{"id":25192,"date":"2012-05-29T10:25:38","date_gmt":"2012-05-29T14:55:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=25192"},"modified":"2012-05-29T10:25:38","modified_gmt":"2012-05-29T14:55:38","slug":"metodo-peligroso-el-psicoanalisis-segun-david-cronenberg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/05\/29\/metodo-peligroso-el-psicoanalisis-segun-david-cronenberg\/","title":{"rendered":"M\u00e9todo Peligroso: El Psicoan\u00e1lisis seg\u00fan David Cronenberg"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/metodo.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"25193\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/05\/29\/metodo-peligroso-el-psicoanalisis-segun-david-cronenberg\/metodo\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/metodo.jpg?fit=485%2C720&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"485,720\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"metodo\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/metodo.jpg?fit=485%2C720&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/metodo-202x300.jpg?resize=202%2C300\" alt=\"\" title=\"metodo\" width=\"202\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-25193\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/metodo.jpg?resize=202%2C300&amp;ssl=1 202w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/metodo.jpg?w=485&amp;ssl=1 485w\" sizes=\"auto, (max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/a><br \/>\nA principios del siglo XX, cuatro intelectuales excepcionales cruzar\u00edan sus vidas: Sigmund Freud, Carl Jung, Sabina Spielrein y Otto Gross.<\/p>\n<p>Entre ellos escribir\u00edan las luces y sombras de la Biblia del estudio de la mente humana, el psicoan\u00e1lisis, teor\u00eda devenida en uno de los pilares del pensamiento moderno.<\/p>\n<p>Al cabo del tiempo, ejerce influencia directa sobre el arte(el surrealismo), la publicidad(Edward Bernays), el cine(Hitchcock y Allen, entre otros) y la filosof\u00eda deconstructiva( Derrida, Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari). <\/p>\n<p>Finalmente, sufre un proceso natural de desgaste y decadencia, cuando sus ideas caen en el foso y el abismo del descr\u00e9dito. Los farsantes de la nueva era se apropian de sus contenidos y los banalizan. Verbigracia, los mercaderes del templo de la pantalla chica en Venezuela. Por ejemplo, Hermes, el Iluminado. <\/p>\n<p>La academia procede a clavarle su \u00faltima estocada al declararla una seudociencia, cuyos principios r\u00edgidos le impiden adecuarse al paradigma del relativismo l\u00f3gico y la tesis del \u201cfalsacionismo\u201d de Karl Popper.<\/p>\n<p>En suma, termina por engrosar la lista de utop\u00edas declaradas muertas y anacr\u00f3nicas por parte de la era contempor\u00e1nea, tras la clausura de los proyectos y los relatos motores de la sociedad del bienestar. La persistencia de la crisis demuestra la imposibilidad de redimir o curar a los pacientes enfermos del mundo en depresi\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>Surgen las pastillas de la felicidad como sedantes y placebos de la generaci\u00f3n neur\u00f3tica e insatisfecha del tercer milenio.<\/p>\n<p>100 a\u00f1os despu\u00e9s, en el 2011, David Cronenberg estrena \u201cM\u00e9todo Peligroso\u201d para descubrir el origen del apocal\u00edpsis antes descrito y hacerle clara justicia a los fundadores y refutadores de la escuela de Viena, sin necesidad de erigirles un pante\u00f3n kistch o un mausoleo de concreto armado, dise\u00f1ado por Farruco Sesto al estilo r\u00edgido y acartonado de la Villa del Cine. <\/p>\n<p>Para irnos entendiendo, el realizador canadiense le aplica una cucharada de su propia medicina a los creadores de la f\u00f3rmula original. La iron\u00eda eleva al film a la categor\u00eda de obra maestra y definitiva sobre el tema. El Stanley Kubrick de \u201cBarry Lindon\u201d la admirar\u00eda con orgullo y cierta envidia.<\/p>\n<p>No en balde, el subtexto nos habla de las paradojas internas del movimiento cism\u00e1tico aludido. Freud y Jung compiten como padre e hijo, como profesor y alumno aventajado, como Darth Vader y Luke Skywalker, bajo la sombra de un evidente complejo de Edipo.<\/p>\n<p>Viggo Mortensen encarna a un Freud de habano en boca y andar por casa, obsesionado por encontrarle una explicaci\u00f3n sexual a cualquier problema de su disc\u00edpulo.<\/p>\n<p>En respuesta, el pupilo lo confronta y lo desdice en privado. Seg\u00fan \u00e9l, el empe\u00f1o de su mentor radica en su obvia frustraci\u00f3n carnal. De hecho, nunca vemos al se\u00f1or de marras, ech\u00e1ndose un buen polvo. De ah\u00ed su fijaci\u00f3n oral con el tabaco, nos sugiere el humor sutil de la puesta en escena.<\/p>\n<p>En cambio, el aprendiz goza de lo lindo, al darle rienda suelta a sus instintos como el James Spader de \u201cCrash\u201d, quiz\u00e1s manipulado por las orientaciones subliminales del Vaughan(Elias Koteas) de la partida.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, las conexiones er\u00f3ticas y est\u00e9ticas con la filmograf\u00eda del autor, son innumerables y omnipresentes.<\/p>\n<p>Jung golpea la carne de Sabina Spielrein, con el placer culposo de James Woods a Deborah Harry en \u201cVideodrome\u201d, la esquizofrenia de los personajes de \u201cHistoria de la Violencia\u201d y el masoquismo de \u201cLa Mosca\u201d.<\/p>\n<p>A su vez, los protagonistas recrean el drama y los juegos de poder de los gemelos de \u201cDead Ringers\u201d, hermanados por un mismo tormento. Jung es el doble y el espejo invertido de Freud. Uno es dionisiaco, el otro es apol\u00edneo.<\/p>\n<p>El primero aprende la lecci\u00f3n del libertino, Otto Gross, y rompe con sus atavismos gracias a la compa\u00f1\u00eda de Sabina Spielrein. La existencia en familia y con su esposa, adquiere el tono de un retrato gris y monocorde, condenado a estancarlo. De igual modo, saborea las mieles del \u00e9xito econ\u00f3mico, a diferencia del segundo.<\/p>\n<p>Jung aprovecha el estatus de su mujer, para asegurarse un destino de rico y famoso en una mansi\u00f3n de proporciones y distinciones aristocr\u00e1ticas. El pobre Freud comparte un piso con los suyos, en medio de la estrechez financiera.<\/p>\n<p>Divertida y sarc\u00e1stica la manera de trasladar su conflicto, hacia el plano de lo estrictamente social y monetario. Viajan juntos a Estados Unidos y Jung sube con una sonrisa de p\u00edcaro desalmado a su primera clase, reservada por su acaudalada se\u00f1ora, mientras Freud camina con resignaci\u00f3n al caj\u00f3n de sastre, a la secci\u00f3n tur\u00edstica del paquebote, del \u201cTitanic\u201d, con los Leonardo Di Caprio de su cala\u00f1a.<\/p>\n<p>En un instante, pasean en un rid\u00edculo botecito en el lago de los Jung. Freud no luce muy c\u00f3modo surcando el mar a bordo del capricho de Carl Gustav. Discuten y se sacan en cara sus diferencias religiosas. Freud es jud\u00edo, anda paranoico y anticipa cacer\u00edas de brujas a futuro.<\/p>\n<p>El acierto de \u201cM\u00e9todo Peligroso\u201d estriba en exponer las luchas de clanes de la vieja Europa, como un antecedente de su colapso en la segunda guerra y el holocausto. Es el fuera de campo de la pieza y su complemento pesimista, con miras a la compresi\u00f3n del presente del actual desmembramiento de la comunidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>La banda sonora corre por cuenta del incondicional de la causa, Howard Shore. El gui\u00f3n se basa en la pluma de Christopher Hampton y asume un tono decididamente teatral, por ratos apartado de la enorme imaginaci\u00f3n audiovisual atribuida al firmante de joyas del plano secuencia y la densidad semi\u00f3tica como \u201cNaked Lunch\u201d, \u201cThe Dead Zone\u201d y \u201cScanners\u201d, donde los adversarios pelean destroz\u00e1ndose los cr\u00e1neos.<\/p>\n<p>De lo expl\u00edcito de aquellas inquietudes terror\u00edficas, Cronenberg renuncia a la visceralidad del gore, con el prop\u00f3sito de conseguir un efecto similar por un v\u00eda alterna, distinta.<\/p>\n<p>En \u201cSpider\u201d fue la dureza de un silencio sepulcral y suicida, en las ant\u00edpodas del musical, \u201cEl Artista\u201d.<\/p>\n<p>En \u201cM\u00e9todo Peligroso\u201d, el p\u00e1nico y el misterio proceden del manejo del di\u00e1logo, del verbo punzante, de la lengua desatada. Todos razonan y discuten en voz alta, como en un coro de una \u00f3pera fragmentada y polarizada.<\/p>\n<p>Los chistes secretos y ocultos, marcan la pauta de una extra\u00f1a y bizarra tragicomedia de enredo, con empaque de \u201c\u00e9poca\u201d para engatusar a fan\u00e1ticos del rancio \u201cqualit\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>Cronenberg subvierte el g\u00e9nero a conciencia y le aporta su \u00f3ptica fr\u00eda, descre\u00edda, irreverente, desmitificadora.<\/p>\n<p>A Keira Knightley la desnuda con sus tics, sus mand\u00edbulas batidas y sus carencias. Por poco, le arruina la introducci\u00f3n al diamante en bruto. Luego comprendes la broma y optas por re\u00edrte de su estereotipo de Sabina Spielrein, al borde de copiar el clich\u00e9 de \u201cAtracci\u00f3n Fatal\u201d.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n rozan la caricatura, las personificaciones de Otto Gross (Vincent Cassel), Sigmund Freud (Viggo Mortensen) y Carl Jung (Michael Fassbender), siempre en plan de \u201cShame\u201d y \u201cBastardos sin Gloria\u201d.<\/p>\n<p>En el desenlace, nadie se salva del hundimiento, de la incertidumbre, de la intranquilidad.<\/p>\n<p>Los cuatro del psicoan\u00e1lisis se separan en el esplendor de sus carreras, como en el triste documental de Los Beatles, \u00abLet It Be\u00bb. Demasiados egos en competencia y colisi\u00f3n. <\/p>\n<p>Cada cual con una visi\u00f3n aut\u00f3noma e independiente de su vanguardia com\u00fan, posteriormente eclipsada y convertida en la moneda corriente de occidente.<\/p>\n<p>Frivolizada y deglutida por el sistema, pues rebelarse vende.<\/p>\n<p>El m\u00e9rito de \u201cM\u00e9todo Peligroso\u201d reside en develar la gigantesca doble moral de un grupo, de una tropa de \u00e9lite, de un pa\u00eds, de un planeta.<\/p>\n<p>Jung compendia la hipocres\u00eda del macho acaudalado, refugiado con sus queridas, y protegido por su mecenas. Freud ilustra al sabio aislado y alienado en su torre de marfil.<\/p>\n<p>Jung desea aniquilar simb\u00f3licamente a su progenitor, Freud, al desenmascarar la artima\u00f1a y el artificio de su mec\u00e1nico determinismo libidinoso.<\/p>\n<p>En el duelo del cl\u00edmax, lo tumba con el golpe de una sentencia lapidaria. <\/p>\n<p>Freud se defiende y ataca la base metaf\u00edsica, especulativa y esot\u00e9rica de Jung, a menudo ingenua.<\/p>\n<p>Otto Gross se vuelve loco por la coca\u00edna, recetada y recomendada por Freud, falleciendo en la miseria y considerado el Rimbaud, el h\u00e9roe maldito de la corriente.<\/p>\n<p>Sabina Spielrein carga con la cruz de su legado subsidiario, y apenas es reconocida, glorificada, tras su lamentable asesinato a manos de los comandos fascistas de Hitler. Apreciamos su reivindicaci\u00f3n feminista.<\/p>\n<p>En el ep\u00edlogo melanc\u00f3lico de \u201cM\u00e9todo Peligroso\u201d, Jung cierra el tel\u00f3n con una cara de circunstancia, de desconcierto. Realmente solo, consumido por la nostalgia y ligeramente confundido. Alejado de su amante, Sabina, y separado de su amigo, Freud. Los dos se divorcian a la francesa, a la rusa, a la usanza epistolar del romanticismo alem\u00e1n. Se mandan cartas venenosas, como mensajes hirientes publicados en el muro del rival, del enemigo en Facebook.<\/p>\n<p>Su discordia anuncia los nubarrones por condensarse en el cielo de Berl\u00edn, Mosc\u00fa, Londres y Par\u00eds, a ra\u00edz del ascenso de los nazis.<\/p>\n<p>De \u201cPromesas del Este\u201d pasamos a los augurios peligrosos del m\u00e9todo de Cronenberg.<\/p>\n<p>Ahora lo esperamos con \u201cCosm\u00f3polis\u201d.<\/p>\n<p>Ah\u00ed trascender\u00e1 del ayer al desorden de hoy. \u201cM\u00e9todo Peligroso\u201d es el germen, la semilla de nuestro \u00e1rbol de la discordia.<\/p>\n<p>Un pecado mesi\u00e1nico del cual somos v\u00edctimas y victimarios.<\/p>\n<p>El \u00fanico ant\u00eddoto es asumirlo con la paciencia y el genio de David Cronenberg.<\/p>\n<p>Lidiar con el ying y el yang. Experimentar la ambivalencia, la transferencia y la mutaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Responder a la puerilidad de \u201cThe Avangers\u201d con la profundidad de sus \u201cVengadores\u201d de las pasiones latentes y manifiestas.<\/p>\n<p>Celebrar lo mejor y lo peor de la pandilla de Freud, Jung, Otto y Sabina. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A principios del siglo XX, cuatro intelectuales excepcionales cruzar\u00edan sus vidas: Sigmund Freud, Carl Jung, Sabina Spielrein y Otto Gross. Entre ellos escribir\u00edan las luces y sombras de la Biblia del estudio de la mente humana, el psicoan\u00e1lisis, teor\u00eda devenida en uno de los pilares del pensamiento moderno. 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