{"id":22592,"date":"2012-03-17T17:50:53","date_gmt":"2012-03-17T22:20:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=22592"},"modified":"2012-03-17T17:50:53","modified_gmt":"2012-03-17T22:20:53","slug":"catarsis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/03\/17\/catarsis\/","title":{"rendered":"CATARSIS"},"content":{"rendered":"<p>Iv\u00e1n est\u00e1 tendido sobre su colch\u00f3n, tirita, el frio de nuevo lo hizo encogerse.\u00a0 Desde hace tiempo no precisa si la fiebre lo embarga cuando duerme o cuando se llena nom\u00e1s de los extra\u00f1os sue\u00f1os que lo acosan por la noche; o es que la fiebre est\u00e1 adherida a \u00e9l todo el tiempo, y s\u00f3lo siente su dimensi\u00f3n de esta terca calentura, cuando deja la actividad corporal y se relaja un poco al dormir. Para luego, sentir el malestar horrible en todo su cuerpo al despertarse, como si hubiera sido apaleado o triturado por una m\u00e1quina de moler; y aun despierto se queda con el recuerdo n\u00edtido de las pesadillas que lo minan m\u00e1s. Pesadillas oscuras como sus vicios.<\/p>\n<p>\u00daltimamente est\u00e1 malogrando su salud m\u00e1s de lo debido. La actividad en alg\u00fan oficio \u00a0bueno o alg\u00fan deporte que lo desintoxiquen est\u00e1 de lado para \u00e9l. Y el abuso a las drogas lo merman en todo sentido. A todos los vicios le est\u00e1 entrando con fuerza\u2026 la coca\u00edna, siente que le cae mejor que las anfetaminas; ya que cada esnifada, le recupera la energ\u00eda, los pitillos de mo\u00f1os de marihuana, le hace perder el sentido del tiempo\u2026 de su mal tiempo. El coctel de pastillas relajantes con aguardiente, que tambi\u00e9n lo calman siempre; poco o casi nada pueden quitarle lo \u201cduro y paranoico\u201d de este estado. Lo duro y tieso de sus m\u00fasculos o nervios, por efecto de las drogas; es \u00e9l el resultado de los estragos por el exceso de sus vicios.<\/p>\n<p>La \u00faltimas semanas las est\u00e1 pasando en vela; rayadas completas de madrugadas. Su vida consta de est\u00e1 manera: irreal y terca. Y se acerca m\u00e1s a esos extra\u00f1os submundos sue\u00f1os, y a su rara fiebre con sudor pegajoso y escalofr\u00edos. Pero \u00e9l siempre se dice, que no es por su adicci\u00f3n descontrolada a las drogas, que mantiene estos s\u00edntomas; sino, m\u00e1s bien, por su complicada manera de ver o comprender la realidad de c\u00f3mo se le presenta \u00e9sta vida. Amanecidas completas de madrugadas fr\u00edas, con amistades viciosas y nerviosas, que parecen sombras humanas desequilibradas y, buscan lo mismo que \u00e9l, le dan a su existencia y comprensi\u00f3n una rara tregua de pensar que su manera de ser se desarrolla normal a la de cualquier persona o individuo un poco rebelde a la sociedad o a la vida.<\/p>\n<p>Su habitaci\u00f3n vaciada de todos los muebles, por mantener su vicio, contienen \u00fanicamente el colch\u00f3n de dos plazas, sobre unos peri\u00f3dicos polvorientos en el piso fr\u00edo y, una biblia antigua de la familia, que su madre coloc\u00f3 all\u00ed para que iluminara su conciencia, en la que a veces, en su momentos l\u00facidos de remordimiento de sus malas acciones, recurre a refugiarse y a leer \u00a0algunos vers\u00edculos que a la deriva busca, para incentivarse a lo bueno y a la poca contrici\u00f3n que le queda en el coraz\u00f3n. Pero m\u00e1s de las veces utiliza, de aquella biblia, sus hojas finas y delicadas como papel apropiado para armar sus pitillos de marihuana. La sobrecama y las s\u00e1banas, fueron las que sirvieron para unos tiros de coca\u00edna, d\u00edas pasados. El ambiente del cuarto; saturado de humedad descompuesta del berrinche de sus orines y humo de tabaco, droga y alcohol, emerge fuertemente del piso, paredes y esquinas del malogrado dormitorio, que mas se parece a un abandonado calabozo policial.<\/p>\n<p>Iv\u00e1n siente pre\u00f1ar m\u00e1s su cavilado y entorpecido cerebro con m\u00e1s disparatados pensamientos contradictorios, chocantes a \u00e9l, que no puede controlarlos \u00a0y que le remueven hasta el tu\u00e9tano, y por ahora como nunca lo envuelven todav\u00eda m\u00e1s. Se siente ansioso, incontrolable, sulfuroso e il\u00f3gico y, a la vez tan fr\u00e1gil como un vaso de vidrio que va a reventase contra el piso. El no se percata que su figura es el horror y la pesadilla; a qui\u00e9n viera su aspecto. Busca su cuaderno usado que utiliza como diario de vida, quiere anotar algo: \u201cun pensamiento que se le cruza por su cabeza, y que no desea perderlo, en las lagunas de su entumecido cerebro\u201d. Tantea con sus dedos en el piso, la carga de lapicero que encontr\u00f3 una tarde de vagancia en una vereda de la calle. Con la carga delgada entre sus dedos nerviosos, trata de escribir algunas l\u00edneas en su diario; algo puede lograr, pero le falta voluntad, esa fuerza normal a todos los hombres sanos y espont\u00e1neos\u2026 \u00a0no puede completar su pensamiento, ordenar y terminar de rematar su inspiraci\u00f3n, sobre lo ya escrito. La verdad: le es imposible concentrarse; m\u00e1s que todo ordenar la balumba de sentimientos, pensamientos alterados y persistentes, que lo dominan a cada instante, \u00a0mucho peor cuando trata de escribir algunas reflexiones apurados con frenes\u00ed; entra en determinada e incontrolable desesperaci\u00f3n. Adem\u00e1s el dolor del pecho, como en otros momentos descontrolados de su persona, siempre se afirma en estos momentos, y se extiende: a los hombros, a los brazos y finalmente a sus dedos que le dejan caer la carga al vacio, sin permitirle escribir ese algo en su diario. La pesada angina de pecho, a veces \u2013 cuando no est\u00e1 drogado &#8211; le preocupa en serio\u2026 \u201ctiene que ser el coraz\u00f3n, que est\u00e1 fallando en sus latidos\u201d, siempre piensa, con gotas de sudor en la frente y con las manos h\u00famedas, que las seca frot\u00e1ndolas en sus pantalones.<\/p>\n<p>Apresurado desprende del centro de su diario unas hojas, las arruga con sus manos, las suaviza, y apurado sale corriendo con direcci\u00f3n al ba\u00f1o; para que no le gane la diarrea, que se le ha vuelto cr\u00f3nico: \u201c\u00a1carajo, son los nervios que los traigo de punta, lo que me tiene flojo el est\u00f3mago!\u201d. Despu\u00e9s lava sus manos, lava su cara y se mira al espejo; nota su demacrado rostro y, como sus ojos claros y cansados se mantienen hundidos en unas ojeras moradas y oscuras. Termina por mojarse la cabeza y arreglarse el cabello con los dedos de la mano a modo de peine, y sale lo m\u00e1s r\u00e1pido que puede llevando urgencia\u2026 fuera de su casa, con direcci\u00f3n a la avenida. Sus pasos conocen el recorrido repetido; la direcci\u00f3n: \u201cLa Bodega Preferida\u201d. Sus manos sujetan como de costumbre su bolsita negra de pl\u00e1stico, que contiene su botella vac\u00eda; va en busca de m\u00e1s aguardiente mesclado, y de dudosa procedencia que puede intoxicarlo mortalmente; a \u00e9l poco le importa esto. Este licor le ayuda a bajar lo duro y estresado que est\u00e1. El dinero que rob\u00f3 esta vez a su madre (una anciana jubilada) le alcanza para la mitad de la botella, para unos cuantos cigarros baratos y para un par de velas.<\/p>\n<p>Estando en la avenida, ya de regreso la angustia aumenta, tiene ganas de vomitar, de arrojar lo que contuviera su est\u00f3mago, de arrojar tambi\u00e9n con su nausea, esa mala y horrible sensaci\u00f3n incontrolable que lo embarga.\u00a0 Vomitar con todas sus fuerzas y botar si le es posible hasta su mala vida y hasta arrojar su alma por la boca; desea que todo su ser se mescle \u00a0con los fluidos biliosos que salpican sus zapatos. Ya sin fuerzas por las nauseas, cruza una berma y se apoya en un \u00e1rbol; es un faique seco. Iv\u00e1n se abraza como puede en aquel \u00e1rbol; hasta reponerse en algo. Luego recuerda que semanas atr\u00e1s; los sucesos fueron parecidos a los de estos momentos. Tan repetitivos, y que tambi\u00e9n se abraz\u00f3 a un faique de olor verdoso y lleno de vitalidad. As\u00ed pasa un rato abrazado al \u00e1rbol y ve que lo contemplan algunas gentes. Iv\u00e1n apenas repuesto en estos momentos, se ubica en el lugar donde se encuentra, para dirigirse a su cuarto. Para sorpresa de \u00e9l, descubre, que \u00e9ste \u00e1rbol seco es el mismo faique, verdoso que semanas antes tambi\u00e9n abraz\u00f3 con desesperaci\u00f3n. Record\u00f3 que en aquella ocasi\u00f3n su malestar era insostenible; como ahora. Dedujo que, tal vez ese hermoso \u00e1rbol de aquella ocasi\u00f3n y, que ahora arruina la avenida con su presencia muerta; de alguna manera en esos momentos absorbi\u00f3 de \u00e9l todo su malestar: su estr\u00e9s, su flato y hasta sus ideas negativas de suicidarse. Siempre con este pensamiento, acepta que aquel faique falleci\u00f3 por salvarlo en esa ocasi\u00f3n a \u00e9l. Iv\u00e1n levant\u00f3 su rostro para contemplar la dimensi\u00f3n de su angustia en \u00e9ste \u00e1rbol tan arruinado, enjuto, sin hojas, parecido al sistema nervioso de una persona sumamente enferma. Iv\u00e1n asombrado concluye: que los \u00e1rboles, como seres especiales, tienen la bondad, tambi\u00e9n, aparte de limpiar el smog de la ciudad; salvar degenerados como \u00e9l, y adem\u00e1s, tienen la valent\u00eda de demostrar, con su ejemplo, a los cobardes como \u00e9l, que los \u00e1rboles en silencio mueren de pie. Iv\u00e1n solt\u00f3 el \u00e1rbol, pero esta vez, ya no est\u00e1 el \u00e1rbol fresco, que absorbi\u00f3 su mal estado y desdicha de por esos entonces y ahora se encuentra, \u00e9l enfrentando todas las consecuencias de sus vicios, cara a cara. Es m\u00e1s, se siente horriblemente culpable de haber matado a un ser: \u201calgo de conciencia le queda\u201d; adem\u00e1s este \u00e1rbol refleja como un espejo la condici\u00f3n en el que tal vez, tambi\u00e9n \u00e9l se encuentra: \u201cseco y muerto por dentro\u201d.<\/p>\n<p>Iv\u00e1n presuroso regresa a su habitaci\u00f3n, y se encierra con seguro en la puerta; se siente perseguido, por una fuerza oscura y poderosa que desea hacerle da\u00f1o; est\u00e1 paranoico y piensa que tal vez tiene que pagar todo el da\u00f1o que ha hecho en su vida. La oscuridad de la noche est\u00e1 llegando, se afirma en el espacio de su dormitorio. Su coraz\u00f3n suena duro en el pecho con dolor. La negrura, el silencio y la soledad ya est\u00e1n en su habitaci\u00f3n; y dentro de \u00e9l. Con temor toma conciencia de su momento, una noche que no es otra com\u00fan, sino una noche peor a las dem\u00e1s, cargadas de malditos pensamientos neur\u00f3ticos y, sombras deformadas que repentinamente se le presentan y le dan sobresaltos, como si tuviera los inicios del delirium tremens, o de una demencia que ya se define.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s se controla, saca fuerzas, no sabe de que parte de \u00e9l y vuelve a lo suyo. Coloca la vela encendida en el piso, sorbe unos tragos de licor y espera el efecto de embriagarse, luego prende su cigarro para entrar en calor y relajarse con la nicotina, y se desploma sobre su colch\u00f3n polvoriento. El dolor que siente en el pecho, hace dalearse aun lado, sobre su hombro derecho; justo para ver en la penumbra su diario. Coloca su mano sobre el, como diciendo: \u201ccontigo todav\u00eda no he terminado\u201d, y se duerme.<\/p>\n<p>El frio lo despierta. Como siempre, est\u00e1 mojado en sudor y con escalofr\u00edos. Tiene las mismas pesadillas y las mismas fiebres. Como puede prende otro cigarro el humo lo ahoga esta vez, tose secamente. Trata de tomar otro buen trago de su aguardiente, no puede pasarlo, arde en su boca como alcohol de alta graduaci\u00f3n o agua hirviente, y escupe el contenido maldiciendo. Despu\u00e9s se abstrae por un rato y ya algo seguro de s\u00ed, coge nuevamente su diario y trata de volver a lo que estaba escribiendo.<\/p>\n<p>Iv\u00e1n record\u00f3 que adquiri\u00f3 la costumbre de escribir desde peque\u00f1o, cuando su madre le hac\u00eda copiar las oraciones del padre nuestro, las aves mar\u00edas o la oraci\u00f3n al \u00e1ngel de la guarda y oraciones de todos los santos conocidos; tambi\u00e9n lo incentivaba a hacer poemas y cuentos a todo lo hermoso que \u00e9l viera o que sintiera que le brotara de su inspiraci\u00f3n. Se motivaba a escribir a las estaciones, a la luna, a las estrellas, a las mariposas, a las flores y mesclaba sus cuentos infantiles creados por \u00e9l con cuentos cl\u00e1sicos de sus libros, que resultaban ser un plagio especial, que al final \u00fanicamente \u00e9l le\u00eda, para adormecerse y dormir por esas noches so\u00f1ando con lugares azules y preciosos de hadas, princesas hermosas y duendes buenos. Ni cuando la mala adicci\u00f3n a las drogas -por copiar los vicios de otros malos adolescentes- pudieron hacer dejar esta costumbre arraigada a \u00e9l; como era la de escribir siempre algo, lo que fuera que le interesara. Aunque sus poemas y cuentos se convirtieron ahora en tramas oscuras, como la vida que lleva, y al final esa inspiraci\u00f3n escrita fueron a dar al ba\u00f1o, arrugados como papel higi\u00e9nico.<\/p>\n<p>Entonces se fue disolviendo su pasado y su ni\u00f1ez nost\u00e1lgica; volvi\u00f3 en s\u00ed, a su mal presente. Y \u00e9l, fiel\u00a0 tembloroso como un perro con distemper en estos momentos coge su carga y decide terminar de escribir en su diario:<\/p>\n<p>\u201cY \u00e9sta vida me mira de soslayo, volteo y regreso la mirada; y se me aglutina un oto\u00f1o eterno. Deduzco que son mis a\u00f1os in\u00fatiles, comparados a una ruma de hojas secas que el viento se ha cansado de arrastrar. Mientras tanto mi ser se reparte en un interior \u00a0confuso y una realidad concreta. Lo de afuera crispa y lo de adentro arremolina.<\/p>\n<p>Algo estar\u00e9 pagando; me sentencio: empez\u00f3 con mis pasos, al avanzar, al romper el tiempo. Lo turbio se transform\u00f3 en confuso, y lo confuso da miedo: as\u00ed de feos son mis duendes; como una demencia por definir. Por ejemplo: de los elementos que conforman el paisaje brotan saetas que me llegan y hieren mis sentimientos. Y remato al decir con este dolor ce\u00f1ido al cuerpo: que es el paisaje\u2026 esa terrible realidad, tan parecido a la amargura que siento que inevitablemente me devora. Como si fuera un c\u00e1ncer que desconoce el sentido de mi trauma y avanza. Concluyo por decir con esa desesperaci\u00f3n abarcadora, que todo se da con el maldito sentir de mi ser.<\/p>\n<p>Es que mi ser es, esa esencia desconectada, capaz de estar ya condenada en alg\u00fan infierno. Y que est\u00e1 hecho a\u00fan de barro, tal vez primitivo\u2026 que sigue en cuclillas, y que tantea siempre un padre nuestro; por vislumbrar a un Dios tan complejo. Y tal vez finge que reza para sosegarse, y a veces en las oraciones busca un manoseo de mi alma entera, con las manos casi muertas. Entonces reparo que a\u00fan no estoy conforme que hay algo que me falta o que me sobra; ese algo que me maltrata y me hace cobarde. Pienso que una existencia as\u00ed que pende de un hilo no es existencia. Por que ahora me encuentro estropeado, con simples hebras de lo que he sido; halla lejos e quedado con estos rastros. Rezando eternamente, me quedo a ratos; sin poderme armonizar.<\/p>\n<p>Hasta el cielo oscuro me vomita no me digiere ni me acepta; cielo raro sin aves sin golondrinas, ni nubes blancas. Quiz\u00e1s las graciosas y escurridizas aves han huido a otros cielos llenos de armon\u00eda. Si pudiera con mi imaginaci\u00f3n, volar y desplegarme a esos estados que no alcanzo a intuir y donde todo se dice que es ideal y perfecto, que me dar\u00eda hoy bastante sosiego; pero me apena reconocer que mi imaginaci\u00f3n es esclava de todos los vicios irreversibles y corta esa esperanza: peque\u00f1a en luz y fe, y creo que como ave nunca alcanzar\u00e9 esos cielos, ya que me encuentro con las alas quebradas.<\/p>\n<p>A veces quisiera centrar mi visi\u00f3n en la nada, quisiera desecharme de esta realidad que me lastima. Si pudiera \u2013 en estas veces\u2013 borrar este remirar del n\u00edtido paisaje, el sol confuso, que rojo se esconde en el horizonte. O si pudiera borrar la visi\u00f3n \u00a0de la luna andrajosa, todav\u00eda por llenar; y que se deja pasar por las nubes oscuras. Si pudiera borrar tantas sombras que brotan de la oscuridad, de mi destino. Al paralelo llego a la conclusi\u00f3n que dentro de m\u00ed hay un ser que tambi\u00e9n corre, huyendo de toda la confusi\u00f3n que me ha alcanzado, pero que sigue corriendo. Corre como esas nubes oscuras; y que se arrastra como un reptil; una sombra que a ratos pierde definici\u00f3n. Y m\u00e1s que una sombra o un ser, es un sentir de impotencia.<\/p>\n<p>Yo se que mi esencia es mi cuesti\u00f3n, que me encuentro postergado a una vida consiente sufrida, sin buenas vivencias espontaneas. Donde \u00fanicamente rozan en el silencio el restreg\u00f3n de todos mis pensamientos tan extra\u00f1os y exactos en destruirme. Lo trivial, lo no dado cuenta, vivir a lo medianamente; ser\u00eda a estas alturas un ba\u00f1o de alegr\u00eda. Y he aprendido a ver mi fe en la religi\u00f3n a la que tambi\u00e9n me arrimo, como la creencia obtusa de una felicidad prometida que no vendr\u00e1. Y rebeldemente miro con indiferencia esa fe, que podr\u00eda darme mi momento de miel, donde se dice que impera la paz profunda del ansiado para\u00edso. La verdad es que nunca logr\u00e9 uniformarme con esto. Ni aprend\u00ed nunca a contemplar y darle el chance a alguna ingenua rosa, ni fundirme con el aroma de la naturaleza, ni aprend\u00ed a escuchar las voces de este coraz\u00f3n que aprendi\u00f3 a mancharse en culpas, y que ahora oscuramente arde.<\/p>\n<p>Y he aprendido tambi\u00e9n ha despertarme en mis sue\u00f1os, a tener este recuerdo desastroso de m\u00ed. Y han sido tan monstruosas mis somnolientas aventuras, tanto como mi vida consiente. Por ejemplo, en mis sue\u00f1os, distra\u00eddo miro las cosas, las gentes, luego voy descubriendo la realidad que de ellas en estampida irradian, me atropellan y siempre mal herido me dejan, sin darme el tiro de gracia.<\/p>\n<p>En este mundo m\u00edo diferente a los dem\u00e1s, sin suspiros, ni treguas en el aire, me pregunto: \u00bfA qu\u00e9 final estar\u00e9 llegando? \u00bfEn qu\u00e9 momento de mi paso me desplomar\u00e9? y no comprendiendo mis ideas sin sonido, termino por llorar. Es que me digo en estas pesadillas con un eco repetido, que es mi muerte con alg\u00fan juicio del bien y del mal que se anuncia\u2026 que se anuncia pero todav\u00eda por hacerme sufrir, no llega.<\/p>\n<p>Y de coraz\u00f3n pido descansar, morir, cortar todo esto con un r\u00e1pido suicidio. Y averiado as\u00ed, me digo: \u00a1No puedes remediarlo ya,\u2026 no puedes! aun as\u00ed ya dominado y decidido, sin tratar de comprender por qu\u00e9 trato de destruirme, determino mejor por callarme, buscar el silencio, esparcirme en mis c\u00e9lulas instintivas y que ellas decidan el fin\u2026 ya que a mis sentidos se les ha dado por aceptar gui\u00f1apos y quimeras.<\/p>\n<p>Y mi alma ajada, mascada y triturada por mi sentir, escucha este terrible esbozo de palabras, que no entiendo su principio; pero que me corta la intenci\u00f3n: \u201c\u00a1Demora\u2026 demora un poco m\u00e1s, demora en esta vida; seguramente algo de lo que debes ya habr\u00e1s pagado a estas alturas!\u201d y as\u00ed he aprendido a vivir\u2026 en preparar mi muerte y a cargar con este ser profundamente imperfecto.<\/p>\n<p>Y a veces resulta inoportuno y tan vergonzoso escribir con desesperaci\u00f3n esto; ya que las conclusiones se dan solas: \u00a1Loco pareces t\u00fa! Cabellos en desorden, lamentos y quejidos. Y entre dientes me interrogo: \u00bfser\u00e9 yo? La demencia\u2026 palabra tan borrosa, y cu\u00e1n cerca al hombre\u2026 mejor dicho a m\u00ed.<\/p>\n<p>Y al regresar la mirada, unido a toda esa hojarasca en putrefacci\u00f3n, ya sin poderme dividir, descubro desde aqu\u00ed, que todo ha sido pura mala intuici\u00f3n por vivir: el cundir de los grillos en las oscuras madrugadas y la bulla de esos lejanos horizontes, el miedo a estar echado o muerto, el estar parado sin ser una estatua o un \u00e1rbol seco de pie, o el andar peleando con el tiempo y el espacio; la verdadera y real confusi\u00f3n al todo y a la nada\u201d.<\/p>\n<p>Al terminar de escribir esto; Iv\u00e1n cogi\u00f3 su \u00faltimo cigarro. Ya no deseaba licor. El dolor del pecho se afirma con fuerza. Se recuesta nuevamente sobre su colch\u00f3n, se va adormeciendo con la luz de la vela que ya mismo se apaga. El dolor del pecho se mezcla con su sue\u00f1o pesado. Profundo es su cansancio. Para cuando se consume la vela, las manos de Iv\u00e1n pierden su tibieza. Despu\u00e9s todo su cuerpo coge el mismo fr\u00edo de la noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Iv\u00e1n est\u00e1 tendido sobre su colch\u00f3n, tirita, el frio de nuevo lo hizo encogerse.\u00a0 Desde hace tiempo no precisa si la fiebre lo embarga cuando duerme o cuando se llena nom\u00e1s de los extra\u00f1os sue\u00f1os que lo acosan por la noche; o es que la fiebre est\u00e1 adherida a \u00e9l todo el tiempo, y s\u00f3lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1527,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-22592","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-azares"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/sfpCD-catarsis","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22592","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1527"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22592"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22592\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22592"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22592"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22592"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}