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego, G\u00f3mez traicion\u00f3 a su amigo del alma, a su mentor, a su Dimas(Miguel \u00c1ngel Landa), a su aliado de la revoluci\u00f3n andina, Cipriano Castro. En un giro ilustrativo del camino andando, Rom\u00e1n inmortalizar\u00e1 al Cabito con texto de Luis Britto Garc\u00eda. \u201cLa Planta Insolente\u201d se llamar\u00e1 tentativamente para agradar al due\u00f1o de la Villa.<\/p>\n<p>Chalbaud narrar\u00e1 con ella otra de sus biograf\u00edas involuntarias e inconscientes, mientras describir\u00e1 la cr\u00f3nica de una enfermedad anunciada, la del Castro del siglo XXI, armado hasta los dientes y aquejado por una dolencia fatal. \u00bfCu\u00e1l de ellos ser\u00e1 su Judas?<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, se me antoja el Rom\u00e1n del 2012 la perfecta resurrecci\u00f3n de sus fantasmas y pesadillas de \u201cEl Pez que Fuma\u201d. \u00c9l es un poco como Jairo, adaptado a la situaci\u00f3n del contexto,  presto a asumir el control del negocio y sagaz para transmutarse con los colores del entorno.<\/p>\n<p>Su capacidad camale\u00f3nica le ayud\u00f3 para trabajar con reales de los Adecos, de la Cuarta, as\u00ed como con dineros p\u00fablicos de los rojo rojitos.<\/p>\n<p>En el cl\u00edmax, Jairo-Orlando se disfraza como Dimas-Miguel \u00c1ngel. Orlando es la caricatura de Landa, su doble bizarro, con bigotes de ranchero y tumbado de guapo al caminar, de Pedro Navaja. Copia sus ademanes y clich\u00e9s. Le roba su esencia. Identifica la falta de identidad de un ecosistema voluble y vol\u00e1til, sujeto a los caprichos de la moda y el consumo de la fantas\u00eda saudita. Fuente del progreso y tumba de la rep\u00fablica democr\u00e1tica. Gasolina y veneno para el firmante de \u201cSagrado y Obsceno\u201d. Su \u201cCangrejo\u201d personal.<\/p>\n<p>Miguel \u00c1ngel Landa y Orlando se escapan con sus queridas a la capital, para evadirse y refugiarse en los centros comerciales de los setenta. Similares a los de ahora con su entrop\u00eda y negaci\u00f3n de la alteridad, del espacio p\u00fablico, a efecto de brindar la ilusi\u00f3n de un mundo tranquilo y estable, al alcance del cliente con chequera en mano. Adelanto dist\u00f3pico y humor\u00edstico del paradigma Sambil.<\/p>\n<p>Los antih\u00e9roes compran peluches y comen helados de \u201cMiami nuestro\u201d, gracias a las comodidades ofrecidas por los para\u00edsos artificiales de Chaca\u00edto y Paseo de las Mercedes, parad\u00f3jicamente venidos a menos.<\/p>\n<p>Jairo complace a la Garza al obsequiarle un boleto para ir al estado de la florida, espejismo tur\u00edstico de la sociedad c\u00e1ndida del cuatro treinta, satirizada por la encomiable deconstrucci\u00f3n documental de Carlos Oteyza. Caracas era entonces una ciudad de despedidas.<\/p>\n<p>Mim\u00ed Lazo asoma la cabeza y exhibe sus atributos, desafiando a la censura y a las ligas de la decencia. Intervenci\u00f3n de infarto como cada arribo de la escultural, Haydee Balza, t\u00edmida y discreta a exigencia del argumento. Posteriormente, incorporar\u00e1 el pante\u00f3n de la movida, del destape a la usanza aut\u00f3ctona. Por desgracia, le costar\u00e1 quemar la etapa del desnudo gratuito.<\/p>\n<p>Sea como sea, \u201cEl Pez que Fuma\u201d le asesta una cachetada a la doble moral instaurada por el r\u00e9gimen puritano de la Lopna. Verbigracia, las recatadas, oficiales y pudibundas versiones de Chalbaud de la ley resorte: \u201cZamora\u201d y \u201cEl Caracazo\u201d, llenas de impostura, de hombres solemnes y de un erotismo rampl\u00f3n, inofensivo.<\/p>\n<p>En cambio, \u201cEl Pez que Fuma\u201d constituye un poderoso volc\u00e1n, cargado de lava y magma libidinoso, a punto de estallar en la frente del receptor.<\/p>\n<p>Encima, Arturo Calder\u00f3n nos regala el chiste triste y entra\u00f1able de la parada de los monstruos. Se traslada en su patineta de freak como un olvidado de Bu\u00f1uel, reivindicado por el afecto humanista de Rom\u00e1n. Por ah\u00ed detecto a mi t\u00edo, Toco G\u00f3mez, bajando por una escalera mec\u00e1nica de la Rinconada.<\/p>\n<p>La m\u00fasica de Santos y las miles de an\u00e9cdotas paralelas, me reconcilian con el pasado de mis padres, de mi familia, de mi infancia.<\/p>\n<p>Gozo con la demencia de la quema del colch\u00f3n, con los reclamos publicitarios de Zulia y Pepsi, con las gritaderas, con las golpizas, con los disparos a quemarropa, con las salidas de la Garza, con los mafiosos de pacotilla, con los contrabandos de perico, con el vouyerismo esot\u00e9rico del Bagre, con los pasillos de los cuartos amarillos en fase de burdeles del centro, con los n\u00fameros de canto, con el mensaje de denuncia.<\/p>\n<p>Shekespeare reencarna en \u201cEl Pez que Fuma\u201d para vincular al trastorno del drama con el alegato de \u201cMacbeth\u201d, versi\u00f3n \u201cConde de Montescrito\u201d.<\/p>\n<p>El trono de sangre de la casa de citas, es un reflejo goyesco, kistch y demoledor de la silla presidencial. Dimas termina preso con Tob\u00edas y la Garza sufre el disparo de la revancha, de la venganza ciega en un teatro del absurdo con tintes de follet\u00edn autopar\u00f3dico y posmoderno.<\/p>\n<p>Asistimos al funeral de una suerte de hija de Caldera, de Marcos P\u00e9rez Jim\u00e9nez, de Carlos Andr\u00e9s P\u00e9rez. Jairo asumir\u00e1 las riendas del coroto con su primera dama, una barragana como la de Jaime, una meretriz en toda regla. Coppola coincidi\u00f3 con la tesis, con el vaticinio, con el augurio en \u201cApocalipsis Now\u201d.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda cerrar con optimismo.<\/p>\n<p>Lastimosamente, el sarcasmo pesimista de \u201cEl Pez que Fuma\u201d impide abstraer una lecci\u00f3n positiva.<\/p>\n<p>De repente, lo ideal es tomar nota y evitar la repetici\u00f3n de su sentencia lapidaria.<\/p>\n<p>Pero no es apropiado fingir demencia. Las pruebas marcan la agenda.<\/p>\n<p>El 4 de febrero, el once de abril y el 7 de octubre, compendian un horizonte, una latitud a enmarcar en la frontera de \u201cEl Pez que Fuma\u201d.<\/p>\n<p>Su discurso ed\u00edpico nos juzga en presente. De ah\u00ed el divorcio de Orlando con Rom\u00e1n y viceversa. <\/p>\n<p>Habr\u00e1 futuro si conjuramos su legado.<\/p>\n<p>Para la posteridad, su universo mutante, pop, desenfrenado y alucinado de ficheras, borrachos y malhechores.<\/p>\n<p>La incorrecci\u00f3n en pleno. <\/p>\n<p>Criminal. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>N\u00famero cero del cine nacional. Antes y despu\u00e9s. Obra maestra imperdurable. Ojal\u00e1 Chalbaud las hiciera as\u00ed, con igual desparpajo y desenfado, en la actualidad. Su rabiosa modernidad evidencia el anacronismo, el conservadurismo y el estancamiento de la industria criolla, incapaz de superarla. 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