{"id":24778,"date":"2012-05-18T20:38:22","date_gmt":"2012-05-19T01:08:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=24778"},"modified":"2012-05-18T20:38:22","modified_gmt":"2012-05-19T01:08:22","slug":"pa%c2%b4-respete","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/05\/18\/pa%c2%b4-respete\/","title":{"rendered":"Pa\u00b4 Que Respete"},"content":{"rendered":"<p>Agust\u00edn Linares, -El Coronel-. Hab\u00eda aparecido hac\u00eda mucho tiempo  en un caser\u00edo situado en el punto donde convergen las imprecisas fronteras de los estados Barinas, Cojedes y Portuguesa. El nombre actual de este sitio es Arismendi, aunque en ese entonces sus pobladores no se pusieran de acuerdo si llamarlo: San Antonio, San Jaime o muchas veces tambi\u00e9n Ave Mar\u00eda Sanchera, en honor a un hato ganadero de gran extensi\u00f3n situado m\u00e1s al oeste, propiedad de la familia S\u00e1nchez.<br \/>\n El motivo de tanta variaci\u00f3n en los nombres, se deb\u00eda a las constantes destrucciones y reconstrucciones, sufridas a consecuencia de tantas guerras que azotaron la zona durante el siglo XIX y principios del XX. Al parecer Agust\u00edn lleg\u00f3 all\u00ed en una de esas escaramuzas, procedente del norte de la rep\u00fablica.<br \/>\n A lo largo del tiempo, hab\u00eda logrado cierta posici\u00f3n econ\u00f3mica y social, gracias a la venta del ganado y de otros productos agropecuarios, explotados en distintas propiedades cercanas a la zona. Se cas\u00f3 con una muchacha del pueblo  y hab\u00edan procreado 3 hijos varones hasta ese momento.<br \/>\n Un hombre de negocios en esa \u00e9poca, deb\u00eda trasladarse de una hacienda a otra, durante varios d\u00edas a lomo de caballo, llegando a la casa principal de las mismas, donde era recibido con una buena raci\u00f3n de sopa de gallina o carne salada.<br \/>\n Magdalena era una mujer diez a\u00f1os mayor que Agust\u00edn. Hab\u00eda comenzado a trabajar en la casa de la hacienda \u201cEl Palital\u201d lavando la ropa del Coronel y otros oficios. Sucedi\u00f3 que un d\u00eda ya lejano, hab\u00eda ido a entregarle la ropa y le sorprendi\u00f3 un chubasco tan fuerte que no ces\u00f3 hasta pasada la medianoche; tiempo suficiente para que el Coronel le demostrara que la soledad, la humedad y el sonido de la lluvia son el complemento perfecto para los amores espont\u00e1neos.<br \/>\nEra la amante perfecta: Atenta, discreta y complaciente, poco a poco se fue ganando la confianza del Coronel Agust\u00edn;  hombre m\u00e1s bien reservado y malicioso, que conservaba ese rasgo distintivo de la personalidad del indio, al mismo tiempo exacerbado por sus correr\u00edas de guerrillas y emboscadas en tiempos de revoluci\u00f3n. Pero con ella todo fue diferente, el se fue abriendo, hasta lograr ser sincero con una mujer por primera vez en su vida.<br \/>\n Nada en el mundo habr\u00eda evitado la terrible decepci\u00f3n y la sensaci\u00f3n de enga\u00f1o que sinti\u00f3 despu\u00e9s de la conversaci\u00f3n sostenida en la plaza de Arismendi con su compadre Eloy Mart\u00ednez esa tarde del domingo despu\u00e9s de Misa de doce.<br \/>\n-Cu\u00eddese del amigo Sebastiano Reyes, que le est\u00e1 comiendo el ma\u00edz saltiao-. Le espet\u00f3 sin m\u00e1s despu\u00e9s del apret\u00f3n de manos.<br \/>\n-\u00bfC\u00f3mo se le ocurre hablar as\u00ed de mi compadre de sacramento?-. Respondi\u00f3 casi sin pensar el Coronel.<br \/>\n-No me atrever\u00eda sin raz\u00f3n y usted lo sabe; hace dos semanas entr\u00e9 en terrenos del Palital, como a eso de las seis de la tarde buscando una potrilla que se que se separ\u00f3 del atajo, cuando divis\u00e9 al zaino de Sebastiano amarrado fuera de la casa de bahareque. Y le digo que no sali\u00f3 de all\u00ed hasta justo antes de amanecer-.<br \/>\n-No le creo; v\u00e1yase ahora y no hable m\u00e1s, si no quiere que lave el nombre y el honor de mi compadre Sebastiano con una bala de revolver.-<br \/>\nEl hombre decepcionado en su af\u00e1n por alertar al amigo, se march\u00f3 de all\u00ed, pero el Coronel empez\u00f3 a tejer su venganza desde ese preciso momento.<br \/>\nComenz\u00f3 por decir que tendr\u00eda que ir pr\u00f3ximamente por los lados de Flor Amarilla ya que hab\u00eda cierta cantidad de  ganado que se encontraba pastando en una zona muy inaccesible en tiempo de invierno y ante la proximidad de las lluvias convendr\u00eda ir a buscarlo cuanto antes, ya que de esperar unas pocas semanas m\u00e1s, sencillamente quedar\u00eda aislado. Para esta expedici\u00f3n necesitar\u00eda cierto bastimento aparte del b\u00e1sico y precisamente la pulper\u00eda del pueblo ser\u00eda un buen lugar para echar a rodar la especie, ya que era el lugar de reuni\u00f3n de todo aquel que debiera comprar desde aperos hasta plantas medicinales, as\u00ed como alimentos frescos o salados, all\u00ed volvi\u00f3 varias veces hasta completar todo lo necesario para la traves\u00eda.<br \/>\n Luego de salir de la pulper\u00eda pasaba un rato por el botiqu\u00edn que quedaba al otro lado de la \u00fanica calle del pueblo, para tomarse un trago de alguna bebida espirituosa y poder saludar a todo aquel que hubiese quedado sin informaci\u00f3n. Fue solo cuesti\u00f3n de tiempo para que todo el que viera al Coronel le preguntara por alg\u00fan detalle del viaje, que poco a poco se acercaba a la fecha de realizaci\u00f3n.<br \/>\n Desde Arismendi hasta Flor Amarilla hay treinta kil\u00f3metros de sabana, cruzada por unos cuarenta y cinco raudales de r\u00edos y quebradas. Una trocha que trataba de bordear lo mejor posible las lagunas Santa Amelia, Los Cachitos y La Clinuda era la \u00fanica v\u00eda de comunicaci\u00f3n entre esos dos mundos perdidos. Raz\u00f3n por la cual un hombre a caballo pod\u00eda tardar aproximadamente 3 d\u00edas en cubrir la ruta.<br \/>\n Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda de la partida, el Coronel Agust\u00edn se mont\u00f3 en su caballo casta\u00f1o y se despidi\u00f3 de  familia y amigos -incluido el compadre Sebastiano- quienes desde la plaza agitaban la mano a primera hora de la ma\u00f1ana.<br \/>\nLe tom\u00f3 alrededor de 5 horas llegar hasta el sitio conocido como \u201cLa Mata Redonda\u201d, la primera parada con abundante vegetaci\u00f3n,  especial para ocultarse del fiero sol del mediod\u00eda y de cualquier curioso que pudiese arruinar su plan. Estuvo estacionado all\u00ed hasta anochecer -cuando reinici\u00f3 la marcha, pero ahora con una direcci\u00f3n distinta-. En realidad, de noche, el Llano es otro mundo, en la inmensa oscuridad, solo el llanero veterano sabe guiarse vali\u00e9ndose de las estrellas y su agudo sentido de la orientaci\u00f3n, un guerrillero y viejo ladr\u00f3n de ganado como era El Coronel no tendr\u00eda absolutamente ning\u00fan problema para llegar hasta El Palital.<br \/>\nPoco despu\u00e9s de la medianoche, ya hab\u00eda amarrado el caballo en una ceiba situada a quinientos metros de la casa de bahareque, sigilosamente complet\u00f3 a pie el trayecto que culmina en el patio trasero, muy cerca del corral de las gallinas. Desde all\u00ed observ\u00f3 en el interior de la casa un chinchorro que luc\u00eda demasiado abultado para estar ocupada  por una sola persona, y al permanecer observando m\u00e1s detenidamente logr\u00f3 distinguir en el suelo la silueta del sombrero \u201cBorsalino\u201d que siempre adorn\u00f3 la cabeza de su compadre Sebastiano, que reposaba junto con el resto de la ropa.<br \/>\n Esa \u00faltima visi\u00f3n logr\u00f3 desestabilizarlo un poco \u2013era verdad lo que le hab\u00eda dicho su otro compadre Eloy- ahora obviamente dorm\u00edan Magdalena y su amante despu\u00e9s del t\u00f3rrido encuentro amoroso. \u201cDesgraciada, por poco me enamoro de ti, casi me enamoro de ti\u201d repiti\u00f3 como una letan\u00eda para sus adentros, mientras apretaba con fuerza la empu\u00f1adura del chaparro.<br \/>\n Ninguno de los dos amantes not\u00f3 la proximidad del Coronel, hasta que  sintieron la descarga de los primeros chaparrazos.<br \/>\n-\u00a1Ay!, \u00a1Ay!- Hombre y mujer gritaban al un\u00edsono mientras Agust\u00edn jugaba a la pi\u00f1ata sin pronunciar palabra. Ladraban los perros y cantaba el gallo en la madrugada llanera; Sebastiano alcanz\u00f3 a ver en el rostro del Coronel, el brillo de la luna que entraba de lleno por la media pared del rancho y se reflejaba en el sudor de su frente.<br \/>\nJam\u00e1s olvidar\u00eda esa expresi\u00f3n de rabia y de autoridad que nunca hab\u00eda deseado ver de frente, puesto que el compadre Sebastiano, viejo compa\u00f1ero de correr\u00edas del Coronel, siempre permaneci\u00f3 en la retaguardia. Mientras Agust\u00edn hac\u00eda el trabajo sucio de atacar al enemigo en primera fila, el aguardaba junto a los dem\u00e1s peones por si hab\u00edan enemigos ocultos. Pero esta vez le toc\u00f3, a \u00e9l ser el apaleado. Trat\u00f3 de taparse la cabeza pero fue demasiado tarde, un chaparrazo a nivel del occipital lo dejo inconsciente.<br \/>\n Sin perder el tiempo, Agust\u00edn se cercior\u00f3 que ambos estuviesen vivos antes de emprender su huida. Desat\u00f3 el zaino de Sebastiano y cabalgo en \u00e9l hasta donde estaba su propia montura; all\u00ed le quit\u00f3 la silla y el bozal, y d\u00e1ndole una palmada en el anca, lo liber\u00f3 para siempre.<br \/>\nA lomos de su casta\u00f1o anduvo lo que quedaba de noche, hasta llegar de nuevo a La Mata Redonda, dio de beber a su caballo y durmi\u00f3 hasta las nueve de la ma\u00f1ana, cuando emprendi\u00f3 de nuevo la ruta en direcci\u00f3n a Flor Amarilla, adonde lleg\u00f3 sin contratiempo en el lapso acostumbrado.<br \/>\n De regreso a Arismendi, el Coronel se hizo acompa\u00f1ar de cuatro de sus peones de mayor confianza bajo la excusa de querer premiarlos, a ellos y al resto con aperos nuevos que podr\u00edan comprar en la pulper\u00eda.<br \/>\nNo hubo terminado de bajarse del caballo, cuando escucho la voz de Juancho \u2013el mensajero de la jefatura civil- que le anunciaba una citaci\u00f3n a dicho despacho, a primera hora del d\u00eda siguiente. No quiso preguntar el motivo por dos razones, la primera: Ya sab\u00eda que Sebastiano intentar\u00eda el desesperado y torpe recurso de la legalidad rural como venganza; la segunda: Sab\u00eda tambi\u00e9n que su compadre Eloy Mart\u00ednez \u2013el Jefe Civil- no se perder\u00eda por nada el gusto de ver a los dos integrantes del triangulo amoroso rindiendo cuentas ante la \u201cjusticia\u201d que \u00e9l impart\u00eda en aquel pueblo.<br \/>\nEl primero en llegar a la jefatura fue Agust\u00edn, como siempre puntual. Vest\u00eda un impecable traje de lino blanco, corbata de seda negra, sombrero de Panam\u00e1 y botines de charol perfectamente lustrados, muy cordial como siempre saludo a los presentes y se sent\u00f3 frente a la puerta.<br \/>\nPasados quince minutos, entr\u00f3 el compadre Sebastiano, con un vendaje alrededor de la cabeza, cabestrillo de pa\u00f1o blanco en el brazo izquierdo; caminaba lentamente apoyado en un bast\u00f3n.<br \/>\n -\u00bfQu\u00e9 hubo compadre? \u00bfQu\u00e9 le pas\u00f3?- Con la iron\u00eda a flor de piel pregunt\u00f3 El Coronel, quien luego de tenderle la mano y ayudarlo a sentar a su lado sigui\u00f3 con el estudiado mon\u00f3logo. \u2013Cu\u00e9nteme, Seguro otra ca\u00edda del caballo, recu\u00e9rdese compa que ya no estamos en edad de parrandear como cuando \u00e9ramos mozos, ya no se puede ni andar borracho por ah\u00ed, cada d\u00eda aumentan los peligros, los ladrones est\u00e1n de cuarta a cuarta\u2026  \u00bfc\u00f3mo est\u00e1 la comadre Filomena?  Hace tiempo que no nos reunimos\u2026-<br \/>\nNo hubo respuesta de su contraparte, ni siquiera quiso mirarlo a los ojos, solo permanec\u00eda all\u00ed como ausente,  esperando al jefe civil y tratando de contener todo un hurac\u00e1n de emociones.<br \/>\nAl fin lleg\u00f3 la hora y el polic\u00eda que custodiaba el despacho, mand\u00f3 a llamar a los dos implicados. Agust\u00edn fingi\u00f3 sorpresa  al escuchar las acusaciones, que seg\u00fan el compadre Eloy hab\u00eda formulado Sebastiano el d\u00eda anterior.<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 yo le hice eso, compadre? \u00a1Pero si usted es mi amigo, mi compa\u00f1ero de armas, la persona en que yo m\u00e1s he confiado en este mundo, despu\u00e9s de mi santa madre, que Dios la tenga en la gloria! -Exclam\u00f3 al mismo tiempo que se santiguaba. \u2013Adem\u00e1s, yo estuve de traves\u00eda por m\u00e1s de dos semanas, e inclusive usted me despidi\u00f3 en la plaza junto a mi familia.<br \/>\n-Si es verdad compadre, debo estar confundido. \u2013Alcanz\u00f3 a decir Sebastiano, mientras trataba de secar una l\u00e1grima con su pa\u00f1uelo.<br \/>\n-\u00bfEntonces significa que el Sr. Sebastiano quiere retirar la denuncia? Interrog\u00f3 el jefe civil.<br \/>\n-Eso es correcto se\u00f1or.<br \/>\n-Entonces no se hable m\u00e1s, ambos se pueden retirar sin cargos, y recuerden que la prudencia y el respeto por todo lo ajeno es la mejor garant\u00eda para conservar la paz que siempre ha reinado en este pueblo.<br \/>\nA la semana siguiente, cuando el Coronel volvi\u00f3 a El Palital, encontr\u00f3 en la casa a una joven que se identific\u00f3 como la nueva ayudante \u2013a la orden, para lo que se le ofrezca \u2013mientras que de Magdalena no se volvi\u00f3 a saber jam\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Agust\u00edn Linares, -El Coronel-. Hab\u00eda aparecido hac\u00eda mucho tiempo en un caser\u00edo situado en el punto donde convergen las imprecisas fronteras de los estados Barinas, Cojedes y Portuguesa. 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