{"id":23271,"date":"2012-04-06T09:59:59","date_gmt":"2012-04-06T14:29:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=23271"},"modified":"2012-04-06T10:35:02","modified_gmt":"2012-04-06T15:05:02","slug":"carnage-civilizacion-barbarie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/04\/06\/carnage-civilizacion-barbarie\/","title":{"rendered":"Carnage: Civilizaci\u00f3n o Barbarie"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/un-dios-salvaje-carnage-poster.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"23272\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/04\/06\/carnage-civilizacion-barbarie\/un-dios-salvaje-carnage-poster\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/un-dios-salvaje-carnage-poster.jpg?fit=360%2C488&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"360,488\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"un-dios-salvaje-carnage-poster\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/un-dios-salvaje-carnage-poster.jpg?fit=360%2C488&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/un-dios-salvaje-carnage-poster-221x300.jpg?resize=221%2C300\" alt=\"\" title=\"un-dios-salvaje-carnage-poster\" width=\"221\" height=\"300\" class=\"alignnone size-medium wp-image-23272\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/un-dios-salvaje-carnage-poster.jpg?resize=221%2C300&amp;ssl=1 221w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/04\/un-dios-salvaje-carnage-poster.jpg?w=360&amp;ssl=1 360w\" sizes=\"auto, (max-width: 221px) 100vw, 221px\" \/><\/a><br \/>\nBasada en la pieza hom\u00f3nima de Yasmina Reza, \u201cCarnage\u201d pudo ser incluida en la programaci\u00f3n paralela del Festival de Teatro de Caracas, para reforzar el contenido de la grilla, reivindicar el valor de la palabra por encima del efecto especial y servir de contraste a la proyecci\u00f3n de \u201cPina 3D\u201d. Por lo dem\u00e1s, ambas propuestas son estimables aunque cada una avanza por derroteros diferentes. Por desgracia, la nueva obra maestra de Polanksi llega a Caracas, de momento, por los caminos verdes.<br \/>\nPor tanto, al espectador le quedar\u00e1 el trabajo de llenar las omisiones de la cartelera y hacer las respectivas comparaciones entre el autor alem\u00e1n y el realizador polaco.<br \/>\nEn efecto, la puesta en escena de la pel\u00edcula cuenta con apenas dos locaciones. Un plano general del paisaje de Nueva York, con el tel\u00f3n de fondo de sus rascacielos a la manera de la foto fija del once de septiembre, y el interior de un apartamento donde dos parejas se conocen y discuten a prop\u00f3sito del altercado de sus hijos varones.<br \/>\nLa pelea de los chicos la vemos en el encuadre inicial aludido, cuando un ni\u00f1o de once a\u00f1os recibe un palazo en la boca por parte del otro. Corte directo, caemos en la morada de los padres de la supuesta v\u00edctima, mientras los representantes del victimario asisten a la cita con cara de circunstancia, pero fingiendo demencia, paciencia y madurez a la hora de comprender el suceso en su debido contexto.<br \/>\nPor la extra\u00f1a naturaleza del realizador, el ambiente de civilizaci\u00f3n y recato pol\u00edticamente correcto, deviene en un aut\u00e9ntico campo de batalla para la exacerbaci\u00f3n de los deseos y sentimientos reprimidos del hombre contempor\u00e1neo.<br \/>\nGrosso modo, el pol\u00e9mico director se disculpa, justifica y defiende a costillas de los cambios de humor de sus personajes, tras sufrir las persecuciones y condenas morales de las ligas de la decencia por sus l\u00edos de faldas del pasado.<br \/>\nAl hombre lo acusan de abusar de una menor de edad despu\u00e9s de embriagarla en su morada. Al respecto, existe el documental, \u201cWanted and Desired\u201d, dedicado a investigar las diversas aristas del caso.<br \/>\nDesde entonces, el fantasma de la culpa recorre la filmograf\u00eda del creador de \u201cEl Escritor Fantasma\u201d y \u201cEl Pianista\u201d, quien gusta recrear la fantas\u00eda kafkiana de su pesadilla personal a trav\u00e9s de sus alter egos de la pantalla grande. De ah\u00ed la condici\u00f3n claustrof\u00f3bica de sus t\u00edtulos mayores, antes y luego de su percance con la justicia americana.<br \/>\nPor ejemplo, recuerden la escenograf\u00eda expresionista, minimalista y laber\u00edntica de \u201cRepulsi\u00f3n\u201d, \u201cLunas de Hiel\u201d y \u201cLa Novena Puerta\u201d. En ellas, a parte de su miedo al encierro, tambi\u00e9n dibuja su visi\u00f3n goyesca de las relaciones humanas, signadas por los juegos de poder, los traumas colectivos y las crisis del individuo posmoderno. Verbigracia, el artista concibi\u00f3 a \u201cLa Muerte y la Doncella\u201d como una catarsis pol\u00edtica de proporciones intimistas, alrededor del dilema del torturado convertido en verdugo, en una denuncia del c\u00edrculo vicioso de la venganza, a diferencia de Quentin Tarantino, empe\u00f1ado en glorificarla.<br \/>\nRazones de peso obligan al veterano a marcar distancia con la ley del ojo por ojo. Seg\u00fan \u00e9l, la practicamos a diario, y por consiguiente, nos enfilamos ciegamente hacia el matadero social y darwinista. Tesis expuesta en cuesti\u00f3n de tres horas por la pirot\u00e9cnica, \u201cHunger Games\u201d, el tanque millonario de la temporada de primavera.<br \/>\nEn cambio, al viejo zorro no le cuesta nada plasmar su enfoque negr\u00edsimo de las rivalidades y competencias absurdas en el marco de la arena de la distop\u00eda del presente y el futuro.<br \/>\n\u201cCarnage\u201d dura 70 minutos de pura trasgresi\u00f3n y diversi\u00f3n para adultos, gracias a un reparto soberbio, salvo por las exageradas intervenciones de Jodie Foster en el cl\u00edmax. Del grupo, es de lejos la peor, aunque jam\u00e1s desentona con el cuadro de caricatura perversa gestada por el caballero de \u201cLa Semilla del Diablo\u201d, amante de las interpretaciones grotescas y demenciales.<br \/>\nEn el mismo sentido, las contribuciones de Kate Winslet, Christoph Waltz y John C. Reilly, le aportan una hilarante gama de matices al conjunto de las actuaciones, siempre bajo la influencia del texto original.<br \/>\nEl resultado es una combinaci\u00f3n explosiva, de material inflamable, tendiente a desnudar la mascarada del reinado de las apariencias en el seno de las identidades l\u00edquidas del tercer milenio.<br \/>\nPolanksy refleja la hipocres\u00eda moral de los bobos en el para\u00edso, de los bohemios de la filantrop\u00eda colonial, de los yuppies acomodados, de los abogados del diablo, de los machistas disfrazados, de los mediocres cuarentones conservadores, de los fan\u00e1ticos de la tecnolog\u00eda, de los empedernidos consumidores de aparatos, de los compradores de esnobismo qualit\u00e9, de los antrop\u00f3logos inocentes, de las hermanitas de la caridad, de las mojigatas, de las liberales y de las republicanas inconscientes.<br \/>\nA todos los mete en la licuadora de Bu\u00f1uel y los sintetiza en una mezcla con el sabor agridulce de \u201cEl Discreto encanto de la Burgues\u00eda\u201d y \u201cEl \u00c1ngel Exterminador\u201d. De hecho, una fuerza metaf\u00edsica impide a los protagonistas abandonar el recinto, y encima, los impele a causarse da\u00f1o, a romper con sus atavismos, a salir del closet, a beber como cosacos, a insultarse mutuamente, a comportarse como sus hijos en definitiva, con intolerancia y soberbia.<br \/>\nAll\u00ed subyace el germen de la violencia, incubado en la introducci\u00f3n. Posible correlato de la ca\u00edda de las dos torres( como en \u201cPandillas de Nueva York\u201d) y de la instituci\u00f3n de la violencia escolar, am\u00e9n del arquetipo del \u201cBully\u201d.<br \/>\n\u201cCarnage\u201d constituye un hervidero social de las pasiones y frustraciones acumuladas en los \u00faltimos a\u00f1os, cuyos estragos padecemos a diario, cual tragicomedia de enredo. No en balde, la trama amplifica la realidad bipolar en curso, a imagen y semejanza de nuestra guerra civil no declarada.<br \/>\nEn consecuencia, descubro en \u201cCarnage\u201d un espejo de nuestros debates de sordos, entre infantes de izquierda y derecha. Polanski lleva a la dimensi\u00f3n de la familia disfuncional, el melodrama del horror apocal\u00edptico de \u201cMelancol\u00eda\u201d y \u201cFesten\u201d. Por fortuna, Roman carece de la solemnidad de sus colegas del Dogma 95, y opta por esgrimir su teor\u00eda a punta de situaciones picarescas.<br \/>\nLiteralmente, vomita ante el desfile de celulares, carteras, libros decorativos y pertenencias del ciudadano com\u00fan.<br \/>\nLos Blackberrys incomunican y merecen lanzarse en el agua de un florero lleno de unos tulipanes rid\u00edculos, posteriormente destrozados. Igual destino sufren las publicaciones de lujo de la mujer progresista.<br \/>\nLa c\u00e1mara es como una cubeta dise\u00f1ada para volcar la nausea frente a los cimientos de las comunidades bien pensantes, apegadas al mito de la ilustraci\u00f3n y del positivismo.<br \/>\nAs\u00ed lo certifica el desenlace abierto y perturbador: un roedor extraviado en el jard\u00edn de la ciudad, es la met\u00e1fora de nuestro coraz\u00f3n salvaje irredimible. No hay escapatoria o conclusi\u00f3n consoladora. La \u00fanica poes\u00eda es la del caos y la del principio de incertidumbre.<br \/>\nPolanski rueda el verdadero crep\u00fasculo de los dioses de la meca, a la altura de una especie de cine de cat\u00e1strofe en una suerte de domicilio so\u00f1ado por Woody Allen. Parad\u00f3jicamente, Roman lo transforma en un entorno g\u00f3tico, para el hundimiento de la chica de \u201cTitanic\u201d. Sin necesidad de \u201c3D\u201d o de James Cameron, \u201cCarnage\u201d describe el naufragio de una embarcaci\u00f3n, donde cabemos todos, incluyendo al propio director.<br \/>\nSi usted cree en la salvaci\u00f3n de las almas corrompidas, no se la recomiendo.<br \/>\nLos mis\u00e1ntropos y nihilistas pueden pasar con confianza.<br \/>\nOjal\u00e1 no la adapten en Caracas con los mata tigres y oportunistas de la far\u00e1ndula criolla. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Basada en la pieza hom\u00f3nima de Yasmina Reza, \u201cCarnage\u201d pudo ser incluida en la programaci\u00f3n paralela del Festival de Teatro de Caracas, para reforzar el contenido de la grilla, reivindicar el valor de la palabra por encima del efecto especial y servir de contraste a la proyecci\u00f3n de \u201cPina 3D\u201d. 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