{"id":2434,"date":"2009-02-12T10:53:41","date_gmt":"2009-02-12T15:23:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=2434"},"modified":"2009-07-13T00:34:09","modified_gmt":"2009-07-13T05:04:09","slug":"el-pasajero-de-truman-llega-hasta-la-enmienda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2009\/02\/12\/el-pasajero-de-truman-llega-hasta-la-enmienda\/","title":{"rendered":"El Pasajero de Truman  llega hasta la enmienda"},"content":{"rendered":"<p><!--StartFragment--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>No en vano el Dr. Escalante se llamaba Di\u00f3genes. Quien por razones diferentes al fil\u00f3sofo de Laercio tuvo por suerte o desgracia que vivir fuera de su pa\u00eds. La contradicci\u00f3n entre ambos personajes es notable, mientras el filosofo era insolente e implacable, nuestro Di\u00f3genes era \u201cdiplom\u00e1tico\u201d \u00f3sea acomodado a la cultura de los salones adonde la zalamer\u00eda, la genuflexi\u00f3n y los \u201cbuenos\u201d pero c\u00ednicos modales, tienen obligado territorio.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El fil\u00f3sofo com\u00eda hasta basura y el nuestro, prefer\u00eda las lentejas del amo que lo manejaba. En su soliloquio, a lo mejor, repiti\u00f3 aquello, de que si ellos lo condenaron a vivir fuera de Venezuela \u00e9l los conden\u00f3 a vivir en ella.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><!--more--><span>Estamos hablando del personaje Di\u00f3genes Escalante y vamos a comentar impresiones del libro que Francisco Suniaga le dedica: El pasajero de Truman, editado por Mondadori, 2008.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Debo reconocer que la tranquilidad de los d\u00edas de diciembre dieron viento para impulsar mis \u00e1nimos de lectura; am\u00e9n de la gloriosa asistencia de uno que otro trago de tinto, que atizaron felizmente mi inclinaci\u00f3n y favorecieron el inter\u00e9s por el libro. Nada de lo cual hubiera sido posible de no haberse contado con la inteligente armaz\u00f3n literaria creado por el escritor. Suniaga narra y logra algo que me anima: o\u00edr un buen cuento; sobre todo, si este tiene que ver con la historia contempor\u00e1nea del pa\u00eds y de paso se le presenta, como en este caso, con un estilo narrativo, de lenguaje directo, preciso y amable. Es una literatura que por ordenada y limpia anima a ligarse al texto, a no querer dejarlo. Circunstancia que crea esa deseable magia y complicidad que sucede, entre los momentos que temporalmente dejamos el libro y el reinicio de la lectura. Interregno donde sin quererlo volvamos pensar en lo le\u00eddo o iniciar lucubraciones sobre el destino de la trama que nos subyuga. Qu\u00e9, de paso la tiene, como otro atractivo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El texto recoge una serie de entrevistas entre el periodista Ram\u00f3n Velandia, ex ministro, ex senador y ex Presidente de la Republica y Humberto Ordo\u00f1ez, qui\u00e9n fue asistente de Di\u00f3genes Escalante hace sesenta a\u00f1os. Ambos se conocieron pero nunca hab\u00edan vuelto a hablar, ahora, deseando aclarar circunstancias sobre el hecho hist\u00f3rico, convienen volverse a reunir. Los ciclos no cerrados en la memoria los obliga a retomar sus cuitas. La raz\u00f3n es discutir las causas reales que produjeron el episodio de locura que dio al traste con la vida pol\u00edtica de Escalante. \u00bfC\u00f3mo fue su existencia despu\u00e9s que los m\u00e9dicos detectaron en Caracas en 1945 su insondable estado ps\u00edquico y tuvo que regresar penosamente a Washington?.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sin duda que la obra cobra inter\u00e9s por que, entre diversos aportes, es evidente como intento por acercarnos a entender aspectos de eso que llamamos la moldura de la idiosincrasia del venezolano. Sobre todo cuando de conductas pol\u00edticas se trata. En nuestra historia muchos han sido los intentos recurrentes por \u201cdiscutir\u201d el problema, e incontables las err\u00f3neas tesis producidas. Pensadores lo han abordado en \u00e1ngulos diferentes, desde la pol\u00edtica (Vallenilla Lanz) la filosof\u00eda (Mario Brice\u00f1o Irygorren, Mariano Pic\u00f3n Salas) la historia (Gil Fortoul, Zumeta) la literatura (R\u00f3mulo Gallegos, Arturo Uslar Pietri). Todos se la han visto duras al escoger los rasgos distintivos del car\u00e1cter y la identidad nacional, que Suniaga califica, describe como: malediciente, envidioso y por man\u00eda conspirador. Ninguno alcanza al nivel de Octavio Paz de atreverse a marcar uno, la soledad c\u00f3mo signo sobresaliente en el car\u00e1cter del mexicano. Quiz\u00e1s, qui\u00e9n lleg\u00f3 a mas fue Francisco Herrera Luque (Los Viajeros de Indias (1961) La Huella Perenne (1969) al destacar que nuestras falencias, son provenientes de la herencia maldita de los viajeros de indias, espa\u00f1oles ex presidiarios y malviviente que durante la colonia realizaron cruces y produjeron prole en indias o negras, adem\u00e1s de dejarnos indeseables taras sociales. En parte de all\u00ed se originan aspectos tanto positivos como negativos de nuestro imaginativo mestizaje \u00e9tnico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Aceptado por ser factor que moldea nuestra pertenencia a la cultura occidental. Herencia que se enmascara en la expresi\u00f3n inconsciente de algunos excesos de la sociedad criolla, all\u00ed se gestan zonas oscuras, visibles luego en la practica pol\u00edtica del venezolano. Pueden tenerse como causa de la maledicencia, la envidia, el sectarismo con grandes dosis de racismo que produce los h\u00e1bitos que, entre otras \u201crarezas\u201d, dan forma a nuestros sobresalientes \u201cescaladores sociales\u201d y golpistas de oficio. Equilibristas de la insensatez y plaga con la m\u00e1s extrema falta de juicio. Temas escamoteados en los discursos correctos sobre el pa\u00eds. \u00bfLlegar\u00e1n a ser estos, elementos distintivos del perfil del criollo venezolano? (P\u00e1g. 195). Dif\u00edcil que halla consenso sobre este tema, sin duda, algo de lo que menos comprendi\u00f3 y que m\u00e1s afect\u00f3 la vida del personaje que fue Di\u00f3genes Escalante.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Pero conozcamos un poco al protagonista. Su memoria, \u201ces enga\u00f1osa y est\u00e1 llena de huecos por donde se escapa la verdad\u201d (P\u00e1g. 24) a\u00fan as\u00ed, se inicia con el primer contacto con Caracas y sus visitas a la pensi\u00f3n de Teodosia Vivas, andina como \u00e9l, que vive en la Pastora (P\u00e1g. 32) adonde Escalante, va a sosegar nostalgias tomando \u201cpisca andina\u201d. Muy joven sale de Venezuela e inicia su carrera en la diplomacia. Su figura, modales y destacado porte con un metro noventa de estatura, lo hacen aparecer bien diferente a sus coterr\u00e1neos y a los j\u00f3venes de Caracas. Caracter\u00edstica de \u201chandsome\u201d que lo disponen como aventajado y disparan sus competencias para actuar en diplomacia. Es tempranamente nombrado, 1905, C\u00f3nsul en Liverpool, Inglaterra. Ese ser\u00e1 su karma de all\u00ed en adelante. Hacer vida fuera del pa\u00eds, circunstancia que lo aleja del mundo de las intrigas propias de la sociedad venezolana. Embajadas adonde logra la tranquilidad y la paz artificial de quien vive fuera pero necesita la nutricia energ\u00eda de esa droga criolla que es el chisme y la eterna conspiraci\u00f3n de quienes est\u00e1n fuera de los anillos del poder. A lo largo de su vida padecer\u00e1 la fuerza de la envidia de sus paisanos, ellos a trav\u00e9s del tiempo le han cobrar con voracidad su \u00e9xito en el servicio exterior.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La vida de Escalante est\u00e1 signada desde siempre por el fantasma del poder. En este camino reconoce que nuestros grandes intelectuales Vallenilla Lanz, Zumeta, Parra P\u00e9rez, Gil Fortoul, todos nombres ilustrados del gomecismo pod\u00edan tener influencia mas no poder, por tanto carecen de la divisa que hace la diferencia (P\u00e1g. 55), en esta b\u00fasqueda sufri\u00f3 tres reveses. En 1931 Juan Vicente G\u00f3mez lo manda a traer con la intenci\u00f3n de nombrarlo Presidente de la Republica, desde adentro se confabularon contra \u00e9l, acus\u00e1ndolo de ser un extranjero en Venezuela y tener poco conocimiento del pa\u00eds, en su lugar sale favorecido Juan Bautista P\u00e9rez. Luego le sucede lo mismo en 1941 cuando compite y pierde a trav\u00e9s de un proceso elecciones indirectas la posici\u00f3n con Isa\u00edas Medina Angarita. La maledicencia le vuelva a cobrar su estad\u00eda como expatriado.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Finalmente ya el drama deviene en tragedia y en 1945, por tercera vez, no solo deja de alcanzar la nominaci\u00f3n como Presidente, sino que, debido a m\u00faltiples causas, su aparato s\u00edquico se descompone de forma tal que pierde absolutamente la raz\u00f3n. Es declarado en entredicho y no podr\u00e1 lograr lo que tanto anhelo. Se produce la dram\u00e1tica situaci\u00f3n adonde declara desde el Hotel \u00c1vila de Caracas que no puede asistir a la cita con el Presidente Medina, adonde se producir\u00eda su nombramiento, por que: \u201calguien la hab\u00eda robado sus camisas\u201d, triste fin para una vida dedicaba a capturar la silla presidencial.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Su demonio preferido \u2013el poder- por fin lo abandona: \u201cque estaba all\u00ed, vivo, resentido, inconforme, megal\u00f3mano, esperando una oportunidad\u201d (P\u00e1g. 114) mismo que en este encuentro de 1945 por fin lo dej\u00f3 a su suerte. Descanse en paz.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La novela acude a recursos para discurrir sobre pasajes de la vida de Escalante cuya orientaci\u00f3n parece motivada para demostrar algunas tesis pol\u00edticamente muy sesgadas. A trav\u00e9s de peque\u00f1os contrabandos trata de apuntarle, no a la construcci\u00f3n del personaje y su realidad, sino a hacer proselitismo contra el poder pol\u00edtico vigente en Venezuela. Adonde por ejemplo, reitera, subrepticiamente e insin\u00faa de soslayo, posiciones relacionadas con la campa\u00f1a actual sobre la enmienda. Derecho tiene de hacerlo su militancia as\u00ed habr\u00e1 de exig\u00edrselo. Valido en su fin, pero enga\u00f1oso como recurso literario.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>All\u00ed copia formas directas, con lenguaje y argumentaciones propias de los cronistas que diariamente gritan su contrariedad contra Ch\u00e1vez en cualquiera de los cuarenta peri\u00f3dicos o canales que la oposici\u00f3n controla en el pa\u00eds. No se puede desconocer que en pol\u00edtica cualquier hueco es trinchera, pero disfrazarlo y tratar de pasarlo como mercanc\u00eda buena, cuando est\u00e1 averiada, le quita veracidad al relato y calidad al acto narrativo, adem\u00e1s de que ese \u201cgato por liebre\u201d es muy partidista, muy grueso, poco adecuado e incompatible con los otros se\u00f1ales literarias, muy bien logradas por cierto, que la novela posee.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Glorifica a Escalante por sus ideas cercanas al: \u201cconservadurismo democr\u00e1tico\u201d y defiende el rol de nuestra peque\u00f1a burgues\u00eda criolla y engrandece el papel de los industriales de Venezuela en la construcci\u00f3n de pa\u00eds (P\u00e1gs.119 a 121). Hace critica al populismo, \u201cun juicio al populismo en este pa\u00eds sigue pendiente\u201d, infatigablemente defiende a Eugenio Mendoza (\u201cnuestra viabilidad depender\u00e1 de cuantos empresarios tipo E.M. puedan surgir en el corto plazo\u201d. P\u00e1g.118) como \u201cpalad\u00edn de las industrias\u201d y por supuesto muy para el gusto del amigo de Escalante, Mr. Truman y nuestra derecha neoliberal; refuerza esta posici\u00f3n al criticar al marxismo por sus tesis sobre el tema de la propiedad privada. Para dibujar el porvenir expone betancurianamente: \u201cnecesitamos un Estado con una burocracia tecnificada\u201d P\u00e1g. 119. El modelo (no s\u00e9, si de Suniaga, Escalante, o los ad\u00e9cos de la \u00e9poca, o de la delirante oposici\u00f3n actual) era: \u201cponer los primeros bloque de una democracia que frene los desafueros de nuestros mandatarios militares\u201d P\u00e1g.123. \u00bfHabla hoy del ayer?. \u00bfDiscurre tal cual lo har\u00eda Carmona, sobre el hoy \u2026. Bajo la mampara del pasado\u00bf.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sin embargo tambi\u00e9n en esto del apoyo u ocultamiento del uso de las categor\u00edas de las tesis marxista se contradice, puesto que en la P\u00e1g. 235, expresa, -hablando del per\u00edodo de la colonia venezolana-: \u201cNadie se detuvo a considerar, con paciencia y sensatez las divisiones sociales: los intereses opuestos de mantuanos mon\u00e1rquicos y republicanos\u201d, esto es tema cl\u00e1sico de la teor\u00eda marxista, pues de lo que habla el personaje no es otra cosa que: Lucha de clases. Oc\u00faltelo como pretenda, ll\u00e1melo como lo desee, en el fondo es lo mismo: contradicciones de clase no resueltas. En s\u00edntesis principios populares de la literatura socialista.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En su af\u00e1n por favorecer una visi\u00f3n partidista del protagonista lo hace confesar que: \u201cla pol\u00edtica es magia\u201d ; \u201cla popularidad de AD a veces no resulta l\u00f3gica\u201d P\u00e1g. 133 y acude a exponer los encantamientos y hechizos que usaba Betancourt para ganar popularidad y respaldo; en esa par\u00e1bola de AD explica adem\u00e1s como el partido blanco inici\u00f3 su agon\u00eda en 1970 (al montar Betancourt, una trampa para imponer la candidatura presidencial de Gonzalo Barrios contra aquello que la masa ad\u00e9ca mayoritariamente ped\u00eda, la postulaci\u00f3n de Luis Beltr\u00e1n Prieto Figueroa, su error inicia las fiebre y luego los estertores del partido que hoy es menos que carro chocado (P\u00e1g. 135).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Otro episodio que pone el autor en boca del personaje para ganancia de su posici\u00f3n partidista la tenemos cuando, en limite que encrespa la paciencia del lector al borde del enfado, escribe: \u201cLa alternabilidad en el poder no es un valor creado por los te\u00f3ricos de la democracia, sino que debe a un invento de Dios para que los gobernantes se salven, para que puedan seguir siendo humanos\u201d (P\u00e1g. 226). \u00a1!Por favor!!. Parad\u00f3jicamente considero que el texto, deber\u00eda ser lectura obligada para quienes desde ARS est\u00e1n preparando la propaganda contra la enmienda.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Pero aceptemos, \u00bfC\u00f3mo saber lo que Dios tiene por bueno o tolerable?. Imagino que ser\u00e1 leyendo la Biblia o las sagradas escrituras, lo cual resulta una fuente, que a pesar de su importancia aparece en este caso como artificiosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Finalmente otra cita: P\u00e1g. 263: \u201cUn buen pol\u00edtico busca \u2026\u2026 lograr equilibrio entre su concepci\u00f3n de lo \u00e9tico y sus emociones\u201d creo que eso mismo ha debido aplicarse a un buen escritor, que use pero no abuse de sus emociones y ventajas para dejar colar apreciaciones emotivas sobre temas para dispararle por mampuesto a la diatriba pol\u00edtica actual, eso, reitero, es fraude.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>A pesar de dar alertas al leyente sobre estos \u201cescollos\u201d no puedo dejar de reconocer y recomendar la lectura de esta novela de Suniaga. Celebro que la gente lea por que es la \u00fanica forma de so\u00f1ar, pero evitemos que nos quieran enga\u00f1ar, es injusto.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p><!--EndFragment--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No en vano el Dr. Escalante se llamaba Di\u00f3genes. Quien por razones diferentes al fil\u00f3sofo de Laercio tuvo por suerte o desgracia que vivir fuera de su pa\u00eds. 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