{"id":22069,"date":"2012-03-03T09:47:51","date_gmt":"2012-03-03T14:17:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/?p=22069"},"modified":"2012-07-16T14:43:25","modified_gmt":"2012-07-16T19:13:25","slug":"mi-vida-traves-de-los-perros-viii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.panfletonegro.com\/v\/2012\/03\/03\/mi-vida-traves-de-los-perros-viii\/","title":{"rendered":"Mi vida, a trav\u00e9s de los perros (VIII)"},"content":{"rendered":"<div class=\"separator\" style=\"clear: both;text-align: center\">\n<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/1.bp.blogspot.com\/_5Mzc6ziWaBo\/TMSdV67Vc2I\/AAAAAAAAADg\/_2UP6S_NNl0\/s1600\/perro-callejero.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" border=\"0\" height=\"300\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/1.bp.blogspot.com\/_5Mzc6ziWaBo\/TMSdV67Vc2I\/AAAAAAAAADg\/_2UP6S_NNl0\/s1600\/perro-callejero.jpg?resize=300%2C300\" width=\"300\" \/><\/a><\/div>\n<p>Por primera vez en mi vida ten\u00eda novia, con todas las implicaciones que esa palabra tra\u00eda consigo. Noviazgo de cartas desgarradoras, de largos paseos tomados de la mano, de besos apasionados en plena calle, de b\u00fasqueda de recovecos para manifestar f\u00edsicamente el fuego que nos consum\u00eda por dentro, de intensos celos, de tiernas cursiler\u00edas. Hay una frase que reza as\u00ed: la primera vez se quiere m\u00e1s, las dem\u00e1s se quiere mejor. Tiene algo de cierto, pero tambi\u00e9n es cierta la cualidad de inolvidable del primer amor. Todav\u00eda recuerdo a Claudia, de vez en cuando. La recuerdo con nostalgia, pero como s\u00edmbolo de la juventud perdida y no de forma rom\u00e1ntica. Estoy seguro que a estas alturas es una se\u00f1ora cincuentenaria, con los estragos de la edad a cuestas, con hijos y quien sabe si nietos, que no tiene nada que ver con la Claudia de mi juventud; si me cruzara con ella en la calle le ceder\u00eda cort\u00e9smente el paso, y no me voltear\u00eda a mirarla, pues ni siquiera la reconocer\u00eda. Pero estoy empezando a divagar, cosa frecuente en m\u00ed en estos \u00faltimos tiempos.<\/p>\n<p>&nbsp;Mis primeros a\u00f1os universitarios en la provincia estuvieron signados por el estudio constante y voluntarioso y ese noviazgo; todo el tiempo se me iba en tratar de conjugar ambas actividades, y con mucho pesar debo admitir que descuid\u00e9 bastante a Hamlet. Casi casi era un perro callejero; se la pasaba sucio y muchas veces fam\u00e9lico. Claudia trataba de ayudarme con \u00e9l, de vez en cuando, pero ella tambi\u00e9n estaba sumergida en las dificultades de su carrera, implacable demandante de tiempo y energ\u00edas, as\u00ed que era poco lo que logr\u00e1bamos, a\u00fan en conjunto. Cada vez dorm\u00edamos menos: el tiempo debido al sue\u00f1o lo emple\u00e1bamos en terminar los proyectos o en estudiar la teor\u00eda exigida por nuestras muchas materias. Era poco el tiempo que pas\u00e1bamos juntos, pero trat\u00e1bamos de sacarle el mayor provecho posible.<\/p>\n<p>Una vez tuve una conversaci\u00f3n inquietante con Claudia. Me dijo que ten\u00eda tres d\u00edas seguidos sin dormir. Le pregunt\u00e9 de cual manera lo hab\u00eda podido lograr, y me contest\u00f3 con ambig\u00fcedades e imprecisiones. Empec\u00e9 a sospechar algo raro, y me volv\u00ed m\u00e1s incisivo en mi interrogatorio, hasta que logr\u00e9 sacarle el secreto: en combinaci\u00f3n con unos estudiantes de farmacia de los \u00faltimos a\u00f1os tuvo acceso al gabinete en donde se guardaban los f\u00e1rmacos m\u00e1s delicados, y se hizo de una cantidad considerable de anfetaminas. Esa revelaci\u00f3n me enfureci\u00f3: no era posible, \u00bfmi novia se hab\u00eda convertido en drogadicta? Le habl\u00e9 duramente, inclusive le grit\u00e9. Ella cay\u00f3 en un mutismo inconmovible, y despu\u00e9s de ese episodio estuvimos unos cuantos d\u00edas alejados. Pero esa situaci\u00f3n no dur\u00f3 mucho; me tragu\u00e9 el orgullo y la busqu\u00e9. Mi intenci\u00f3n era alejarla enseguida de esa adicci\u00f3n, pero ella ten\u00eda m\u00e1s fuerza que yo y logr\u00f3 el efecto contrario. Me volvi\u00f3 a seducir, me cont\u00f3 de lo maravilloso que era poder estudiar d\u00edas enteros sin necesidad de descanso, y por \u00faltimo me escuch\u00e9 aceptar su proposici\u00f3n, materializada en unas pastillas que inger\u00ed sin pensarlo mucho.<\/p>\n<p>\u00c9ste es un episodio de mi vida que me averg\u00fcenza profundamente, pero mi intenci\u00f3n es lograr un relato sincero, y no voy a ocultarlo. Me volv\u00ed adicto a esa droga; al principio me sent\u00eda poderoso e incansable, pero poco a poco los efectos secundarios fueron manifest\u00e1ndose en irascibilidad, divorcio con la realidad y alucinaciones peri\u00f3dicas. Nos mantuvimos bien provistos hasta que ocurri\u00f3 un peque\u00f1o esc\u00e1ndalo en la facultad de farmacia: se descubri\u00f3 la falta de anfetaminas despu\u00e9s de un inventario intempestivo &#8211; tal vez alg\u00fan sopl\u00f3n habl\u00f3 de m\u00e1s &#8211; e impusieron medidas mucho m\u00e1s estrictas para salvaguardar los f\u00e1rmacos. De manera repentina se nos cortaron los suministros, y tuvimos que recorrer a v\u00edas distintas para abastecernos. De alguna manera contactamos a un expendedor callejero, que nos ofreci\u00f3 la mercanc\u00eda que nos era indispensable en ese momento, pero por supuesto a cambio de dinero. No estoy muy seguro de la calidad de las drogas que nuestro proveedor nos estaba suministrando, ya que sus efectos eran terribles y nuestra adicicci\u00f3n iba en aumento; lo cierto es que al cabo de algunos meses Claudia y yo nos vimos envueltos en una s\u00f3rdida historia de pr\u00e9stamos, trabajos vergonzosos y peque\u00f1os hurtos, para poder adquirir esas pastillas que se nos hab\u00edan vuelto indispensables. E ir\u00f3nicamente, la raz\u00f3n por la cual comenzamos a andar por esos caminos fue descuidada por completo. Ya nos daba igual faltar a las clases, y nuestro desempe\u00f1o acad\u00e9mico fue cayendo en picada. El demonio de la drogadicci\u00f3n nos ten\u00eda atrapados.<\/p>\n<p>Un d\u00eda cualquiera nuestro siniestro proveedor nos cit\u00f3 en un parador situado en lo alto del p\u00e1ramo. Tomamos el Bel Air, acompa\u00f1ados por Hamlet, que para la \u00e9poca parec\u00eda el perro que acompa\u00f1a a los mendigos, todo sucio y flaco. Emprendimos la v\u00eda, que estaba cubierta por un espeso manto de neblina, la cual limitaba en grado sumo la visibilidad. Para variar ten\u00eda circulando en mi organismo la dosis habitual, raz\u00f3n por la cual no tom\u00e9 ninguna precauci\u00f3n y andaba como desaforado por el camino, imprim\u00edendole velocidades impensables al amplio y pesado Bel Air. Adelantaba sin ninguna precauci\u00f3n a los veh\u00edculos que obstaculizaban la v\u00eda, grandes camiones cargados de hortalizas o autobuses repletos de pasajeros. Hasta que ocurri\u00f3 lo inevitable: en un lance de esos apareci\u00f3 la inmensa mole de un autob\u00fas que circulaba en sentido contrario al nuestro. Ten\u00eda a mi derecha una gandola largu\u00edsima, y a la izquierda un barranco. Opt\u00e9 por la segunda. Con un fuerte manotazo le d\u00ed un giro al volante, gritando un desgarrador \u00abAg\u00e1rrate\u00bb, y enfil\u00e9 el veh\u00edculo hacia el abismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por primera vez en mi vida ten\u00eda novia, con todas las implicaciones que esa palabra tra\u00eda consigo. Noviazgo de cartas desgarradoras, de largos paseos tomados de la mano, de besos apasionados en plena calle, de b\u00fasqueda de recovecos para manifestar f\u00edsicamente el fuego que nos consum\u00eda por dentro, de intensos celos, de tiernas cursiler\u00edas. 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