{"id":25349,"date":"2012-06-04T10:22:39","date_gmt":"2012-06-04T14:52:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=25349"},"modified":"2012-06-04T10:22:46","modified_gmt":"2012-06-04T14:52:46","slug":"maslow-en-venezuela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/06\/04\/maslow-en-venezuela\/","title":{"rendered":"Maslow en Venezuela"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: center\"><\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center\"><em><strong>\u00bfFicci\u00f3n?<\/strong><\/em><\/h1>\n<figure id=\"attachment_7068\" aria-describedby=\"caption-attachment-7068\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?attachment_id=7068\" rel=\"attachment wp-att-7068\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-7068\" src=\"http:\/\/golcar.files.wordpress.com\/2012\/05\/piramide1.png?resize=480%2C267\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"267\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-7068\" class=\"wp-caption-text\">H<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: left\">ace muchos, much\u00edsimos a\u00f1os, lleg\u00f3 al puerto de La Guaira un flacuchento, p\u00e1lido y nariz\u00f3n jud\u00edo ruso de apellido Maslow. El hombre que no contaba con un kopek en su bolsillo, subi\u00f3 escondido, junto a su hermano, a la embarcaci\u00f3n que zarpar\u00eda a las 5 de la madrugada con rumbo al puerto de Nueva York en Estados Unidos para luego continuar su viaje hasta Venezuela. Un extra\u00f1o punto al norte de la Am\u00e9rica del Sur que vio un d\u00eda en un mapamundi y al que se propuso llegar en cualquier momento.<\/p>\n<p>El viaje fue largo, eterno. Para sobrevivir, los Maslow com\u00edan los desperdicios que tiraban a los contenedores de basura, donde hab\u00edan ubicado su guarida y se disputaban sus bocados con las cientos de ratas que hab\u00edan decidido tambi\u00e9n emprender la aventura transoce\u00e1nica.<\/p>\n<p>As\u00ed llegaron una ma\u00f1ana nublada de invierno a Nueva York. Uno de los hermanos, harto del bamboleo del mar y del mal comer y dormir, decidi\u00f3 bajarse all\u00ed y probar suerte en los Estados Unidos. El otro, m\u00e1s terco y obsesionado con el extra\u00f1o punto descubierto en el mapa, sigui\u00f3 camino rumbo a la Guaira, a donde lleg\u00f3 un mediod\u00eda de sol radiante y cielo azul intenso, tan intenso que, a primera vista el ruso no pod\u00eda distinguir d\u00f3nde empezaba el mar y d\u00f3nde el cielo.<\/p>\n<p>El jud\u00edo bajo del barco y, al no m\u00e1s pisar tierra, se empez\u00f3 a engendrar su leyenda. Dice el mito que, una vez que Maslow hab\u00eda aspirado tres bocanadas del c\u00e1lido aire del Caribe, comenz\u00f3 a sentir c\u00f3mo su sangre empezaba a calentarse hasta hervir en sus venas. Sus ojos desorbitados comenzaron a atisbar a todos lados. Su olfato empez\u00f3 a percibir el olor de las hembras a metros de distancia.<\/p>\n<p>Maslow pens\u00f3 que su frenes\u00ed sexual era producto de la larga, largu\u00edsima, abstinencia en el barco y que, una vez que consiguiera una hembra con la cual poner al d\u00eda sus hormonas, volver\u00eda a la normalidad. Pero, seg\u00fan cuenta la historia que a estas alturas no se sabe si es m\u00e1s bien una leyenda urbana, el ruso nunca m\u00e1s dej\u00f3 de sentir la urgencia sexual.<\/p>\n<p>Su \u00edmpetu lo llev\u00f3 a acostarse con cuanto palo con faldas se cruzaba a su paso. Nunca m\u00e1s supo lo que era la selectividad ni la discriminaci\u00f3n. Le daba igual que fuera negra, india, zamba, blanca, alta, bajita, gordita o esquel\u00e9tica. Cualquier hembra que estuviera dispuesta a recibir su semen era bien servida y el ruso se dedic\u00f3 a recorrer Venezuela, dispersando su semilla en cuanto vientre estuviera disponible. As\u00ed lo hizo casi hasta el d\u00eda de su muerte, por lo cual, seg\u00fan la misma leyenda urbana, sus genes, en mayor o menor medida, se encuentran en la gran mayor\u00eda de los venezolanos de la actualidad.<\/p>\n<p>Todo este pre\u00e1mbulo hist\u00f3rico sirve de entrada para entender los acontecimientos actuales que pasar\u00e9 a relatar y pueden explicarse plenamente gracias a la presencia de esos genes en la composici\u00f3n del venezolano. Genes que llegaron tambi\u00e9n a USA en donde un sic\u00f3logo, descendiente de ese hermano que se qued\u00f3 en New York lleg\u00f3 a desarrollar una teor\u00eda llamada Pir\u00e1mide de Maslow y que parece que estamos viviendo pr\u00e1cticamente al caletre los venezolanos.<\/p>\n<p>Es as\u00ed como, Alfredo Montiel Maslow est\u00e1 en su casa de Maracaibo un d\u00eda escuchando por la radio las declaraciones de Aponte Aponte y siente que el asco y la ira se van apoderando de violentamente de \u00e9l. Gritas . Se levanta ya en un estado casi fren\u00e9tico decidido a coger el aparato de radio y avent\u00e1rselo con todas sus fuerzas por la cabeza a ese vecino chavista que est\u00e1 igual o m\u00e1s jodido que \u00e9l pero que sigue votando por el comandante. Entonces, suena el tel\u00e9fono y un pariente le dice que en ENNE de Bella Vista lleg\u00f3 leche La Campesina.<\/p>\n<p>Alfredo se olvida de Aponte Aponte, de la asquerosidad de sistema judicial del pa\u00eds, de su vecino chavista y corre al supermercado a comprar el kilo de leche que le permitir\u00e1n comprar y con el que solucionar\u00e1 el tetero de una semana de sus chamos.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda, en Cabimas, est\u00e1 Anaxilandro Carrasquero Maslow, enfurecido en el balc\u00f3n de su apartamento, pasando en shorts las horas del corte el\u00e9ctrico, tratando de soportar el inclemente calor y leyendo lo que dijo Luis Vel\u00e1zquez Alvaray. La rabia comienza a apoderarse del cabimero. Entre el calor y las inmundicias narradas por el ex magistrado est\u00e1 que lo pinchan y no vota sangre. Harto, tira el peri\u00f3dico a un lado decidido a salir y lanzar piedras contra el primer edificio gubernamental que consiga a su paso, cuando suena el timbre del celular con una notificaci\u00f3n de Twitter:<\/p>\n<p>@Fulanito: lleg\u00f3 Mazeite a Centro 99.<\/p>\n<p>\u00a1Vaya pa&#8217;la mierda! Pa\u00b4l carajo Vel\u00e1squez Alvaray y las inmundicias de los magistrados. Anaxilandro corre a buscar las cholas y a ponerse la primera franela que consigue. Empieza a bajar las escaleras porque luz no hay para usar el ascensor y va calculando si ser\u00e1 m\u00e1s r\u00e1pido ir caminando o sacar el carro del estacionamiento para llegar a tiempo, antes de que alguien con m\u00e1s suerte se lleve ese \u00fanico litro de aceite de ma\u00edz que le permitir\u00e1n comprar y del que no sabe cu\u00e1ndo volver\u00e1 a llegar.<\/p>\n<p>En Matur\u00edn, va Salom\u00f3n Mar\u00edn Maslow en su carro con los vidrios abajo, con un calor de 36 grados y una sensaci\u00f3n t\u00e9rmica de 43 porque, hace meses, se da\u00f1\u00f3 una pieza del aire acondicionado y no se consigue en todo el pa\u00eds. El oriental enciende la radio y se encuentra con una cadena del presidente comandante. El calor y las mentiras escuchadas sobre las maravillas del socialismo del Siglo XXI le embotan la mente. Siente hervir la sangre en su cuerpo y, al mirar a su derecha, ve un montoncito de piedras frente al edificio de cristal de esa contratista que hasta hace cinco a\u00f1os no era m\u00e1s que una empresa de malet\u00edn de unos pata en el suelo y que, a punta de coimas, sobornos y pagos de comisiones en PDVSA, llegaron a acumular tanto dinero que se compraron ese edificio y dos casas m\u00e1s, sin contar los carros y camionetas importados y de \u00faltimo modelo.<\/p>\n<p>La perorata de la cadena lo tiene al borde. Se orilla, pone la palanca en Park, y cuando est\u00e1 a punto de abrir la puerta, dispuesto a coger las piedras y reventar los cristales de los nuevos ricos revolucionarios, mira por el retrovisor y ve que se aproximan dos hombres en sendas motos, cada uno con lo que parece ser una Glock .50 en sus manos.<\/p>\n<p>\u00a1Joder! Cierra la puerta, baja la palanca a D y arranca a toda velocidad hasta lograr escapar de un atraco seguro en pleno tr\u00e1nsito vehicular, como los muchos de los que ha escuchado Mar\u00edn \u00faltimamente.<\/p>\n<p>Maigualida C\u00e1rdenas de Maslow tiene cerca de dos horas en una cola en San Crist\u00f3bal para poner gasolina. Mientras espera se ha le\u00eddo completo el libro de Mari Montes, \u00abLuc\u00eda, la pelota que quer\u00eda llegar al Sal\u00f3n de la Fama\u00bb, que la distrae y alegra por un rato. Pero al poco tiempo la ira comienza a rugir en su est\u00f3mago. Relee algunas p\u00e1ginas de nuevo para calmar su rabia e impaciencia. No se explica qu\u00e9 han hecho los tachirenses para merecer semejante calvario con el combustible. Voltea y ve la largu\u00edsima cola de autos tras ella y, sobre el asiento trasero, un diario de La Naci\u00f3n que habla en su primera p\u00e1gina de una tajeta con ship o algo as\u00ed que tendr\u00e1n que portar en el estado para poder cargar gasolina.<\/p>\n<p>No puede leer bien porque la furia le nubla la vista. Agarra el diario y con parsimonia de psic\u00f3pata empieza a hacer una bola de papel, firmemente decidida a prenderle fuego y lanzarla a la estaci\u00f3n de gasolina, una vez que haya llenado su tanque.<\/p>\n<p>Mira al frente f\u00farica y comprueba que la faltan solo 3 carros para llegar al dispensador. En el momento en que est\u00e1 concentrada acariciando la bola incendiaria de papel, anticipando su venganza, suena el vallenato en su Blackberry que le anuncia que ha recibido un mensaje de texto. Mira y en la pantalla pone: Carlotica, Farmacia.<\/p>\n<p>Abre la bandeja de mensajes y lee:<\/p>\n<p>-Mareeekaaaa me acaba de llegar el Euthirox. Corre que te guard\u00e9 4 cajas pero si me las descubren me jodo y las venden. Apuraaaateeee!! Besitos.<\/p>\n<p>Cuando termina de leer ya est\u00e1n despach\u00e1ndole la gasolina. Est\u00e1 feliz porque le quedaba solo una semana de tratamiento y no consegu\u00eda esa medicina que tiene que tomar de por vida para la tiroides y que desde que Ch\u00e1vez decidi\u00f3 regularle el precio no se consigue. El bombero le dice que son 3,50 bol\u00edvares. Saca un billete de cinco y sin esperar el vuelto hunde el acelerador para llegar r\u00e1pido a la farmacia. La bola de papel, que ser\u00eda una bomba de fuego, queda olvidada en el piso del puesto del copiloto.<\/p>\n<p>En Caracas, Rafael Gonz\u00e1lez Maslow, al escuchar a la se\u00f1ora que le hace la limpieza una vez a la semana en su casa, con el llanto que casi la ahoga, contar c\u00f3mo un supuesto m\u00e9dico cubano de la Misi\u00f3n Barrio Adentro le mat\u00f3 a su peque\u00f1o hijo al diagnosticarlo y tratarlo de manera err\u00f3nea, siente que la ira se apodera de alma. Est\u00e1 ciego de la furia que siente. Agarra unas botellas vac\u00edas y, a falta de gasolina, las llena, unas con perfume y alcohol, y otras con el poco kerosene que qued\u00f3 del d\u00eda que pint\u00f3 su apartamento. Rasga una franela vieja y le embute en lospicos de las botellas para hacer una especie de mecha. Agarra un encendedor y el grupo de botellas preparadas, dispuesto a llegar a incendiar ese CDI que est\u00e1 a dos cuadras de su casa, clausurado porque los equipos hace m\u00e1s de a\u00f1o y medio se da\u00f1aron y no los han reparado y la dotaci\u00f3n que se supon\u00eda deb\u00eda llegar mensualmente, hace m\u00e1s de un a\u00f1o que no aparece.<\/p>\n<p>Pero cuando est\u00e1 a punto de abrir la puerta, suena el tel\u00e9fono y la voz cantarina de la se\u00f1orita de la agencia de autom\u00f3viles te dice:<\/p>\n<p>-Se\u00f1or Rafael, ya nos lleg\u00f3 su carro. No es el modelo econ\u00f3mico que usted encarg\u00f3 hace a\u00f1o y medio y que no nos llegar\u00e1 no se sabe hasta cu\u00e1ndo. Este tiene asientos de cuero, vidrios ahumados, alfombras y equipo de sonido con MP3. Cuesta 125 mil bol\u00edvares m\u00e1s. No s\u00e9 si est\u00e1 interesado.<\/p>\n<p>-S\u00ed, s\u00ed, s\u00ed. \u00a1Claro que estoy interesado! Imag\u00ednate si tengo a\u00f1o y medio esperando y nada que consegu\u00eda carro.<\/p>\n<p>-Bueno, entonces tiene que venir inmediatamente a firmar la compra porque tengo una lista de espera de 125 clientes y a lo que vean que tengo una unidad van a venir a arranc\u00e1rmelo de las manos de una vez.<\/p>\n<p>Sin pensarlo dos veces, Rafael con una sonrisa en la cara, suelta las molotov y el encendedor dentro del fregadero. No puede creerlo. Se acab\u00f3 la angustia de andar en taxis y carros por puesto, siempre asustado esperando que vuelvan a ponerle un rev\u00f3lver en la sien para robarte mientras lo \u201cruletean\u201d por la ciudad para dejarlo tirado en el primer descampado que aparezca. Asustado, sin medio y sin celular para llamar a alguien. Ese miedo se acab\u00f3. Ya tiene su auto.<\/p>\n<p>Una vez en la casa, uno con el pote de leche de los chamos, otro con el aceite de ma\u00edz de un mes, Maigualida con 4 meses de su escaso tratamiento para la tiroides, aquel con la satisfacci\u00f3n de haber salvado la vida y superado una vez m\u00e1s el d\u00eda y Rafael con el olor a carro nuevo todav\u00eda pegado de la nariz, lo menos que quieren saber es de Aponte Aponte, de Vel\u00e1squez Alvaray, de los CDI abandonados y enmontados, de los falsos m\u00e9dicos cubanos, de las cadenas de Ch\u00e1vez o de los nuevos ricos revolucionarios. Est\u00e1n plet\u00f3ricos, felices, por haber alcanzado esos peque\u00f1os grandes logros.<\/p>\n<p>Se dan un ba\u00f1o con agua tibia. Se preparas una rica cena. Encienden el televisor y ponen la \u201cRuleta de la Suerte\u201d o \u201cAqu\u00ed no hay qui\u00e9n viva\u201d en Antena 3 para ver por d\u00e9cimo quinta vez el mismo cap\u00edtulo de la serie. Nada de noticieros nacionales, ni malas nuevas que le amarguen el d\u00eda y le quiten el sabor a triunfo, ahora m\u00e1s que nunca sienten bullir los genes de Maslow en sus organismos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfFicci\u00f3n? ace muchos, much\u00edsimos a\u00f1os, lleg\u00f3 al puerto de La Guaira un flacuchento, p\u00e1lido y nariz\u00f3n jud\u00edo ruso de apellido Maslow. 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