{"id":22351,"date":"2012-03-10T09:38:16","date_gmt":"2012-03-10T14:08:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=22351"},"modified":"2012-07-16T14:43:24","modified_gmt":"2012-07-16T19:13:24","slug":"mi-vida-traves-de-los-perros-ix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/03\/10\/mi-vida-traves-de-los-perros-ix\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (IX)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/fotos.larioja.com\/201007\/border-collie-640x640x80.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"298\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/fotos.larioja.com\/201007\/border-collie-640x640x80.jpg?resize=400%2C298\" width=\"400\" \/><\/a><\/div>\n<p>Diecisiete segundos. Ese fue el tiempo que calcularon mis compa\u00f1eros de estudio, tomando en cuenta la velocidad que tra\u00eda y la distancia recorrida por el veh\u00edculo antes de detenerse. Yo les dec\u00eda que era imposible, que por lo menos deb\u00edan haber transcurrido cinco minutos, dada la cantidad de cosas que pasaron por mi cabeza durante ese trayecto que me llevaba sin escalas al infierno. No es f\u00e1cil narrar el v\u00e9rtigo, el miedo, la incertidumbre que sent\u00ed en esos 17 segundos; era como ver una pel\u00edcula puesta a mayor velocidad, y tratar de gobernar el volante y procurar lo imposible: aminorar la marcha del enorme carro que iba casi en ca\u00edda libre por la empinad\u00edsima ladera, mientras miles de pensamientos se agolpaban en mi mente. Los gritos de Claudia me aturd\u00edan, aunados a los m\u00edos. Hamlet fue el \u00fanico que mantuvo la calma, sin dar se\u00f1ales de alarma. El paisaje volaba a nuestro lado; la colina cundida de frailejones desfilaba a velocidades inauditas por nuestras ventanillas, como cuando montaba en el tiovivo de las ferias y ve\u00eda repetir las escenas sin cesar: los pap\u00e1s saludando el puesto de cotufas el carrusel de los chiquitos el soldado besando a su novia los pap\u00e1s saludando. S\u00f3lo que esta vez el tiovivo no se iba a detener cuando el operario del parque lo dispusiese, sino en el momento en el cual hici\u00e9ramos colisi\u00f3n contra los pinos que nos aguardaban amenazantes al final del recorrido.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 una medida desesperada: as\u00ed el volante con todas mis fuerzas y lo torc\u00ed violentamente hacia la derecha, procurando esquivar el bosquecito. La maniobra funcion\u00f3 a medias: el carro hizo caso al cambio brusco de tim\u00f3n, remontando la cuesta, pero la fuerza de gravedad pudo m\u00e1s y volcamos. Tres, cuatro volteretas; en realidad no estoy seguro de cuantas fueron. De lo que tengo certeza es de los infinitos golpes que sufr\u00ed: en la cara con el parabrisas, en la cabeza contra el techo, en el pecho con el volante, en el brazo izquierdo cuando part\u00ed el vidrio de la ventanilla, en las piernas aprisionadas entre el asiento y el tablero. A Claudia no le fue mejor: &nbsp;estaba encima de m\u00ed, ba\u00f1ada en sangre que le manaba de una herida en la cabeza. Al parecer hab\u00eda perdido el conocimiento, en el mejor de los casos. Hamlet hab\u00eda desaparecido. Trat\u00e9 de llamarlo pero no pude emitir sonidos. Supe la causa de ese impedimento a continuaci\u00f3n: aparecieron los s\u00edntomas del v\u00f3mito y regurgit\u00e9 una sustancia pastosa y sanguinolenta. Ten\u00eda la traquea obstruida con esa materia, y tuve la suerte de poderla expulsar; de otra manera hubiera muerto por asfixia. A todas estas el Bel Air estaba de medio lado, recostado del lado del techo contra uno de los pinos y apoyado del piso por el lado del conductor. No pod\u00eda moverme, tanto por los traumatismos que hab\u00eda sufrido como por el peso del cuerpo de Claudia que me imped\u00eda toda movilidad. No me quedaba m\u00e1s que esperar.<\/p>\n<p>No se cuanto tiempo pas\u00f3; pudieron ser minutos u horas. Lo cierto es que fue un per\u00edodo interminable, impregnado de un terrible sentimiento de culpa. Tal vez hab\u00eda matado a mi novia, que estaba como un gui\u00f1apo. Una inm\u00f3vil, roja y h\u00fameda mu\u00f1eca de trapo. A ratos perd\u00eda el conocimiento, para recobrarlo entre intensos pero imprecisos dolores. Creo que me dol\u00eda todo el cuerpo, sin excepci\u00f3n. En uno de esos momentos de lucidez cre\u00ed escuchar un ruido lejano, como una especie de tumulto apagado. Y a continuaci\u00f3n el ladrido inconfundible de mi perro. Hamlet estaba acerc\u00e1ndose, estaba seguro de ello. En efecto fue as\u00ed: al poco tiempo los sonidos eran m\u00e1s claros, y distingu\u00ed algunas voces diciendo: \u00ab\u00a1All\u00ed est\u00e1!\u00bb \u00ab\u00a1Ya lo v\u00ed, pero no debe habar nadie vivo, ese carro est\u00e1 destrozado!\u00bb. Eso me desmoraliz\u00f3 por completo: el accidente al parecer hab\u00eda sido grav\u00edsimo. Mi perro segu\u00eda ladrando furiosamente, aupando a los improvisados rescatistas a seguir. Cuando estuvieron al lado del veh\u00edculo, gritaron: \u00ab\u00bfHay alguien all\u00ed?\u00bb Como pude, emit\u00ed un ronco gemido, el cual fue escuchado ya que alguien dijo: \u00abPor lo menos hay uno vivo\u00bb. Volv\u00ed a perder el conocimiento.<\/p>\n<p>Cuando despert\u00e9, estaba en la cama de un hospital. Ten\u00eda la cabeza vendada, un yeso en el brazo izquierdo y estaba conectado a una botella de suero. Grit\u00e9 con todas mis fuerzas: \u00ab\u00a1\u00a1\u00a1\u00a1Claudia!!!!!\u00bb, y acudi\u00f3 corriendo una enfermera.<\/p>\n<p>-Que bueno, ya despert\u00f3. Pero por favor mantenga la calma, hay otros enfermos en este cuarto.<\/p>\n<p>-\u00bfDonde estoy?<\/p>\n<p>-En el hospital central.<\/p>\n<p>-\u00bfY la muchacha que estaba conmigo?<\/p>\n<p>Como toda respuesta me inyect\u00f3 a trav\u00e9s de la v\u00eda que ten\u00eda conectada al brazo derecho alguna sustancia, posiblemente un calmante, que me volvi\u00f3 a adormecer.<\/p>\n<p>La siguiente vez que despert\u00e9 ten\u00eda a mi lado a un m\u00e9dico. Volv\u00ed a preguntar por Claudia, y me contest\u00f3:<\/p>\n<p>-Descuide, ya est\u00e1 fuera de peligro. Por un momento pensamos que se nos iba, pero la pudimos salvar. Ahora bien, est\u00e1 muy delicada. El accidente le comprometi\u00f3 varios \u00f3rganos, y tememos por su movilidad.<\/p>\n<p>Estall\u00e9 en sollozos, como un ni\u00f1o. Por mi maldita irresponsabilidad hab\u00eda puesto en peligro de muerte a la persona que m\u00e1s quer\u00eda en el mundo. El m\u00e9dico dej\u00f3 que me desahogara por un rato, y despu\u00e9s me dijo:<\/p>\n<p>-C\u00e1lmese, amigo. Y dele gracias a la deidad de su preferencia por su perro. Por \u00e9l est\u00e1 ahora vivo.<\/p>\n<p>-\u00bfHamlet? \u00bfComo est\u00e1 \u00e9l?<\/p>\n<p>-Perfectamente bien. Est\u00e1 montando guardia a las afueras del hospital desde el momento en que los trajeron. &nbsp;Nadie lo ha podido mover de all\u00ed, casi no ha probado alimento. Ese perro es un h\u00e9roe: tras el accidente corri\u00f3 a la carretera, en donde se hab\u00edan agolpado varias personas que hab\u00edan presenciado su descarrilamiento por el barranco, y las condujo hasta donde estaban ustedes.<\/p>\n<p>No pude pronunciar palabra alguna, tal era mi conmoci\u00f3n y gratitud. Mientras tanto Hamlet aguardaba, echado en la acera, el momento en el que me viera abandonar el hospital.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diecisiete segundos. Ese fue el tiempo que calcularon mis compa\u00f1eros de estudio, tomando en cuenta la velocidad que tra\u00eda y la distancia recorrida por el veh\u00edculo antes de detenerse. 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