{"id":22781,"date":"2012-03-23T07:58:59","date_gmt":"2012-03-23T12:28:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=22781"},"modified":"2012-03-23T07:58:59","modified_gmt":"2012-03-23T12:28:59","slug":"las-cinco-edades-de-la-industria-de-cine-nacional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/03\/23\/las-cinco-edades-de-la-industria-de-cine-nacional\/","title":{"rendered":"Las Cinco Edades de la industria de Cine Nacional"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"22782\" data-permalink=\"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/03\/23\/las-cinco-edades-de-la-industria-de-cine-nacional\/543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n.jpg?fit=560%2C260&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"560,260\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n.jpg?fit=560%2C260&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n-300x139.jpg?resize=300%2C139\" alt=\"\" title=\"543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n\" width=\"300\" height=\"139\" class=\"alignnone size-medium wp-image-22782\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n.jpg?resize=300%2C139&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/543451_10150761351581214_518411213_11606015_570507068_n.jpg?w=560&amp;ssl=1 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Art\u00edculo publicado originalmente en el n\u00famero de marzo de la revista Dinero. <\/strong><\/p>\n<p>El cine criollo naci\u00f3 hace 115 a\u00f1os en medio de un parto accidentado, fruto de la ilusi\u00f3n de un padre fundador de la provincia, quien esperaba replicar el \u00e9xito social, cultural y econ\u00f3mico de los verdaderos creadores del invento: Los Hermanos Lumiere.<\/p>\n<p>As\u00ed, la industria nacional descubr\u00eda la luz de la pantalla y daba sus primeros pasos, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la proyecci\u00f3n francesa de \u201cLa Llegada del Tren\u201d. <\/p>\n<p>Con una ligera demora temporal y est\u00e9tica, Manuel Trujillo Dur\u00e1n buscaba ponerse a la par de sus colegas de Par\u00eds en aras de cimentar las bases del desarrollo audiovisual de su pa\u00eds, bajo la senda de la exploraci\u00f3n documental.<\/p>\n<p>Por acto reflejo, adaptamos el canon realista para realizar y estrenar, \u201cC\u00e9lebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa\u201d y \u201cMuchachos Ba\u00f1\u00e1ndose en la Laguna de Maracaibo\u201d.<\/p>\n<p>Desde entonces, las cintas con acento vern\u00e1culo fungir\u00edan de espejo retardado de las modas, tendencias, burbujas y t\u00e9cnicas explotadas en las naciones del primer mundo, entre Estados Unidos y el viejo continente.<\/p>\n<p>Sin embargo, de forma paralela, los directores de Venezuela absorber\u00edan los conocimientos y las nociones impartidas en el extranjero, para aplicarlas y reinventarlas en el contexto local.<\/p>\n<p>De tal modo, las empresas e iniciativas de producci\u00f3n emergen en el siglo XX, de la mano de pioneros independientes, primitivos ingenuos y cuadillos de la pol\u00edtica, dispuestos a invertir en el negocio como una manera pragm\u00e1tica de concentrar capital medi\u00e1tico y fortalecer la imagen p\u00fablica de su gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Irrumpe el lenguaje de la propaganda, a la retaguardia del conductismo sovi\u00e9tico y del fascismo europeo, seg\u00fan el molde implantado por el Benem\u00e9rito con el prop\u00f3sito de afianzar su culto a la personalidad. Cualquier semejanza con el presente de la Villa y la red oficial, no es mera coincidencia.<\/p>\n<p>Juan Vicente G\u00f3mez decreta la instalaci\u00f3n de los famosos Laboratorios del Ministerio de Obras P\u00fablicas, donde se procesar\u00e1n y cocinar\u00e1n las piezas comerciales de la publicidad del d\u00e9spota.<\/p>\n<p>Por fortuna, los dem\u00f3cratas cabales tambi\u00e9n responder\u00e1n al llamado de la luz, la c\u00e1mara y la acci\u00f3n, al establecer compa\u00f1\u00edas insignes de la talla de \u201cLos Estudios Cinematogr\u00e1ficos Lara\u201d( de Am\u00e1bilis Cordero), \u201cLos Estudios \u00c1vila\u201d(apuntalados por el genio de R\u00f3mulo Gallegos) y \u201cBol\u00edvar Films\u201d( del imprescindible Guillermo Villegas Blanco).<\/p>\n<p>De los treinta a los cincuenta, derivamos de la \u00e9poca de bronce y plomo, a la fase de la \u201cplata\u201d en el m\u00e1s estricto sentido de la palabra. Consecuencia inmediata: encontramos una voz propia y conquistamos un lugar en el mapa internacional, gracias a las victorias en Cannes de \u201cLa Balandra Isabel Lleg\u00f3 esta Tarde\u201d y \u201cAraya\u201d. Emprendimos el camino de vuelta al origen. Ahora nosotros compet\u00edamos con los galos en su mismo terreno, mientras so\u00f1\u00e1bamos con vivir una era dorada al estilo mejicano y argentino.<\/p>\n<p>Pero entonces, sobrevino la reca\u00edda del paradigma azteca y \u201cporte\u00f1o\u201d, cuyos da\u00f1os colaterales y efectos secundarios se sufrieron de inmediato en Caracas.<\/p>\n<p>Para ciertos entendidos, los sesenta son instantes de oscuridad a superar y olvidar de la memoria. Casi un hiato, un abismo insondable, un regreso al feudalismo medieval. No obstante, las pruebas de la historia indican lo contrario.<\/p>\n<p>Margot Benacerraf consuma la utop\u00eda de la Cinemateca Nacional en 1966, para darle impulso a los canales y circuitos alternativos, en un anticipo de las redes sociales del tercer milenio. Corr\u00edan aires de cambio y transformaci\u00f3n. La generaci\u00f3n de relevo quer\u00eda saltar a la palestra y expresar su descontento( como en el 2012).<\/p>\n<p>A falta de youtube , Facebook y las sensibilidades digitales en boga, los formatos caseros permiten contemplar la emergencia de las vanguardias seminales de la posguerra.<\/p>\n<p>Por ensayo y error, fecundan las olas de resistencia al poder y las metodolog\u00edas de guerrilla, fundamentales para comprender el panorama mutante de la escuela 2.0. Verbigracia, sus antecesores fueron Carlos Rebolledo(\u201cPozo Muerto\u201d), Donald Myerston(\u201cRenovaci\u00f3n\u201d), Ugo Ulive(\u201cBasta\u201d) y Jes\u00fas Enrique Guedez(\u201cLa Ciudad que nos Ve\u201d), pilares del neorrealismo social consolidado a posteriori.<\/p>\n<p>Por ende, alcanzamos una madurez y una conciencia innegable en el per\u00edodo de marras. De all\u00ed la inevitable eclosi\u00f3n del \u201cboom\u201d de los setenta, nuestra temporada de bonanza, cuando los planetas de lo financiero, lo estatal y lo art\u00edstico se alinearon para hallar el camino de la esperanza, de la Quimera de Oro favorecida por el crecimiento exponencial de la renta petrolera. Parad\u00f3jicamente, la fantas\u00eda saudita trajo buenas y malas noticias.<\/p>\n<p>Por un lado, equipar\u00f3 a la calidad con la cantidad. Concret\u00f3 la oportunidad de competir con Hollywood en igualdad de condiciones. La meca aprendi\u00f3, a punta de golpes de taquilla, a convivir con las victorias de Mauricio Walerstein, C\u00e9sar Bol\u00edvar y Solveig Hoogesteijn. Aparte, blind\u00f3 a los sectores estrat\u00e9gicos de la exhibici\u00f3n y la distribuci\u00f3n, apoyados por los estudios for\u00e1neos.<\/p>\n<p>Por el otro, legitim\u00f3 al extremo de lo indiscutible el pecado de la mentalidad parasitaria del gremio, incapaz de desligarse del cord\u00f3n umbilical de los centros de fomento al subsidio; de pensarse al margen del usufructo de las d\u00e1divas de PDSVA y las regal\u00edas de los entes privados.<\/p>\n<p>Por defecto, los productores nacionales quedan desarmados y desencajados a ra\u00edz del Viernes Negro y el Caracazo. Los noventa declaran el fin de la fiesta del crudo e instauran una d\u00e9cada de vacas flacas, cogollos cerrados, tr\u00e1fico de influencias, corrupci\u00f3n, c\u00edrculos viciosos y sectarismos de rosca dulce. Nadie defiende a los j\u00f3venes. Apenas filman los veteranos y los integrantes del aparato burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>\u201cJeric\u00f3\u201d es la excepci\u00f3n a la regla y salva la patria. Las dem\u00e1s apuntan a la diana del populismo de \u201cSicario\u201d y justifican la demagogia del ma\u00f1ana(en la tradici\u00f3n de \u201cEr Conde Jones\u201d).<\/p>\n<p>De aquellas tempestades, descienden y arriban las corrientes de la cartelera vigente. Para sintetizar, creemos retornar a la edad dorada, en virtud de los n\u00fameros registrados por \u201cSecuestro Express\u201d, \u201cHora Cero\u201d y \u201cHermano\u201d.<\/p>\n<p>Razones hay para entusiasmarse como los protagonistas del micro, \u201cNoticine\u201d. Por supuesto, la verdad es diferente y difusa, cual fotocopia posmoderna del balance del pret\u00e9rito.<\/p>\n<p>Si me lo preguntan, considero a la industria actual un ensamblaje imperfecto de las cuatro etapas comentadas. Una fusi\u00f3n de lo mejor y lo peor de la edad de bronce, la de plata y la dorada, siempre con el temor y el fantasma de la depresi\u00f3n de los noventa, rod\u00e1ndole por la habitaci\u00f3n del p\u00e1nico. En t\u00e9rminos generales, no es como para fingir demencia y concluir con optimismo.<\/p>\n<p>Yo le apuesto a la decadencia de la censura calcada del gui\u00f3n del tirano andino, a la recuperaci\u00f3n de la br\u00fajula moral de los realizadores de antes y a la apertura a la diversidad de m\u00faltiples sistemas de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aboguemos por la sana comuni\u00f3n del arte, el comercio, la energ\u00eda alternativa( de la web)  y el entramado institucional de entes p\u00fablicos y privados. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo publicado originalmente en el n\u00famero de marzo de la revista Dinero. 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