{"id":25752,"date":"2012-06-13T12:05:13","date_gmt":"2012-06-13T16:35:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=25752"},"modified":"2014-06-07T12:17:57","modified_gmt":"2014-06-07T16:47:57","slug":"por-la-habana-de-la-mano-de-melavaud-sin-tacones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/06\/13\/por-la-habana-de-la-mano-de-melavaud-sin-tacones\/","title":{"rendered":"Por La Habana de la mano de @Melavaud sin tacones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align:center\"><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?attachment_id=7110\" rel=\"attachment wp-att-7110\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter  wp-image-7110\" src=\"http:\/\/golcar.files.wordpress.com\/2012\/05\/lavaud1.jpg?resize=488%2C330\" alt=\"\" width=\"488\" height=\"330\" \/><\/a><\/p>\n<p>Aproximarme a \u201cLa Habana sin tacones\u201d (Editorial Libros Marcados. 2011) de Mar\u00eda Elena Lavaud, no ha sido f\u00e1cil. Es un encuentro que he pospuesto adrede, a sabiendas de que era una obra que me har\u00eda cierto da\u00f1o, que remover\u00eda sentimientos que no quer\u00eda remover y me traer\u00eda a la mente historias que trato de mantener bajo el mantel, a menos que me sienta tan equilibrado emocionalmente, que est\u00e9 seguro no me har\u00e1n sucumbir en una larga y tormentosa depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>Mis primeros escarceos con el libro empezaron por el Twitter, cuando la periodista hac\u00eda RTs (retuiteos) de los comentarios y piropos que le daban los usuarios de la red social y que acaban de comprar, leer o buscar el libro.<\/p>\n<p>Si algo tengo que reconocer, es que la cuenta de @Melavaud no es precisamente de las m\u00e1s entretenidas en la red del microblogging. Su timeline pocas veces va m\u00e1s all\u00e1 de esos retuiteos de los piropos que le lanzan tanto al libro como a sus programas domingueros. Por esto he estado a punto de dejarla de seguir, pero luego la veo en pantalla y me parece una tipa tan inteligente y sensible que no soy capaz de darle al bot\u00f3n de unfollow. Adem\u00e1s, fue una de las primeras personas del \u201cfamoseo\u201d que me devolvi\u00f3 el follow y eso se agradece.<\/p>\n<p>Entonces me digo, \u201cBueno, en verdad, esa es una forma de acusar recibo de los comentarios que le dirigen. Es algo que todos terminamos haciendo en Twitter, aunque para algunos resulte pedante y ech\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Todo esto lo digo aqu\u00ed escudado tras un monitor y un teclado de computador pues estoy seguro que si la tuviera en frente, la llamase para hacerle mi observaci\u00f3n, me mirase con esos ojos intensos y me dijera con voz alta e impostada \u201c\u00a1A la orden!\u201d como le dijo a la funcionaria de turismo de Cuba en el aeropuerto, se me \u201ccaer\u00edan las panteleticas\u201d y le dir\u00eda: \u201cUsa tu Twitter como te d\u00e9 la gana, cari\u00f1o, que igual nos enamoras\u201d. Y tachar\u00eda todo lo anterior.<\/p>\n<p>\u00a1Uf, ya me fui del tema!<\/p>\n<p>Total, un d\u00eda que vi que la Lavaud estaba fajada con los retuits, decid\u00ed ponerla a prueba y ver si interactuaba un poco m\u00e1s. Le dirig\u00ed un tuit pregunt\u00e1ndole si el t\u00edtulo del libro ten\u00eda algo que ver con el absolutista general gobernador de Cuba<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/03\/26\/un-humilde-siervo\/7107-autosave\/\" rel=\"attachment wp-att-7109\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright  wp-image-7109\" src=\"http:\/\/golcar.files.wordpress.com\/2012\/05\/lavaud.jpg?w=688&#038;resize=289%2C430\" alt=\"\" width=\"289\" height=\"430\" \/><\/a> en el Siglo XIX, Miguel Tac\u00f3n. Me respondi\u00f3 que no, que era un t\u00edtulo literal; no metaf\u00f3rico, y que no hab\u00eda pensado en eso cuando lo escogi\u00f3. Unos dos tuits despu\u00e9s, me despach\u00f3 con un amable y cort\u00e9s \u201cLuego hablamos\u201d.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, en una entrevista radial escuch\u00e9 que ella comentaba la an\u00e9cdota tuitera con Pedro Penzini, y explicaba que, aunque el t\u00edtulo del libro no hab\u00eda sido puesto con esa intenci\u00f3n pues, result\u00f3 ser una especie de met\u00e1fora. Por supuesto, ella no recordaba qui\u00e9n era el tuitero.<\/p>\n<p>Cuando fui a M\u00e9rida en Semana Santa, encontr\u00e9 el libro en casa de mi familia. Ya mis hermanas lo hab\u00edan le\u00eddo y me hab\u00edan comentado que se hab\u00edan enganchado con la historia. Tom\u00e9 la obra, la met\u00ed en la maleta y me dispuse a traerla a casa para un d\u00eda \u201centromparla\u201d.<\/p>\n<p>Pasaron dos meses con el libro en la mesa. Lo ve\u00eda y me tentaba pero no me atrev\u00eda a agarrarlo. Pasaba a su lado, miraba la foto de la portada con Mar\u00eda Elena en ella, le\u00eda la solapa, pero no me decid\u00eda a sentarme de una buena vez a leerlo. Escrib\u00eda, le\u00eda otras cosas, editaba fotos, cualquier cosa con tal de no irme a pasear por La Habana con Mar\u00eda Elena sin sus tacones.<\/p>\n<p>Cuba es un tema que me pega hondo. Fidel y la isla fueron unos paradigmas de adolescencia aderezados con Silvio Rodr\u00edguez y su Rabo de Nube, Pablo Milan\u00e9s y su Yolanda, Soledad Bravo y la Canci\u00f3n del Elegido. Una \u00e9poca de sue\u00f1os y de deseos de justicia, libertad e igualdad que se derrumbaron de un solo golpe cuando visit\u00e9 La Habana en 1990 para un Festival de Cine en el que vi solamente dos pel\u00edculas y se esfum\u00f3 todo un sistema de creencias, aspiraciones e ideas.<\/p>\n<p>Sab\u00eda que el libro de la Lavaud remover\u00eda todo eso y por ese motivo lo pospon\u00eda.\u00a0Hasta un d\u00eda que me sent\u00ed centrado y equilibrado y lo empec\u00e9 a leer.<\/p>\n<p>Las primeras p\u00e1ginas me resultaron un poco tediosas. La lectura se me hac\u00eda lenta. El prefacio lo encontraba un poco fuera de lugar. Cuando llegu\u00e9 a las l\u00edneas en las que dice:<\/p>\n<p style=\"text-align:center\"><em>\u201cMe aferro a esa tesis de la psicolog\u00eda que augura que despu\u00e9s del miedo contenido, irrumpe la acci\u00f3n. Eso me agobia menos que pensar que lo que vi pueda durar 10, 20 \u00f3 30 a\u00f1os m\u00e1s. O peor a\u00fan, que pueda trasladarse definitivamente y sin remedio hasta nuestra propia tierra.\u201d<\/em><\/p>\n<p>Pens\u00e9 \u201cAy, Mar\u00eda Elena, eso mismo cre\u00ed yo hace 20 a\u00f1os cuando recorr\u00ed las calles de La Habana. Sent\u00ed que el susurro que rug\u00eda <em>sotto voce<\/em> por las calles de Cuba terminar\u00eda en poco tiempo en un alarido incontenible. Y ya ves, han pasado 20 a\u00f1os m\u00e1s, de esos 50 que tiene la revoluci\u00f3n sometiendo a los cubanos. Y, peor a\u00fan, hace 10, mis amigos me dec\u00edan que eso no podr\u00eda instaurarse en Venezuela. Que nosotros no \u00e9ramos como los cubanos y, ya ves mi periodista, el socialismo del Siglo XXI en cualquier momento baila el vals de los 15 a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 el prefacio, recorr\u00ed con cierto temor las primeras l\u00edneas de \u201cEl arca de No\u00e9\u201d porque sent\u00eda que no continuar\u00eda la lectura, pero, ya a las pocas p\u00e1ginas le\u00eddas del cap\u00edtulo, sent\u00ed que la historia me atrapaba.<\/p>\n<p>La Habana sin tacones est\u00e1 escrito del tal manera que su ritmo va&lt;em&gt; in crescendo&lt;\/em&gt;. Su soundtrack pareciera ser El Bolero de Ravell y su ritmo se acelera en la medida que la historia avanza y se van sumando instrumentos a la acci\u00f3n. No es un tratado sobre el socialismo cubano. Es un libro de cr\u00f3nicas de viaje, escritas a partir de las notas tomadas por la periodista durante sus d\u00edas de turista en Cuba y de sus interrelaciones con la gente que tropezaba a su paso. Es La Habana que se le mostr\u00f3 espont\u00e1nea y azarosamente a MEL sin que ella la buscara. Si alguien piensa que va a encontrar un trabajo de investigaci\u00f3n, un reportaje a profundidad, sobre Cuba y su sistema pol\u00edtico, se equivoc\u00f3 de libro. Este est\u00e1 lleno de los sentimientos de la autora, de sus sustos y temores, incluso de sus prejuicios. Cr\u00f3nicas escritas con sensibilidad y ritmo.<\/p>\n<p>El estilo llano y\u00a0sencillo al escribir hizo que,\u00a0\u00a0sin darme apenas cuenta, me encontrara en el avi\u00f3n con la periodista. Me sent\u00ed vigilado por el hombre de la camisa azul a cuadros. No s\u00e9 en qu\u00e9 momento justo  <a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/04\/05\/repliegues-narrativos\/photo-1\/\" rel=\"attachment wp-att-7111\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"7111\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2010\/04\/05\/repliegues-narrativos\/photo-1\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/photo-1.jpeg?fit=720%2C504&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"720,504\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"photo-1\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2010\/03\/photo-1.jpeg?fit=696%2C487&amp;ssl=1\" class=\"alignleft  wp-image-7111\" src=\"http:\/\/golcar.files.wordpress.com\/2012\/05\/lavaud2.jpg?w=300&#038;resize=240%2C230\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"230\" \/><\/a>de la lectura se oper\u00f3 una especie de click que me hizo estar en el aeropuerto de La Habana y los ojos se me aguaron cuando, perdido en medio de la \u00abU\u00bb descrita por MEL, ese hombre dijo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 haces ah\u00ed parada?\u00bb Y entendimos que \u00e9l era un cubano que regresaba a su pa\u00eds y se deb\u00eda someter a las humillaciones y vejaciones a las que el r\u00e9gimen socialista somete a sus nativos, quienes no parecen alcanzar nunca el nivel de ciudadanos.<\/p>\n<p>A partir de all\u00ed ya no quer\u00eda soltar el libro. Llegaba gente a mi tienda de mascotas y los atend\u00eda apurado, con ganas de que terminaran de pedir y pagar de una buena vez para continuar mi viaje. Por momentos, no sab\u00eda si era el viaje de la Lavaud o el m\u00edo, 20 a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Este recorrido de la mano de Mar\u00eda Elena me sirvi\u00f3 para comprobar que pocas cosas cambiaron en La Habana en estos 20 a\u00f1os y la mayor\u00eda para peor. Como la discriminaci\u00f3n que el sistema hace de los cubanos quienes parecen estar clasificados en ciudadanos de \u201cPrimer\u00edsima\u201d categor\u00eda, los Castros y sus m\u00e1s cercanos colaboradores, de segunda categor\u00eda, quienes tienen acceso a los pesos CUC porque en sus hombros recae la imagen que la revoluci\u00f3n debe dar a los turistas que visitan la isla sin mirar m\u00e1s all\u00e1 de sus narices como bien los describe la canci\u00f3n \u00abTropicollage\u00bb de Carlos Varela. En este grupo se encuentran los cubanos que pueden sacar provecho de su contacto con el turista y terminar con unos d\u00f3lares de propina en el bolsillo o unas mo\u00f1eritas para el pelo.<\/p>\n<p>Siguen los habitantes que est\u00e1n en un escalaf\u00f3n m\u00e1s bajo, que trabajan para ganar en pesos cubanos que no les sirven para acceder a los productos que venden en las tiendas de turistas, a las que ahora tienen permiso del r\u00e9gimen para entrar y donde pueden comprar, siempre y cuando tengan los benditos CUC. Este grupo tiene que rebuscarse los d\u00f3lares como puedan si quieren disfrutar de una pasta de jab\u00f3n de ba\u00f1o. Y, finalmente, los jineteros y jineteras que tambi\u00e9n cumplen una labor dentro de la revoluci\u00f3n al hacer que los turistas dejen divisas en la isla gracias a la prostituci\u00f3n y venta de drogas.<\/p>\n<p>Efectivamente, los cambios parecen ser sutiles y absolutamente controlados por quienes detentan el poder para aferrarse a \u00e9l mientras a la poblaci\u00f3n le dan migajas no s\u00f3lo de alimentos sino tambi\u00e9n de libertad.<\/p>\n<p>Cuando yo estuve, los cubanos no pod\u00edan pisar los hoteles ni las tiendas de Intur, que as\u00ed se llamaban y donde se pod\u00eda encontrar todo lo que los cubanos ni siquiera eran capaces de imaginar que exist\u00eda. Si alg\u00fan cubano se atrev\u00eda a quebrantar la prohibici\u00f3n, le pod\u00eda acarrear serias sanciones. Incluso, c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>Ahora pueden hacerlo siempre y cuando est\u00e9n dispuestos a dejar su salario de un mes en un desayuno. Leve cambio, casi imperceptible, un mero maquillaje legal, pues dej\u00f3 de ser delito lo que hac\u00edan con regularidad y temor. Las tiendas pasaron de llamarse Intur a Palco. Cuando yo fui, el nativo ten\u00eda pesos cubanos pero no ten\u00eda qu\u00e9 comprar con ellos, y para conseguir una pasta dental deb\u00edan comprarla por interpuestas personas con d\u00f3lares obtenidos por la izquierda. Ahora tienen permiso de entrar a las tiendas con mercanc\u00edas importadas pero sus pesos no valen ni para un caf\u00e9. Han sido cambios tan sutiles como el cambio de presidente de un Castro a otro Castro. Cambios para que nada cambie.<\/p>\n<p>La historia con la vendedora de la tienda del hotel quien, al enterarse de donde ven\u00eda Mar\u00eda Elena, cambi\u00f3 radicalmente su quejido contra el sistema en alabanza a la revoluci\u00f3n, me hizo lamentar que ahora los cubanos, no solo tienen que cuidarse de los miembros del partido y de los comit\u00e9s de defensa de la revoluci\u00f3n, deben medir muy bien sus palabras si a quien se dirigen es a un venezolano pues, lamentablemente, puede resultar ser un \u201csapo\u201d que haga que termine con sus huesos en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>El principal cambio que encontr\u00e9 en las cr\u00f3nicas de MEL, fue en la noche pasada en El Tropicana. \u00a1Cosa m\u00e1s grande! El cabaret consigui\u00f3 que le invirtieran en vestuario y escenograf\u00eda al parecer pues, cuando fui, era un espect\u00e1culo que al mirar un poco m\u00e1s all\u00e1 de las bambalinas y luces, reflejaba la decadencia de La Habana toda, con bailarinas ataviadas con medias de malla rotas y trajes de telas baratas y mal confeccionados. Algo que al parecer la revoluci\u00f3n se encarg\u00f3 de remediar pues, El Tropicana, es una de esa postales mentales que el turista se lleva y debe corresponderse con el enga\u00f1o que la revoluci\u00f3n se empe\u00f1a en vender fuera de sus fronteras.<\/p>\n<p>Mientras le\u00eda, disfrutaba y sufr\u00eda con la Lavaud su estad\u00eda por la Habana, lament\u00e9 que el libro estuviera impreso en ese papel barato, como de peri\u00f3dico, que hace que las fotos queden como un manch\u00f3n terrible y poco distinguible. Record\u00e9 que con mis fotos no tuve suerte. Tom\u00e9 much\u00edsimas, muchas m\u00e1s de las que el rollo me permit\u00eda (rod\u00f3 esa c\u00e9dula) hasta darme cuenta que el carrete estaba mal puesto y que no se salvar\u00eda ni una de las im\u00e1genes tomadas. \u00a1Me habr\u00eda gustado tanto poder disfrutar a plenitud de las mostradas en La Habana sin tacones!<\/p>\n<p>Un detalle m\u00e1s que me hizo recordar que Cuba y Venezuela son una misma cosa pues el mont\u00f3n de libros que traje de la isla en mi viaje, estaba impreso en ese tipo de papel que era a lo m\u00e1ximo que pod\u00eda aspirar la editorial cubana.<a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?attachment_id=7113\" rel=\"attachment wp-att-7113\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-7113\" src=\"http:\/\/golcar.files.wordpress.com\/2012\/05\/lavaud3.jpg?resize=243%2C159\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"159\" \/><\/a>  Muchos libros que fue lo \u00fanico que pude comprar en Cuba con pesos cubanos pues, todo lo dem\u00e1s se pagaba en \u201cdivisa\u201d. Obras impresas sin ning\u00fan control de calidad y que al leerlas uno descubr\u00eda que le faltaban hojas, que la impresi\u00f3n se hab\u00eda empastelado y unas p\u00e1ginas que deb\u00edan estar en un sitio de acuerdo al orden consecutivo, aparec\u00edan mucho despu\u00e9s. En fin, obras por las que los trabajadores recib\u00edan un pago del Estado sin importar el resultado final. Imagino que las editoriales venezolanas ya est\u00e1n llegando o se aproximan a alta velocidad a ese \u201cmar de la felicidad\u201d, porque la mayor\u00eda de los libros que he visto \u00faltimamente est\u00e1n elaborados en ese mismo papel opaco, poroso y feo que enchumba la tinta y hace que las im\u00e1genes sean un manch\u00f3n apenas distinguible.<\/p>\n<p>Con MEL recorr\u00ed La Habana que conoc\u00ed, visit\u00e9 Finca Vig\u00eda de nuevo, pate\u00e9 la hermosa Habana vieja con su catedral y disfrut\u00e9 una vez m\u00e1s del malec\u00f3n habanero donde iban a terminar la mayor\u00eda de mis noches en la isla. Pero tambi\u00e9n descubr\u00ed nuevas zonas a las que no fui como el Callej\u00f3n de Hamel y todo ese paseo de turismo alternativo que le ofreci\u00f3 Wladimir por el monumento a Jos\u00e9 Miguel G\u00f3mez, la Casa del Ch\u00e9, el monumento a Lennon, pasaje que me hizo recordar que los amigos del Mella, 20 a\u00f1os atr\u00e1s, estaban fascinados descubriendo a los Beatles cuando en Venezuela era m\u00fasica, si no de viejos, de adultos bastante contempor\u00e1neos, pero que para los cubanos era prohibida.<\/p>\n<p>Con las cr\u00f3nicas de La Lavaud volv\u00ed a ver las largas colas de cubanos en Copelia para comprar un helado mientras observan resignados c\u00f3mo las divisas de los turistas hacen que esas filas se desvanezcan. Creo que por eso me vine de la isla sin probar los famosos helados, no quer\u00eda que un d\u00f3lar m\u00edo contribuyera con la discriminaci\u00f3n y el abuso del r\u00e9gimen.<\/p>\n<p>Al final, se me aguaron una vez m\u00e1s los ojos al ver el ataque de llanto que le sobrevino a la periodista al llegar a su casa. Record\u00e9 que a mi me sucedi\u00f3 a los 3 o 4 d\u00edas de estar en la isla, cuando pas\u00e9 las dos horas y pico, casi tres, que duraban el documental \u00abEl Fanguito\u00bb y la pel\u00edcula \u00abHello Hemingway\u00bb en un incontrolable llanto.<\/p>\n<p>Lloraba, moqueaba y sollozaba como un ni\u00f1o en la oscura sala de cine en una acci\u00f3n cat\u00e1rtica y liberadora de esos primeros d\u00edas y noches en La Habana, con pocas horas de sue\u00f1o a cuestas y muchas de pesadilla vividas a diario.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a los \u00faltimos cap\u00edtulos del libro con el coraz\u00f3n arrugado de tristeza y nostalgia y el alma dolorida de una historia que no por conocida, duele menos.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Elena Lavaud puede que no sea una de las mejores tuiteras de mi timeline pero, sin duda, es una periodista sensible, con una pluma encantadora, excelente manejo del <em>supense. C<\/em>on su prosa\u00a0sencilla y sin rebuscamientos,\u00a0logra cautivar y hacer de la lectura de sus cr\u00f3nicas una v\u00edvida experiencia. Al final ni siquiera extra\u00f1\u00e9 esas malas y peor impresas fotos que tiene el libro porque la descripci\u00f3n y narraci\u00f3n de MEL me sembr\u00f3 la retina de espectaculares im\u00e1genes que todav\u00eda persisten en mi mente.<\/p>\n<p>Al cerrar el libro no pude evitar pensar: \u00bfQuejeso, Mar\u00eda Elena? \u00bfMe vas a decir que estuviste todos esos d\u00eda en Cuba, soltera, sola, pavoneando tu belleza y<em>savoir faire<\/em> por La Habana, y te viniste sin tener siquiera una propuesta de boda, una insinuaci\u00f3n de matrimonio? \u00a1Vamos, periodista, echa tu cuento como es!<\/p>\n<p><em>**Mis cr\u00f3nicas de Cuba:<\/em><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/10\/18\/cronicas-de-cuba-i\/\">Memorias de un viaje a la isla (I)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/10\/20\/cronicas-de-cuba-ii\/\">Cuando la realidad te golpea en la cara\u00a0(II)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/10\/22\/cronicas-de-cuba-iii\/\">Mi encuentro con la ley\u00a0(III)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/10\/25\/cronicas-de-cuba-iv\/\">\u201cEn Cuba tenemos que hacer cola<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/10\/25\/cronicas-de-cuba-iv\/\">hasta para hacer el amor\u201d\u00a0(IV)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/10\/28\/cronicas-de-cuba-v\/\">\u00a1Por fin!<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/10\/28\/cronicas-de-cuba-v\/\">CUBA, MAS ALLA DE TRAFICANTES Y JINETERAS\u00a0(V)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/10\/30\/cronicas-de-cuba-vi\/\">LA HERMOSA HABANA VIEJA\u00a0(VI)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/11\/02\/cronicas-de-cuba-vii\/\">\u201cTROPICOLLAGE\u201d\u00a0(VII)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/11\/05\/cronicas-de-cuba-viii\/\">Varadero, La Vig\u00eda, el Tropicana\u00a0(VIII)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/golcar.wordpress.com\/2009\/11\/08\/20-anos-no-es-nada\/\">20 A\u00d1OS NO ES\u00a0NADA<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aproximarme a \u201cLa Habana sin tacones\u201d (Editorial Libros Marcados. 2011) de Mar\u00eda Elena Lavaud, no ha sido f\u00e1cil. Es un encuentro que he pospuesto adrede, a sabiendas de que era una obra que me har\u00eda cierto da\u00f1o, que remover\u00eda sentimientos que no quer\u00eda remover y me traer\u00eda a la mente historias que trato de mantener [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1947,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[2693],"tags":[],"class_list":{"0":"post-25752","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-narrativa"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pfpCD-6Hm","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1947"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25752"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25752\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}