{"id":25063,"date":"2012-05-25T17:45:34","date_gmt":"2012-05-25T22:15:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=25063"},"modified":"2012-05-25T22:34:46","modified_gmt":"2012-05-26T03:04:46","slug":"shame-el-vampiro-de-nueva-york","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/05\/25\/shame-el-vampiro-de-nueva-york\/","title":{"rendered":"Shame: El Vampiro de Nueva York"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"25064\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/05\/25\/shame-el-vampiro-de-nueva-york\/545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n.jpg?fit=505%2C720&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"505,720\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n.jpg?fit=505%2C720&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n-210x300.jpg?resize=210%2C300\" alt=\"\" title=\"545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n\" width=\"210\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-25064\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n.jpg?resize=210%2C300&amp;ssl=1 210w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/05\/545714_10150993668036214_518411213_12166404_76819826_n.jpg?w=505&amp;ssl=1 505w\" sizes=\"auto, (max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/><\/a><br \/>\n<em>Si como afirmaba Freud, existen dos fuerzas que gu\u00edan la naturaleza del hombre, el instinto y la pulsi\u00f3n, es decir, la necesidad( comer, beber agua) frente al deseo sexual o libido(obtenci\u00f3n de placer), el zombie ser\u00eda todo \u00e9l necesidad, muy al contrario que la otra gran figura del imaginario de lo monstruoso: el vampiro. El zombie come, s\u00f3lo vive para comer, para la supervivencia. No desea nada, carece de libido. No puede entregarse a los placeres de la carne porque su carne es putrefacta, disfuncional, sus terminaciones nerviosas est\u00e1n da\u00f1adas, no siente el dolor o ha rebasado el umbral del dolor, frente al vampiro, que no tiene necesidades, sino que todo \u00e9l es pasi\u00f3n, lujurioso. Morder y succionar a sus v\u00edctimas no tendr\u00eda que ver tanto con el hambre como con el ansia, la exaltaci\u00f3n del deseo. Quiz\u00e1s a ello se debe que todas sus actividades relacionadas con el mantenimiento de la vida est\u00e9n rodeadas lit\u00fargicamente de t\u00e9cnicas y representaciones que hacen de la necesidad placer amoral: morder y alimentarse, s\u00ed, pero alimentarse siempre de j\u00f3venes y v\u00edrgenes, de cuerpos perfectos, mediante la seducci\u00f3n, en mitad de la entrega amorosa.<\/em><\/p>\n<p><strong>Jorge Fern\u00e1ndez Gonzalo: Filosof\u00eda Zombie.<\/strong><\/p>\n<p>Con apenas dos pel\u00edculas, Steve McQueen pas\u00f3 del anonimato de su condici\u00f3n de figura del mundo del video arte, al estrellato de las alfombras rojas de Cannes, Venecia y las capitales mundiales del mainstream. Ambos films describen una par\u00e1bola similar, de un orden \u00e9tico y est\u00e9tico, sobre los problemas humanos y sociales del hombre posmoderno.<\/p>\n<p>Su relaci\u00f3n con el entorno desde la subjetividad y la asunci\u00f3n del cuerpo como espacio de reafirmaci\u00f3n, liberaci\u00f3n o conquista de batallas pol\u00edticas, existenciales.<\/p>\n<p>\u201cHunger\u201d, su mod\u00e9lica \u00f3pera prima, narra el descenso a los infiernos, de vida y muerte, de sacrificio y redenci\u00f3n, de Bobby Sands, el \u00edcono revolucionario del IRA, quien hizo tambalear al gobierno de Margaret Thatcher, por medio de su estrategia fatal y suicida de negarse a ingerir alimento. Huelga de hambre, valiente y honesta, comparada con el calvario de Franklin Brito en Venezuela, para protestar por el despojo arbitrario de su propiedad de tierras ante las narices del \u201cproceso de cambios\u201d.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula traduc\u00eda el dolor de la v\u00edctima, del chivo expiatorio, con la precisi\u00f3n quir\u00fargica de un cirujano de la fotograf\u00eda documental con ribetes l\u00edricos y pict\u00f3ricos. Mutatis mutandis, la obra maestra del autor se compon\u00eda de cuadros inspirados en el renacimiento, el expresionismo y la paleta de Caravaggio, del Bosco y el Goya del per\u00edodo negro.<\/p>\n<p>La imagen nos denotaba el inter\u00e9s del director por la composici\u00f3n de encuadres y tensos planos secuencia, donde apenas se hablaba y conversaba, sin caer en un minimalismo pretencioso, redundante y vac\u00edo, como acostumbran los miembros de la generaci\u00f3n del responsable de la puesta en escena.<\/p>\n<p>Para conectarlo con la cita de arriba, Steve McQueen convert\u00eda a Michael Fassbender en un despojo humano, cuya efigie maltrecha recordaba la de un caminante de \u201cWalking Dead\u201d. Era un zombie melanc\u00f3lico y militante, de pocas palabras, con la dignidad de una bestia po\u00e9tica, de un mutante, de un fantasma, transfigurado por la sensibilidad de Burton y George Romero, a la espera de su destino final, desterrado en una mazmorra de \u201cVigilar y Castigar\u201d. Encarnaba una otredad, una resistencia ejemplar en tiempos de hiperconsumo y amenaza de crisis. No com\u00eda y se sacrificaba por un ideal, a diferencia de los pragm\u00e1ticos l\u00edderes de la burocracia parlamentaria, henchidos de gordura y de avidez materialista. Supon\u00eda la hermosa apuesta moral de Steve McQueen. Rescatar al mentado terrorista, la m\u00e1xima alteridad, y reivindicarlo como respuesta al patr\u00f3n de belleza, heroicidad, hidalgu\u00eda, bondad y nobleza de la era contempor\u00e1nea. Frente a los vengadores musculosos del once de septiembre, \u201cHunger\u201d apostaba por el Quijote fam\u00e9lico y menesteroso del pasado.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es entonces la clave para entender el segundo trabajo de Steve McQueen?<\/p>\n<p>Debemos regresar al texto del encabezado del art\u00edculo. Si \u201cHunger\u201d es una met\u00e1fora del zombie del milenio apocal\u00edptico, \u201cShame\u201d funge de proyecci\u00f3n para estudiar la mentalidad y la conducta del \u201cNosferatu\u201d, del \u201cDr\u00e1cula\u201d de la sociedad del espect\u00e1culo, de la globalizaci\u00f3n integrada. Sale de noche a cazar a sus presas, trabaja en una empresa carente de identidad, cuida de su f\u00edsico como un \u201cAmerican Psycho\u201d, se refugia en un egocentrismo autista, alienado y onanista, con visos autodestructivos. En resumen, es el arquetipo opuesto e inverso al de Bobby Sands en \u201cHunger\u201d y tambi\u00e9n su evoluci\u00f3n natural bajo la sombra del eclipse de los grandes relatos.<\/p>\n<p>Ya no hay utop\u00edas por defender a capa y espada, hasta fallecer de inanici\u00f3n por ellas. El llamado es a conquistar la cima del \u00e9xito y el culto a la personalidad en la ciudad de la furia. Por una energ\u00eda de inercia, los personajes de \u201cShame\u201d coinciden en la capital de Nueva York, para probar y asegurar su bocado de la manzana del pecado, de los quince minutos de fama. Pero nadie parece muy satisfecho, pleno y feliz. El protagonista sufre ataques de ansiedad por la droga del sexo narcisista y su hermana le canta una balada triste a la megal\u00f3polis de Manhattan, tras el atentado de las dos torres y el colapso de la burbuja econ\u00f3mica del siglo XXI.<\/p>\n<p>En las caras y en las calles sucias, se percibe el hedor y el impacto de la depresi\u00f3n. A conciencia, Steve McQueen elude y deja fuera de campo al parque tem\u00e1tico dise\u00f1ado por Disney en Times Square. En efecto, \u201cShame\u201d luce como un ejercicio de deconstrucci\u00f3n de los para\u00edsos artificiales y los simulacros de la cuna de Woody Allen.<\/p>\n<p>Cada locaci\u00f3n resulta desmitificada o contemplada de manera inc\u00f3moda y perturbadora. Asistimos al metro y descubrimos miseria. Vamos a un restaurante de lujo y confirmamos la impostura del paradigma gastron\u00f3mico en boga, a merced de las indicaciones esnobistas del mesonero. En el bar, la comunicaci\u00f3n es absurda, limitada y oportunista. La chica rubia reinterpreta el tema cl\u00e1sico de Frank Sinatra, con despecho, nostalgia y sentimientos encontrados.<\/p>\n<p>El jefe anda desubicado en su feria de vanidades y goza de su doble moral, mientras liga con la joven del cabello oxigenado, habla con su familia por Skype y le reclama a su dependiente por ver pornograf\u00eda en la computadora de su oficina. Las reuniones laborales tampoco ofrecen demasiado sentido, horizonte e ilusi\u00f3n. En general, retornamos a las postales del miedo y el pavor, concebidas por Abel Ferrara y Martin Scorsese. \u201cShame\u201d rinde tributo a \u201cTaxi Driver\u201d y a \u201cKing of New York\u201d en trance de \u201cAdiction\u201d.<\/p>\n<p>El vampiro de Christopher Walken cede su puesto al espectro de Michael Fassbender, am\u00e9n de su ritual de desdoblamiento y ca\u00edda en el abismo.<\/p>\n<p>El \u00fanico defecto acontece en el desenlace. Steve McQueen carga las tintas y asume una posici\u00f3n de censor, de torquemada, al encadenar el fracaso amoroso y la curaci\u00f3n del \u201cenfermo\u201d por el gusto del placer culposo, con la intentona de suicidio de la hermana.<\/p>\n<p>\u00c9l no le atiende el tel\u00e9fono porque quiere desahogarse, reafirmarse y saciar su apetito voraz con dos mujeres a la vez, luego de tomar un desv\u00edo con Gaspar No\u00e9 por el local de \u201cCruising\u201d de \u201cIrreversible\u201d. Suerte de recreaci\u00f3n homof\u00f3bica del \u201cBar Rectum\u201d en Nueva York.<\/p>\n<p>De inmediato, el mis\u00e1ntropo consigue a la muchacha en su ba\u00f1o, hecha un mar de sangre. La ingresa en el hospital, la salva y antes yace en el suelo, como el Willem Dafoe de \u201cPelot\u00f3n\u201d, pidiendo perd\u00f3n y recibiendo una lluvia de limpieza interior, alrededor de un paraje sombr\u00edo. Grave concesi\u00f3n y traici\u00f3n de un alegato urgido y necesitado de un mejor cierre. Las ligas puritanas de la decencia pueden dormir tranquilas.<\/p>\n<p>A pesar de ello, el ep\u00edlogo recupera un mensaje de inquietud. Quedamos en suspenso en el vag\u00f3n de la estaci\u00f3n. Regresamos al principio, aunque se corta la acci\u00f3n. El espectador llenar\u00e1 la laguna. \u00bfSe repetir\u00e1 el ciclo? \u00bfEl caballero oscuro aprendi\u00f3 su lecci\u00f3n a golpes?<\/p>\n<p>La indeterminaci\u00f3n y la duda elevan el nivel del discurso.<\/p>\n<p>\u201cShame\u201d no es una verg\u00fcenza nacional.<\/p>\n<p>Ilustra una enajenaci\u00f3n muy nuestra.<\/p>\n<p>La del distanciamiento de la realidad, para refugiarnos en la burbuja c\u00f3moda de la virtualidad.<\/p>\n<p>Es el dilema del yonqui del erotismo por la red.<\/p>\n<p>Reflejo de nuestra entrop\u00eda 2.0.<\/p>\n<p>L\u00e1stima porque el enfoque del film peca de maniqueo, satanizador y binario.<\/p>\n<p>Con todo, permite augurar la discusi\u00f3n del asunto.<\/p>\n<p>En l\u00ednea con la tesis de David Fincher en \u201cSocial Network\u201d. <\/p>\n<p>Comiqu\u00edsimo contemplarla en una sala VIP de espectadores nerviosos. <\/p>\n<p>R\u00eden cuando no deben y consolidan la teor\u00eda expuesta, al chocar su copas de vino encima de sus butacas ergon\u00f3micas. <\/p>\n<p>Es un g\u00e9nero XXX inofensivo. <\/p>\n<p>Banalizado por un contexto morboso y fr\u00edvolo. <\/p>\n<p>Huyo despavorido al encenderse las luces. <\/p>\n<p>Mi complejo de vampiro alimenta la fuga. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si como afirmaba Freud, existen dos fuerzas que gu\u00edan la naturaleza del hombre, el instinto y la pulsi\u00f3n, es decir, la necesidad( comer, beber agua) frente al deseo sexual o libido(obtenci\u00f3n de placer), el zombie ser\u00eda todo \u00e9l necesidad, muy al contrario que la otra gran figura del imaginario de lo monstruoso: el vampiro. 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